El Centro Nacional de Huracanes (NHC) logró una precisión récord en sus pronósticos de 2024, una mejora significativa gracias a décadas de investigación financiada por el gobierno federal. Sin embargo, este progreso ahora está amenazado por los recortes propuestos a la plantilla y la financiación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), que supervisa el Centro de Huracanes. Como meteorólogo especializado en rayos y pronósticos de huracanes, quiero destacar tres componentes clave de la predicción meteorológica que actualmente están en riesgo.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) logró una precisión de pronóstico sin precedentes en 2024, demostrando avances significativos en la predicción del comportamiento de los ciclones tropicales. Este éxito se extendió a través de varios plazos de pronóstico, desde predicciones de un día a medida que las tormentas se acercaban a la costa hasta pronósticos de cinco días durante las etapas formativas de estos eventos meteorológicos. Esta mayor precisión es el resultado directo de iniciativas de investigación financiadas por el gobierno federal.
En consecuencia, la precisión de los pronósticos de trayectoria de ciclones tropicales ha mejorado dramáticamente. En comparación con 1990, los pronósticos actuales son hasta un 75 por ciento más precisos. Este progreso se traduce en beneficios tangibles para las comunidades en riesgo.
Además, los avances en las capacidades de pronóstico son evidentes en la comparación de la precisión del pronóstico a lo largo del tiempo. Un pronóstico de tres días hoy es ahora tan preciso como lo era un pronóstico de un día en 2002. Esta mejora proporciona a los residentes más tiempo para prepararse para las tormentas inminentes, lo que permite una preparación para desastres más efectiva y potencialmente reduce la escala de las evacuaciones necesarias.
De cara a 2025, la importancia de mantener y mejorar las capacidades de pronóstico es primordial. Los meteorólogos anticipan otra temporada de huracanes activa en el Atlántico, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre. Esto subraya la necesidad crítica de pronósticos robustos y confiables para proteger vidas y propiedades.
Sin embargo, a pesar de estos avances y los desafíos anticipados, el NHC y el Servicio Meteorológico Nacional, ambos componentes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), enfrentan amenazas significativas. Los recortes de personal y financiación están poniendo en peligro las operaciones esenciales en las que los pronosticadores confían para generar predicciones precisas.
Como meteorólogo especializado en rayos dentro de los huracanes e involucrado en la capacitación de otros meteorólogos en el monitoreo y pronóstico de ciclones tropicales, puedo destacar algunos de los aspectos críticos del pronóstico del tiempo que actualmente están amenazados. Estas áreas son vitales para mantener la precisión y la efectividad de las predicciones de huracanes.
Un elemento crucial es la capacidad de rastrear con precisión los patrones de viento. Comprender el comportamiento probable de un huracán requiere una comprensión integral de las condiciones atmosféricas lejos de las áreas costeras inmediatas.
Los huracanes son guiados principalmente por los vientos predominantes que los rodean. Por lo tanto, la capacidad de detectar y analizar los patrones de viento en una amplia área geográfica es esencial para un pronóstico preciso.
Por ejemplo, los patrones de viento observados sobre las Montañas Rocosas y las Grandes Llanuras, incluidos estados como Colorado, Wyoming, Nebraska y Dakota del Sur, proporcionan pistas valiosas sobre los vientos que posteriormente influirán en las costas del Golfo y del Atlántico en los días siguientes. Esta capacidad de teledetección es fundamental para predecir la trayectoria y la intensidad de los huracanes.
En 2024, el Centro Nacional de Huracanes logró una precisión de pronóstico récord, superando significativamente a 1990 y ofreciendo más tiempo de preparación. Sin embargo, recortes de fondos y personal en la NOAA amenazan operaciones cruciales, poniendo en riesgo la precisión y seguridad futuras. Apoyar el trabajo vital de la NOAA no es solo sobre el clima; es proteger vidas y comunidades.