¿La regulación emocional, clave para el dolor crónico?

El dolor crónico afecta a una porción significativa de la población mundial, a menudo persistiendo durante meses o incluso décadas. Si bien los tratamientos típicamente se centran en el manejo de los síntomas, un nuevo estudio sugiere un enfoque diferente: la regulación de las emociones. Los investigadores han encontrado un vínculo entre el dolor crónico, la angustia emocional y los cambios en el cerebro, lo que les ha llevado a desarrollar una terapia destinada a reentrenar el cerebro para manejar mejor las emociones negativas y potenciar las positivas.

El dolor crónico, un problema generalizado que afecta a una parte significativa de la población mundial, podría encontrar una solución novedosa en el ámbito de la regulación emocional, desafiando el enfoque tradicional en la gestión de los síntomas. Un estudio reciente sugiere que reentrenar el cerebro para gestionar mejor las emociones, específicamente disminuyendo los sentimientos negativos y amplificando los positivos, podría ofrecer una terapia eficaz para el dolor persistente.

El estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), Sídney, y Neuroscience Research Australia (NeuRA), involucró a 89 participantes de entre 26 y 77 años, todos los cuales lidiaban con dolor crónico. Esta investigación subraya el intrincado vínculo entre el dolor crónico y los estados emocionales, una conexión que a menudo se ha pasado por alto en los tratamientos convencionales.

De hecho, los investigadores observaron que el dolor crónico no es únicamente una experiencia sensorial; está profundamente entrelazado con el bienestar emocional del paciente. El dolor crónico se asocia frecuentemente con un aumento de la ansiedad y la depresión. Además, la desregulación emocional fue una característica común entre los participantes del estudio. Muchos participantes informaron que su dolor se intensificaba durante los períodos de estrés, creando un círculo vicioso donde el estrés exacerba el dolor, lo que a su vez alimenta más estrés.

Solidificando aún más esta conexión, un estudio de 2021 reveló un cambio medible en el cerebro causado por el dolor crónico. Este estudio destacó una disminución del neurotransmisor ácido gamma-aminobutírico (GABA) dentro de la corteza prefrontal, la región del cerebro responsable del control emocional. El GABA es crucial para calmar los circuitos cerebrales. En consecuencia, los investigadores plantearon la hipótesis de que, al calmar el cerebro, se podría mitigar la angustia emocional, reduciendo así el dolor crónico.

Para probar esta hipótesis, el equipo de investigación desarrolló un programa llamado Terapia del Dolor y la Emoción. Esta terapia consta de ocho sesiones grupales realizadas a través de Zoom, complementadas con un manual completo y una aplicación móvil. La aplicación guía a los participantes a través de tareas diseñadas para cultivar la atención plena, las habilidades de regulación emocional y la tolerancia a la angustia, todo crucial para navegar por las crisis emocionales.

El estudio empleó un diseño de ensayo controlado aleatorio. La mitad de los participantes se sometieron a la Terapia del Dolor y la Emoción, mientras que la otra mitad continuó con sus tratamientos habituales para el dolor, sirviendo como grupo de control. Después de nueve semanas y nuevamente a los seis meses, los investigadores evaluaron a los participantes.

Los resultados fueron prometedores. Aquellos que recibieron la terapia de reentrenamiento cerebral demostraron mejoras significativas en la desregulación emocional en comparación con el grupo de control. También experimentaron una mejor calidad del sueño. Además, los participantes del grupo de terapia informaron una menor intensidad del dolor, con una diferencia sustancial que surgió entre los dos grupos a los seis meses.

El impacto de la terapia resonó en los participantes. Una paciente encontró que la terapia era fácil de integrar en su vida diaria y más relevante que la Terapia Cognitivo-Conductual. Otra informó que redujo su ingesta de morfina para el alivio del dolor y experimentó un aumento en los niveles de energía.

Si bien los hallazgos, publicados en la revista médica JAMA Network Open, son alentadores, es importante señalar que el estudio fue un ensayo pequeño. Los investigadores planean expandir su trabajo, con la siguiente fase de ensayos programada para comenzar en 2026. Los adultos en Australia pueden inscribirse para participar en el estudio completamente en línea de nueve semanas el próximo año.

Si se demuestra su eficacia para poblaciones más grandes, esta terapia podría representar un avance significativo para el 20-30% de la población mundial que sufre de dolor crónico. El formato de entrega remoto y en línea del programa es particularmente notable. Esta accesibilidad significa que puede llegar a personas en áreas remotas y rurales sin requerir instalaciones o equipos especiales, lo que podría mejorar la vida de muchas más personas.

Un nuevo estudio sugiere que gestionar las emociones, en lugar de centrarse únicamente en los síntomas físicos, podría ser clave para reducir el dolor crónico. Un programa de nueve semanas que enseña mindfulness, regulación emocional y tolerancia al estrés mejoró significativamente la desregulación emocional, la calidad del sueño y la intensidad del dolor reportado, ofreciendo potencialmente un avance para millones de personas con dolor persistente, especialmente en áreas remotas. ¿Podría el reentrenamiento cerebral ser la pieza que falta en el rompecabezas del alivio del dolor crónico?

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