Relaciones Satisfactorias Podrían Aliviar Problemas Cognitivos de la Quimio

La quimioterapia puede causar problemas cognitivos en pacientes con cáncer de mama, a menudo referidos como “cerebro de quimio”. Un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Ohio sugiere que una relación íntima satisfactoria y el apoyo social general pueden ayudar a proteger contra estos deterioros cognitivos, abriendo potencialmente puertas a intervenciones como la terapia de pareja para mejorar la calidad de vida de las pacientes en tratamiento.

Un estudio reciente publicado en la revista *Psychoneuroendocrinology* sugiere una conexión convincente entre la satisfacción en las relaciones y la mitigación de los problemas cognitivos relacionados con la quimioterapia en pacientes con cáncer de mama. La investigación, realizada por un equipo de la Universidad Estatal de Ohio, destaca el potencial de las relaciones íntimas para amortiguar los efectos secundarios cognitivos de la quimioterapia.

Específicamente, el estudio encontró que las mujeres con cáncer de mama que informaron niveles más altos de satisfacción en sus relaciones íntimas experimentaron menos declives en la función cognitiva durante la quimioterapia. Esto se evaluó a través de pruebas cognitivas objetivas y autoinformes de las pacientes. Por ejemplo, las pacientes en relaciones satisfactorias mostraron menos declive en áreas como el aprendizaje verbal, la asociación de palabras, la atención visual y la memoria a corto plazo. También informaron menos casos de cambios cognitivos sutiles, como dificultad para recordar elementos de la lista de la compra o problemas con la multitarea.

Además, el estudio reveló que el apoyo social general también ofrecía cierta protección contra el deterioro cognitivo, pero la asociación fue menos robusta y duradera en comparación con el impacto de una relación íntima satisfactoria. La autora principal, Leah Pyter, enfatizó este punto, afirmando: “Hubo menos declive en la función cognitiva para aquellos que tenían una buena cantidad de apoyo social, pero hubo más asociaciones y asociaciones más duraderas entre la cognición protegida y la relación altamente satisfactoria que solo con el apoyo social general”. Esta observación subraya el papel fundamental de las relaciones íntimas en el apoyo al bienestar cognitivo durante el tratamiento del cáncer.

Los investigadores proponen que la terapia de pareja, destinada a mejorar la calidad de la relación, podría ser una intervención valiosa para las pacientes en pareja que se someten a quimioterapia. Pyter sugiere que “la terapia marital o de pareja utilizada en otros contextos médicos para mejorar la calidad de la relación también podría ser un buen enfoque para las pacientes que reciben quimioterapia”. Esta recomendación se deriva de los hallazgos del estudio y de la comprensión de que una asociación fuerte y de apoyo puede impactar significativamente la experiencia de una paciente durante el tratamiento.

Además de los hallazgos relacionados con la relación, el estudio también investigó el papel de la hormona oxitocina, a menudo asociada con el vínculo social, en el contexto de la quimioterapia. El equipo de investigación descubrió una disminución significativa en los niveles sanguíneos de oxitocina durante el tratamiento de quimioterapia, y los niveles volvieron a la línea de base después de completar el tratamiento. Esta observación sugiere un posible mecanismo biológico subyacente a algunos de los efectos secundarios cognitivos de la quimioterapia.

Melina Seng, la primera autora del estudio, señaló la importancia de este hallazgo, afirmando: “Hasta donde sabemos, nadie ha estudiado la oxitocina y la quimioterapia antes, por lo que el hecho de que viéramos una disminución muy fuerte en la oxitocina desde antes de la quimioterapia hasta durante la quimioterapia es muy interesante y es algo que debería investigarse más a fondo”. Esto sugiere que la quimioterapia puede afectar el hipotálamo, la región del cerebro donde se produce la oxitocina.

El estudio involucró a 48 mujeres con cáncer de mama que participaron en un estudio más amplio que examinó el impacto de la quimioterapia en el microbioma intestinal, la inflamación y el deterioro cognitivo. Las participantes se sometieron a evaluaciones cognitivas antes, durante y después de la quimioterapia. Estas evaluaciones incluyeron pruebas objetivas que medían varias funciones cognitivas y autoinformes sobre los cambios en la concentración, la memoria, la recuperación de palabras y la claridad mental.

Si bien los declives cognitivos observados en el estudio no cumplieron con la definición clínica de deterioro cognitivo, varios cambios se consideraron clínicamente significativos. Pyter destacó la importancia de evaluar a las pacientes antes y después de la quimioterapia, explicando: “Fue bueno poder evaluar a estas pacientes antes de que recibieran quimioterapia y luego nuevamente después, porque las personas pueden verse afectadas por la quimioterapia y aún estar dentro de los rangos normales, pero para ellas, no es normal”. Esto enfatiza la importancia de comprender los cambios sutiles, pero impactantes, en la función cognitiva experimentados por las pacientes.

Los hallazgos del estudio subrayan la creciente necesidad de abordar los efectos secundarios persistentes del tratamiento del cáncer, particularmente a medida que aumentan las tasas de supervivencia. Pyter enfatizó este punto, afirmando: “La quimioterapia es uno de los mejores tratamientos que tenemos para el cáncer y para otras enfermedades más allá del cáncer. Afecta a muchas personas y es muy eficaz. Tenemos más supervivientes, lo cual es fantástico. Nuestra investigación se centra en cuestiones que están menos estudiadas, tratando de asegurar que la calidad de vida de los supervivientes sea lo más alta posible”. Esta investigación contribuye a una mejor comprensión de los factores que pueden mejorar la calidad de vida de los supervivientes de cáncer.

La investigación fue apoyada por el Centro Nacional para el Avance de las Ciencias Traslacionales y el Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio. Los hallazgos ofrecen información valiosa sobre la compleja interacción entre el apoyo social, las relaciones íntimas y la función cognitiva durante la quimioterapia, abriendo vías para intervenciones que podrían mejorar la vida de las pacientes con cáncer de mama.

Una relación íntima satisfactoria y el apoyo social general pueden mitigar los problemas cognitivos relacionados con la quimioterapia en pacientes con cáncer de mama, siendo la primera más impactante. Los investigadores observaron una disminución significativa de los niveles de oxitocina durante la quimioterapia, sugiriendo una posible conexión biológica con los cambios cognitivos. Esto resalta la necesidad de intervenciones como la terapia de pareja para mejorar la calidad de vida de las supervivientes de cáncer, e incluso, en el futuro, apuntar a la oxitocina para aliviar los efectos secundarios de la quimio.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *