Colombia se acerca a China: Latinoamérica se aleja de EE. UU.

Colombia busca unirse al Nuevo Banco de Desarrollo, un banco de desarrollo con sede en China establecido por las naciones BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como alternativa a las instituciones dominadas por Estados Unidos. Esta iniciativa refleja una tendencia más amplia de las naciones latinoamericanas que exploran lazos más estrechos con China en medio de dinámicas geopolíticas cambiantes y un percibido distanciamiento de Estados Unidos, influenciado por recientes decisiones de política exterior estadounidense.

La solicitud de Colombia para unirse al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), con sede en China, señala un cambio significativo en la alineación geopolítica de América Latina, alejándose de la influencia tradicional de Estados Unidos. Esta iniciativa, encabezada por el presidente Gustavo Petro, refleja una creciente tendencia de las naciones latinoamericanas a buscar lazos más estrechos con China, una potencia global en ascenso.

Específicamente, la visita del presidente Petro a China culminó en una reunión con Dilma Rousseff, la jefa del NBD, en Shanghái. Esta reunión subrayó el compromiso de Colombia de unirse al banco, un movimiento que significa un alejamiento de las instituciones financieras dominadas por Estados Unidos, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

El NBD, establecido hace una década por las naciones BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), sirve como alternativa a estas instituciones lideradas por Occidente. Su enfoque principal es financiar proyectos de infraestructura en países en desarrollo. El banco ya ha aprobado préstamos para 122 proyectos de infraestructura, por un total de más de $40 mil millones, en áreas como transporte, saneamiento y energía limpia, demostrando su capacidad para apoyar iniciativas de desarrollo significativas.

Además, el compromiso de Colombia con el NBD es sustancial. El presidente Petro anunció que Colombia compraría $512 millones en acciones del banco, demostrando una inversión financiera en la institución. También expresó un interés particular en asegurar el apoyo del NBD para un importante proyecto de infraestructura: un canal o ferrocarril de 120 kilómetros que conecte las costas atlántica y pacífica de Colombia. Este proyecto, según Petro, posicionaría a Colombia en el “corazón” del comercio entre América del Sur y Asia, destacando la importancia estratégica de esta iniciativa.

Esta decisión de Colombia no es aislada. Uruguay solicitó su membresía en el NBD en 2021, lo que convierte a Colombia en el segundo país latinoamericano en seguir este camino. Esta tendencia sugiere un deseo más amplio dentro de la región de diversificar sus asociaciones financieras y buscar fuentes alternativas de financiamiento para proyectos de desarrollo.

Sin embargo, es probable que la iniciativa de Colombia enfrente resistencia por parte de Estados Unidos. El Departamento de Estado de Estados Unidos ya ha expresado su oposición a los proyectos vinculados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China en América Latina. Es probable que esta oposición se extienda a la solicitud de Colombia al NBD, dados los estrechos vínculos del banco con China.

A pesar de la posible presión de Estados Unidos, el presidente Petro ha enfatizado la independencia de Colombia en esta decisión. Afirmó que Colombia tomó la decisión “libremente” y que el país busca permanecer neutral en el panorama geopolítico en evolución. Además, enfatizó la capacidad de Colombia para entablar diálogo tanto con Estados Unidos como con China, lo que indica un deseo de mantener relaciones con ambas potencias globales.

Colombia busca unirse al Nuevo Banco de Desarrollo de China, indicando una tendencia de naciones latinoamericanas alejándose de EE. UU. debido a cambios en políticas comerciales y recortes de ayuda. Esta acción, junto con el compromiso de Colombia con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, ha generado críticas de Washington, pero el presidente Petro insiste en mantener la neutralidad en medio de crecientes tensiones geopolíticas. Comprender las implicaciones de estos cambios para el comercio, el desarrollo y la dinámica de poder regional es cada vez más crucial a medida que América Latina recalibra sus asociaciones globales.

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