El uso de sustancias psicoactivas contribuye significativamente a las muertes anualmente, y una porción sustancial de la población estadounidense reporta haber consumido sustancias en el último mes. La detección, la intervención breve y la derivación al tratamiento (SBIRT, por sus siglas en inglés) ofrece un enfoque potencial para identificar los riesgos relacionados con el consumo de sustancias y facilitar intervenciones específicas, pero las estrategias de implementación efectiva siguen siendo difíciles de alcanzar. Este estudio examina si un conjunto de herramientas SBIRT estandarizado y la capacitación de capacitadores para los coordinadores de enfermería en los centros está asociado con el desempeño documentado de las funciones centrales relacionadas con SBIRT en las unidades hospitalarias médico-quirúrgicas.
El uso de sustancias psicoactivas plantea un desafío significativo para la salud pública, contribuyendo a numerosas muertes anualmente y afectando a una porción sustancial de la población estadounidense. El estudio, publicado en BMC Nursing, investiga la efectividad de un programa de capacitación estructurado de Detección, Intervención Breve y Derivación al Tratamiento (SBIRT) para líderes de enfermería hospitalaria en la mejora de la utilización de SBIRT dentro de las unidades médico-quirúrgicas. El enfoque del estudio es particularmente relevante dada la alta prevalencia del uso de sustancias y el potencial de SBIRT para identificar y abordar los riesgos relacionados con las sustancias.
El estudio empleó un diseño de cohorte prospectivo, examinando el impacto de un programa de capacitación de entrenadores (TOT) de SBIRT y un conjunto de herramientas estandarizado en el rendimiento de las funciones principales relacionadas con SBIRT. La intervención, que incluyó una sesión de capacitación de 8 horas y un conjunto de herramientas con recursos y orientación, se implementó en 14 unidades médico-quirúrgicas para adultos en un gran sistema de atención médica del Medio Oeste de EE. UU. Los hospitales fueron asignados aleatoriamente en dos grupos, con la intervención entregada en diferentes momentos para permitir la recopilación de datos en la línea de base, a los 10 meses y a los 16 meses de seguimiento. El diseño del estudio, aunque inicialmente planeado como un ensayo aleatorio por grupos, finalmente se analizó como un estudio de cohorte debido a problemas de tiempo de implementación.
Las principales medidas de resultado se centraron en la finalización documentada de los componentes clave de SBIRT: detección de alcohol, drogas y tabaco; el uso de herramientas de detección validadas para alcohol y drogas; y la provisión de intervenciones breves o derivaciones al tratamiento. Los datos se extrajeron de registros electrónicos de salud seleccionados aleatoriamente, lo que garantiza un tamaño de muestra de 61 registros de pacientes por unidad en cada punto de tiempo. La metodología rigurosa del estudio, incluido el uso de modelos mixtos lineales generalizados para el análisis y la adhesión a las pautas STROBE para la presentación de informes, fortalece la validez de sus hallazgos.
Los resultados del estudio revelaron asociaciones positivas significativas entre la intervención de SBIRT y el inicio y el uso sostenido de herramientas de detección validadas para alcohol y drogas. Específicamente, los pacientes en ambos grupos mostraron mayores probabilidades significativas de ser evaluados para detectar alcohol, drogas y tabaco en el punto de referencia de los 10 meses en comparación con la línea de base. El grupo 2, que recibió la intervención más tarde, continuó demostrando mayores tasas de detección y el uso de herramientas validadas en el punto de referencia de los 16 meses. El estudio destaca un cambio de una casi ausencia de herramientas de detección validadas en la línea de base a una tasa de prevalencia que oscila entre el 24% y el 56% en los puntos de seguimiento.
El estudio también proporciona información sobre los desafíos de la implementación de SBIRT y la interpretación de sus resultados. Si bien la intervención condujo a un aumento de las tasas de detección y al uso de herramientas validadas, las tasas de detección positiva de alcohol y drogas se mantuvieron comparativamente bajas. Los autores sugieren que esto podría deberse a factores como el nivel de capacitación de las enfermeras que administran las evaluaciones, el posible estigma del proveedor en torno al uso de sustancias y la adaptación del protocolo SBIRT.
El estudio reconoce limitaciones, incluida la falta de adherencia al diseño original del ensayo aleatorio por grupos, la posibilidad de errores en la abstracción de datos y los diferentes tiempos de implementación por hospital. A pesar de estas limitaciones, los hallazgos del estudio contribuyen con evidencia valiosa que respalda la efectividad de un programa de capacitación estructurado de SBIRT para aumentar el uso de herramientas de detección validadas dentro de las unidades médico-quirúrgicas. El acceso abierto del estudio a los datos y los materiales analíticos mejora aún más su transparencia y valor.
Las conclusiones del estudio enfatizan el impacto positivo de la intervención de SBIRT en las prácticas de detección y la necesidad de más investigación. Los autores recomiendan un estudio más matizado de cómo se utilizan las herramientas de detección validadas en la atención primaria y una expansión del conjunto de herramientas para facilitar una documentación más consistente de los resultados, especialmente para el tabaco. Los hallazgos del estudio proporcionan una base para futuros esfuerzos para mejorar la implementación de SBIRT y abordar el problema crítico de salud pública del uso de sustancias.
Este estudio demuestra que un programa de capacitación y herramientas SBIRT estandarizados pueden aumentar significativamente el uso de herramientas de detección validadas para alcohol y drogas en unidades médico-quirúrgicas hospitalarias, aunque la implementación sostenida requiere apoyo continuo y adaptación contextual. Abordar las complejidades de la implementación de SBIRT y priorizar la capacitación integral son pasos cruciales para mejorar la identificación e intervención del uso de sustancias en entornos de atención médica, una evolución necesaria para el bienestar del paciente.
Leave a Reply