Nueva investigación ha revelado un factor sorprendente que influye en la efectividad de las vacunas: el brazo en el que se administran. Los científicos han descubierto que recibir dosis de refuerzo en el mismo brazo que la dosis inicial puede generar una respuesta inmunitaria más efectiva y rápida, ofreciendo nuevas perspectivas que podrían mejorar las futuras estrategias de vacunación.
Científicos han hecho un descubrimiento innovador con respecto a la efectividad de las vacunas, centrándose específicamente en el impacto del sitio de inyección. Esta investigación, realizada por el Instituto Garvan de Investigación Médica y el Instituto Kirby de la UNSW Sydney, revela que recibir dosis de refuerzo de vacunas en el mismo brazo que la dosis inicial puede conducir a una respuesta inmunitaria más robusta y rápida.
El hallazgo central se centra en el papel de las células inmunitarias especializadas llamadas macrófagos dentro de los ganglios linfáticos. Cuando se administra una vacuna, estos macrófagos se “preparan”, esencialmente preparándolos para futuros encuentros con el mismo antígeno. Este proceso de preparación es crucial para orquestar una respuesta inmunitaria más eficiente en vacunaciones posteriores. Como explica el profesor Tri Phan, director del Programa de Inmunología de Precisión en Garvan, “Este es un descubrimiento fundamental en cómo el sistema inmunológico se organiza para responder mejor a las amenazas externas: la naturaleza ha ideado este brillante sistema y ahora estamos empezando a comprenderlo”.
El estudio destaca la importancia de los ganglios linfáticos, que actúan como “campos de entrenamiento” inmunitarios. Estos ganglios filtran el antígeno de la vacuna y entrenan al cuerpo para reconocer y combatir el patógeno. Los investigadores descubrieron que las células B de memoria, fundamentales para generar respuestas de anticuerpos, tienden a permanecer en el ganglio linfático más cercano al sitio de inyección. Este posicionamiento estratégico es clave para la respuesta inmunitaria mejorada observada cuando se administran refuerzos en el mismo brazo.
Utilizando imágenes intravitales avanzadas, el equipo de investigación observó que las células B de memoria migran a la capa externa del ganglio linfático local, donde interactúan estrechamente con los macrófagos preparados. Cuando se administra un refuerzo en el mismo lugar, estos macrófagos capturan eficientemente el antígeno y activan las células B de memoria, lo que lleva a la producción de anticuerpos de alta calidad. La Dra. Rama Dhenni, co-primera autora del estudio, enfatiza este punto, afirmando: “Se sabe que los macrófagos engullen patógenos y eliminan las células muertas, pero nuestra investigación sugiere que los que están en los ganglios linfáticos más cercanos al sitio de inyección también juegan un papel central en la orquestación de una respuesta de vacuna efectiva la próxima vez. Así que la ubicación sí importa”.
Para validar los hallazgos en humanos, el equipo realizó un estudio clínico con 30 voluntarios que recibieron la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19. Los resultados de este estudio proporcionaron evidencia convincente que respalda la estrategia del mismo brazo. Veinte participantes recibieron su dosis de refuerzo en el mismo brazo que su primera dosis, mientras que diez recibieron su segunda dosis en el brazo opuesto.
El ensayo clínico reveló una diferencia significativa en la velocidad de producción de anticuerpos. Aquellos que recibieron ambas dosis en el mismo brazo produjeron anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2 significativamente más rápido, dentro de la primera semana después de la segunda dosis. La Sra. Alexandra Carey-Hoppé, co-primera autora y estudiante de doctorado del Instituto Kirby, lo confirma, afirmando: “Aquellos que recibieron ambas dosis en el mismo brazo produjeron anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2 significativamente más rápido, dentro de la primera semana después de la segunda dosis”.
Además, los anticuerpos generados en el grupo del mismo brazo demostraron una mayor eficacia contra variantes como Delta y Ómicron. Si bien ambos grupos finalmente lograron niveles de anticuerpos similares a las cuatro semanas, la protección temprana ofrecida por la estrategia del mismo brazo podría ser crucial durante un brote. La Dra. Mee Ling Munier, co-autora principal y líder del grupo de Inmunogenómica de Vacunas en el Instituto Kirby, señala la importancia de esta protección temprana, afirmando: “Si te has puesto las vacunas contra la COVID en diferentes brazos, no te preocupes: nuestra investigación muestra que con el tiempo la diferencia en la protección disminuye. Pero durante una pandemia, esas primeras semanas de protección podrían marcar una enorme diferencia a nivel de la población”.
Las implicaciones de esta investigación se extienden más allá de simplemente refinar las pautas de vacunación. Los hallazgos ofrecen una vía prometedora para mejorar la efectividad de las vacunas en el futuro. Al comprender cómo replicar o mejorar las interacciones entre las células B de memoria y los macrófagos, los científicos pueden diseñar vacunas de próxima generación que requieran menos refuerzos. El profesor Phan destaca este potencial, afirmando: “Si podemos entender cómo replicar o mejorar las interacciones entre las células B de memoria y estos macrófagos, podríamos diseñar vacunas de próxima generación que requieran menos refuerzos”.
Científicos descubrieron que administrar refuerzos en el mismo brazo que la dosis inicial genera una respuesta inmune más rápida y efectiva, gracias a macrófagos “cebados” que dirigen las células B de memoria. Aunque la diferencia disminuye con el tiempo, esta estrategia podría ser crucial para una inmunidad de grupo más rápida, especialmente contra virus de mutación rápida, y podría abrir el camino a vacunas de próxima generación que requieran menos refuerzos.
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