Red de espías descubierta: búlgaros culpables de espionaje para Rusia en el Reino Unido

Una sofisticada red de espías rusos que operaba en el Reino Unido ha sido desmantelada después de que tres nacionales búlgaros fueran declarados culpables de conspiración para espiar. La célula, orquestada por el nacional búlgaro Orlin Roussev, se dirigió a periodistas, un ex político e incluso llevó a cabo vigilancia en una base militar estadounidense, lo que pone de manifiesto una amenaza significativa para la seguridad nacional y la seguridad individual.

**Una sofisticada red de espionaje descubierta en el Reino Unido**

El Reino Unido ha desmantelado una red de espionaje altamente sofisticada que operaba en nombre de la inteligencia rusa, involucrando a seis nacionales búlgaros. El caso, descrito por la Policía Metropolitana como “una de las operaciones de inteligencia extranjera más grandes” en el Reino Unido, destaca un esfuerzo concertado para recopilar inteligencia y potencialmente interrumpir a individuos y entidades de interés tanto para Rusia como para Kazajistán. La red, orquestada por Orlin Roussev, utilizó una red de operativos con aparentemente empleos cotidianos para llevar a cabo vigilancia, recopilar inteligencia y planear acciones potencialmente dañinas, demostrando un nivel de planificación y sofisticación tecnológica raramente visto en tales casos.

**Los principales actores y sus roles**

En el corazón de la operación se encontraba Orlin Roussev, de 47 años, quien dirigía la red de espías desde una antigua casa de huéspedes de 33 habitaciones en Great Yarmouth, Norfolk. La policía descubrió un “tesoro” de aparatos y equipos de espionaje en este lugar, incluyendo cámaras ocultas en corbatas, una cámara oculta dentro de una roca falsa y gafas equipadas con dispositivos de grabación. Roussev admitió previamente conspirar para espiar junto a Biser Dzhambazov, de 43 años. Los otros cuatro acusados – Vanya Gaberova, de 30 años, Katrin Ivanova, de 33 años, Tihomir Ivanchev, de 39 años y Ivan Stoyanov, de 34 años – fueron declarados culpables de varios cargos relacionados con la conspiración. Stoyanov admitió haber espiado antes del juicio. Las intrincadas relaciones entre estos individuos añadieron otra capa de complejidad al caso; Dzhambazov e Ivanova vivían juntos, mientras que Gaberova tuvo relaciones pasadas y presentes con Dzhambazov e Ivanchev, lo que indica una red de operativos unida e interconectada.

**Destreza tecnológica y tácticas de vigilancia**

Las capacidades operativas de la red de espías se vieron subrayadas por el volumen de tecnología recuperada durante las redadas policiales. La investigación arrojó 221 teléfonos móviles, 495 tarjetas SIM, 11 drones y dispositivos capaces de extraer datos de teléfonos y interceptar la actividad de Wi-Fi. Estas herramientas permitieron a los operativos llevar a cabo vigilancia discreta, comunicarse de forma segura y recopilar inteligencia sin levantar sospechas. El uso de juguetes Minions rellenos de cámaras espía, una táctica que Roussev denominó utilizar a sus “minions”, demostró aún más la ingenio de la red y su voluntad de emplear métodos poco convencionales. El fiscal describió la metodología de la célula como “sofisticada”, haciendo hincapié en su capacidad para fabricar identidades falsas y desplegar tecnología avanzada para adquirir información.

**Objetivos y objetivos: una operación de recopilación de inteligencia multifacética**

Los objetivos de la red fueron diversos, lo que refleja una agenda más amplia de recopilación de inteligencia que abarcaba tanto los intereses rusos como los kazajos. Los periodistas de investigación Christo Grozev y Roman Dobrokhotov fueron objetivos primarios, probablemente debido a su trabajo exponiendo la participación de Rusia en los ataques con agentes nerviosos contra Alexei Navalny y Sergei Skripal. La Operación 1 se dirigió específicamente a Grozev, con Roussev instruyendo a Gaberova para que se hiciera amiga de él, incluso describiéndola como “enganchada y enamorada” en mensajes de WhatsApp. La red discutió una serie de posibles acciones contra Grozev, incluyendo robo, destrucción de propiedad, secuestro e incluso asesinato. De manera similar, la Operación 2 se centró en Dobrokhotov, con planes para secuestrarlo en el Reino Unido y contrabandearlo fuera del país en un pequeño bote. Ivanova estaba tan cerca de Dobrokhotov en un avión que pudo ver el código PIN de su teléfono.

