Corea del Norte se prepara para inaugurar un enorme complejo turístico frente a la playa llamado Wonsan Kalma en junio de 2025, un proyecto destinado a generar divisas extranjeras y demostrar el poder de Kim Jong Un. Sin embargo, los expertos cuestionan si el complejo, potencialmente uno de los más grandes del mundo, atraerá un turismo internacional significativo, dada la singularidad del panorama político de Corea del Norte y su limitada experiencia en hostelería.
Corea del Norte planea inaugurar el sitio turístico de Wonsan Kalma en junio de 2025, un enorme complejo turístico frente a la playa en la costa este del país. Este ambicioso proyecto, que cuenta con docenas de hoteles y apartamentos, es visto por Pyongyang como una potencial fuente de ingresos extranjeros. La escala del complejo es considerable, con estimaciones que varían entre 7.000 y 20.000 habitaciones, lo que podría convertirlo en uno de los complejos turísticos de playa de propiedad de una sola entidad más grandes del mundo.
El proyecto, anunciado por primera vez en 2014, ha enfrentado varios retrasos, incluidos los atribuidos a las restricciones de importación causadas por las sanciones internacionales y la pandemia de COVID-19. El retraso inicial en 2019 impulsó a Kim Jong Un a enfatizar la importancia de la calidad. La reciente reapertura de las fronteras y la apertura programada para junio de 2025 sugieren un nuevo impulso para atraer el turismo internacional.
A pesar de la gran escala, los expertos se muestran escépticos sobre la capacidad del complejo para acceder a los mercados de turismo masivo. Bruce W. Bennett, experto en asuntos de Corea del Norte en RAND, señaló que este proyecto es “mucho más grande que cualquier otra cosa que Kim haya hecho” en turismo, pero la pregunta fundamental sigue siendo: ¿quién realmente lo visitará?
El complejo tiene como objetivo mostrar el poder totalitario de Kim Jong Un y generar ingresos. Sin embargo, el público objetivo no está claro. Si bien los surcoreanos serían clientes ideales debido a su proximidad y poder adquisitivo, las tensiones políticas hacen que sus visitas sean poco probables.
El reciente video viral de rusos bronceados y rubios relajándose en una playa de Corea del Norte insinúa posibles visitantes. Rusia, debido a su cooperación militar en curso, es una fuente probable de turistas. Vostok Intur, una agencia de viajes en Vladivostok, ya ha comenzado a anunciar tours al complejo, con viajes con todo incluido a partir de julio.
Sin embargo, existen dudas sobre la viabilidad de depender únicamente de los turistas rusos. Rowan Beard, cofundador de Young Pioneer Tours, cree que el nivel de interés puede decepcionar, estimando que solo puede traer alrededor de 100 personas al año. También señaló que los rusos, como el resto del mundo, a menudo prefieren destinos como Pattaya en Tailandia, Goa en India o Dubái.
Los expertos también sugieren que el sitio puede segregar a los norcoreanos de los turistas internacionales para evitar que aprendan demasiado sobre el mundo exterior. Esto, combinado con la falta de experiencia de Corea del Norte en hostelería, puede conducir a unas “vacaciones rígidas”, según Bennett.
La viabilidad financiera del proyecto también es motivo de preocupación. Si bien Pyongyang no revela sus gastos, Kim declaró en 2019 que se habían invertido “enormes fondos y mano de obra” en el proyecto. Proyectos de escala similar en todo el mundo a menudo alcanzan cientos de millones de dólares.
Más allá de los turistas internacionales, también existe un público nacional potencial. El estado podría ofrecer viajes al complejo como recompensa por un desempeño excepcional, y los locales pueden estar entusiasmados con la idea de tener su propio “Disneyland”.
Curiosamente, el proyecto también podría verse como una herramienta diplomática. El complejo se está construyendo en el contexto del deseo de Corea del Norte de ser reconocida como un estado nuclear. En 2018, Donald Trump animó a Pyongyang a desarrollar sus “grandes playas”, y el lenguaje compartido de los bienes raíces podría proporcionar un trampolín diplomático.
El éxito de Wonsan Kalma es crucial para la imagen de Kim Jong Un. Marcus Noland, un experto en Corea del Norte, sugiere que Kim quiere demostrar que es más moderno que sus predecesores. El éxito o el fracaso del proyecto impactarán significativamente en su legado.
Corea del Norte planea inaugurar el resort Wonsan Kalma en junio de 2025, un proyecto ambicioso para generar ingresos extranjeros y exhibir el poder de Kim Jong Un. A pesar de sus impresionantes instalaciones y el interés inicial, los expertos dudan que atraiga turismo masivo debido al clima político norcoreano, la limitada experiencia en hospitalidad y las sanciones internacionales. Rusia podría ser un mercado clave al principio, pero la competencia de otros destinos es feroz. En última instancia, el éxito del resort depende de la ambición de Kim de proyectar una imagen moderna, pero el fracaso podría replicar el destino del infame “Hotel de la Perdición” de Pyongyang.
Leave a Reply