La teoría de que los alimentos ultraprocesados, ricos en grasas y azúcares, pueden ser adictivos se basa en la idea de que desencadenan una respuesta exagerada de dopamina en el cerebro, similar a la de las drogas adictivas. Sin embargo, un estudio reciente investigó esta hipótesis midiendo las respuestas de dopamina cerebral a un batido ultraprocesado en adultos jóvenes y sanos, y encontró resultados sorprendentes.
El hallazgo principal de este estudio, publicado en *Cell Metabolism*, es que el consumo de un batido ultraprocesado alto en grasa y azúcar no provocó una respuesta significativa de dopamina post-ingestiva en el estriado del cerebro. Esta conclusión se basa en el uso de métodos de desplazamiento de tomografía por emisión de positrones (PET) con [11C]racloprida, una técnica comúnmente empleada para medir las respuestas de dopamina, particularmente en el contexto de sustancias adictivas. La ausencia de una respuesta significativa de dopamina, indicada por un valor p de 0,62, sugiere que el efecto del batido en la liberación de dopamina fue probablemente sustancialmente menor que el observado con muchas drogas adictivas.
Además, el estudio encontró que la variabilidad interindividual en las respuestas de dopamina no estaba significativamente relacionada con la adiposidad. Esto significa que el grado en que los individuos experimentaron una respuesta de dopamina después de consumir el batido no se correlacionó con su índice de masa corporal (IMC) o porcentaje de grasa corporal. Específicamente, la correlación entre el IMC y la respuesta de dopamina fue r = 0,076 (p = 0,51), y la correlación entre el % de grasa corporal y la respuesta de dopamina fue r = 0,16 (p = 0,28). Estas correlaciones no significativas indican que los individuos con niveles más altos de adiposidad no necesariamente exhibieron una respuesta de dopamina más fuerte al batido.
La metodología del estudio implicó la medición de las respuestas de dopamina en 50 adultos jóvenes y sanos con una amplia gama de IMC, que oscilaban entre 20 y 45 kg/m2. Esta muestra diversa permitió a los investigadores investigar la relación entre la respuesta de dopamina y la adiposidad en un amplio espectro de tamaños corporales. El uso de PET con [11C]racloprida, una técnica bien establecida, proporcionó un medio para cuantificar la liberación de dopamina en regiones específicas del cerebro, particularmente el estriado, que juega un papel crucial en el procesamiento de la recompensa y la motivación.
Los autores destacan que la falta de una respuesta significativa de dopamina sugiere que el impacto del batido en el sistema de recompensa del cerebro puede ser menos pronunciado de lo que se había hipotetizado anteriormente. Esto desafía la noción de que los alimentos ultraprocesados, debido a su alto contenido de grasa y azúcar, son inherentemente adictivos de la misma manera que las drogas de abuso. Los hallazgos del estudio subrayan la complejidad de la relación entre los alimentos, el cerebro y las vías de recompensa, lo que sugiere que factores más allá de la composición de macronutrientes de los alimentos pueden influir en las respuestas de dopamina.
En contraste con la expectativa de que los alimentos ultraprocesados podrían desencadenar una respuesta de dopamina exagerada similar a la de las drogas adictivas, los resultados indican que el efecto del batido probablemente estuvo por debajo de los límites de detección utilizando métodos PET estándar. Esto sugiere que los mecanismos subyacentes al potencial de consumo excesivo de alimentos ultraprocesados pueden diferir de los involucrados en la adicción a las drogas. Los hallazgos del estudio tienen implicaciones para comprender la base neurobiológica de los antojos de alimentos, la sobrealimentación y el desarrollo de la obesidad.
La conclusión del estudio, que las respuestas de dopamina estriatal post-ingestivas a un batido ultraprocesado no fueron significativas, proporciona información valiosa sobre los efectos neurobiológicos de estos alimentos. La ausencia de una fuerte respuesta de dopamina, junto con la falta de correlación entre la respuesta de dopamina y la adiposidad, sugiere que la relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados, las vías de recompensa y el aumento de peso es más compleja de lo que se suponía anteriormente. Esta investigación contribuye a un creciente cuerpo de literatura que explora la intrincada interacción entre la dieta, la función cerebral y la salud metabólica.
Este estudio cuestiona la idea de que los alimentos ultraprocesados desencadenan respuestas cerebrales similares a las de la adicción. Los investigadores encontraron que consumir un batido alto en grasas y azúcares no alteró significativamente los niveles de dopamina en el cerebro, y estas respuestas no se relacionaron con el índice de masa corporal. Estos hallazgos sugieren que la naturaleza “adictiva” de los alimentos ultraprocesados podría ser más compleja de lo que se pensaba, lo que impulsa una reevaluación de cómo entendemos los antojos de alimentos y la obesidad.
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