Tras las sanciones impuestas después de la invasión rusa de Ucrania en 2022, Moscú desarrolló una “flota fantasma” de petroleros para eludir las restricciones a las exportaciones de petróleo y gas. Ahora, el Reino Unido está a punto de anunciar nuevas sanciones dirigidas a esta flota, que, según informes, ha facilitado el movimiento de carga por valor de más de 18 mil millones de libras esterlinas este año, con el objetivo de privar a Rusia de ingresos vitales por petróleo para financiar su guerra en Ucrania.
El Reino Unido está a punto de anunciar nuevas sanciones dirigidas a la “flota fantasma” de petroleros rusos, una medida diseñada para paralizar aún más la capacidad de Moscú de financiar su guerra en Ucrania. Se espera que este anuncio lo haga Sir Keir Starmer en la cumbre de la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF) en Oslo, Noruega, destacando el compromiso del Reino Unido con la cooperación internacional para abordar el conflicto en curso.
Específicamente, las nuevas sanciones se centrarán en hasta 100 buques que han sido fundamentales para eludir las sanciones existentes sobre las exportaciones de petróleo y gas rusos. Downing Street ha declarado que estos petroleros han transportado colectivamente más de 18 mil millones de libras esterlinas en mercancías desde principios de 2024, lo que demuestra el importante impacto financiero de esta flota fantasma. Esta cifra subraya la escala de la operación y los posibles ingresos que ha generado para el Kremlin.
El objetivo principal de estas sanciones es “destruir” la operación de la flota fantasma de Vladimir Putin y “privar a su máquina de guerra de los ingresos del petróleo”, según el Primer Ministro. Esto se alinea con la estrategia más amplia de las naciones occidentales para limitar el acceso de Rusia a los fondos que pueden utilizarse para apoyar sus actividades militares en Ucrania. El gobierno del Reino Unido considera esto como un paso crucial para debilitar el esfuerzo bélico de Rusia.
La “flota fantasma” surgió como consecuencia directa de las sanciones occidentales impuestas a la energía rusa tras la invasión de Ucrania en 2022. Estas sanciones, que incluían limitaciones a las importaciones y topes de precios al petróleo ruso, impulsaron a Moscú a buscar métodos alternativos para exportar sus recursos energéticos. La flota fantasma, compuesta por petroleros con propiedad y movimientos oscurecidos, proporcionó un medio para eludir estas restricciones.
El gobierno del Reino Unido también ha destacado las preocupaciones de seguridad asociadas con estos buques, describiéndolos como “decrepitos y peligrosos” y responsables de una “navegación imprudente”. Esto se ve corroborado por informes de daños a un importante cable submarino en el Mar Báltico, que se ha relacionado con las actividades de estos petroleros envejecidos. Esto subraya los posibles riesgos ambientales y de infraestructura que plantea la flota fantasma.
Las sanciones incluirán la prohibición de que los petroleros sancionados accedan a los puertos británicos y la posibilidad de detención en aguas del Reino Unido. Esta medida tiene como objetivo interrumpir significativamente las operaciones de la flota fantasma y dificultar que estos buques transporten petróleo ruso. Este es un paso concreto que tendrá un impacto directo en la capacidad de la flota para operar.
Además, Sir Keir Starmer enfatizó que cada acción tomada para aumentar la presión sobre Moscú y promover la paz en Ucrania contribuye a la seguridad y prosperidad del Reino Unido. Esta declaración refleja la comprensión del Reino Unido de que el conflicto en Ucrania tiene implicaciones más amplias para la seguridad y la estabilidad europeas. Por lo tanto, el compromiso del Reino Unido de apoyar a Ucrania se considera una inversión vital en sus propios intereses a largo plazo.
La Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF), una coalición de diez naciones del norte de Europa, incluidos Dinamarca, Noruega y los Países Bajos, está desempeñando un papel clave en la coordinación de estos esfuerzos. La cumbre en Oslo también verá a los miembros de la JEF anunciar más apoyo a los esfuerzos de guerra de Ucrania, demostrando un frente unido contra la agresión rusa. Este enfoque colaborativo destaca la importancia de la cooperación internacional para abordar la crisis.
Cabe señalar que el Reino Unido ya ha tomado medidas contra la flota fantasma. Durante una reunión de la JEF en diciembre de 2024, el Reino Unido impuso sanciones a 133 buques “fantasma”. Esto demuestra una estrategia consistente y en evolución para combatir la flota fantasma y su impacto en la guerra. Esta nueva ronda de sanciones se basa en esfuerzos anteriores, lo que indica un compromiso sostenido para interrumpir los recursos financieros de Rusia.
El Reino Unido, junto con la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF), anunciará nuevas sanciones contra una “flota fantasma” de hasta 100 petroleros rusos, que se estima transportaron más de £18 mil millones en carga este año. Estos buques, utilizados para eludir las sanciones existentes y financiar la guerra de Rusia en Ucrania, tendrán prohibida la entrada a puertos británicos y podrían ser detenidos. La medida busca reducir los ingresos petroleros de Putin y proteger la infraestructura submarina vital, además de brindar apoyo adicional a los esfuerzos bélicos de Ucrania. ¿Estas crecientes medidas interrumpirán realmente la capacidad de Rusia para financiar su agresión, o surgirán nuevas estrategias para evadir la red cada vez más estricta?
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