Nuevas investigaciones de la Universidad de Surrey sugieren que restringir los carbohidratos podría ofrecer beneficios metabólicos similares a la restricción calórica, lo que potencialmente facilitaría el mantenimiento de las dietas. El estudio investigó los efectos de diferentes planes de alimentación: una dieta normal en carbohidratos, una dieta baja en carbohidratos con calorías equilibradas y una dieta baja en carbohidratos con restricción calórica significativa, en participantes con sobrepeso u obesidad.
Una nueva investigación de la Universidad de Surrey sugiere un cambio significativo en los enfoques dietéticos para la salud metabólica. En lugar del conteo de calorías, a menudo desafiante y restrictivo, asociado con dietas como el ayuno intermitente, simplemente reducir la ingesta de carbohidratos puede ofrecer beneficios metabólicos comparables. Este hallazgo proporciona un camino potencialmente más sostenible y menos gravoso para las personas que buscan mejorar su salud metabólica, particularmente aquellas con sobrepeso u obesidad. El estudio desafía directamente la noción de que la restricción calórica severa es el principal impulsor de los cambios metabólicos positivos, destacando el impacto independiente de la reducción de carbohidratos.
El estudio de Surrey involucró un experimento controlado con participantes de entre 20 y 65 años que fueron clasificados como con sobrepeso u obesos. Estos individuos siguieron tres planes de dieta distintos durante un solo día para aislar los efectos de la ingesta de carbohidratos y calorías. Los tres planes fueron: una dieta normal en carbohidratos que sirvió como línea de base, una dieta baja en carbohidratos donde la ingesta de calorías se mantuvo equilibrada y una dieta baja en carbohidratos con una reducción significativa de calorías. Este diseño permitió a los investigadores diferenciar los efectos de la restricción de carbohidratos de los de la restricción calórica, proporcionando información crucial sobre los mecanismos en juego.
Los hallazgos del estudio, publicados en el European Journal of Nutrition, fueron convincentes. Ambas dietas bajas en carbohidratos, independientemente de si las calorías se redujeron significativamente o se mantuvieron equilibradas, demostraron impactos positivos en los marcadores metabólicos de los participantes. Específicamente, los investigadores observaron una mejor gestión de una comida alta en grasas después de los días bajos en carbohidratos. Esta mejora incluyó una reducción en los niveles de triglicéridos, un tipo de grasa en la sangre fuertemente relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. Además, el estudio indicó un cambio hacia el cuerpo que utiliza la grasa para obtener energía, un estado metabólico a menudo asociado con una mejor salud metabólica y control del peso. Esta evidencia respalda firmemente la idea de que la restricción de carbohidratos en sí misma, independientemente de la reducción de calorías, puede inducir cambios metabólicos favorables.
Curiosamente, el estudio también arrojó luz sobre la posible adherencia a largo plazo a un enfoque bajo en carbohidratos. Si bien los participantes informaron un aumento del hambre en los días bajos en carbohidratos, esta sensación aumentada no se tradujo en un aumento de la ingesta de alimentos durante los dos días siguientes. Esta observación es significativa porque sugiere que el cuerpo puede adaptarse a la ingesta reducida de carbohidratos con el tiempo. Esta adaptación podría mitigar potencialmente las sensaciones iniciales de hambre, haciendo que una dieta baja en carbohidratos sea más sostenible y fácil de seguir a largo plazo en comparación con las dietas que dependen en gran medida del monitoreo y la restricción constantes de calorías. El potencial de adaptación ofrece una perspectiva prometedora para las personas que buscan una estrategia dietética que puedan mantener para obtener beneficios duraderos para la salud.
Un reciente estudio de la Universidad de Surrey indica que restringir los carbohidratos, incluso sin una reducción calórica severa, ofrece beneficios metabólicos similares al ayuno intermitente, mejorando la quema de grasa y reduciendo factores de riesgo de enfermedades cardíacas. Sorprendentemente, el hambre inicial disminuyó, sugiriendo una posible adherencia a largo plazo. ¿Podría un cambio de la contabilidad estricta de calorías a la gestión de carbohidratos revolucionar las estrategias de control de peso?
Leave a Reply