Este artículo informa sobre las críticas de las autoridades rusas con respecto a los aranceles recientemente implementados por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en diversas economías, incluida China. Los aranceles han provocado una disputa comercial y han generado preocupación por una posible guerra comercial global, impactando los mercados a nivel mundial y provocando advertencias de funcionarios rusos sobre los posibles efectos negativos en su economía, particularmente en lo que respecta a los precios del petróleo y la estabilidad económica general. La postura de Rusia se complica por sus relaciones en evolución tanto con China como con Estados Unidos.
Moscú ha expresado fuertes críticas a la reciente imposición de aranceles generalizados por parte del presidente estadounidense Donald Trump, acusando a Estados Unidos de ignorar las reglas comerciales internacionales establecidas. Esta postura fue articulada por la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, quien declaró en una rueda de prensa televisada que los aranceles demuestran que Washington “ya no se considera obligado por las normas del derecho comercial internacional”. Esta crítica destaca un cambio percibido en la política comercial estadounidense y sus posibles implicaciones para el orden económico mundial.
Los aranceles, que entraron en vigor el miércoles, apuntan a una amplia gama de economías, incluida China, un socio comercial clave para muchas naciones. La consecuencia inmediata ha sido la represalia, con China imponiendo un arancel del 84% a los productos estadounidenses. Esta creciente disputa comercial ya ha tenido un impacto palpable en los mercados globales, causando una volatilidad significativa y generando preocupación entre los inversores y los responsables políticos de todo el mundo. La naturaleza de “ojo por ojo” de estas acciones subraya el potencial de un conflicto comercial más amplio.
A pesar de las críticas actuales, Rusia se ha abstenido en gran medida de criticar directamente a Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero. Este enfoque cauteloso se basa en los objetivos estratégicos de Rusia, particularmente su deseo de asegurar la revocación de las sanciones occidentales impuestas tras su invasión de Ucrania en 2022 y su esperanza de que Estados Unidos respalde un acuerdo de paz en Ucrania favorable a Rusia. Esto demuestra un delicado acto de equilibrio en la política exterior rusa, que intenta navegar por relaciones complejas para lograr sus objetivos.
Sin embargo, las ramificaciones económicas de las subidas arancelarias han llevado a los funcionarios rusos a expresar sus preocupaciones, particularmente con respecto al impacto en la caída de los precios del petróleo. El petróleo es una fuente crítica de ingresos estatales para Rusia, y cualquier interrupción del crecimiento económico y el consumo mundiales afecta directamente la demanda y los precios. Zakharova vinculó explícitamente los aranceles a posibles resultados negativos, afirmando que “Cualquier choque a la economía mundial, que amenace una desaceleración del crecimiento y la disminución general del consumo, tiene una perspectiva negativa sobre muchos procesos globales”.
La preocupación se ve amplificada por el hecho de que las tensiones comerciales involucran a dos de las economías más grandes del mundo, Estados Unidos y China. Zakharova enfatizó este punto, señalando que “La situación suscita una preocupación aún más seria cuando hablamos de dos de las principales economías del mundo”. La interconexión de la economía global significa que las disputas entre estas potencias económicas tienen consecuencias de gran alcance para otras naciones, incluida Rusia.
Sumándose al coro de preocupación, la jefa del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiullina, también advirtió sobre “riesgos significativos” derivados de las crecientes tensiones comerciales. Hablando ante los legisladores en una audiencia parlamentaria, reconoció la incertidumbre en torno al impacto final de estos acontecimientos, afirmando: “Todavía es muy difícil juzgar a dónde llevarán a la economía mundial y cómo afectará a Rusia. Es un nuevo riesgo significativo que debemos considerar”. Esto destaca la naturaleza impredecible del panorama comercial actual y la necesidad de una cuidadosa supervisión y posibles estrategias de mitigación.
Rusia critica duramente los nuevos aranceles de Trump, advirtiendo sobre una posible guerra comercial global y sus efectos negativos en su economía, especialmente por la caída de los precios del petróleo. A pesar de buscar mejores relaciones con EE. UU., Moscú expresa creciente preocupación por las consecuencias económicas. The Moscow Times, bajo creciente presión y designada como “organización indeseable”, insta a sus lectores a apoyar el periodismo independiente en Rusia.
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