Los insectos están desapareciendo a nivel mundial a un ritmo alarmante, lo que ha generado una extensa investigación sobre las causas. Si bien la intensificación agrícola se cita a menudo como un factor principal, un nuevo estudio revela una imagen mucho más compleja: más de 500 factores interconectados contribuyen a esta disminución. Investigadores de la Universidad de Binghamton analizaron una vasta cantidad de literatura científica para mapear estos factores y sus relaciones, descubriendo sesgos y amenazas pasadas por alto dentro de la comprensión actual de la pérdida de biodiversidad de insectos.
Los insectos se enfrentan a un declive global, un fenómeno que ha impulsado una investigación y preocupación significativas dentro de la comunidad científica. Esta alarmante tendencia, destacada por un estudio de 2017 que sugiere una disminución del 75% en las poblaciones de insectos en tres décadas, ha provocado un aumento en las investigaciones destinadas a comprender las causas subyacentes.
Uno de los principales impulsores identificados para este declive es la intensificación agrícola. Esta conclusión se deriva de un análisis exhaustivo de más de 175 revisiones científicas, que abarcan más de 500 hipótesis sobre los factores que contribuyen al declive de los insectos. La investigación, realizada por la Universidad de Binghamton, reveló que las prácticas agrícolas, incluidos los cambios en el uso de la tierra y el uso de insecticidas, son los principales contribuyentes al problema.
Sin embargo, la situación es mucho más compleja que simplemente identificar a un único culpable. El estudio enfatiza la naturaleza interconectada de los impulsores, destacando que varios factores interactúan y se influyen mutuamente. Por ejemplo, el cambio climático puede ser un impulsor amplio, pero dentro de él se encuentran factores estresantes específicos como precipitaciones extremas, incendios y fluctuaciones de temperatura, que a su vez impactan en otros impulsores. Esta intrincada red de relaciones subraya la necesidad de una comprensión holística del problema.
El equipo de investigación construyó una red interconectada de 3.000 posibles enlaces para ilustrar la complejidad del problema. Esta red, construida a partir del análisis de la literatura científica, revela las intrincadas relaciones entre los diferentes impulsores del declive de los insectos. El autor principal del estudio, Christopher Halsch, explicó que el equipo tenía como objetivo extraer “vías causales” de las revisiones, como la forma en que la agricultura conduce a la contaminación, que luego contribuye al declive de la población de insectos.
A pesar de la extensa investigación, el estudio también revela importantes lagunas en la comprensión actual del declive de los insectos. Muchas amenazas potenciales, como los desastres naturales, las intrusiones humanas, los efectos de la guerra e incluso los ferrocarriles, se pasan por alto en gran medida en la literatura existente. Eliza Grames, profesora asistente de Ciencias Biológicas, señaló que estas áreas, conocidas por ser amenazas para la biodiversidad en general, no se abordan adecuadamente en la investigación sobre el declive de los insectos.
Además, el estudio señala sesgos en la investigación, particularmente el énfasis excesivo en insectos “populares” y “carismáticos” como las abejas y las mariposas. Si bien estos insectos son importantes, representan solo una pequeña fracción de la biodiversidad de insectos. El enfoque en estos grupos específicos limita la capacidad de identificar acciones de conservación que beneficien a una gama más amplia de especies de insectos.
La priorización de la investigación sobre ciertos insectos, como las abejas, puede crear un ciclo de retroalimentación. Como señaló Halsch, centrarse en las abejas conduce a más investigación sobre las abejas, lo que podría eclipsar las necesidades de otras especies de insectos menos estudiadas. Este sesgo puede obstaculizar el desarrollo de estrategias de conservación integrales.
Los investigadores enfatizan que la conservación efectiva de los insectos requiere un enfoque múltiple que aborde la interconexión de los impulsores. Centrarse únicamente en insectos o factores estresantes específicos puede dañar inadvertidamente a otras especies. Halsch destaca que los esfuerzos de conservación excesivamente sesgados hacia ciertos insectos o factores estresantes probablemente serán perjudiciales para muchos otros insectos.
En conclusión, el estudio subraya la naturaleza multifacética del declive de los insectos, destacando la importancia de comprender los impulsores interconectados y la necesidad de un enfoque más completo y sin sesgos para los esfuerzos de conservación. La investigación, publicada en BioScience, proporciona un marco valioso para abordar este desafío ambiental crítico.
Las poblaciones de insectos están disminuyendo a nivel mundial debido a una compleja red de factores interconectados, siendo la intensificación agrícola el más citado. Investigaciones recientes revelan un sesgo en la literatura hacia insectos “populares” como abejas y mariposas, pasando por alto numerosos otros factores de estrés y especies. La conservación efectiva de insectos exige un enfoque multifacético que aborde problemas sistémicos y considere la biodiversidad de insectos en general; de lo contrario, corremos el riesgo de perder la gran mayoría de las especies que necesitan protección.
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