Se informa que el Departamento de Energía de EE. UU. planea cancelar siete préstamos y garantías de préstamos importantes por un total de $8.45 mil millones, una medida que resalta los desafíos políticos que enfrentan las iniciativas de energía limpia. La Oficina de Programas de Préstamos del DOE, un fondo de $400 mil millones diseñado para apoyar proyectos de tecnología limpia de vanguardia, tiene una historia de éxitos, como Tesla, y fracasos, como Solyndra, y enfrenta un escrutinio continuo del Congreso.
El Departamento de Energía de EE. UU. (DOE) estaría planeando cancelar siete préstamos y garantías de préstamos importantes que fueron aprobados condicionalmente bajo la administración Biden, por un total de $8.45 mil millones. Esta información proviene de un ex funcionario del DOE familiarizado con el proceso, lo que destaca un posible cambio en el enfoque del departamento hacia los proyectos de energía limpia. El portavoz del DOE, cuando se le solicitó un comentario, declaró que “No se han tomado decisiones sobre ninguno de estos préstamos”, dejando la situación algo ambigua.
La lista de proyectos que enfrentan la cancelación incluye una variedad de iniciativas. Dos proyectos aún estaban programados para ser completados por sus patrocinadores: un proyecto de transmisión de una empresa de servicios públicos de Nueva Jersey y una fábrica que produce amoníaco de bajas emisiones de carbono de Monolith Nebraska. Sin embargo, ambas compañías aún no han respondido a las solicitudes de comentarios, dejando su futuro incierto.
Otro proyecto, un programa de garantía de préstamos diseñado para que los propietarios de bajos ingresos instalen paneles solares en la azotea de Sunnova, también se ve afectado. Sunnova indicó en su presentación 10K de marzo que ya no tiene la intención de utilizar el programa y ha estado en conversaciones con el DOE sobre la “desobligación” de las garantías restantes, que ascienden a casi $3 mil millones. Esto sugiere un acuerdo mutuo para finalizar el programa.
Además, las cancelaciones incluyen cuatro proyectos que ya habían sido terminados por sus respectivas empresas debido a diversos desafíos. Estos incluyen fábricas de baterías para Redwood Materials, Aspen Aerogels y KORE Power, así como una instalación de reciclaje de plásticos de International Recycling Group. Las razones de estas cancelaciones anteriores no se mencionan explícitamente en el artículo, pero la implicación es que enfrentaron contratiempos que hicieron que los proyectos fueran insostenibles.
La opinión de Tim proporciona una perspectiva crucial sobre la situación. Enmarca la Oficina de Programas de Préstamos (LPO) del DOE como un “pararrayos político”, un fondo de $400 mil millones que apoya proyectos de tecnología limpia de vanguardia. Señala que la LPO ha visto tanto éxitos, como Tesla, como fracasos, como Solyndra. Dado el clima político, particularmente la posibilidad de un cambio de administración, el destino de estos compromisos condicionales siempre estuvo en riesgo.
Tim observa que el recorte de $8.45 mil millones, aunque sustancial, podría no ser tan drástico como se anticipó, especialmente considerando que la mayoría de los proyectos ya estaban inactivos. Sin embargo, enfatiza la importancia de la decisión de la administración de permitir que estos proyectos fracasen, particularmente en sectores donde Estados Unidos está por detrás de China. Esto sugiere un posible cambio de prioridades o una renuencia a apoyar proyectos que podrían percibirse como políticamente sensibles.
Tim argumenta que la expectativa de un apoyo inestable para la energía limpia bajo una posible administración Trump y un Congreso liderado por los republicanos probablemente contribuyó a las cancelaciones iniciales de los proyectos por parte de las empresas. Señala que la mayoría de estos proyectos están vinculados a vehículos eléctricos (EV) o energía solar, lo que se alinea con la postura de los republicanos de la Cámara de Representantes que han criticado los créditos fiscales para estas industrias. Esto crea una tensión, ya que el Congreso está trabajando simultáneamente para aumentar los requisitos de contenido nacional para los vehículos eléctricos y la tecnología limpia para calificar para créditos fiscales, mientras que las acciones de la LPO dificultan el cumplimiento de esos requisitos.
Sin embargo, existe margen para el desacuerdo con respecto a las razones de las cancelaciones. El artículo destaca que al menos un proyecto, Monolith, ya estaba luchando financieramente. The Wall Street Journal informó en septiembre que Monolith se estaba quedando sin efectivo y luchaba por cumplir con los requisitos mínimos de producción para su préstamo. Esto sugiere que algunas de las cancelaciones pueden haber sido impulsadas por realidades financieras en lugar de solo por consideraciones políticas.
Finalmente, el artículo señala que el DOE también está revisando otros programas de tecnología limpia fuera de la LPO. Un ejemplo es una fábrica de acero en Ohio. Esta fábrica originalmente planeaba utilizar fondos federales para cambiar del carbón al hidrógeno, pero ahora está considerando “combustibles fósiles fácilmente disponibles y más económicos” para “alinearse mejor con las prioridades energéticas de la administración”, según Heatmap. Esto subraya aún más la posibilidad de un cambio más amplio en el enfoque del DOE hacia las iniciativas de energía limpia.
El Departamento de Energía de EE. UU. estaría cancelando $8.45 mil millones en aprobaciones de préstamos condicionales para proyectos de energía limpia, aunque niega haber tomado decisiones finales. Si bien la mayoría de los proyectos ya enfrentaban desafíos debido a la incertidumbre política y las dificultades económicas, las cancelaciones generan preocupación sobre el compromiso de la administración con el apoyo a sectores cruciales de energía limpia, especialmente con el impulso del Congreso para aumentar los requisitos de contenido nacional. La situación destaca una compleja interacción entre los objetivos políticos y las realidades de un panorama energético en rápida evolución, y subraya la necesidad de un apoyo consistente y a largo plazo para fomentar la innovación y la competitividad.
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