Un número significativo de estrellas y ejecutivos de Hollywood han expresado su oposición a las propuestas que permitirían a empresas de IA como OpenAI y Google entrenar sus sistemas utilizando material con derechos de autor sin permiso ni compensación. Esta acción se produce mientras las empresas de IA argumentan que tales cambios beneficiarían la innovación estadounidense y la seguridad nacional, pero los profesionales creativos temen que socaven la industria del entretenimiento y devalúen la propiedad intelectual.
Cientos de figuras prominentes de la industria del entretenimiento, incluyendo actores, músicos, cineastas y escritores, se han unido para expresar su firme oposición a las propuestas que permitirían a las empresas de IA entrenar sus sistemas con material con derechos de autor sin obtener permiso ni proporcionar compensación. Esta acción colectiva es una respuesta directa a las presentaciones realizadas por los principales desarrolladores de IA, específicamente OpenAI y Google, a la Oficina de Política Científica y Tecnológica. Estas empresas abogan por una relajación de las leyes de derechos de autor, argumentando que tal cambio es necesario para fomentar la innovación y mantener la ventaja competitiva de Estados Unidos en el desarrollo de la IA, particularmente en relación con China.
El núcleo de la preocupación de la industria del entretenimiento, tal como se articula en su carta abierta a la Casa Blanca, es el posible socavamiento de las protecciones de derechos de autor establecidas. Creen firmemente que el avance de la IA no debe producirse a expensas de las industrias creativas que forman una parte significativa de la fuerza económica y cultural de Estados Unidos. La carta establece explícitamente que las empresas de IA buscan explotar obras creativas – películas, series de televisión, obras de arte, escritura, música y voces – para entrenar sus modelos, que son fundamentales para sus valoraciones multimillonarias, sin reconocer los derechos de los creadores.
Además, la carta destaca la percibida injusticia de que las empresas de IA busquen una exención gubernamental especial. A pesar de sus sustanciales ingresos y fondos disponibles, Google y OpenAI solicitan la capacidad de utilizar libremente la producción de las industrias creativas y del conocimiento de Estados Unidos. Los signatarios argumentan que la posición de Estados Unidos como potencia cultural global es el resultado directo de su respeto fundamental por la propiedad intelectual y los derechos de autor, lo que incentiva la asunción de riesgos creativos por parte de individuos talentosos en todo el país.
El impacto económico de la industria del entretenimiento también es un punto clave planteado en la carta. Apoya a 2.3 millones de ciudadanos y contribuye con una asombrosa cantidad de $229 mil millones en salarios anualmente. Más allá de sus contribuciones económicas, la industria también se presenta como la que proporciona la “base para la influencia democrática y el poder blando de Estados Unidos en el extranjero”. La carta sostiene que todas estas facetas se verían comprometidas si a las empresas de IA se les concediera la capacidad de utilizar material con derechos de autor sin permiso.
La amplitud del apoyo a esta postura es evidente en la extensa lista de signatarios. Figuras notables como Ben Stiller, Mark Ruffalo, Cate Blanchett, Paul McCartney, Ron Howard, Adam Scott, Guillermo del Toro, Natasha Lyonne, Cynthia Erivo, Phoebe Waller-Bridge, Cord Jefferson, Bette Midler, Ava Duvernay, Paul Simon, Ángel Manuel Soto, Taika Waititi, Ayo Edebiri, Joseph Gordon-Levitt, Lily Gladstone, Sam Mendes, Brit Marling, Janelle Monáe, Bryn Mooser, Rian Johnson, Paul Giamatti, Maggie Gyllenhaal, Alfonso Cuarón, Judd Apatow, Kim Gordon, Chris Rock, Juliette Lewis y Michaela Coel han prestado sus nombres a la carta, demostrando la preocupación generalizada dentro de la comunidad creativa.
Este problema no se limita a Estados Unidos. Debates y protestas similares están ocurriendo en otros países, incluido el Reino Unido. La legislación propuesta en el Reino Unido permitiría a las empresas de IA entrenar sus modelos con cualquier material al que tengan acceso legal, colocando la responsabilidad en los creadores de optar por no participar si no desean que su trabajo se utilice de esta manera. Este enfoque de “exclusión voluntaria” ha sido ampliamente criticado como injusto e impráctico para los creadores.
La situación en el Reino Unido ha llevado a varias formas de protesta. Más de 1.000 músicos, incluidos artistas prominentes como Kate Bush, Tori Amos y Annie Lennox de Eurythmics, lanzaron un álbum silencioso titulado “¿Es esto lo que queremos?” como un acto simbólico de protesta. El álbum presenta grabaciones de estudios y espacios de actuación vacíos, destacando el posible silenciamiento de las voces creativas. Además, varios periódicos diarios en el Reino Unido presentaron el lema “Make It Fair” en sus portadas, amplificando aún más el llamado a un trato equitativo de los creadores en la era de la IA.
Estrellas y creativos de Hollywood se oponen a propuestas de empresas de IA como OpenAI y Google, que buscan entrenar modelos de IA con material protegido por derechos de autor sin permiso ni compensación, temiendo que esto socave las industrias creativas y la fuerza cultural de Estados Unidos. El Reino Unido enfrenta protestas similares, con músicos lanzando un álbum silencioso y periódicos abogando por protecciones de derechos de autor más justas. Esto destaca una creciente preocupación global sobre la potencial explotación del trabajo creativo en la era de la IA, una batalla por el futuro del arte y la propiedad intelectual.
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