Según informes, los líderes de la Unión Europea planean un viaje a Pekín a finales de julio para una cumbre con el presidente chino Xi Jinping, lo que indica un esfuerzo renovado para comprometerse con China. Esta iniciativa se produce en un momento en que las relaciones entre la UE y Estados Unidos se han deteriorado significativamente debido a disputas comerciales y cambios en las posturas geopolíticas, particularmente en relación con la guerra en Ucrania.
Según informes, los líderes de la UE planean un viaje a Beijing a finales de julio para una cumbre con el presidente chino, Xi Jinping. Esta intención, según cinco personas familiarizadas con los preparativos, señala un esfuerzo significativo de la Unión Europea para volver a comprometerse con China. El viaje propuesto es notable ya que marcaría la segunda cumbre consecutiva UE-China celebrada en Beijing, desviándose de la práctica habitual de rotar la ubicación de la cumbre entre la UE y China.
La disposición del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a viajar a Beijing subraya su aparente aceptación de que la interacción cara a cara con el presidente Xi depende de que ellos hagan el viaje. Esto sugiere un enfoque pragmático por parte de los líderes de la UE, que priorizan el diálogo directo con el líder chino a pesar de las implicaciones logísticas y la desviación del protocolo establecido con respecto a las ubicaciones de las cumbres.
Si bien aún no se ha confirmado una fecha específica para la cumbre con la parte china, el hecho mismo de que los líderes de la UE estén planeando este viaje destaca una seria intención de volver a comprometerse con Beijing. Este esfuerzo llega en un momento particularmente crucial, coincidiendo con lo que el artículo describe como una “relación colapsada” entre la Unión Europea y Estados Unidos.
El deterioro de la relación transatlántica se atribuye, en parte, al regreso del presidente estadounidense Donald Trump a la Casa Blanca. Su administración ha implementado aranceles a los productos de la UE, creando fricciones económicas. Además, el percibido “dramático cambio geopolítico de Trump sobre Ucrania” ha impactado significativamente en las percepciones europeas. El artículo afirma que los europeos ahora lo consideran “del lado de la Rusia invasora en la guerra de tres años”, un sentimiento que subraya la profundidad de la divergencia en los enfoques de política exterior entre la UE y Estados Unidos en las circunstancias actuales.
Por lo tanto, el viaje planeado a Beijing puede interpretarse como un movimiento estratégico de la UE para navegar por un panorama geopolítico complejo. Ante una relación tensa con su aliado tradicional, Estados Unidos, la UE parece estar buscando activamente fortalecer los lazos y mantener los canales de comunicación con China, una importante potencia mundial. Este esfuerzo de re-compromiso con Beijing podría verse como un intento de diversificar las asociaciones diplomáticas y económicas de la UE en respuesta a la dinámica cambiante de las relaciones internacionales.
Los líderes de la UE planean una cumbre con Xi Jinping en Beijing este julio, priorizando el encuentro presencial a pesar de la rotación tradicional de cumbres. Esta iniciativa indica un esfuerzo concertado para reanudar el diálogo con China, especialmente ante la escalada de tensiones con Estados Unidos bajo las políticas del Presidente Trump. ¿Podría este cambio en el enfoque diplomático remodelar la dinámica de poder global?
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