Este informe examina las crecientes preocupaciones sobre la cooperación de Telegram con el gobierno ruso. Desde la invasión de Ucrania, Telegram se ha convertido en una plataforma vital para los medios de comunicación rusos independientes, pero acciones recientes, incluyendo la eliminación de contenido a petición de Roskomnadzor y la condonación de multas sustanciales, sugieren un cambio hacia la alineación con las demandas del Kremlin, lo que suscita temores por el futuro de la plataforma como un espacio para las voces independientes.
Desarrollos recientes en Rusia sugieren un posible cambio en la relación entre la popular aplicación de mensajería Telegram y las autoridades rusas. La evidencia apunta hacia una posible disminución de la presión sobre Telegram, lo que genera preocupación sobre la independencia de la plataforma y su potencial cooperación con el Kremlin.
Un indicador significativo de este posible cambio es la reciente decisión del Servicio Federal de Ejecución de Sentencias (FSSP) de Rusia de cancelar las multas impuestas previamente a Telegram por diversas infracciones administrativas. Según un informe del canal de Telegram Yozh Lab, los intentos de recuperar estas multas impagadas, impuestas por agencias como el regulador de medios de Rusia, Roskomnadzor, se suspendieron a finales de marzo. Esta acción, documentada en la base de datos de la FSSP, sugiere una cancelación de estas sanciones financieras.
Oficialmente, la razón declarada por la FSSP para finalizar estos esfuerzos de recuperación fue su incapacidad para localizar al deudor o sus activos. Sin embargo, esta explicación se considera sospechosa, particularmente a la luz de la continua operación y accesibilidad de Telegram. El informe de Yozh Lab destaca un patrón en el que las multas impuestas a Telegram han sido consistentemente anuladas a los pocos meses de que los alguaciles se involucraran. Esto contrasta marcadamente con los procedimientos de ejecución contra otros gigantes tecnológicos como Twitch y Meta, que, según se informa, han durado años, lo que sugiere un trato diferencial para Telegram.
Alimentando aún más las sospechas de cooperación está la reciente revelación de que Telegram ha eliminado un número sustancial de publicaciones y canales a petición de Roskomnadzor. El lunes, se supo que Telegram había eliminado más de 373.000 publicaciones o canales. Esta acción, aunque se presenta como cumplimiento de las solicitudes oficiales, ha generado temores de que la administración de Telegram esté cooperando activamente con el Kremlin y cumpliendo sus demandas de censurar cierto contenido.
Esta potencial cooperación y la moderación de contenido resultante plantean una nueva amenaza significativa para los medios de comunicación independientes que operan dentro de Rusia. Desde la invasión de Ucrania, muchos de estos medios se han visto obligados a depender en gran medida de Telegram para llegar a sus audiencias rusas, habiendo construido un número significativo de seguidores en la plataforma. La posibilidad de una mayor censura y la eliminación de canales podría afectar gravemente su capacidad para difundir información y mantener el contacto con sus lectores.
Añadiendo otra capa a esta compleja situación está el reciente viaje del fundador de Telegram, Pavel Durov. Durov, quien actualmente está bajo investigación criminal en Francia por su presunto incumplimiento de evitar actividades delictivas en la aplicación, supuestamente voló a Dubái el mes pasado. Este viaje ocurrió después de que un juez le diera permiso para salir temporalmente de Francia, donde permanece en libertad bajo fianza. Si bien el momento de su viaje puede ser coincidencia, se suma a la imagen general de una plataforma y su liderazgo navegando una delicada relación con varias autoridades.
El gobierno ruso condonó multas significativas a Telegram y eliminó miles de publicaciones a petición de Roskomnadzor, lo que genera preocupación sobre la cooperación de la plataforma con el Kremlin y la posible censura de medios independientes. La situación se agrava con los problemas legales de Pavel Durov en Francia y su reciente traslado a Dubái. Es fundamental investigar más a fondo la relación cambiante de Telegram con regímenes autoritarios para comprender el futuro de la libertad digital y la comunicación independiente.
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