Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Virginia Commonwealth y la Universidad Rutgers ha revelado que las parejas románticas pueden influir significativamente en la predisposición genética de una persona al consumo perjudicial de alcohol. La investigación sugiere que los hábitos, la personalidad y la salud mental de la pareja pueden amplificar o disminuir el impacto del riesgo genético de una persona para el consumo excesivo de alcohol, lo que podría remodelar los enfoques de la terapia de pareja y las intervenciones sobre el alcohol.
El 5 de mayo de 2025, marcó la fecha de publicación de un estudio innovador liderado por la Universidad de Virginia Commonwealth (VCU) y la Universidad Rutgers, que ofrece nuevas perspectivas sobre la intrincada relación entre las parejas románticas y la susceptibilidad de un individuo a los problemas relacionados con el alcohol. La investigación, publicada en *Clinical Psychological Science*, profundiza en cómo las características de la pareja a largo plazo de una persona pueden amplificar o disminuir la influencia de su predisposición genética al consumo de alcohol perjudicial. Esta investigación tiene el potencial de reformar los enfoques de la terapia de pareja y las intervenciones sobre el alcohol.
El hallazgo central del estudio destaca el papel significativo que desempeñan las parejas románticas en la configuración de la salud de un individuo, particularmente en lo que respecta al consumo de alcohol. Mallory Stephenson, Ph.D., becaria postdoctoral en el Instituto de Genética Psiquiátrica y del Comportamiento de Virginia en VCU, enfatizó las formas inesperadas en que las parejas pueden impactar el bienestar. Esto subraya la importancia de considerar la influencia de la pareja al abordar los problemas relacionados con el alcohol.
Un aspecto crucial de la investigación se centra en la interacción entre la genética y el entorno. Está bien establecido que la genética representa aproximadamente el 50% del riesgo de un individuo de desarrollar trastorno por consumo de alcohol y otros comportamientos de consumo de riesgo. Sin embargo, como explica Stephenson, el impacto de estos factores genéticos no es estático; puede fluctuar en función de las influencias ambientales. Por ejemplo, una persona con un alto riesgo genético podría ser más propensa a desarrollar un problema con el alcohol después de un evento traumático. Por el contrario, si la vida es relativamente libre de estrés, su riesgo genético puede tener menos influencia en sus hábitos de consumo.
El estudio se basa en investigaciones anteriores dirigidas por VCU, que revelaron que las personas con una predisposición genética al comportamiento de riesgo con el alcohol son menos propensas a beber con frecuencia o experimentar síntomas de dependencia del alcohol si están en una relación romántica. Este nuevo estudio tuvo como objetivo identificar características específicas de la pareja que podrían modificar este riesgo genético.
Para investigar esto, los investigadores analizaron datos anonimizados de FinnTwin16, un estudio longitudinal de gemelos del Registro Central de Población de Finlandia. El estudio se centró en gemelos finlandeses de unos 30 años que estaban en relaciones a largo plazo y tenían antecedentes de consumo de alcohol. El equipo examinó las respuestas de la encuesta de 1.620 gemelos y sus parejas, que cubrían los hábitos de consumo de alcohol y tabaco, los rasgos de personalidad y la salud mental.
Los estudios de gemelos son particularmente valiosos para desenredar las influencias genéticas y ambientales. Al comparar gemelos dicigóticos (que comparten el 50% de sus genes) y gemelos monocigóticos (que comparten el 100% de sus genes), los investigadores pueden obtener información sobre cómo estos factores interactúan e influyen en el comportamiento. Este enfoque permitió a los investigadores aislar el impacto de las características de la pareja en el comportamiento de consumo de alcohol, teniendo en cuenta las similitudes genéticas.
Uno de los hallazgos clave del estudio, consistente con investigaciones anteriores, fue que las personas en la mediana edad temprana eran más propensas a consumir alcohol y a atracones si su pareja romántica también bebía alcohol con frecuencia o fumaba cigarrillos. Además, los investigadores encontraron que las parejas románticas tenían una mayor influencia en el comportamiento de consumo de alcohol de los gemelos varones en comparación con las gemelas.
Sin embargo, el estudio fue más allá, empleando modelos estadísticos para revelar interacciones más complejas. Los investigadores descubrieron que el riesgo genético de atracones tenía un mayor efecto en las personas cuyas parejas fumaban cigarrillos con más frecuencia, eran menos concienzudas, eran más extrovertidas o informaban de mayor neuroticismo o angustia psicológica. Esto sugiere que ciertos rasgos de la pareja pueden amplificar el impacto de la predisposición genética de una persona al consumo de riesgo.
Por el contrario, el estudio también encontró que la heredabilidad de los atracones tuvo menos efecto en las personas cuyas parejas informaron un consumo de alcohol más frecuente. Este resultado fue inesperado. Stephenson sugiere que esto podría indicar que el comportamiento de consumo de la pareja tiene un mayor impacto en las influencias ambientales que en las genéticas. En esencia, la influencia relativa de los factores genéticos y ambientales puede cambiar dependiendo de las características de la pareja.
Las implicaciones de esta investigación son significativas, particularmente desde una perspectiva clínica. Los hallazgos podrían informar las estrategias para la terapia de pareja y las intervenciones sobre el alcohol basadas en la pareja. Estas intervenciones a menudo se centran en la dinámica de la relación, pero esta investigación destaca la importancia de considerar también las características individuales de la pareja.
Stephenson enfatiza que incluso en una relación sana, el consumo de sustancias, los rasgos de personalidad y la salud mental de la pareja aún pueden afectar a la otra persona. Esto subraya la necesidad de un enfoque más holístico para comprender y abordar los problemas relacionados con el alcohol en el contexto de las relaciones románticas.
Los investigadores reconocen que se necesita más trabajo para comprender completamente las diversas formas en que las parejas románticas influyen en los resultados del consumo de alcohol. Actualmente están investigando cómo las características de la relación y el papel de la paternidad pueden dar forma aún más a los hábitos de consumo de una persona. El estudio, financiado por el Instituto Nacional sobre el Abuso y el Alcoholismo y la Academia de Finlandia, representa un paso crucial para comprender la compleja interacción entre la genética, el entorno y las relaciones románticas en el contexto del consumo de alcohol.
Esta investigación revela que la pareja romántica influye significativamente en la predisposición genética al consumo de alcohol, amplificando o disminuyendo el riesgo a través de rasgos como el tabaquismo, la responsabilidad, la extroversión y el neuroticismo. Sorprendentemente, el consumo frecuente de alcohol por parte de la pareja puede eclipsar las influencias genéticas. Estos hallazgos destacan el potencial de remodelar la terapia de pareja e intervenciones, abordando la dinámica relacional junto con las características individuales, instándonos a reconocer la profunda e ignorada influencia de nuestros seres queridos en nuestra salud.
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