Tras una tregua temporal en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el líder chino Xi Jinping pronunció un discurso criticando el “acoso” y el “hegemonismo”, una referencia velada a Estados Unidos. El mensaje, que posiciona a China como líder global y defensor del libre comercio, fue pronunciado en una cumbre con funcionarios de América Latina y el Caribe, destacando el creciente papel de la región en la competencia entre Estados Unidos y China por la influencia.
El líder chino Xi Jinping, en una crítica velada a Estados Unidos, condenó el “acoso” y el “hegemonismo” como contraproducentes, presentando a China como un líder global y defensor del libre comercio. Este mensaje fue entregado en una cumbre de funcionarios latinoamericanos y caribeños en Beijing, destacando los esfuerzos estratégicos de China para expandir su influencia en una región cada vez más atrapada entre Estados Unidos y China.
El discurso de Xi coincidió con una tregua temporal en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, donde ambas naciones acordaron reducir los aranceles por un período inicial de 90 días. Reiteró su advertencia contra las guerras arancelarias y las guerras comerciales, afirmando que conducen al autoaislamiento. Esta postura subraya el compromiso de China con el multilateralismo y su oposición a las acciones unilaterales, particularmente aquellas percibidas como proteccionistas.
El acuerdo comercial, alcanzado después de meses de crecientes tensiones, implicó una reducción significativa de los aranceles. Estados Unidos acordó reducir temporalmente sus aranceles generales sobre los productos chinos del 145% al 30%, mientras que China reduciría sus gravámenes sobre las importaciones estadounidenses del 125% al 10%, según el comunicado conjunto. Esta desescalada fue aclamada por ambas partes, aunque con diferentes interpretaciones de su significado.
Si bien la Casa Blanca presentó la pausa arancelaria como una victoria para Estados Unidos, los medios de comunicación estatales chinos celebraron el acuerdo como una victoria significativa para China. Yuyuan Tantian, una cuenta de redes sociales afiliada a la emisora estatal CCTV, escribió que las firmes contramedidas y la postura resuelta de China habían sido muy efectivas, lo que llevó a Estados Unidos a reducir los aranceles. Esta narrativa enfatiza la fortaleza y la resiliencia de China frente a la presión estadounidense.
El enfoque de China hacia la guerra comercial difirió notablemente del de Estados Unidos. En lugar de ceder inmediatamente a la presión, China se mantuvo firme y tomó represalias con aranceles sobre los productos estadounidenses. Esta estrategia, según Wang Yiwei, director del Instituto de Asuntos Internacionales de la Universidad Renmin en Beijing, era una cuestión de principio, en defensa de los principios de la Organización Mundial del Comercio.
El acuerdo, sin embargo, también se consideró una forma de ganar tiempo y aliviar las tensiones. Wang Yiwei señaló que los lazos económicos y comerciales entre China y Estados Unidos están profundamente entrelazados, y ambas partes estaban sintiendo el dolor. El objetivo, dijo, era aliviar la tensión por ahora y posponer un poco el problema para resolver gradualmente las diferencias complejas y profundamente arraigadas.
La guerra comercial, a pesar de la tregua temporal, ha infligido daños a la credibilidad de Estados Unidos, incluso con sus aliados. Esta situación brinda a China la oportunidad de fortalecer sus lazos con otros países. El discurso de Xi Jinping y la ubicación de la cumbre subrayan este enfoque estratégico.
China se ha posicionado activamente como partidario del comercio global y está reuniendo a los países contra lo que llama “acoso estadounidense”. El discurso de Xi en el Foro China-CELAC, una reunión diseñada para fortalecer la influencia de China en América Latina y el Caribe, es un claro ejemplo de esta estrategia.
Xi prometió fortalecer la “solidaridad” con América Latina y el Caribe, una región donde China está aumentando activamente su influencia económica y política. El comercio entre China y la región superó los 500 mil millones de dólares el año pasado, lo que demuestra los crecientes lazos económicos.
China también está brindando apoyo financiero a los países de la CELAC, ofreciendo 66 mil millones de yuanes (9.2 mil millones de dólares) en líneas de crédito para apoyar su desarrollo. Estas líneas de crédito estarán denominadas en yuanes, una medida que forma parte de esfuerzos más amplios para popularizar la moneda china en la región. Este compromiso financiero solidifica aún más la presencia e influencia de China en América Latina.
El enfoque de China en América Latina es estratégico, ya que los países de la región se encuentran entre los principales socios comerciales de Beijing. Por ejemplo, China fue el principal destino de la soja de Brasil el año pasado, representando más del 73% de las exportaciones totales de soja del país. Esta interdependencia económica fortalece la posición e influencia de China en la región.
El reciente cese temporal en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, celebrado como una victoria por ambas partes, ha sido interpretado de manera diferente en sus respectivos medios. China, bajo el liderazgo de Xi Jinping, aprovechó una cumbre regional para denunciar el “acoso” y la “hegemonía”, aludiendo sutilmente a Estados Unidos, mientras enfatizaba la importancia del multilateralismo y el libre comercio. Beijing considera el acuerdo como un triunfo de su postura firme, aunque también demostró flexibilidad en las negociaciones. Este desarrollo permite a China fortalecer lazos con otras naciones, especialmente en América Latina y el Caribe, donde está expandiendo su influencia económica y política, lo que subraya un panorama global cambiante donde la interdependencia económica exige un delicado equilibrio de poder.
Es crucial una mayor exploración de la dinámica en evolución de las relaciones entre Estados Unidos y China y su impacto en el comercio global para comprender el futuro de la economía internacional.
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