Guerra Comercial Escala: China Responde con Aranceles del 34% a EE. UU.

Una guerra comercial en rápida escalada está en curso después de que China anunciara un arancel del 34 por ciento sobre todas las importaciones estadounidenses en respuesta a los nuevos y amplios aranceles del presidente Donald Trump sobre bienes de 180 países. La medida ha hecho que los mercados globales se desplomen y ha impulsado a los líderes internacionales a buscar un camino hacia la desescalada.

El panorama económico global ha sido alterado significativamente por las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, con ambas naciones implementando aranceles sustanciales sobre las importaciones. El reciente anuncio de China de un arancel del 34 por ciento sobre todas las importaciones estadounidenses marca una respuesta directa a los amplios gravámenes del presidente estadounidense sobre bienes de numerosos países. Esta medida de represalia ha provocado ondas en los mercados globales, lo que ha llevado a caídas significativas en los valores de las acciones y ha generado preocupación entre los líderes mundiales sobre la posibilidad de una guerra comercial en toda regla.

Este último acontecimiento sigue a la decisión del presidente estadounidense de introducir amplios aranceles como parte de lo que denominó “día de la liberación”. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró que sus aranceles de represalia entrarían en vigor a partir del 10 de abril, reflejando el arancel del 34 por ciento sobre las importaciones chinas a Estados Unidos, que comenzó el 9 de abril. Esto eleva la tasa arancelaria total sobre los bienes chinos, incluidos los derechos anteriores, a un sustancial 54 por ciento. El presidente estadounidense reaccionó a la medida de China en su plataforma de redes sociales, Truth Social, afirmando que China había “jugado mal” y “entrado en pánico”, una medida que, según él, no podían permitirse.

La escalada de la guerra de palabras y aranceles ha provocado debates entre los líderes internacionales. El primer ministro británico, Keir Starmer, participó en llamadas con el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, para abordar la situación en desarrollo. Un portavoz de Downing Street confirmó que los líderes acordaron que una guerra comercial total sería “extremadamente perjudicial y no beneficia a nadie”, y se comprometieron a mantener un estrecho contacto en los próximos días para navegar por la crisis. Esto pone de relieve la preocupación generalizada entre las principales economías sobre los posibles impactos negativos de la disputa comercial.

Más allá de los aranceles sobre los bienes, el anuncio de Beijing incluyó controles sobre la exportación de elementos específicos de tierras raras a Estados Unidos. Estos límites, efectivos a partir del viernes, hora local, se dirigen al samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio. El Ministerio de Comercio de China justificó estos controles de exportación como una medida para “proteger mejor la seguridad y los intereses nacionales, y para cumplir con las obligaciones internacionales como la no proliferación”. Las tierras raras específicas tienen aplicaciones cruciales en varias industrias, incluidas las imágenes médicas (gadolinio), la electrónica de consumo (itrio), las baterías de los coches eléctricos y los sectores de fabricación y defensa. Esta medida subraya la voluntad de China de utilizar su posición dominante en la producción de tierras raras como palanca en la disputa comercial.

Escalando aún más la situación, China ha iniciado una demanda contra los aranceles estadounidenses ante la Organización Mundial del Comercio. Beijing caracterizó los aranceles estadounidenses como “una práctica de acoso unilateral típica que pone en peligro la estabilidad del orden económico y comercial mundial”. Este desafío legal señala la intención de China de utilizar marcos internacionales para impugnar las acciones estadounidenses, aunque la efectividad de tal medida en el clima actual sigue siendo incierta. Simultáneamente, el presidente estadounidense ha defendido su agenda arancelaria, afirmando en Truth Social que sus políticas “nunca cambiarán”, lo que indica una postura firme sobre su enfoque proteccionista.

Además de los aranceles y los controles de exportación, el gobierno chino ha añadido 27 empresas estadounidenses a las listas de empresas sujetas a sanciones comerciales o controles de exportación. Dieciséis de estas empresas tienen expresamente prohibido exportar bienes de “doble uso” a China. El Ministerio de Comercio afirmó que estas empresas específicas habían “socavado” gravemente la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de China. Como consecuencia, a estas empresas se les prohibirá nuevas inversiones, actividades de importación y exportación dentro de China. Esta acción demuestra la voluntad de China de atacar directamente a empresas individuales como parte de su estrategia de represalia.

Los mercados financieros han reaccionado negativamente a las crecientes tensiones comerciales. Tras el anuncio inicial de aranceles del presidente estadounidense, las acciones globales se desplomaron, y las acciones de Wall Street perdieron, según se informa, 2,4 billones de dólares estadounidenses (3,9 billones de dólares). La venta masiva se profundizó aún más tras la medida de represalia arancelaria de China. Los mercados estadounidenses abrieron bruscamente a la baja, reflejando las caídas observadas en toda Europa. Los mercados del Reino Unido y Alemania cerraron casi un 5 por ciento a la baja el viernes, lo que ilustra el impacto generalizado de la disputa comercial en la estabilidad financiera global.

Países de todo el mundo están lidiando con cómo responder a los aranceles del presidente estadounidense. Si bien la mayoría ha criticado la medida, también se ha hecho hincapié en la necesidad de negociaciones con Washington. Tras las llamadas entre los primeros ministros británico, australiano e italiano, un portavoz del primer ministro británico declaró que el Reino Unido “continuaría con calma con nuestro trabajo preparatorio, en lugar de apresurarse a tomar represalias”. El portavoz también destacó la importancia de que los países con ideas afines mantengan relaciones sólidas y el diálogo para garantizar la seguridad mutua y la estabilidad económica frente al cambiante panorama económico mundial.

Los líderes europeos también han expresado su preocupación. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, describió el arancel del 20 por ciento sobre las exportaciones europeas como incorrecto, pero no como una “catástrofe”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoció los problemas dentro del sistema comercial global, pero argumentó que los aranceles “no lo solucionarán”, reiterando el deseo de negociar con el presidente estadounidense. Estas declaraciones reflejan un enfoque cauteloso de las naciones europeas, que buscan el diálogo y la desescalada en lugar de represalias inmediatas.

Los países asiáticos se han visto particularmente afectados por los aranceles estadounidenses. Los bienes de Vietnam, por ejemplo, se enfrentarán a un gravamen significativo del 46 por ciento, lo que representa una amenaza sustancial para sectores de exportación clave como el calzado, la electrónica, los textiles y los productos del mar. En respuesta, el líder de Vietnam, To Lam, se ha ofrecido a reducir los aranceles sobre los bienes estadounidenses, según declaró el presidente estadounidense en Truth Social. Esto indica que algunos países están dispuestos a hacer concesiones para mitigar el impacto de los aranceles estadounidenses. De manera similar, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, ha indicado su disposición a viajar a Estados Unidos para reunirse con el presidente estadounidense e intentar evitar el arancel del 26 por ciento sobre los bienes de Japón, lo que destaca los esfuerzos proactivos de algunas naciones para proteger sus intereses económicos.

La creciente guerra comercial entre EE. UU. y China ha resultado en un arancel del 34% de China sobre bienes estadounidenses y controles de exportación de minerales de tierras raras, causando inestabilidad en los mercados globales y una caída de $2.4 billones en las acciones estadounidenses. Donald Trump defiende los aranceles, mientras que líderes mundiales, como los del Reino Unido, Australia e Italia, expresan preocupación y piden negociaciones. Países como Vietnam y Japón enfrentan alzas arancelarias significativas, lo que exige esfuerzos inmediatos y colaborativos para reducir las tensiones y proteger la estabilidad económica global.

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