Padres, abrumados por la publicidad de comida chatarra a niños.

Un nuevo estudio publicado en el *Australian and New Zealand Journal of Public Health* revela una preocupación generalizada entre los cuidadores australianos respecto a la comercialización de comida chatarra dirigida a los niños. La investigación, que involucró a casi 4.000 adultos, destaca un fuerte apoyo a la intervención gubernamental para proteger a los niños de la publicidad de alimentos poco saludables y subraya la creciente alarma sobre el impacto de esta comercialización en la obesidad infantil y las enfermedades prevenibles.

Un nuevo estudio publicado en el Australian and New Zealand Journal of Public Health revela una preocupación significativa entre los padres australianos con respecto a la comercialización de comida chatarra dirigida a los niños. Esta investigación, dirigida por la Universidad Deakin y que encuestó a casi 4.000 adultos, encontró que un sorprendente 85% de los cuidadores están preocupados por este tema. Este alto nivel de preocupación subraya la conciencia pública sobre la naturaleza omnipresente de la publicidad de alimentos poco saludables y su impacto potencial en los jóvenes.

Además, el estudio destaca un fuerte apoyo público a la intervención gubernamental para proteger a los niños de la comercialización de alimentos poco saludables. La autora principal, Clara Gomez-Donoso, de la Universidad Deakin, enfatiza que la investigación proporciona una imagen clara del deseo de los australianos de restricciones en varios medios y entornos. Esto indica un apetito público por cambios de política que van más allá de la autorregulación por parte de la industria alimentaria.

Específicamente, la investigación demuestra un amplio apoyo a medidas políticas concretas. Más del 60% de los adultos australianos apoyan una prohibición total de la comercialización de alimentos y bebidas poco saludables para los niños. Además, las políticas populares apoyadas por más de la mitad de los encuestados incluyen la prohibición de la publicidad de alimentos poco saludables en la televisión antes de las 9 p.m. y la eliminación de elementos de marketing que atraen a los niños, como dibujos animados, de los envases de alimentos poco saludables. Estos hallazgos sugieren que el público no solo está preocupado, sino que también tiene ideas claras sobre los tipos de regulaciones que le gustaría ver implementadas.

La autora principal, la profesora Kathryn Backholer, también de la Universidad Deakin y vicepresidenta de Política de la Asociación de Salud Pública de Australia, destaca que el estudio confirma las preocupaciones compartidas de los padres y los expertos en salud pública. Argumenta que los australianos están justificadamente preocupados por la situación actual, donde los niños están constantemente expuestos a la publicidad de alimentos poco saludables en varios entornos, desde su camino a la escuela hasta ver la televisión. Este bombardeo constante, sostiene, está contribuyendo al aumento de las tasas de obesidad infantil y a la creciente carga de enfermedades prevenibles en la comunidad.

El profesor adjunto Terry Slevin, director ejecutivo de la Asociación de Salud Pública de Australia, considera la publicación de esta investigación revisada por pares como un momento crítico para la consideración política, particularmente antes de las próximas elecciones federales. Describe la obesidad en Australia como una “bomba de tiempo de salud pública” y un importante desafío nacional, señalando que recientemente ha superado al tabaco como la principal causa de carga de enfermedad prevenible. Esta cruda comparación resalta la urgencia de abordar el problema.

Si bien la salud ha surgido como un tema electoral clave, el profesor adjunto Slevin cuestiona el enfoque actual, que argumenta que se centra predominantemente en el tratamiento de la salud, Medicare, los hospitales y la atención urgente. Pide un cambio hacia medidas preventivas para mantener a todos los australianos, especialmente a las generaciones futuras, sanos y bien. Por lo tanto, la Asociación de Salud Pública de Australia insta al próximo Gobierno Federal a tomar medidas significativas para la prevención de la obesidad, incluida la protección de la salud de los niños contra los efectos perjudiciales de las empresas de alimentos y bebidas poco saludables.

Sumándose al llamado a una rápida acción gubernamental, Jane Martin, gerente ejecutiva de Food for Health Alliance, critica el sistema actual en el que la industria de alimentos procesados se ha dejado en gran medida autorregularse. Argumenta que esta autorregulación prioriza las ganancias corporativas sobre la salud de los niños. La Sra. Martin afirma que la intervención gubernamental es crucial para proteger a los niños del gran volumen y el poder de la publicidad de alimentos poco saludables. Cree que una acción rápida creará un entorno más saludable para que los niños crezcan, lo que conducirá a una mejora de las dietas, la salud y el bienestar, enfatizando que “No podemos darnos el lujo de esperar”.

Un nuevo estudio revela que el 85% de los cuidadores australianos están preocupados por la publicidad de comida chatarra dirigida a niños, y más del 60% apoya su prohibición. Expertos en salud pública instan al próximo gobierno federal a priorizar la prevención de la obesidad restringiendo la publicidad y el embalaje de alimentos poco saludables, considerándolo un paso crucial para proteger la salud infantil y abordar la creciente carga de enfermedades prevenibles en Australia.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *