Crisis de muertes por alcohol en Inglaterra: Cifras récord persistentes

Un nuevo estudio revela una crisis persistente y en empeoramiento de muertes relacionadas con el alcohol en Inglaterra, con un aumento significativo desde la pandemia de 2020. Investigadores de UCL y la Universidad de Sheffield analizaron estadísticas oficiales, encontrando un aumento sustancial en las muertes atribuibles únicamente al alcohol, exacerbado por factores como daño hepático, consumo excesivo de alcohol (binge drinking) y desigualdades preexistentes en la salud.

El persistente aumento de las muertes relacionadas con el alcohol en Inglaterra desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en 2020 constituye una crisis de salud pública significativa, que exige una acción gubernamental inmediata. Un estudio reciente, publicado en *Lancet Public Health* y dirigido por investigadores del University College London (UCL) y la Universidad de Sheffield, destaca esta alarmante tendencia.

Analizando datos de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), los investigadores encontraron que las tasas de mortalidad específicas por alcohol, que se habían mantenido relativamente estables entre 2009 y 2019, experimentaron un aumento sustancial. Específicamente, las tasas de mortalidad aumentaron en una quinta parte en 2020, seguido de un aumento adicional del 13,5% entre 2020 y 2022. Este fuerte aumento subraya la gravedad de la situación.

Los hallazgos del estudio revelan el devastador costo humano de esta crisis. El equipo estimó que entre 2020 y 2022, 3.911 personas más murieron únicamente debido al consumo de alcohol en Inglaterra de lo que se habría esperado si las tendencias anteriores a la pandemia hubieran continuado. Este exceso de mortalidad enfatiza la urgente necesidad de intervención.

Además, el estudio revela que el aumento de las muertes relacionadas con el alcohol no se distribuye uniformemente en toda la población, sino que afecta desproporcionadamente a grupos específicos. Los mayores aumentos se observaron entre hombres, personas que residen en áreas desfavorecidas y aquellos de entre 50 y 69 años, lo que refleja los patrones de vulnerabilidad anteriores a la pandemia. Esto resalta el arraigo de las desigualdades en salud existentes.

La causa principal de este aumento de muertes, según los investigadores, es un marcado aumento del daño hepático causado por el consumo de alcohol. Además, las muertes por afecciones agudas como el envenenamiento por alcohol también contribuyeron al aumento general. Estos hallazgos apuntan a las consecuencias directas y graves para la salud del aumento de la ingesta de alcohol.

Las últimas cifras de la ONS de 2023, aunque no se analizaron en el estudio, pintan un panorama aún más sombrío. Estas cifras indican que las muertes por alcohol en Inglaterra continúan aumentando, alcanzando un total de 8.274. Este aumento continuo refuerza la urgencia de abordar las causas subyacentes.

La Dra. Melissa Oldham, autora principal del estudio del Instituto de Epidemiología y Atención Médica de la UCL, enfatiza la gravedad de la situación, afirmando que el fuerte aumento de las muertes por alcohol durante la pandemia no fue un fenómeno temporal. Ella subraya que la tasa persistentemente más alta está empeorando anualmente y constituye una crisis aguda.

Para mitigar esta crisis, la Dra. Oldham aboga por una acción inmediata y exhaustiva. Esto incluye una inversión sustancial en los servicios de salud para mejorar la detección y el tratamiento de las enfermedades hepáticas. También propone la implementación de políticas a nivel de población destinadas a reducir el consumo de alcohol, como la fijación de precios mínimos por unidad y las restricciones publicitarias.

El profesor Colin Angus, autor principal de la Escuela de Medicina y Salud de la Población de la Universidad de Sheffield, se hace eco de estas preocupaciones. Destaca que el aumento de las muertes por alcohol está exacerbando las desigualdades en salud existentes, con aumentos absolutos significativos entre los hombres y las personas de áreas desfavorecidas. Señala que los hombres tienen el doble de probabilidades de morir por causas relacionadas con el alcohol en comparación con las mujeres, y que las áreas más desfavorecidas experimentan casi tres veces más muertes específicas por alcohol que las áreas menos desfavorecidas.

El análisis de los investigadores sugiere varios factores que contribuyen al aumento de las muertes relacionadas con el alcohol. Estos incluyen un mayor consumo entre los bebedores más empedernidos y un consumo excesivo de alcohol más frecuente. La reducción del acceso a los servicios de salud durante la pandemia y la disminución de la búsqueda de tratamiento también pueden haber jugado un papel.

Además, el estudio sugiere que el aumento persistente de las muertes específicas por alcohol puede estar relacionado con el hecho de que los mayores hábitos de consumo formados durante la pandemia y los confinamientos no han vuelto a los niveles anteriores a la pandemia. Esto indica que los cambios en el comportamiento durante la pandemia han tenido un impacto duradero.

Otros factores, como la obesidad, también pueden estar contribuyendo al problema. El aumento del consumo de alcohol durante los confinamientos puede haber ido acompañado de un aumento de peso y un estilo de vida más sedentario, lo que aumenta el riesgo de muerte por enfermedad hepática relacionada con el alcohol. Además, los investigadores sugieren que la propia COVID-19 podría haber tenido un impacto, ya que tener cirrosis establecida está relacionado con un aumento de dos a tres veces en el riesgo de muerte por una infección por COVID-19.

El Dr. Gautam Mehta, coautor de la División de Medicina de la UCL, señala las marcadas desigualdades en la prestación de atención hepática en Inglaterra. Señala que la edad promedio de muerte por enfermedad hepática es nueve años menor en las zonas más desfavorecidas del país en comparación con las menos desfavorecidas. También destaca que las tasas de muerte después de un ingreso hospitalario con cirrosis hepática son significativamente más altas que los ingresos comparables por accidente cerebrovascular o enfermedad cardíaca, lo que enfatiza la necesidad de nuevos tratamientos y estrategias de detección temprana.

El estudio también destaca que las razones detrás de la persistencia del aumento del consumo de alcohol después del período inicial de la pandemia no están claras. Los investigadores sugieren que los hábitos formados durante los confinamientos pueden haber sido difíciles de romper.

Además, el estudio sugiere que la crisis del costo de vida y el empeoramiento de la salud mental, con tasas más altas de angustia psicológica severa reportadas en Inglaterra entre 2020 y 2022, pueden ser factores contribuyentes. Estos factores podrían estar impulsando un mayor consumo de alcohol como mecanismo de afrontamiento.

Los hallazgos del estudio se basan en la definición de la ONS de muertes por alcohol, que incluye solo aquellas muertes donde la causa subyacente es totalmente atribuible al alcohol. Esto excluye las muertes en las que el alcohol es un factor contribuyente, como los cánceres relacionados con el alcohol o los accidentes de tráfico. Esta definición proporciona una estimación conservadora del verdadero impacto del alcohol en la mortalidad.

La Dra. Katherine Severi, directora ejecutiva del Instituto de Estudios sobre el Alcohol, subraya la gravedad de la situación, afirmando que es impactante ver las casi 4.000 muertes en exceso en Inglaterra desde la pandemia. También enfatiza que el cambio de los hábitos de consumo durante los confinamientos aumentó los niveles de daño por alcohol, exacerbando las desigualdades en salud.

El profesor Sir Ian Gilmore, presidente de la Alcohol Health Alliance, se hace eco de las preocupaciones, señalando que cinco años después del inicio de la pandemia, las devastadoras consecuencias del aumento del consumo de alcohol aún son evidentes. Destaca que las tendencias de consumo no han vuelto a los niveles anteriores a la pandemia, y que las muertes específicas por alcohol siguen en niveles récord, afectando desproporcionadamente a quienes ya están en mayor riesgo. Pide una acción gubernamental urgente, incluida la implementación de políticas basadas en la evidencia, como la fijación de precios mínimos por unidad, para reducir el daño por alcohol y salvar vidas.

Inglaterra enfrenta una “crisis aguda” de muertes relacionadas con el alcohol, significativamente agravada desde 2020, con casi 4.000 muertes más de lo esperado. Impulsada por daño hepático e impactando desproporcionadamente a grupos vulnerables, la tendencia persiste a pesar del retorno a las rutinas prepandémicas, posiblemente ligada a la crisis del costo de vida y los desafíos de salud mental. Expertos instan a una acción gubernamental urgente, incluyendo inversión en atención médica y políticas como precios mínimos por unidad, para revertir esta alarmante trayectoria y salvar vidas.

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