Científicos han descubierto un hallazgo significativo en Europa Occidental: una mandíbula y un hueso malar parciales pertenecientes a un homínido previamente desconocido, apodado “Pink”. Datando de hace entre 1,1 y 1,4 millones de años, este descubrimiento representa el ancestro humano más antiguo encontrado hasta ahora en la región, y podría reescribir nuestra comprensión de la evolución humana en Europa. El descubrimiento se realizó en el complejo arqueológico de Atapuerca, en España, un sitio ya renombrado por su rico registro fósil y evidencia de actividad humana temprana.
El descubrimiento de una mandíbula y un hueso malar parciales en el complejo arqueológico de Atapuerca, en el norte de España, ha revelado lo que los científicos creen que es el ancestro humano más antiguo jamás encontrado en Europa occidental, lo que supone un cambio significativo en nuestra comprensión de la evolución humana en la región. Este nuevo homínido, actualmente apodado “Pink”, representa un “nuevo actor en la historia de la evolución humana”, según Rosa Huguet, coordinadora de las excavaciones. Los restos, datados entre 1,1 y 1,4 millones de años atrás, ofrecen una visión única de una población previamente desconocida que habitó Europa mucho antes de lo que se pensaba. El apodo “Pink” es una combinación juguetona en homenaje a la palabra española para ‘cara’ (que también es ‘lado’) y un guiño a Rosa Huguet, una figura clave en la excavación de Atapuerca.
Las características físicas de Pink son particularmente intrigantes. Reconstruido a partir de los restos parciales, el individuo presenta una cara estrecha y plana con menos rasgos modernos de lo que inicialmente anticipaban los expertos. Esta morfología distintiva distingue a Pink de cualquier otra especie humana descubierta en la región y durante ese período de tiempo. La cara no se asemeja a las características de *Homo antecessor*, los habitantes más antiguos conocidos hasta ahora en Europa occidental, cuyas caras presentan una sorprendente similitud con las de los humanos modernos. En cambio, los rasgos planos y la nariz poco desarrollada de Pink recuerdan más a *Homo erectus*, los primeros humanos conocidos por migrar fuera de África, utilizar el fuego y fabricar herramientas sofisticadas. Esto sugiere que Pink podría pertenecer a una especie más antigua, previamente pasada por alto, que llegó a Europa occidental antes de *Homo antecessor*.
El descubrimiento desafía las líneas de tiempo existentes y plantea preguntas sobre la complejidad de los patrones migratorios humanos tempranos. Antes del hallazgo de Pink, *Homo antecessor* ostentaba el título de ancestro humano más antiguo conocido en Europa occidental, datando entre 800.000 y 1,2 millones de años atrás. Si bien tanto *Homo antecessor* como Pink fueron encontrados en una proximidad relativamente cercana dentro del complejo de Atapuerca, sus características distintas indican que podrían haber coexistido o simplemente haberse perdido de vista. Los investigadores han señalado un “vacío cronológico” entre el sitio donde se encontró Pink (Sima del Elefante) y el lugar vecino donde se encontró *Homo antecessor* (Gran Dolina), que algunos interpretan como un posible “depoblamiento” de la Península Ibérica debido a cambios climáticos extremos. Este vacío podría representar una disminución significativa en la población de *Homo affinis erectus*, creando una oportunidad para una nueva ola de migrantes homínidos.
Para facilitar una mayor comprensión y clasificación, a Pink se le ha asignado a *Homo affinis erectus* (H. aff. erectus). Esta designación reconoce las afinidades del individuo con *Homo erectus* al tiempo que deja abierta la posibilidad de que represente una especie diferente, aún por definir por completo. María Martinón-Torres, directora de CENIEH y principal investigadora del Proyecto de Atapuerca, explica que la evidencia es actualmente “insuficiente para una clasificación definitiva”. Este enfoque cauteloso refleja la naturaleza continua de la investigación y la necesidad de descubrimientos adicionales para solidificar el lugar de Pink en el árbol evolutivo humano.
El origen geográfico de los ancestros de Pink es otra área de intensa especulación. Martinón-Torres sospecha que los ancestros de Pink migraron a Europa occidental desde Europa del este en lugar de cruzar el Estrecho de Gibraltar desde África. Esta hipótesis está respaldada por la evidencia arqueológica dispersa a lo largo de la antigua ruta migratoria. La evidencia más temprana de actividad humana en las “puertas de Europa” data de aproximadamente 2 millones de años atrás, lo que proporciona un amplio margen de tiempo para que oleadas de primeros migrantes humanos llegaran a Europa occidental en el Pleistoceno temprano. Esta ruta migratoria alternativa desafía la suposición largamente sostenida de que África era la única fuente de poblaciones humanas tempranas en Europa.
La importancia del complejo de Atapuerca se extiende más allá del descubrimiento de Pink. El sitio ha arrojado una gran cantidad de evidencia arqueológica, incluidos herramientas de piedra y restos animales que presentan marcas de corte, lo que indica que *Homo affinis erectus* poseía el conocimiento y las habilidades para crear herramientas simples pero eficaces para explotar los recursos del entorno húmedo y cálido de la región. La presencia de estas herramientas apoya aún más la noción de que *Homo affinis erectus* era una especie capaz y adaptable. Las excavaciones en curso en Sima del Elefante prometen revelar aún más sobre el estilo de vida y las capacidades de esta población homínida temprana.
La investigación genética complica aún más el panorama, sugiriendo un “cuello de botella” en la diversidad humana hace unos 900.000 años, lo que coincide con una importante brecha tanto en los registros fósiles africanos como en los eurasianos. Este cuello de botella probablemente resultó en una reducción significativa en la diversidad genética dentro de la población humana, lo que podría haber impactado en las trayectorias evolutivas de diferentes grupos homínidos. El descubrimiento de Pink y la evidencia arqueológica asociada en Atapuerca proporcionan valiosos conocimientos sobre la dinámica genética y evolutiva de las poblaciones humanas tempranas en Europa, ayudando a llenar los vacíos en nuestra comprensión de este período crucial en la historia humana.
El estudio que detalla el descubrimiento de Pink y sus implicaciones se ha publicado en *Nature*, marcando otro hito significativo para el Proyecto de Atapuerca. José María Bermúdez de Castro, co director del Proyecto de Atapuerca y coautor del estudio, describe acertadamente el descubrimiento como heraldo de “otra era prodigiosa para el Proyecto de Atapuerca”. Las excavaciones en curso y las futuras investigaciones en el complejo de Atapuerca están destinadas a iluminar aún más las vidas y las linajes de los primeros habitantes de la Península Ibérica, contribuyendo significativamente a nuestra comprensión más amplia de la evolución humana y la compleja historia de nuestros orígenes.
El hallazgo de “Pink”, una mandíbula y pómulo de homínido de 1.1-1.4 millones de años de Atapuerca, España, cuestiona nuestra comprensión de la evolución humana temprana en Europa Occidental. Sus rasgos faciales planos, similares a *Homo erectus*, sugieren la existencia de una especie desconocida y más antigua que *Homo antecessor*. Tentativamente clasificada como *Homo affinis erectus*, Pink indica patrones migratorios complejos y posibles cambios poblacionales en la historia temprana de la humanidad, resaltando la necesidad de seguir excavando y analizando genéticamente para comprender completamente la historia de nuestros ancestros.
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