El Agua de la Tierra: Un Origen Sorprendente

Durante décadas, los científicos han debatido el origen del agua en la Tierra. Una teoría predominante sugería que los asteroides, ricos en agua, bombardearon la Tierra primitiva, entregando los vastos océanos que conocemos hoy. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Oxford desafía esta visión, sugiriendo que los componentes básicos de nuestro planeta podrían haber contenido mucho más hidrógeno de lo que se creía, lo que potencialmente explicaría la abundancia de agua en la Tierra sin depender de fuentes externas.

Científicos de la Universidad de Oxford han hecho un descubrimiento innovador que desafía la teoría predominante sobre el origen del agua en la Tierra. Su investigación, publicada en la revista *Icarus*, sugiere que el agua no fue entregada principalmente por impactos de asteroides, como se pensaba anteriormente. En cambio, los componentes básicos de nuestro planeta eran mucho más ricos en hidrógeno de lo que se creía, lo que implica que el agua era intrínseca a la composición de la Tierra primitiva.

El equipo de investigación se centró en un tipo raro de meteorito llamado condrita de enstatita, que tiene una composición que se asemeja mucho a la de la Tierra primitiva, hace aproximadamente 4.550 millones de años. Esto es crucial porque proporciona una ventana a los materiales que formaron nuestro planeta. Al analizar este meteorito, los científicos buscaron comprender la fuente de hidrógeno, un elemento clave para la formación de moléculas de agua.

Para investigar el contenido de hidrógeno, los investigadores analizaron una condrita de enstatita específica, LAR 12252, recolectada de la Antártida. Emplearon una sofisticada técnica de análisis elemental conocida como espectroscopía de estructura de borde cercano de absorción de rayos X (XANES). Esta técnica, realizada en el sincrotrón Diamond Light Source en Oxfordshire, les permitió identificar los elementos presentes en el meteorito y sus estados químicos.

Estudios anteriores habían identificado rastros de hidrógeno dentro del meteorito, específicamente dentro de materiales orgánicos y partes no cristalinas de las cóndrulas, los pequeños objetos esféricos que se encuentran dentro del meteorito. Sin embargo, una parte significativa del hidrógeno permanecía sin contabilizar, lo que planteaba interrogantes sobre su origen. El equipo de Oxford tenía como objetivo determinar si este hidrógeno faltante era nativo del meteorito o el resultado de contaminación terrestre.

El equipo de Oxford planteó la hipótesis de que una cantidad significativa de hidrógeno podría estar unida al abundante azufre del meteorito. Para probar esto, utilizaron el sincrotrón para bombardear el meteorito con un potente haz de rayos X, buscando compuestos que contuvieran azufre. Su análisis reveló la presencia de sulfuro de hidrógeno, un compuesto que contiene tanto hidrógeno como azufre.

Un aspecto crítico del estudio fue establecer el origen del sulfuro de hidrógeno. Los investigadores encontraron que en áreas del meteorito que mostraban signos de contaminación terrestre, como grietas y óxido, había poco o ningún hidrógeno presente. Esta observación sugiere fuertemente que el sulfuro de hidrógeno detectado no fue el resultado de la contaminación de la Tierra.

Las implicaciones de este hallazgo son significativas. Dado que la proto-Tierra probablemente se formó a partir de material similar a las condritas de enstatita, la presencia de hidrógeno intrínseco dentro de estos materiales sugiere que la Tierra primitiva ya poseía una cantidad sustancial de hidrógeno. Esto significa que, para cuando el planeta había crecido lo suficiente como para ser bombardeado por asteroides, ya habría acumulado suficientes reservas de hidrógeno para dar cuenta de la actual abundancia de agua en la Tierra.

Tom Barrett, el estudiante de doctorado de la Universidad de Oxford que dirigió el estudio, expresó la emoción del equipo por el descubrimiento. Afirmó: “¡Estábamos increíblemente emocionados cuando el análisis nos dijo que la muestra contenía sulfuro de hidrógeno, pero no donde esperábamos!”. Explicó además que la baja probabilidad de contaminación terrestre proporcionó evidencia crucial que respalda la teoría de que el agua de la Tierra es nativa, un resultado natural de la composición del planeta.

En conclusión, la investigación de la Universidad de Oxford ofrece evidencia convincente que desafía la teoría del impacto de asteroides para el origen del agua de la Tierra. Los hallazgos del estudio, basados en el análisis de condritas de enstatita, sugieren que los componentes básicos de nuestro planeta eran inherentemente ricos en hidrógeno. Esto implica que el agua en la Tierra no es principalmente el resultado de la entrega externa, sino más bien una característica fundamental de los materiales a partir de los cuales se formó el planeta. Esta investigación proporciona una nueva perspectiva sobre la Tierra primitiva y la formación del recurso más preciado de nuestro planeta.

Esta investigación desafía la creencia de que el agua de la Tierra proviene principalmente de impactos de asteroides, revelando que los componentes del planeta, específicamente las condritas de enstatita, eran sorprendentemente ricos en hidrógeno. Mediante el análisis de un meteorito raro y el uso de espectroscopía de rayos X avanzada, los científicos han encontrado evidencia convincente de que el agua de la Tierra podría ser una consecuencia natural de su composición original, lo que impulsa una reevaluación de las teorías de formación planetaria.

Para una inmersión más profunda en la ciencia planetaria y la búsqueda de agua fuera de la Tierra, explore los recursos del Programa de Astrobiología de la NASA.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *