Actividad humana: pérdida de biodiversidad sin precedentes

Un análisis exhaustivo de más de 2.000 estudios ha revelado que las actividades humanas están impulsando una pérdida de biodiversidad sin precedentes en todo el mundo, impactando a todas las especies, desde microbios hasta mamíferos. Investigadores del Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuática y la Universidad de Zúrich examinaron cerca de 100.000 sitios en todo el mundo para evaluar los efectos generalizados de las presiones humanas en los ecosistemas de la Tierra.

Una síntesis exhaustiva de más de 2.000 estudios, que abarcan casi 100.000 sitios en todos los continentes, demuestra inequívocamente que las actividades humanas son el principal motor de la pérdida de biodiversidad en todo el planeta. Este exhaustivo análisis global, realizado por investigadores del Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuática (Eawag) y la Universidad de Zúrich, proporciona evidencia sin precedentes del impacto devastador que los humanos están teniendo en los ecosistemas de la Tierra. Como afirmó Florian Altermatt, profesor de ecología acuática en la Universidad de Zúrich y director de Eawag, “Es una de las síntesis más grandes de los impactos humanos en la biodiversidad jamás realizada en todo el mundo”.

Al examinar hábitats terrestres, de agua dulce y marinos, el estudio incluyó a todos los grupos de organismos, desde microbios y hongos hasta plantas, invertebrados, peces, aves y mamíferos. Los hallazgos, publicados en la revista Nature, revelan que las presiones humanas han alterado significativamente la composición de las comunidades, determinando esencialmente qué especies habitan lugares específicos, y han provocado una disminución de la diversidad local. En promedio, los sitios impactados por la actividad humana exhibieron casi un 20% menos de especies en comparación con las áreas no afectadas.

El análisis identificó pérdidas particularmente severas entre reptiles, anfibios y mamíferos. Estos grupos a menudo tienen tamaños de población más pequeños que los invertebrados, lo que aumenta su vulnerabilidad a la extinción. El estudio exploró cinco impulsores clave de esta disminución: cambio de hábitat, explotación directa de recursos (como la caza y la pesca), cambio climático, especies invasoras y contaminación.

Según François Keck, el autor principal e investigador postdoctoral en el grupo de Altermatt, “Nuestros hallazgos muestran que los cinco factores tienen un fuerte impacto en la biodiversidad en todo el mundo, en todos los grupos de organismos y en todos los ecosistemas”. Si bien los cinco impulsores contribuyen a la pérdida de biodiversidad, se descubrió que la contaminación y los cambios de hábitat, frecuentemente relacionados con las prácticas agrícolas, tienen un impacto particularmente negativo. La agricultura intensiva, especialmente la agricultura arable, utiliza grandes cantidades de pesticidas y fertilizantes, que no solo reducen la biodiversidad sino que también alteran la composición de las comunidades de especies. Sin embargo, aún se está investigando el alcance total del impacto del cambio climático en las especies.

Si bien el efecto general de la intervención humana fue abrumadoramente negativo, el estudio también destacó algunos matices. El grado de impacto humano en la vida silvestre varió según la ubicación, al igual que la medida en que la actividad humana condujo a la homogeneización de la biodiversidad. Antes de esta investigación, era difícil hacer generalizaciones amplias sobre el impacto de la actividad humana en la biodiversidad porque la mayoría de los estudios se limitaban a una sola ubicación o a un impacto humano específico. Esta síntesis proporciona un punto de referencia crucial para comprender la escala global del problema.

Más allá de simplemente reducir el número de especies, la presión humana está cambiando fundamentalmente la composición de las comunidades de especies. Como explicó Keck, “No es solo el número de especies lo que está disminuyendo. La presión humana también está cambiando la composición de las comunidades de especies”. Un ejemplo convincente de esto se observa en las regiones montañosas, donde las plantas especializadas de gran altitud están siendo reemplazadas por especies que se encuentran típicamente a menor altitud. Este fenómeno, a veces denominado “ascensor a la extinción”, ocurre porque las especies de gran altitud no tienen un terreno más alto al que retirarse a medida que su hábitat cambia. Esto puede resultar en una situación en la que el número total de especies sigue siendo el mismo, pero la diversidad general disminuye debido a la pérdida de especies únicas y especializadas.

Los investigadores enfatizan la urgencia de abordar esta crisis, afirmando que “Doblar la curva de la pérdida y el cambio de biodiversidad contemporáneos es uno de los mayores desafíos que enfrenta nuestra sociedad”. Creen que su artículo sirve como un “punto de referencia importante” para desarrollar y evaluar futuras estrategias de conservación. La profesora Lynn Dicks de la Universidad de Cambridge, al describir el análisis como “útil e importante”, señaló que los hallazgos no revelaron “grandes sorpresas”, ya que el impacto significativo de los humanos en la biodiversidad ya está bien establecido. Destacó la necesidad crítica de garantizar que las especies capaces de coexistir con los humanos, muchas de las cuales brindan funciones ecológicas esenciales como la polinización y la dispersión de semillas, mantengan tamaños de población y diversidad genética suficientes para continuar evolucionando.

El profesor Alexandre Antonelli, director de ciencia en Kew Gardens, se hizo eco de estos sentimientos, afirmando que el artículo demuestra con “una claridad sin precedentes la influencia negativa ubicua de las actividades humanas en la naturaleza”. Además, enfatizó la importancia del enfoque inclusivo del estudio, que incorpora una amplia gama de grupos biológicos, desde plantas y hongos hasta mamíferos y peces, al evaluar el impacto humano a escala local, regional y global. Esta perspectiva integral subraya la naturaleza generalizada de la pérdida de biodiversidad impulsada por los humanos en todas las facetas de la vida en la Tierra.

Un análisis global de más de 2,000 estudios confirma que las actividades humanas causan una pérdida de biodiversidad sin precedentes en todas las especies y ecosistemas, impactando la composición de las comunidades y disminuyendo la diversidad local en casi un 20% en promedio. Si bien los cinco impulsores clave (cambio de hábitat, explotación, cambio climático, especies invasoras y contaminación) contribuyen, la contaminación y las prácticas agrícolas son particularmente dañinas. Esta investigación sirve como punto de referencia crucial para desarrollar estrategias de conservación efectivas, destacando la urgente necesidad de frenar la pérdida de biodiversidad antes de que especies irremplazables desaparezcan.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *