Uso prolongado de antiinflamatorios vinculado a menor riesgo de demencia

La demencia es una creciente preocupación de salud a nivel mundial, y la investigación sugiere que la inflamación puede desempeñar un papel en su desarrollo. En consecuencia, ha habido interés en si los fármacos antiinflamatorios, específicamente los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), podrían ofrecer un efecto protector. Un nuevo estudio investigó la relación entre el uso a largo plazo de AINE y el riesgo de demencia, siguiendo a un gran grupo de adultos durante un período de casi tres décadas.

El uso a largo plazo de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se ha relacionado con un riesgo reducido de desarrollar demencia, según un reciente estudio de investigación internacional publicado en el *Journal of the American Geriatrics Society*. Este hallazgo se basa en investigaciones existentes que sugieren una conexión entre la inflamación y el desarrollo y la progresión de enfermedades neurodegenerativas como la demencia, posicionando a los AINE como posibles agentes preventivos. Sin embargo, el estudio enfatiza que es la *duración* del uso de AINE, en lugar de la dosis, lo que parece ser el factor crucial.

La investigación involucró una gran cohorte de 11.745 individuos, seguidos prospectivamente durante un período sustancial – de 1991 a 2020 – con una edad promedio al inicio de 66,2 años. Este extenso período de seguimiento – promediando 14,5 años por participante – permitió a los investigadores observar los efectos a largo plazo del uso de AINE en el desarrollo de la demencia. A lo largo del estudio, 2901 participantes fueron diagnosticados con demencia, proporcionando un tamaño de muestra significativo para el análisis. La naturaleza poblacional del estudio fortalece la generalizabilidad de los hallazgos, ya que no se limitó a grupos de pacientes específicos o entornos clínicos.

Un hallazgo clave del estudio fue la asociación entre el uso a largo plazo de AINE y un riesgo disminuido de demencia. Específicamente, los participantes que usaron consistentemente AINE durante un período prolongado demostraron una reducción del 12% en su riesgo de desarrollar la condición en comparación con aquellos que no lo hicieron. Esto sugiere un potencial efecto protector de la exposición prolongada a las propiedades antiinflamatorias de estos medicamentos. Es interesante destacar que el estudio no encontró ningún beneficio estadísticamente significativo asociado con el uso a corto o mediano plazo de AINE. Esto indica que el uso ocasional o limitado de AINE es poco probable que tenga un impacto sustancial en el riesgo de demencia.

Un análisis más profundo reveló que la *dosis acumulada* de AINE tomada no se correlacionó con un riesgo disminuido de demencia. Esta es una distinción particularmente importante, ya que desafía la hipótesis inicial de que dosis más altas de AINE podrían ser más efectivas para prevenir la enfermedad. La falta de asociación entre la dosis y el riesgo sugiere que la exposición prolongada incluso a dosis bajas de AINE puede ser suficiente para ejercer un efecto protector. Esto podría deberse a la modulación sostenida de las vías inflamatorias dentro del cerebro, en lugar de un efecto dependiente directo de la dosis.

El equipo de investigación, liderado por M. Arfan Ikram, MSc, MD, PhD, de Erasmus MC University Medical Center Rotterdam, destaca la necesidad de investigaciones adicionales para confirmar estos hallazgos y dilucidar los mecanismos subyacentes. El Dr. Ikram enfatiza que el estudio proporciona “evidencia sobre posibles efectos preventivos de la medicación antiinflamatoria contra el proceso de demencia”. Esto subraya el potencial para desarrollar estrategias preventivas basadas en el uso a largo plazo de AINE, aunque advierte que se necesita más investigación.

El estudio fue realizado por investigadores del Erasmus University Medical Center en los Países Bajos y fue financiado por una red integral de organizaciones, incluyendo Erasmus Medical Center, la Organización Holandesa para la Investigación y el Desarrollo en Salud (ZonMw), el Instituto de Investigación para Enfermedades en Ancianos (RIDE) y varios ministerios gubernamentales y la Comisión Europea. Financiamiento adicional fue proporcionado por Alzheimer Nederland y la Brain & Behavior Research Foundation a través de una Beca de Jóvenes Investigadores NARSAD al Dr. Wolters. Esta sólida estructura de financiamiento respalda la credibilidad y el rigor de la investigación.

Si bien prometedor, es crucial reconocer las limitaciones del estudio. Es importante tener en cuenta que la investigación demuestra una *asociación* entre el uso de AINE y un riesgo reducido de demencia, pero no prueba *causalidad*. Otros factores, como el estilo de vida, la genética y las condiciones de salud subyacentes, podrían contribuir al efecto observado. Por lo tanto, las personas no deben automedicarse con AINE en un intento de prevenir la demencia. En cambio, estos hallazgos deberían alentar más investigaciones sobre el papel de la inflamación en las enfermedades neurodegenerativas y el potencial para intervenciones preventivas dirigidas. Los estudios futuros deberían centrarse en identificar las vías inflamatorias específicas afectadas por los AINE y determinar la duración y la dosis óptimas para maximizar los beneficios preventivos y minimizar los posibles efectos secundarios.

El uso a largo plazo de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se vincula con un riesgo reducido del 12% de demencia, según un estudio de 30 años realizado en más de 11.000 adultos. Es importante destacar que el beneficio parece estar relacionado con la *exposición prolongada* más que con dosis altas. Aunque prometedor, se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos y explorar posibles estrategias preventivas. ¿Podría el uso generalizado y cauteloso de los AINE ofrecer una nueva vía en la prevención de la demencia, y cuáles son los riesgos y beneficios asociados que deben considerarse cuidadosamente?

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