Más allá de los periodistas, la red se dirigió a Bergey Ryskaliyev, un nacional kazajo y ex político que huyó al Reino Unido y obtuvo asilo. Los fiscales argumentaron que atacar a Ryskaliyev servía al interés de Rusia para cultivar relaciones con Kazajistán proporcionando asistencia al país. La Operación 4 incluyó planes para actividades disruptivas en la embajada kazaja en Londres, con el objetivo de escenificar una “falsa protesta” para ganarse el favor de Kazajistán. La red también llevó a cabo vigilancia en Patch Barracks, una base militar estadounidense en Stuttgart, que se cree que es un lugar de entrenamiento para soldados ucranianos que utilizan armas de defensa aérea. Finalmente, la Operación 6 se dirigió a Kirill Kachur, un nacional ruso que dejó el Comité de Investigación de Rusia y que posteriormente fue designado “agente extranjero” por Rusia.

**El papel de Jan Marsalek y conexiones con el fraude de Wirecard**

La operación fue, en última instancia, dirigida por Orlin Roussev, quien recibió instrucciones de Jan Marsalek, un nacional austriaco buscado en Alemania por su presunto fraude vinculado a la empresa de servicios financieros Wirecard. Los fiscales describieron a Marsalek como un “intermediario para los servicios de inteligencia rusos”, lo que indica una conexión entre la red de espionaje y las redes de inteligencia rusas más amplias. Roussev y Marsalek se conocieron hace una década, con Roussev siendo posteriormente reclutado como espía. El pasado de Roussev como director de tecnología para una empresa financiera de la ciudad de Londres destaca aún más su capacidad para operar dentro de entornos profesionales establecidos mientras participa en actividades clandestinas.

**Antecedentes y vidas cotidianas de los acusados**

Los antecedentes aparentemente ordinarios de los acusados contrastaban marcadamente con sus actividades clandestinas, lo que subrayaba la capacidad de la red para integrarse en la sociedad y evitar la detección. Gaberova trabajaba como esteticista, Ivanova como trabajadora de la salud e Ivanchev como decorador. Dzhambazov e Ivanova vivían juntos y dirigían una organización comunitaria búlgara que ofrecía cursos sobre “valores británicos”, una fachada engañosa que enmascaraba su verdadero propósito. Stoyanov trabajaba como mensajero médico y también luchaba en combates de artes marciales mixtas bajo el apodo de “The Destroyer”. Los diversos orígenes y profesiones de los acusados les permitieron operar con un grado de anonimato y evitar levantar sospechas.

**Procedimientos legales y resultados**

Durante el juicio, los fiscales presentaron un caso convincente, detallando la metodología sofisticada de la red y sus diversos objetivos. Si bien Ivanova y Gaberova admitieron haber realizado operaciones de vigilancia, negaron saber que eran en beneficio de Rusia. Ivanchev no proporcionó evidencia pero delineó una posición similar durante las entrevistas policiales. El caso de la fiscalía se centró en seis operaciones específicas, proporcionando una descripción clara y detallada de las actividades de la red. Los veredictos de culpabilidad contra los acusados subrayan el compromiso del Reino Unido con la lucha contra el espionaje extranjero y la protección de su seguridad nacional.

Este caso expone una sofisticada operación de inteligencia rusa dentro del Reino Unido, que utiliza una red de nacionales búlgaros para espiar a periodistas, políticos y sitios militares, con planes de secuestro, interrupción e incluso posible daño. La magnitud de la operación, la tecnología avanzada empleada y los objetivos involucrados resaltan una amenaza significativa para la seguridad nacional y subrayan los esfuerzos continuos de potencias extranjeras para recopilar inteligencia y ejercer influencia. Una investigación más profunda sobre las conexiones entre la inteligencia rusa, Jan Marsalek y Wirecard es crucial para comprender completamente el alcance de esta red de espionaje y prevenir futuras amenazas.

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