Argelia está transformando su panorama educativo al reemplazar el francés con el inglés como idioma principal de instrucción en sus universidades, a partir de septiembre de 2025. Este cambio significativo, impulsado por una combinación de tensiones políticas con Francia y el deseo de mejorar la internacionalización, marca un posible punto de inflexión en las políticas lingüísticas y educativas del país.
La decisión de Argelia de reemplazar el francés por el inglés en sus universidades marca un cambio significativo en su panorama educativo y político. Esta medida, iniciada por el Ministerio de Educación Superior e Investigación Científica de Argelia, comenzará con los cursos de primer año de medicina y ciencias en septiembre de 2025. Esta transición es parte de una estrategia más amplia para establecer el inglés como el idioma principal de instrucción en todas las instituciones educativas del país.
Las fuerzas impulsoras detrás de este cambio son complejas, abarcando motivaciones tanto políticas como educativas. El profesor Bouraoui Seyfallah de la Universidad de Ciencias y Tecnología en Houari Boumediene, Argelia, sugiere que la dimensión política es probablemente la fuerza impulsora más fuerte, especialmente dada la profunda y compleja historia entre Argelia y Francia.
Las tensiones políticas entre Argelia y Francia se han intensificado, particularmente después del apoyo de Francia a las reclamaciones de soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental en julio de 2024. Esta medida enfureció a Argel, lo que llevó a la retirada de su embajador en Francia.
Además, Argelia no está sola en su distanciamiento de Francia. Níger, Burkina Faso y Malí también han tomado medidas para reducir la influencia francesa, incluyendo la salida de la Organización de la Francofonía (OIF), la degradación del francés como idioma oficial y la exigencia de la retirada de las tropas francesas. Estas acciones están impulsadas por un deseo de soberanía y descolonización.
El cambio hacia el inglés también se considera una forma de mejorar la posición internacional de Argelia. El profesor Sadallah Boubaker-Khaled de la École Normale Supérieure en Argel, Argelia, afirma que el francés se ha convertido en una “lengua perdida” y que los jóvenes prefieren estudiar en inglés. El inglés es el idioma dominante en ciencia, tecnología, economía y diplomacia.
Al integrar el inglés en las universidades, Argelia pretende abrir a sus estudiantes al mundo y promover su competitividad en el mercado laboral internacional y la investigación académica. Rosemary Salomone, profesora de derecho en la Universidad de John, se hace eco de este sentimiento, señalando que un sistema de educación superior basado en el inglés podría atraer a corporaciones multinacionales, preparar a los estudiantes para la economía global y aumentar la visibilidad de los investigadores argelinos.
Sin embargo, la transición al inglés presenta desafíos significativos. La competencia en inglés de Argelia es relativamente baja, ocupando el puesto 78 de 116 países en todo el mundo según el Índice de Dominio del Inglés Education First 2024. Esta baja competencia, junto con la falta de recursos educativos en inglés, la resistencia de los profesores y la posible resistencia cultural, plantea importantes obstáculos.
El profesor Seyfallah enfatiza la necesidad de un enfoque gradual, bien respaldado e inclusivo para asegurar una transición exitosa. Salomone añade que el mandato del gobierno para clases de inglés en los grados primarios es un paso positivo, pero la pregunta sigue siendo si los estudiantes que ingresan a la universidad tienen las habilidades necesarias en inglés académico. Sugiere clases intensivas de inglés para estudiantes y profesores, así como la posibilidad de contratar profesores visitantes de países angloparlantes o iniciar programas de intercambio de profesores.
Argelia está cambiando del francés al inglés como idioma principal de instrucción en las universidades, impulsada por tensiones políticas con Francia y el deseo de mejorar la internacionalización y la competitividad económica. Si bien la medida busca alinear a Argelia con las tendencias globales en ciencia, tecnología y el mercado laboral, persisten desafíos importantes, incluida la baja competencia en inglés entre estudiantes y profesores, y la necesidad de una inversión sustancial en capacitación y recursos lingüísticos. En última instancia, el éxito de Argelia depende de una transición gradual y bien respaldada que priorice la construcción de infraestructura lingüística y asegure la preparación del profesorado.
Una mayor exploración de los cambios en las políticas lingüísticas en las naciones postcoloniales podría revelar patrones más amplios de descolonización y el papel evolutivo del idioma en la configuración de la identidad nacional y el compromiso global.
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