Las colecciones de mariposas en museos, a menudo admiradas por su belleza, ahora revelan un secreto sorprendente: pueden usarse para rastrear la propagación de enfermedades. Un nuevo estudio exploró cómo los especímenes de museo pueden arrojar luz sobre Ophryocystis elektroscirrha (OE), un parásito protozoario que afecta a las mariposas, y su distribución en todo el mundo.
Las colecciones de mariposas de los museos, aunque estéticamente agradables, tienen un propósito científico crucial más allá de la mera exhibición. Un estudio reciente de la Universidad de Georgia destaca su utilidad para rastrear la propagación de enfermedades, centrándose específicamente en el parásito protozoo *Ophryocystis elektroscirrha* (OE). Este parásito, aunque rara vez es directamente fatal, impacta significativamente el crecimiento y el vuelo de las mariposas, afectando particularmente a las mariposas monarca e impidiendo su migración anual. Como explica Sonia Altizer, Profesora Distinguida Martha Odum en la UGA y autora correspondiente del estudio, “Es como tener una enfermedad debilitante de por vida que dificulta viajar y trabajar, pero que no necesariamente te mata directamente”. Esto enfatiza la naturaleza crónica y debilitante de la infección por OE.
La investigación implicó un examen exhaustivo de casi 3.000 especímenes de mariposas conservados en cinco museos de EE. UU. e internacionales, incluido el Museo de Historia Natural de Georgia. Estos especímenes, recolectados durante un largo período de tiempo desde 1832 hasta 2019, proporcionaron una perspectiva histórica sobre la prevalencia de OE. El estudio reveló evidencia de infección en cinco de las 61 especies de mariposas muestreadas, con casos que datan de 1909, antes de las primeras descripciones publicadas de OE en monarcas y reinas por 60 años. Notablemente, este estudio también documentó las primeras infecciones reportadas de monarcas jamaicanas, expandiendo el rango de hospedadores conocidos del parásito.
Debido a la fragilidad inherente de los especímenes de museo, los investigadores emplearon una técnica especializada y no destructiva para detectar las esporas de OE. Dado que las esporas del parásito están presentes en el exterior de las mariposas infectadas, las muestras se recolectaron girando suavemente un hisopo de fibra contra el cuerpo de la mariposa para recolectar escamas. Estas escamas luego se transfirieron a un portaobjetos de vidrio y se examinaron bajo un microscopio, lo que permitió la identificación de las esporas de OE sin dañar los valiosos especímenes. Este enfoque meticuloso aseguró la preservación de la colección histórica al tiempo que permitió una investigación científica crucial.
El estudio se centró en las mariposas de la leche, un grupo conocido por su distribución global y la susceptibilidad de las monarcas y reinas a la OE. Este grupo, apropiadamente llamado así por su dependencia de la asclepia para su sustento y su capacidad de concentrar las toxinas de la planta para la defensa, proporcionó un modelo adecuado para investigar la propagación del parásito. Los investigadores encontraron evidencia de infección por OE en múltiples continentes, incluyendo las Américas, Europa, Asia, África y Oceanía. Sin embargo, la distribución de las infecciones dentro de las especies no fue uniforme, lo que indica una variación geográfica significativa. Altizer señala: “Hubo muchos lugares donde estas especies fueron muestreadas sin infección, a pesar de que hubo otros lugares donde sí la hubo”, destacando la naturaleza irregular de la prevalencia de OE.
A pesar de la amplia distribución geográfica de OE, el estudio reveló que la infección se limitaba a un grupo específico de mariposas. Solo cinco especies (viajeras menores, monarcas, tigresas comunes, reinas y monarcas jamaicanas) dieron positivo para el parásito. Todas estas especies pertenecen al género *Danaus*, lo que sugiere un grado de especificidad del hospedador para OE. Esta observación plantea preguntas intrigantes sobre los factores que limitan la infección por OE a este grupo estrechamente relacionado.
Una posible explicación para este rango limitado de hospedadores radica en la especialización de los propios parásitos. El estudio observó variaciones en las esporas de OE, con las recuperadas de las monarcas tendiendo a ser más oscuras y grandes que las encontradas en las otras cuatro especies infectadas. Además, un estudio relacionado dirigido por Maria Luisa Müller-Theissen, coautora del estudio principal, exploró la dinámica de la infección cruzada entre monarcas y reinas. Este estudio hermano encontró que, si bien las monarcas podían ser infectadas por parásitos que afectaban a ambas especies, las reinas solo eran susceptibles a los parásitos que se dirigían específicamente a las reinas. Curiosamente, las monarcas también experimentaron impactos de la enfermedad más severos en comparación con las reinas infectadas. Altizer sugiere una posible explicación para esta diferencia, afirmando: “Si pones monarcas y reinas lado a lado, las monarcas tienden a superar a las reinas en la búsqueda de alimento”, lo que implica que las reinas pueden haber desarrollado una mayor resistencia a los parásitos como un mecanismo compensatorio.
En última instancia, las colecciones de museos demuestran ser recursos invaluables para comprender los patrones históricos y geográficos de enfermedades como OE. Como enfatiza Altizer, “Nadie podría ir por todo el mundo y observar todas estas diferentes especies en una cantidad razonable de tiempo y dinero”. Las colecciones de museos, sin embargo, ofrecen un acceso sin precedentes a muestras de diversas ubicaciones y períodos de tiempo, proporcionando una ventana a la dinámica ecológica pasada. Esta investigación subraya el papel fundamental de estas colecciones para informar los esfuerzos de conservación, particularmente para especies como las monarcas que se ven significativamente afectadas por OE. Al comprender mejor la distribución y el impacto de este parásito, los científicos pueden desarrollar estrategias más efectivas para proteger a las poblaciones de mariposas vulnerables y garantizar la supervivencia de estos icónicos insectos.
Las colecciones de mariposas de museos revelan una sorprendente ventana al rastreo de enfermedades, mostrando infecciones generalizadas de *Ophryocystis elektroscirrha* (OE) a través de continentes y con más de un siglo de antigüedad. El parásito, que afecta a mariposas de la leche como las monarca y las reina, exhibe patrones de infección específicos de cada especie, siendo las monarca más susceptibles. Esta investigación destaca el papel crucial de los especímenes de museo para comprender la dinámica de las enfermedades e informar los esfuerzos de conservación de las mariposas, recordándonos que incluso las colecciones aparentemente estáticas contienen pistas vitales para la salud de la biodiversidad de nuestro planeta.
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