Australiano sale del hospital con el primer corazón artificial total del mundo.

Un hombre en Australia se ha convertido en la primera persona en el mundo en abandonar un hospital con un corazón artificial total implantado, marcando un hito significativo en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Este dispositivo, llamado corazón artificial total BiVACOR, es una bomba rotatoria de flujo sanguíneo pionera a nivel mundial diseñada para reemplazar un corazón en fallo, ofreciendo un puente potencial hacia un trasplante o, en el futuro, una solución a largo plazo para aquellos que no pueden recibir un corazón de donante.

Un logro médico innovador ha ocurrido en Australia, marcando un importante avance en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Un hombre australiano de 40 años se ha convertido en la primera persona a nivel mundial en salir de un hospital con un corazón artificial total implantado, un hito celebrado como un “éxito clínico sin paliativos” por los investigadores y médicos australianos involucrados. Este paciente, que sufría una insuficiencia cardíaca grave, se ofreció como voluntario para ser el primer receptor del dispositivo en Australia y el sexto a nivel mundial, demostrando una disposición a participar en un ensayo médico pionero.

El corazón artificial en cuestión es el BiVACOR, un corazón artificial total, un dispositivo novedoso inventado por el Dr. Daniel Timms, nacido en Queensland. Lo que distingue a BiVACOR es su diseño único como la primera bomba rotatoria implantable del mundo. Esta innovadora tecnología utiliza la levitación magnética para replicar el flujo sanguíneo natural de un corazón sano, proporcionando un reemplazo completo para el órgano enfermo. Esta es una distinción crucial de otros dispositivos que pueden ayudar al corazón pero no lo reemplazan por completo.

La necesidad de tales avances se ve subrayada por la asombrosa prevalencia de la insuficiencia cardíaca a nivel mundial. Según el gobierno australiano, más de 23 millones de personas en todo el mundo sufren de insuficiencia cardíaca anualmente, pero solo una fracción, solo 6.000, reciben un corazón de donante. Esta disparidad destaca la urgente necesidad de tratamientos alternativos, y el dispositivo BiVACOR representa una solución potencial para aquellos que esperan un trasplante o para quienes un trasplante no es una opción. La inversión de $50 millones del gobierno australiano en el Programa de Fronteras del Corazón Artificial demuestra el reconocimiento de esta necesidad y el compromiso de desarrollar tecnologías innovadoras.

Actualmente, el corazón artificial BiVACOR aún se encuentra en las primeras etapas de estudio clínico, diseñado específicamente para pacientes con insuficiencia biventricular en etapa terminal. Esta condición se desarrolla típicamente después de otros problemas subyacentes, más comúnmente ataque cardíaco y enfermedad coronaria, pero también derivada de enfermedades como la diabetes, que han dañado o debilitado severamente la capacidad del corazón para bombear sangre de manera efectiva. El dispositivo actúa como un “puente” para mantener a los pacientes con vida hasta que esté disponible un corazón de donante adecuado para el trasplante. Si bien el objetivo inicial es servir como una solución temporal, la ambición a largo plazo de BiVACOR es que los receptores puedan vivir con el dispositivo de forma permanente, eliminando la necesidad de un trasplante de corazón.

Los cinco implantes anteriores del dispositivo BiVACOR se realizaron en los Estados Unidos el año pasado, todos los cuales implicaron la eventual transplantación de un corazón de donante. El intervalo más largo entre el implante y el trasplante en esos casos fue de 27 días. En contraste, el paciente australiano recibió el dispositivo el 22 de noviembre en el Hospital St Vincent’s en Sydney, después de un procedimiento de seis horas liderado por el cirujano de cardio torácico y trasplante Paul Jansz. Notablemente, fue dado de alta del hospital con el implante en febrero y recibió un corazón de donante en marzo, demostrando un período de funcionamiento significativamente más largo, de más de 100 días, en comparación con lo observado previamente.

El resultado exitoso de este caso ha sido recibido con considerable entusiasmo por la comunidad médica. Paul Jansz, el cirujano principal, expresó un inmenso orgullo por ser parte de este “hito médico australiano histórico y pionero”, enfatizando los años de trabajo dedicado que llevaron a este momento. Además, el cardiólogo Chris Hayward, quien observó al paciente en la unidad de cuidados intensivos, cree que el Corazón Artificial Total BiVACOR transformará el tratamiento de la insuficiencia cardíaca a nivel internacional, prediciendo su adopción generalizada en la próxima década. Él imagina un futuro donde el corazón artificial se convierta en una alternativa viable para los pacientes que no pueden esperar un corazón de donante o cuando un corazón de donante simplemente no está disponible.

Sin embargo, al reconocer el significativo avance tecnológico, el profesor David Colquhoun de la Universidad de Queensland y miembro de la Heart Foundation ofreció una perspectiva medida. Destacó que el tiempo de funcionamiento del corazón artificial de más de 100 días sigue siendo considerablemente menor que el de un corazón de donante, que típicamente dura más de 10 años (o 3.000 días). Por lo tanto, advirtió que todavía “queda un largo camino” antes de que el corazón artificial pueda considerarse un reemplazo completo para un trasplante de corazón.

Es importante tener en cuenta el contexto de la prevalencia de las enfermedades cardíacas. Colquhoun también señaló que el número de personas que experimentan insuficiencia cardíaca es significativamente menor ahora en comparación con el pasado debido a los avances en los medicamentos para el corazón. Citó el punto máximo de las tasas de mortalidad por enfermedad cardíaca en 1967-68, cuando 47.000 australianos murieron de enfermedad cardíaca de una población de 11 millones, en comparación con 45.000 muertes de una población de 26 millones en 2022. Esto demuestra el impacto positivo de las intervenciones preventivas y terapéuticas.

El éxito de este caso es parte de una iniciativa más amplia, el Programa de Fronteras del Corazón Artificial liderado por la Universidad de Monash, que tiene como objetivo desarrollar tres dispositivos clave para tratar las formas más comunes de insuficiencia cardíaca. El caso actual representa el primero en una serie de procedimientos planificados en Australia, lo que subraya el compromiso continuo de avanzar en la tecnología del corazón artificial y brindar soluciones innovadoras para los pacientes que sufren de esta condición debilitante.

Un hombre australiano ha sido el primero en salir de un hospital con un corazón artificial total, un dispositivo innovador inventado por el Dr. Daniel Timms que utiliza levitación magnética. Si bien es un hito significativo que ofrece esperanza para quienes esperan un trasplante, los expertos advierten que el corazón artificial aún necesita mejorar antes de poder reemplazar verdaderamente un trasplante. Este logro marca un momento crucial en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, con el potencial de transformar el campo y ofrecer una esperanza de vida para innumerables personas.

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