Amigos, Redes Sociales y Autolesiones: Una Conexión Compleja en Adolescentes

Casi uno de cada cinco adolescentes se involucra en autolesiones no suicidas (ALNS), dañando su cuerpo sin intención suicida. Una nueva investigación de la Universidad Northeastern explora el complejo papel de las amistades en este comportamiento, descubriendo que, si bien tener amigos que se autolesionan aumenta el riesgo, un mayor número de amigos puede ofrecer protección, aunque este beneficio es matizado dependiendo de la red social y la etapa de desarrollo del adolescente.

La autolesión no suicida (NSSI, por sus siglas en inglés) es un problema significativo entre los adolescentes, con casi uno de cada cinco involucrado en este comportamiento. Esta investigación de la Universidad Northeastern profundiza en la compleja relación entre las amistades adolescentes y la NSSI, destacando las formas matizadas en que las redes sociales impactan este comportamiento.

El estudio enfatiza la complejidad de las redes sociales adolescentes. Si bien tener amigos que se autolesionan aumenta el riesgo de NSSI, el número y el tipo de amistades juegan un papel crucial. Esta investigación tiene como objetivo comprender cómo estas intrincadas dinámicas sociales influyen en la probabilidad de autolesión de un adolescente.

La investigación se basa en dos perspectivas clave: el contagio social y la integración social. El contagio social examina la influencia directa de los amigos en el comportamiento de un individuo, como adoptar la NSSI como mecanismo de afrontamiento o para encajar. Por el contrario, la integración social se centra en la red de pares más amplia, incluidos los amigos de amigos, y en cómo un individuo está integrado dentro de este grupo más grande.

Jiaao Yu, estudiante de doctorado en Northeastern, explica la distinción entre estas perspectivas. El contagio social implica la conexión directa e íntima entre un individuo y sus amigos. La integración social, por otro lado, considera el grupo de pares más amplio y la posición de un individuo dentro de él. Este estudio combina ambas perspectivas para obtener una comprensión integral.

La metodología del estudio implicó el análisis de datos de 9.581 escolares chinos de 221 aulas. Los participantes incluyeron tanto adolescentes tempranos (de 9 a 13 años) como adolescentes de mediados a finales (de 14 a 20 años). Esta muestra diversa permitió a los investigadores examinar cómo el impacto de las redes sociales podría variar entre los diferentes grupos de edad.

La investigación exploró el papel de los “puentes”, adolescentes que tienen amigos en múltiples grupos de pares. El estudio investigó si estos individuos eran más o menos propensos a participar en NSSI en comparación con aquellos con amigos principalmente dentro de un solo grupo social. Este análisis tuvo como objetivo comprender los posibles desafíos y beneficios de navegar por múltiples círculos sociales.

Los hallazgos revelaron una compleja interacción entre el número de amigos y el riesgo de NSSI. Si bien existe una asociación general entre la NSSI de los amigos y la autolesión de un individuo, tener más amigos dentro de un grupo social debilita esta asociación. Esto sugiere que una red social más grande puede ofrecer un grado de protección contra la influencia de amigos que se autolesionan.

Sin embargo, el estudio también encontró que los “puentes” con más de cinco amigos en múltiples grupos sociales, particularmente en la adolescencia temprana, eran más propensos a autolesionarse. Esto sugiere que equilibrar las demandas de múltiples grupos de pares puede ser particularmente desafiante para los adolescentes más jóvenes, lo que podría aumentar su vulnerabilidad.

Yu sugiere que los adolescentes tempranos pueden estar menos equipados para navegar por las complejidades de múltiples grupos sociales, lo que podría conducir a un aumento del estrés y un mayor riesgo de autolesión. Esto destaca la importancia de considerar los factores de desarrollo al examinar el impacto de las redes sociales en el comportamiento adolescente.

La investigación subraya la importancia de las conexiones sociales. Tener un mayor número de amigos dentro de un grupo social puede actuar como un factor protector contra la influencia de amigos que se involucran en NSSI. Esto sugiere que fomentar fuertes lazos sociales puede contribuir al bienestar adolescente.

Los hallazgos del estudio tienen implicaciones para las intervenciones destinadas a prevenir la NSSI. Comprender cómo las redes sociales influyen en el riesgo permite intervenciones específicas. La investigación futura de Yu tiene como objetivo aplicar un análisis similar a otros comportamientos adolescentes, como el acoso y la delincuencia, para refinar aún más estas estrategias de intervención.

La conclusión del estudio enfatiza la naturaleza dinámica de las redes sociales y su impacto en el comportamiento adolescente. Mapear las relaciones proporciona una imagen clara de cómo viaja el riesgo e identifica los puntos de intervención más efectivos. Esta investigación contribuye a una comprensión más profunda de los complejos factores sociales que influyen en la salud mental de los adolescentes.

La investigación de Northeastern revela una conexión matizada entre las amistades y la autolesión no suicida (NSSI) en adolescentes. Si bien tener amigos que se autolesionan aumenta el riesgo, una red social más amplia puede ser protectora. Sin embargo, los adolescentes que actúan como “puentes” entre múltiples grupos sociales, especialmente en la adolescencia temprana, enfrentan un mayor riesgo de NSSI debido a los desafíos de equilibrar demandas contrapuestas. Comprender estas complejas dinámicas sociales es crucial para intervenciones específicas y para apoyar la salud mental adolescente; mapear las relaciones puede iluminar dónde viaja el riesgo y dónde intervenir de manera más efectiva.

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