¿Deshielo en la guerra comercial? Señales de desescalada de EE. UU. con China

En abril de 2025, el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, señaló un posible cambio en la guerra comercial en curso con China, afirmando que la estructura arancelaria actual – con Estados Unidos imponiendo impuestos a la importación del 145% a China y China respondiendo con aranceles del 125% – es insostenible. Esto ocurre en medio de tensiones comerciales más amplias iniciadas por el presidente Donald Trump, quien ha implementado aranceles a numerosos países, impactando la economía estadounidense y los mercados financieros.

El Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, expresó su preocupación por la guerra comercial en curso con China, afirmando que es “insostenible”. Esta evaluación, realizada en un discurso privado en Washington para JPMorgan Chase, resalta el creciente reconocimiento dentro de la administración de los efectos perjudiciales de la escalada de aranceles. La transcripción del discurso, obtenida por The Associated Press, cita a Bessent diciendo: “Ninguna de las partes cree que el statu quo sea sostenible”, lo que indica una comprensión compartida de la necesidad de una resolución.

A pesar de la evaluación de Bessent, el discurso también reveló que aún no habían comenzado las negociaciones formales entre Estados Unidos y China. Esta falta de diálogo formal subraya la complejidad y los posibles desafíos para resolver la disputa comercial. La ausencia de conversaciones sugiere que el camino hacia la desescalada, que Bessent anticipa, puede ser un proceso prolongado.

El entorno comercial actual se caracteriza por aranceles significativos. El presidente Trump impuso impuestos a la importación del 145% a los productos chinos, mientras que China respondió con aranceles del 125% a los productos estadounidenses. Este alto nivel de aranceles ha tenido un impacto notable en la economía estadounidense, provocando que el mercado de valores tropiece y que las tasas de interés de la deuda estadounidense aumenten. Esto, a su vez, genera preocupación por un crecimiento económico más lento y mayores presiones inflacionarias, ya que los inversores se preocupan cada vez más por las consecuencias a largo plazo de la guerra comercial.

La reacción del mercado a los comentarios de Bessent fue inmediata y positiva. El índice bursátil S&P 500 subió un 2,5% después de que Bloomberg News informara inicialmente sobre sus comentarios. Esto sugiere que los inversores están ansiosos por una resolución de la disputa comercial y ven la desescalada como un desarrollo positivo para la economía.

El presidente Trump, aunque reconoció el aumento del mercado de valores, evitó confirmar directamente la evaluación de Bessent de que la situación era insostenible. Sin embargo, expresó su deseo de una relación positiva con China, afirmando: “Vamos a vivir juntos muy felices e idealmente a trabajar juntos”. Esta declaración, junto con su afirmación de que la tasa arancelaria final con China disminuiría “sustancialmente”, sugiere una voluntad de encontrar puntos en común.

La administración Trump ha entablado conversaciones con varios países, incluidos Japón, India, Corea del Sur, la Unión Europea, Canadá y México. Sin embargo, no hay indicios públicos de que Trump planee revertir el arancel base del 10%. Su enfoque parece estar en alentar a otras naciones a reducir sus propios impuestos a la importación y eliminar las barreras no arancelarias que obstaculizan las exportaciones estadounidenses.

China ha expresado una fuerte oposición a cualquier acuerdo comercial que pueda afectar negativamente sus intereses. El Ministerio de Comercio chino advirtió a otros países contra la firma de acuerdos a expensas de China. Esta advertencia destaca las complejidades geopolíticas de la guerra comercial y el potencial de que afecte la dinámica del comercio mundial.

La Casa Blanca, sin embargo, indicó su disposición a negociar acuerdos comerciales. Según la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la administración Trump ha recibido 18 propuestas de otros países para acuerdos comerciales con Estados Unidos, lo que sugiere un deseo generalizado de acuerdos comerciales. Esto indica un potencial para futuros acuerdos comerciales.

La incertidumbre en torno a los aranceles se ha amplificado aún más por los llamados del presidente Trump a la Reserva Federal para que reduzca su tasa de interés de referencia. Trump ha sugerido que podría despedir al presidente de la Fed, Jerome Powell, acusando a la Fed de mantener las tasas estables “en nombre de la política, en lugar de en nombre de lo que es correcto para la economía estadounidense”. Esta interferencia en la política monetaria agrega otra capa de complejidad al panorama económico y crea más incertidumbre para los inversores.

Estados Unidos y China se encuentran en una guerra comercial con aranceles del 145% y 125% respectivamente, lo que genera inestabilidad en el mercado y preocupación por la inflación. La Secretaria del Tesoro Bessent indicó un deseo de desescalada y anticipa negociaciones, aunque aún no han comenzado conversaciones formales. A pesar de esto, el Presidente Trump mantiene una postura contradictoria, prometiendo una relación “muy buena” y reducción de aranceles, mientras critica a la Reserva Federal. La situación sigue siendo incierta, con otras naciones cautelosas ante acuerdos que impacten a China y EE. UU. recibiendo numerosas propuestas comerciales. Navegar este complejo panorama global requiere una cuidadosa consideración de la interdependencia económica y el potencial de soluciones colaborativas.

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