A pesar de las representaciones populares de los “nerds” conocedores de la tecnología como salvadores, este artículo argumenta que no están impulsados por el deseo de mejorar el mundo para todos. En cambio, sostiene que una nueva ola de estos individuos, particularmente aquellos que rodean a figuras como Elon Musk, están consolidando el poder y remodelando los Estados Unidos de maneras que priorizan sus propios intereses, a menudo exhibiendo ideologías preocupantes y reforzando las desigualdades existentes.
El artículo cuestiona la narrativa popular de que los “nerds” y sus avances tecnológicos son fuerzas inherentemente benévolas destinadas a salvar el mundo. Argumenta que esta representación, a menudo vista en la cultura popular y los medios, es una simplificación engañosa que ignora las motivaciones egoístas y los impactos potencialmente dañinos de algunos individuos dentro de este grupo.
El autor postula que el clima político actual en los Estados Unidos, particularmente bajo una hipotética segunda administración Trump con Elon Musk como asesor clave, resalta el auge de un tipo específico de “nerd” que no está impulsado por el altruismo. Este grupo, descrito como la “banda mendaz de alegres, jóvenes acólitos blancos y adyacentes a los blancos” de Musk, se representa como si estuviera ganando un poder significativo sobre los sistemas gubernamentales, lo que sugiere un cambio de influencia hacia esta demografía.
Históricamente, la “Era de la Información” y la posterior “Era de Internet” vieron a individuos que encajaban en el estereotipo de “nerd” – aquellos con fuertes habilidades técnicas pero a menudo con pocas habilidades sociales – lograr una inmensa riqueza y reconocimiento. Las representaciones mediáticas, desde documentales como “Triumph of the Nerds” hasta películas como “Oppenheimer” y “The Social Network”, a menudo han enmarcado a estas figuras como desvalidos o visionarios complejos con el deseo de mejorar el mundo. Esta narrativa, sostiene el artículo, se ha arraigado profundamente en nuestra cultura.
Sin embargo, el autor refuta enérgicamente la idea de que esta acumulación de riqueza fue accidental o impulsada únicamente por el deseo de “salvar el mundo”. Basándose en el contexto histórico de los “barones ladrones”, el artículo sugiere que la inmensa riqueza acumulada por algunos “nerd multimillonarios” se logró a través de formas a menudo “con mano de hierro” en sus empresas comerciales, citando figuras como Steve Jobs y Bill Gates como ejemplos de este enfoque.
Además, el artículo señala instancias recientes de censura por parte de multimillonarios propietarios de medios, mencionando específicamente el control de Jeff Bezos y Patrick Soon-Shiong sobre el Washington Post y el Los Angeles Times. Este comportamiento, argumenta el autor, demuestra un deseo dentro de la clase multimillonaria experta en tecnología de controlar la información y el “flujo de la verdad”, lo que contradice la imagen de salvadores benévolos del mundo.
Se ofrece una perspectiva marcadamente diferente sobre este grupo a través de una cita de la película “Lethal Weapon 2”, donde un personaje se refiere a un grupo de individuos que apoyan el apartheid como la “raza superior”. El autor usa esta cita no solo para aludir a los antecedentes de Elon Musk, sino más significativamente para sugerir que algunos multimillonarios nerds tecnológicos y sus asociados tienen creencias arraigadas en “el apartheid, la eugenesia y otros paradigmas racistas, misóginos y queerfóbicos”.
Si bien reconoce que algunos individuos dentro de este grupo poseen valiosas habilidades técnicas y contribuyen a importantes avances tecnológicos a través de empresas como Tesla, SpaceX y Starlink, el artículo destaca comportamientos y actitudes preocupantes. Señala el intercambio de contenido en redes sociales que utiliza términos despectivos para las mujeres y expresa apoyo a las políticas de inmigración eugenésicas como evidencia de que estos individuos no son modelos positivos a seguir para una sociedad o fuerza laboral diversa. El autor argumenta que, como los hombres blancos en general dentro de una sociedad supremacista blanca masculina, su principal preocupación parece ser su propio avance en lugar de la mejora del mundo para todos.
Basándose en la experiencia personal del mundo de la informática de los años 80 y 90, el autor proporciona evidencia anecdótica de comportamientos problemáticos dentro de la comunidad “nerd”. Esto incluye instancias de burlas de aquellos con menos habilidades técnicas, interacciones inapropiadas con mujeres que buscan ayuda y la experiencia de acoso sexual y racial. Estos relatos personales sirven para ilustrar que la torpeza social, a menudo retratada inocentemente en los medios, puede coexistir o incluso facilitar comportamientos dañinos en una sociedad donde el prejuicio es prevalente.
El artículo vincula explícitamente el concepto de “torpeza social” en los medios con la realidad de una sociedad que recurre por defecto a “comportamientos racistas, misóginos, queerfóbicos y xenófobos”. Afirma que, independientemente de si alguien es un “nerd” o no, los hombres blancos en una sociedad supremacista blanca masculina se benefician de un importante “privilegio racial y de género”. Este privilegio, cuando no se controla, puede conducir a una sensación de derecho que los hace indistinguibles de otros hombres blancos privilegiados, independientemente de sus habilidades sociales. El autor traza un paralelismo entre una broma transfóbica en “Revenge of the Nerds” y los comentarios públicos de Elon Musk sobre su hija transgénero, sugiriendo un prejuicio subyacente compartido.
Además, el artículo cuestiona la bondad inherente de las tecnologías creadas por el “conjunto de nerds de élite”. Señala consecuencias negativas como la adicción a las redes sociales que conduce a la depresión y la ansiedad, el aumento del acoso en línea y el abuso sexual basado en imágenes, y el uso de herramientas de IA para el plagio como evidencia de que estos avances tecnológicos no son universalmente beneficiosos.
En última instancia, el artículo concluye que en un mundo moldeado por el privilegio masculino blanco, la distinción entre un “atleta genial” y un “cuello de lápiz dictatorial y socialmente torpe” es superficial. Argumenta que la principal motivación detrás de los avances tecnológicos de estos “nerds” ha sido el empoderamiento y el enriquecimiento de sus propias vidas. La ausencia de esfuerzos por parte de estos individuos ricos para usar sus habilidades para abordar problemas sociales como la desigualdad de riqueza o la deuda estudiantil se presenta como evidencia adicional de que su enfoque está en la ganancia personal y el mantenimiento del poder, incluso sobre los grupos marginados.
El artículo refuta la narrativa popular de los “nerds” como salvadores benevolentes, argumentando que un grupo poderoso de multimillonarios tecnológicos, mayoritariamente blancos y masculinos (ejemplificado por Elon Musk), utilizan la tecnología para consolidar su poder y promover ideologías discriminatorias, priorizando su propio enriquecimiento sobre el bienestar social. El autor, basándose en experiencias personales y referencias culturales, critica el privilegio descontrolado y las consecuencias perjudiciales de sus innovaciones, concluyendo que estos “nerds” no están salvando el mundo, sino reforzando las desigualdades existentes. Es crucial una mayor exploración de las implicaciones éticas del avance tecnológico y la responsabilidad de quienes detentan su poder.
Leave a Reply