Reducir la presión arterial podría disminuir el riesgo de demencia

La demencia es una preocupación creciente para la salud a nivel mundial, con proyecciones que estiman un aumento de 57.4 millones de casos en 2019 a 152.8 millones para 2050, impactando particularmente a los países de ingresos bajos y medios. Investigaciones recientes sugieren una fuerte conexión entre la presión arterial alta y el riesgo de demencia, lo que ha impulsado un ensayo clínico a gran escala para investigar si el tratamiento de la hipertensión podría reducir la probabilidad de desarrollar demencia o deterioro cognitivo.

Según un comunicado de prensa de Springer Nature, un ensayo clínico de fase 3 publicado en Nature Medicine ha revelado una conexión significativa entre el control de la presión arterial y el riesgo de demencia. Específicamente, el estudio demuestra que el manejo efectivo de la presión arterial alta puede reducir sustancialmente el riesgo tanto de demencia como de deterioro cognitivo sin demencia. Este hallazgo subraya el potencial para la adopción generalizada de estrategias de control de la presión arterial más intensivas para mitigar la carga global de la demencia.

Se proyecta que la prevalencia global de la demencia aumente drásticamente en las próximas décadas. El comunicado destaca que se espera que el número de personas con demencia se dispare de 57.4 millones en 2019 a la asombrosa cifra de 152.8 millones para 2050. Este aumento es particularmente preocupante para los países de ingresos bajos y medianos, que se prevé que soportarán la peor parte de esta creciente epidemia.

Investigaciones anteriores ya han establecido una conexión entre la hipertensión y un mayor riesgo de demencia. El comunicado de prensa señala que las personas con hipertensión no tratada enfrentan un riesgo de por vida un 42% mayor de desarrollar demencia en comparación con las personas sanas. Si bien se han sugerido intervenciones en el estilo de vida, como adoptar una dieta saludable y hacer ejercicio regularmente, como estrategias potencialmente efectivas, el impacto del control de la presión arterial basado en medicamentos en el riesgo de demencia ha permanecido relativamente inexplorado, con pocos ensayos controlados aleatorios que investiguen específicamente esta relación.

El estudio, dirigido por Jiang He y sus colegas, abordó esta brecha al examinar la efectividad de una intervención centrada en el control de la presión arterial. El ensayo involucró a 33,995 pacientes con hipertensión en aldeas rurales de China. Los participantes, todos mayores de 40 años, fueron reclutados de comunidades rurales y tenían hipertensión no tratada.

La intervención implementó un enfoque multifacético, liderado principalmente por proveedores de atención médica comunitarios no médicos, a menudo denominados “médicos de aldea”. El grupo de intervención, compuesto por 17,407 pacientes, recibió medicación antihipertensiva y asesoramiento integral sobre salud. Este asesoramiento cubría técnicas de monitoreo de la presión arterial en el hogar, orientación sobre modificaciones en el estilo de vida (incluida la pérdida de peso, la reducción de sodio en la dieta y la reducción del alcohol) y estrategias para mejorar la adherencia a la medicación. El grupo de control, también conocido como grupo de atención habitual, recibió capacitación en el manejo de la presión arterial y se le midió la presión arterial en un entorno de atención médica.

Durante un período de 48 meses, el grupo de intervención demostró un control de la presión arterial significativamente mejorado en comparación con el grupo de control. Los resultados indicaron que una mayor proporción de pacientes en el grupo de intervención alcanzó con éxito sus niveles objetivo de presión arterial. Este mejor control de la presión arterial se tradujo en beneficios tangibles con respecto al riesgo de demencia.

Los hallazgos del estudio revelaron que el manejo intensivo de la presión arterial redujo sustancialmente el riesgo de demencia por todas las causas en un 15%. Además, el riesgo de deterioro cognitivo se redujo en un 16% en el grupo de intervención. Estos resultados proporcionan evidencia convincente del efecto protector del control de la presión arterial contra el deterioro cognitivo.

En conclusión, el comunicado de prensa enfatiza el potencial de las intervenciones probadas destinadas a reducir la presión arterial para frenar la incidencia y el impacto global de la demencia. Los hallazgos del estudio sugieren firmemente que esta intervención en particular, que involucra una combinación de medicamentos y modificaciones en el estilo de vida, debería adoptarse y ampliarse ampliamente. Al implementar tales estrategias, los sistemas de atención médica pueden potencialmente aliviar la creciente carga global de la demencia y mejorar la salud cognitiva de millones de personas en todo el mundo.

Un gran ensayo clínico en China demuestra que el control intensivo de la presión arterial, incluso a través de proveedores de atención médica comunitarios, reduce significativamente el riesgo de demencia y deterioro cognitivo. Ante la proyección de un aumento global de los casos de demencia, esta investigación subraya el potencial del control generalizado de la presión arterial como una estrategia crucial para mitigar esta creciente crisis de salud pública: ¿podría priorizar la atención preventiva accesible ser la clave para salvaguardar la salud cognitiva en todo el mundo?

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