Australia advierte a EE. UU.: Tenemos otros compradores.

La ministra de Recursos de Australia, Madeleine King, ha advertido a Estados Unidos, indicando que Australia tiene socios comerciales alternativos en caso de que EE. UU. imponga nuevos aranceles. Esto ocurre mientras el gobierno de Albanese intenta convencer a la administración Trump de que Australia es una fuente estable y democrática de minerales críticos, esenciales para la energía verde y los sistemas de defensa, en medio de preocupaciones sobre posibles disputas comerciales y las políticas comerciales en evolución de EE. UU.

Australia se está posicionando estratégicamente para navegar por posibles tensiones comerciales con Estados Unidos, particularmente en lo que respecta a los minerales críticos, señalando su disposición a buscar asociaciones alternativas en caso de que EE. UU. imponga mayores aranceles. La Ministra de Recursos, Madeleine King, ha advertido explícitamente a la Casa Blanca que Australia posee numerosas opciones más allá de EE. UU. para desarrollar y exportar estos recursos vitales, un mensaje subrayado por la caracterización del Embajador Kevin Rudd de una “América muy diferente”. Esta postura proactiva es una respuesta directa al creciente interés de la administración Trump en asegurar el acceso a tierras raras y minerales críticos, un mercado que actualmente domina China, y a su consideración de medidas potencialmente disruptivas como aranceles.

El núcleo de la estrategia de Australia gira en torno a la diversificación de sus relaciones comerciales y a la promoción de sus capacidades únicas como proveedor confiable y democrático de minerales críticos. Australia actualmente suministra 28 de las 50 categorías de minerales críticos designadas por EE. UU., con el potencial de suministrar 36. Rudd, en una analogía impactante, declaró: “Australia equivale a la tabla periódica”, enfatizando la amplitud de sus recursos minerales. Esto contrasta marcadamente con las propuestas alternativas de la administración Trump, que incluyen opciones potencialmente problemáticas como asegurar recursos de Canadá, Groenlandia o Ucrania. King declaró directamente: “Por supuesto, somos un destino más atractivo”, pero advirtió que las ofertas de Australia podrían no estar en línea con la narrativa actual de la administración.

Los esfuerzos del gobierno para cultivar relaciones con socios alternativos han estado en curso durante los últimos dos años, anticipando posibles fricciones comerciales. Estas asociaciones se extienden a Europa y Asia, con mención específica de Japón, Corea del Sur y la Unión Europea. El Ministro de Comercio, Don Farrell, enfatizó la necesidad de diversificación tras la disputa arancelaria con China, afirmando: “Queremos buenas relaciones comerciales con todos… para que nunca más dependamos de un solo país”. Este enfoque proactivo tiene como objetivo aislar a Australia de las repercusiones económicas de posibles aranceles estadounidenses y mantener sus flujos de ingresos por exportación.

La situación actual se complica por una percibida falta de compromiso por parte de la administración estadounidense. El Primer Ministro Anthony Albanese ha tenido dificultades para asegurar una segunda conversación telefónica con el Presidente Biden desde que asumió el cargo, una situación que ha criticado la Coalición. Rudd desestimó la importancia de tal llamada, afirmando que no habría “marcado una diferencia material”, y destacó la creencia arraigada de la administración de que los aranceles son una estrategia comercial viable. Las “conversaciones duras y difíciles” de Rudd con el Secretario de Comercio Howard Lutnick ilustran aún más la naturaleza desafiante de las negociaciones.

El gobierno está contrarrestando activamente las afirmaciones hechas por funcionarios estadounidenses, en particular las relacionadas con las exportaciones de acero y aluminio australianos. El Ministro de Comercio, Farrell, refutó directamente las afirmaciones de Howard Lutnick de que los transportistas de acero australianos están “inundando el mercado estadounidense”, proporcionando evidencia estadística para respaldar su posición. Afirmó que las ventas australianas representan menos del 2 por ciento de todo el acero y el aluminio que ingresan a los EE. UU., y enfatizó que Australia no participa en prácticas de dumping. “El Sr. Lutnick simplemente se ha equivocado”, afirmó Farrell.

Para fortalecer aún más su posición y asegurar futuras oportunidades comerciales, el gobierno australiano está invirtiendo fuertemente en tecnología verde dentro de su sector de fabricación de metales. El Primer Ministro Albanese anunció un nuevo fondo de 750 millones de dólares, administrado por la agencia independiente de renovables ARENA, para probar y desarrollar tecnología verde en las industrias del aluminio y el acero. El Ministro de Industria y Ciencia, Ed Husic, explicó que la demanda de “metal verde” se proyecta que representará un tercio de la demanda mundial de metal, y que el fondo tiene como objetivo traducir la investigación en aplicaciones prácticas dentro de los molinos y fundiciones australianos. Esta iniciativa busca establecer a Australia como líder en producción sostenible de metales, mejorando su atractivo como socio comercial.

El panorama geopolítico en evolución y la naturaleza cambiante del comercio internacional están impulsando una reevaluación del carácter internacional de Australia. El ex Ministro de Relaciones Exteriores Bob Carr argumentó que el Partido Republicano ya no es un defensor del “internacionalismo liberal” y ahora es “un partido bonapartista a merced de un líder poderoso”. Este cambio requiere una mayor participación internacional, con mayor énfasis en Asia y la exploración de alternativas a AUKUS. La perspectiva de Carr subraya la necesidad de que Australia desarrolle una política exterior más independiente y diversifique sus asociaciones estratégicas.

El Ministro Adjunto de Comercio, Tim Ayres, reconoció el “camino realmente accidentado por delante” para la relación comercial bilateral, pero enfatizó el compromiso del gobierno con una negociación cuidadosa. Si bien el gobierno está ansioso por atraer inversión estadounidense en minerales críticos y procesamiento, Ayres reiteró la disponibilidad de asociaciones alternativas, particularmente con Europa y el Reino Unido, afirmando: “Es una ventaja nacional clave”. El gobierno está evitando deliberadamente anuncios prematuros sobre minerales críticos, buscando navegar la situación estratégicamente. El Ministro de Comercio, Farrell, hablará con la Subsecretaria Comercial de los Estados Unidos, Jamieson Greer, durante el fin de semana para continuar estas discusiones en curso.

Australia está enviando una señal estratégica a EE. UU. indicando que cuenta con socios comerciales alternativos como Japón, Corea del Sur y Europa, en caso de que se impongan más aranceles a sus exportaciones, especialmente en minerales críticos. El gobierno australiano está diversificando sus relaciones comerciales e invirtiendo en tecnología verde para asegurar una ventaja competitiva, reconociendo un cambio en el enfoque de EE. UU. hacia el comercio internacional y la creciente demanda global de “metal verde.” Ahora es el momento de que Australia construya un futuro económico resiliente y diversificado, más allá de depender de una sola nación.

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