Terapia de Conversión: Hipertensión y Riesgos Cardíacos

Un nuevo estudio revela una preocupante relación entre la terapia de conversión y la salud cardiovascular a largo plazo. La terapia de conversión, una práctica desacreditada que intenta cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona, ha sido condenada durante mucho tiempo por sus daños psicológicos. Ahora, los investigadores han descubierto que los hombres jóvenes asignados varones al nacer que se sometieron a terapia de conversión tenían una probabilidad significativamente mayor de experimentar presión arterial alta, inflamación elevada y otros factores de riesgo cardiovascular.

La terapia de conversión, una práctica desacreditada que tiene como objetivo alterar la orientación sexual o la identidad de género de una persona, puede tener efectos perjudiciales en la salud cardíaca a largo plazo, según un estudio reciente. Esta investigación, publicada en JAMA Network Open, destaca un vínculo preocupante entre la exposición a la terapia de conversión y el aumento de los factores de riesgo cardiovascular en adultos jóvenes.

Específicamente, el estudio reveló que los adultos jóvenes asignados varones al nacer que se habían sometido a terapia de conversión tenían casi tres veces más probabilidades de ser diagnosticados con presión arterial alta. Este hallazgo es particularmente alarmante considerando que la edad promedio de los participantes era de alrededor de 27 años, lo que sugiere que los impactos negativos de la terapia de conversión pueden manifestarse temprano en la vida. Además, el estudio encontró que estos individuos también exhibían niveles elevados de presión arterial en el momento del chequeo médico, lo que indica aún más un perfil cardiovascular comprometido.

Además, el estudio documentó niveles más altos de inflamación en aquellos expuestos a la terapia de conversión. La inflamación elevada es un factor de riesgo conocido para diversas enfermedades cardiovasculares, incluidas las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares. Esto agrega otra capa de preocupación, ya que sugiere que la terapia de conversión puede desencadenar procesos biológicos que contribuyen a problemas de salud cardíaca a largo plazo. Los hallazgos de los investigadores subrayan el potencial de la terapia de conversión para iniciar una cascada de eventos que, en última instancia, aumentan el riesgo de resultados cardiovasculares adversos.

La metodología del estudio implicó el análisis de datos de salud de más de 700 adultos jóvenes asignados varones al nacer, con aproximadamente el 23% identificándose como transgénero o con diversidad de género. Alrededor del 10% de los participantes informaron haber sido sometidos a terapia de conversión. Los investigadores evaluaron las medidas de salud cardíaca, incluida la presión arterial y los marcadores inflamatorios, e indagaron sobre los diagnósticos de presión arterial alta. Este enfoque permitió una evaluación exhaustiva de la salud cardiovascular de los participantes y una comparación entre aquellos que habían experimentado y no habían experimentado la terapia de conversión.

Los autores del estudio enfatizaron la importancia de estos hallazgos, afirmando que “apoyan las prohibiciones de [la terapia de conversión] y la aplicación de las prohibiciones existentes para eventualmente eliminar las consecuencias adversas para la salud asociadas con estas prácticas”. También señalaron que, si bien la conciencia del daño causado por la terapia de conversión está creciendo, las prohibiciones legales siguen siendo inconsistentes en todo Estados Unidos. Por lo tanto, los legisladores deberían considerar estos resultados al dar forma a las leyes para proteger a las personas de minorías sexuales y de género de daños mayores.

Los investigadores declararon explícitamente que la terapia de conversión se basa en “creencias desacreditadas de que las identidades, comportamientos y/o atracciones de las minorías sexuales y de género son inmorales, anormales y/o patológicas”. También destacaron que las principales organizaciones médicas, psicológicas y de derechos humanos han denunciado inequívocamente la terapia de conversión debido a sus dañinos impactos psicológicos. Estos impactos incluyen un mayor riesgo de depresión, ansiedad y suicidio, lo que enfatiza aún más los efectos perjudiciales de esta práctica.

En conclusión, el estudio proporciona evidencia convincente de que la terapia de conversión plantea riesgos significativos para la salud cardiovascular. Los hallazgos subrayan la necesidad de esfuerzos continuos para prohibir y eliminar esta práctica dañina, así como para brindar apoyo y recursos a quienes la han experimentado. La investigación sirve como un recordatorio crítico de la importancia de proteger el bienestar de las personas de minorías sexuales y de género y promover prácticas de atención médica inclusivas.

Un nuevo estudio revela que la terapia de conversión está asociada con tasas significativamente más altas de presión arterial alta, inflamación y presión arterial elevada en adultos jóvenes asignados hombres al nacer, destacando un riesgo para la salud física previamente no reconocido, además de los daños psicológicos conocidos. Estos hallazgos subrayan la necesidad urgente de prohibiciones legales consistentes y protecciones para las personas de minorías sexuales y de género.

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