Inmersiones Frías: ¿Recuperación Muscular Real?

Las inmersiones en agua fría han ganado popularidad recientemente como una forma potencial de acelerar la recuperación muscular después de los entrenamientos. Sin embargo, un nuevo estudio investigó si esta práctica realmente cumple su promesa, centrándose específicamente en la recuperación muscular de las mujeres después del ejercicio intenso, un grupo demográfico a menudo pasado por alto en investigaciones anteriores.

Un estudio reciente, publicado en PLOS One, investigó la efectividad de las inmersiones en agua fría para la recuperación muscular post-entrenamiento en mujeres. Los hallazgos del estudio desafían la creencia popular de que la inmersión en agua fría ayuda a la recuperación muscular, sugiriendo que podría no ser tan beneficiosa como se pregona a menudo.

Específicamente, el estudio involucró a treinta mujeres, con una edad promedio de 23 años, que realizaron una rutina de ejercicios extenuante que consistía en cinco series de 20 saltos con caída. Este ejercicio, que implica caer desde una caja a la altura del muslo e inmediatamente saltar, fue diseñado para inducir fatiga y daño muscular. Después del entrenamiento, las participantes se dividieron en tres grupos, cada uno siguiendo un protocolo de recuperación diferente.

Un grupo se sumergió en agua a 10° Celsius durante 10 minutos, mientras que otro grupo se sumergió en agua a 40° C durante la misma duración. El tercer grupo, que sirvió como control, no hizo nada. Es importante destacar que todas las participantes repitieron sus respectivos protocolos de inmersión dos horas después de la inmersión inicial.

Luego, los investigadores monitorearon meticulosamente la recuperación muscular de las participantes durante los tres días siguientes. Evaluaron varios indicadores, incluyendo la fuerza muscular, el dolor y la hinchazón. Además, midieron los niveles de creatina quinasa en la sangre, un marcador de daño muscular.

Los resultados revelaron una sorprendente falta de diferencia en la recuperación muscular entre los tres grupos. En comparación con el grupo control, ni el grupo de inmersión en agua fría ni el grupo de inmersión en agua caliente mostraron mejoras significativas en la fuerza muscular, el dolor o la hinchazón. Esto sugiere que ni la inmersión en agua fría ni en agua caliente proporcionaron ningún beneficio medible en términos de recuperación muscular en este estudio.

Este estudio es particularmente notable porque se centra en mujeres, una demografía a menudo subrepresentada en la investigación en ciencias del ejercicio. La mayoría de los estudios anteriores sobre la inmersión en agua fría se han centrado principalmente en hombres. Además, los hallazgos del estudio se alinean con la opinión de Vanessa Wellauer, experta en ciencias del ejercicio y rehabilitación, quien señala que los beneficios de la inmersión en agua fría para la recuperación, incluso en estudios que involucran a hombres, están “lejos de ser concluyentes”.

Si bien los hallazgos del estudio pueden parecer desacreditar la efectividad de las inmersiones en agua fría para la recuperación muscular, es importante considerar el contexto más amplio. Los autores del estudio reconocen que los efectos de la inmersión pueden ser más complejos que las simples mediciones musculares. Los factores psicológicos, como las creencias y las expectativas, pueden desempeñar un papel importante en la recuperación.

Como señala Wellauer, los beneficios subjetivos de la inmersión en agua fría, como sentirse renovado o menos cansado, pueden influir positivamente en la percepción de la recuperación y la motivación. Estos beneficios psicológicos, aunque no se midieron directamente en el estudio, son factores cruciales en el rendimiento deportivo y el bienestar general. Por lo tanto, si bien el estudio echa agua fría sobre los beneficios fisiológicos de las inmersiones en agua fría, los aspectos psicológicos aún pueden ofrecer valor.

Un nuevo estudio indica que la inmersión en agua fría o caliente no mejora significativamente la recuperación muscular en mujeres después de ejercicio intenso, desafiando la tendencia actual. Aunque los marcadores de recuperación física fueron similares entre los grupos, los beneficios psicológicos, como sentirse renovada, podrían influir en la recuperación percibida. Quizás el verdadero valor reside no en el agua en sí, sino en la mentalidad que fomenta.

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