Según informes, el Departamento de Estado de EE. UU. está lanzando un programa llamado “Atrapa y Revoca” que utiliza IA para monitorear a estudiantes estadounidenses con visado, específicamente a aquellos que expresan simpatías pro-palestinas o de Hamás. Esta iniciativa, que comenzará el 7 de octubre de 2023, se produce tras un aumento de protestas pro-Palestina en los campus universitarios y una campaña más amplia de la administración Trump para abordar lo que considera antisemitismo y amenazas terroristas internas, lo que plantea preocupaciones sobre la libertad de expresión y el uso de tecnología de vigilancia.
El Departamento de Estado de EE. UU. está a punto de implementar un programa nuevo y controvertido, “Catch and Revoke” (Atrapa y Revoca), que utiliza inteligencia artificial para monitorear y potencialmente deportar a estudiantes internacionales en el Sistema de Visitantes Estudiantes de Intercambio. Según un informe de Axios, basado en entrevistas con funcionarios del Departamento de Estado que no han sido nombrados, el programa comenzará a escanear informes de noticias, imágenes de protestas y las cuentas de redes sociales de aproximadamente 100.000 estudiantes a partir del 7 de octubre de 2023. El objetivo declarado es identificar a individuos que exhiban simpatías pro-palestinas o de Hamás, con el objetivo final de revocar sus visas de estudiante. Esta iniciativa representa una escalada significativa en el enfoque del gobierno para controlar el discurso y expresar puntos de vista políticos, particularmente aquellos críticos con las políticas israelíes.
El impulso detrás de “Catch and Revoke” parece ser una percepción de falta de acción por parte de la administración Biden con respecto a las protestas estudiantiles y el presunto apoyo a Hamás. Un funcionario del Departamento de Estado citado por Axios dijo: “Literalmente no encontramos revocaciones de visas durante la administración Biden… lo que sugiere una actitud de indiferencia hacia el cumplimiento de la ley”. Este comentario subraya el encuadre del programa como una medida correctiva, destinada a hacer cumplir las leyes de inmigración existentes y abordar las preocupaciones sobre la seguridad nacional. Sin embargo, los críticos argumentan que el enfoque del programa en los puntos de vista políticos, específicamente aquellos relacionados con el conflicto israelí-palestino, plantea serias preocupaciones sobre la Primera Enmienda y podría conducir al objetivo injusto de estudiantes internacionales.
La dependencia del programa en la tecnología de IA es particularmente preocupante dada las limitaciones y los sesgos inherentes de estos sistemas. El artículo destaca el estado actual de la IA, señalando que, si bien es hábil para la recopilación de datos, tiene dificultades con la clasificación e interpretación precisas. Además, todo sistema de IA “está codificado con los sesgos de las personas que lo crearon”, lo que lleva a resultados que a menudo reflejan resultados deseados en lugar de análisis objetivos. Esto se ve agravado por la propensión de estos sistemas a generar “alucinaciones y falsos positivos”, lo que podría conducir a la identificación errónea y la posterior deportación de estudiantes basada en datos defectuosos o interpretaciones erróneas. El riesgo inherente de que los algoritmos sesgados se dirijan a puntos de vista específicos es una preocupación importante, especialmente dada la naturaleza políticamente cargada del tema.
El contexto más amplio que rodea esta iniciativa revela un patrón de esfuerzos crecientes por parte de la administración Trump para controlar el discurso y atacar los supuestos peligros para la seguridad nacional, a menudo con medidas amplias y potencialmente excesivas. Tras el ataque del 7 de octubre de 2023 de Hamás y la posterior respuesta militar israelí en Gaza, estallaron protestas contra la guerra y pro-palestinas en los campus universitarios de todo el país, convirtiéndose en un tema destacado en el discurso político conservador. En respuesta, Trump emitió varios decretos ejecutivos aparentemente destinados a combatir el antisemitismo en los campus universitarios, que los críticos ven como un intento de sofocar la disidencia y castigar a aquellos que expresan solidaridad con los palestinos.
La “Ley Take It Down” (Derriba Esto), recientemente aprobada por el Senado y a la espera de la aprobación de la Cámara de Representantes, ejemplifica aún más esta tendencia. Si bien se presenta como una medida para combatir la pornografía de venganza y los deep fakes de IA, expertos, incluida la Electronic Frontier Foundation, expresan preocupación de que la ley sea demasiado amplia y pueda utilizarse para silenciar a los críticos de la administración. Trump mismo reconoció este potencial durante su discurso ante una sesión conjunta del Congreso, afirmando que tiene la intención de “usar esa ley para mí también si no te importa, porque nadie es tratado peor que yo en línea, nadie”. Esta admisión franca subraya el potencial de que la ley se utilice como arma contra los oponentes políticos, erosionando aún más las protecciones para la libertad de expresión.
La combinación del programa “Catch and Revoke” y la “Ley Take It Down” constituye un ataque preocupante a la libertad de expresión y la libre expresión, impulsado por una tecnología de vigilancia generalizada. El uso de la IA para castigar retroactivamente a los manifestantes por sus puntos de vista políticos, junto con una legislación que podría utilizarse para suprimir las voces disidentes, crea un efecto disuasorio sobre la libertad académica y el derecho a reunirse pacíficamente y expresar opiniones políticas. El potencial de que los algoritmos sesgados y la legislación demasiado amplia se utilicen para atacar a los estudiantes internacionales y a los oponentes políticos plantea serias preguntas sobre la justicia y la constitucionalidad de estas medidas. La dependencia de sistemas de IA no probados, junto con una demostrada voluntad de priorizar las agendas políticas sobre el debido proceso y los derechos fundamentales, plantea una amenaza significativa para los principios de la libertad de expresión y el discurso abierto en los Estados Unidos.
El Departamento de Estado de EE. UU., bajo la administración Trump, planea lanzar “Catch and Revoke”, un programa de IA que tiene como objetivo a los titulares de visas de estudiante con simpatías pro-palestinas o de Hamás, lo que podría llevar a su expulsión. Esta iniciativa, junto con la vaga “Take It Down Act” y los esfuerzos más amplios para combatir el antisemitismo, plantea serias preocupaciones sobre la libertad de expresión, el debido proceso y el potencial de supresión de la disidencia impulsada por la vigilancia, particularmente dado que los sistemas de IA son propensos a sesgos y errores. Debemos examinar críticamente las implicaciones de estas políticas y abogar por salvaguardias para proteger los derechos fundamentales en la era de tecnologías de vigilancia cada vez más sofisticadas.
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