Incendios Amazónicos y Deshielo Antártico

Durante décadas, los científicos han sabido que el carbono negro proveniente de la quema de combustibles fósiles o bosques acelera el deshielo a nivel mundial. Ahora, un nuevo estudio sugiere que el hollín de los incendios forestales del Amazonas podría estar contribuyendo al deshielo del hielo marino en la Antártida, viajando miles de kilómetros a través de corredores atmosféricos para oscurecer el hielo y aumentar su tasa de fusión.

Los incendios en la selva amazónica, particularmente aquellos exacerbados durante la presidencia de Jair Bolsonaro, podrían estar contribuyendo al derretimiento del hielo marino antártico, un fenómeno que los científicos están investigando activamente. Esta conexión se atribuye principalmente al carbono negro, o hollín, liberado por los incendios, que viaja a través de corredores atmosféricos hacia la Antártida, impactando el albedo del hielo y acelerando su derretimiento.

Durante décadas, los científicos han entendido que el carbono negro de diversas fuentes, incluyendo la quema de combustibles fósiles e incendios forestales, puede acelerar el derretimiento del hielo a nivel global. Esta comprensión impulsó a investigadores, incluido Sudip Chakraborty, a investigar el impacto potencial de los incendios amazónicos en el derretimiento del hielo antártico, especialmente dado el aumento de la deforestación y la actividad de incendios asociada durante el mandato de Bolsonaro de 2019 a 2023.

Chakraborty y sus colegas analizaron datos satelitales para comprender la relación entre los niveles de hollín atmosférico y el retroceso del hielo marino antártico. Se centraron en cómo se comportaba el hielo marino en días con diferentes cantidades de hollín en la atmósfera. Sus hallazgos, publicados en Environmental Data Science, sugieren un vínculo entre el transporte de hollín y el aumento de la pérdida de hielo marino.

El mecanismo involucra ríos de aerosoles, corredores atmosféricos estrechos que transportan pequeñas partículas, incluido el carbono negro. Estos ríos pueden transportar hollín desde la Amazonía hasta la Antártida. Una vez depositado en el hielo, el hollín oscuro reduce el albedo del hielo, su capacidad para reflejar la luz solar. Esto hace que el hielo absorba más calor, lo que lleva a un derretimiento acelerado. A medida que el hielo se derrite, expone la superficie oceánica más oscura, que absorbe aún más calor, creando un ciclo de retroalimentación positiva e intensificando el proceso de derretimiento.

La región amazónica experimentó un aumento significativo de la deforestación y la actividad de incendios durante el período bajo escrutinio. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, 2019 registró las tasas más altas de deforestación desde 2008, con más de 89,000 puntos críticos de incendios, superando el total del año anterior en más de 20,000. Estos incendios están principalmente relacionados con la deforestación y la limpieza de tierras para la agricultura, en lugar de sequías.

Para investigar el vínculo, el equipo de Chakraborty examinó datos de hielo marino de varias regiones antárticas, incluyendo el Mar de Ross, las regiones de Weddell y Bellingshausen-Amundsen, y los océanos Índico y Pacífico. También analizaron datos satelitales sobre la concentración de carbono negro atmosférico, la luz solar reflejada y la radiación solar entrante. El equipo se centró en dos períodos de seis meses: agosto de 2018 a febrero de 2019 y agosto de 2019 a febrero de 2020. Utilizando un algoritmo de aprendizaje automático, analizaron cómo estos parámetros se influenciaron entre sí a lo largo del tiempo, revelando una correlación entre el aumento de hollín y la pérdida de hielo marino.

El Mar de Weddell mostró la pérdida de hielo marino más significativa durante los períodos con el transporte de carbono negro más alto. En el período 2019-2020, los ríos de aerosoles de carbono negro fueron el doble de los observados en el período 2018-2019. Concomitantemente, la pérdida de hielo marino en la región de Weddell aumentó de 13,000 a 33,000 kilómetros cuadrados.

La proximidad del Mar de Weddell a Sudamérica podría explicar los niveles más altos de derretimiento observados en esa región, según Chakraborty. Sin embargo, reconoce la complejidad de la dinámica oceánica, lo que dificulta atribuir definitivamente el derretimiento únicamente a la proximidad. Otros factores, como la velocidad del viento, las corrientes atmosféricas y oceánicas cálidas y la salinidad del agua, también pueden jugar un papel.

Los hallazgos del equipo no son un incidente aislado. El glaciólogo Jefferson Cardia Simões, que no participó en el estudio, cree que si las emisiones de dióxido de carbono continúan, el fenómeno probablemente se repetirá. Anteriormente descubrió que el carbono negro de los incendios forestales y los barcos que transportan turistas está aumentando el derretimiento del hielo en la Antártida. Simões expresa su preocupación porque la Antártida está más lejos de las fuentes de contaminación que otras regiones susceptibles al derretimiento del hielo, como el Ártico y el Himalaya.

La comunidad científica está haciendo sonar la alarma sobre las posibles consecuencias. Chakraborty enfatiza que si bien el derretimiento del hielo marino en sí mismo no eleva directamente el nivel del mar, actúa como una manta protectora sobre el hielo terrestre. La eliminación de esta manta acelera el derretimiento del hielo terrestre, lo que, a su vez, sí contribuye al aumento del nivel del mar.

A pesar de la evidencia convincente, algunos científicos siguen siendo cautelosos. Simões cree que es demasiado pronto para vincular definitivamente la deposición de hollín de la Amazonía y el derretimiento del hielo marino en la Antártida. El glaciólogo William Colgan está de acuerdo, aunque encuentra la idea plausible dado que las corrientes de viento de la Amazonía cruzan la Antártida. Colgan también señala que el hollín observado por el equipo de Chakraborty no podría haber originado en Australia, que experimentó incendios récord a finales de 2019, porque sus vientos viajan principalmente hacia el este.

Colgan también señala que el estudio carece de una “prueba irrefutable”. Sugiere que la investigación futura debería incluir mediciones de los niveles de carbono negro en la Antártida durante múltiples años y análisis químicos para confirmar la Amazonía como la fuente de los niveles elevados de carbono. También señala que analizar solo dos años de datos dificulta sacar conclusiones firmes sobre los cambios anuales en la disminución del hielo marino.

Investigaciones recientes sugieren que el hollín de los incendios forestales amazónicos, transportado por la atmósfera, podría estar acelerando el deshielo marino en la Antártida, especialmente en el Mar de Weddell. Aunque la conexión no está totalmente probada debido al corto tiempo del estudio y la compleja dinámica oceánica, los hallazgos plantean preocupaciones sobre un posible aumento del deshielo y la consecuente subida del nivel del mar, resaltando la interconexión de los sistemas climáticos globales y la necesidad urgente de una acción climática integral.

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