Científicos han descubierto evidencia de la erupción solar más poderosa jamás registrada, que ocurrió aproximadamente hace 14.300 años, alrededor del 12.350 a.C., durante el final de la última Edad de Hielo. Estos eventos, conocidos como tormentas de partículas solares, implican intensas explosiones de partículas cargadas provenientes del Sol que impactan en la Tierra. Mediante el análisis de anillos de árboles antiguos y datación por radiocarbono, los investigadores ahora pueden reconstruir la historia de estos poderosos eventos solares y comprender mejor su impacto potencial en nuestro planeta.
La erupción solar más poderosa conocida hasta ahora, una colosal tormenta de partículas solares, golpeó la Tierra alrededor del 12.350 a.C., coincidiendo con el final de la última Edad de Hielo. Este evento, que supera con creces las tormentas solares previamente registradas, proporciona información crucial sobre la intensidad y el impacto potencial de tales fenómenos.
Las tormentas de partículas solares, aunque raras, liberan un torrente de partículas de alta energía del Sol, bombardeando la Tierra. El evento del 12.350 a.C. destaca por ser excepcionalmente poderoso, se estima que fue más de 500 veces más intenso que la tormenta de partículas solares de 2005, la más grande observada durante la era moderna de los satélites.
Los científicos utilizan la datación por radiocarbono y el análisis de los anillos de los árboles para reconstruir la historia de estas tormentas solares. Los anillos de los árboles, que actúan como archivos naturales, conservan evidencia de estos eventos en forma de picos en los niveles de radiocarbono.
El descubrimiento de este evento extremo, identificado por Kseniia Golubenko e Ilya Usoskin en la Universidad de Oulu, Finlandia, implicó el análisis de un pico significativo en la datación por radiocarbono que se remonta al 12.350 a.C., o hace 14.300 años. El equipo empleó un modelo químico-climático, SOCOL:14C-Ex, para reconstruir las tormentas de partículas solares bajo antiguas condiciones climáticas glaciales.
Esta investigación amplía la línea de tiempo y la intensidad conocidas de la actividad solar, redefiniendo los límites superiores para las tormentas de partículas solares. Se descubrió que el evento del 12.350 a.C. fue un 18% más fuerte que el conocido evento del 775 d.C., que anteriormente se consideraba la tormenta solar más poderosa registrada en los archivos de anillos de árboles.
La precisión del modelo fue validada utilizando muestras de madera de los Alpes franceses, que datan de hace 14.300 años. Esto proporciona una confirmación adicional de la magnitud del evento y la fiabilidad de los métodos científicos utilizados.
El estudio destaca que el evento del 12.350 a.C. es único, ya que es el único evento extremo de partículas solares conocido fuera de la época del Holoceno, los últimos 12.000 años de clima relativamente estable. Esto subraya la importancia de los hallazgos para comprender la actividad solar en diferentes períodos climáticos.
Se han identificado otras tormentas de partículas solares significativas, incluidos eventos alrededor del 994 d.C., 663 a.C., 5259 a.C. y 7176 a.C. Estos eventos, aunque menos intensos que la tormenta del 12.350 a.C., contribuyen a una comprensión más amplia de la actividad solar a lo largo de la historia.
El equipo de investigación, dirigido por el profesor Edouard Bard de CEREGE, Francia, incluyó a científicos de Francia y Suiza, lo que refleja un esfuerzo de colaboración internacional. Sus hallazgos ofrecen información valiosa sobre la relación entre la actividad solar y el medio ambiente terrestre.
Las tormentas de partículas solares mejoran la producción de isótopos cosmogénicos, como el radiocarbono, en la atmósfera debido a los rayos cósmicos. Estos picos se conservan luego en los anillos de los árboles, lo que proporciona a los científicos un medio para datar y analizar con precisión estos eventos.
Estos picos de radiocarbono, conocidos como eventos Miyake, en honor a la investigadora japonesa que los descubrió, permiten a los científicos identificar con precisión los años del calendario en las cronologías arqueológicas. Esto proporciona una herramienta valiosa para datar eventos históricos y comprender las civilizaciones pasadas.
El evento del 12.350 a.C., como señala Golubenko, establece un “nuevo escenario de peor caso”. Comprender la escala de tales eventos es fundamental para evaluar los riesgos que plantean las futuras tormentas solares a la infraestructura moderna, incluidos los satélites, las redes eléctricas y los sistemas de comunicación. Esta investigación subraya la importancia de la vigilancia y la investigación continuas de la actividad solar para mitigar los riesgos potenciales.
Científicos descubrieron la tormenta solar más poderosa registrada, ocurrida alrededor del 12.350 a.C., al final de la última Edad de Hielo, superando en más de 500 veces la intensidad de cualquier evento moderno. Este hallazgo, rastreado mediante datación por radiocarbono y anillos de árboles, amplía la comprensión de la actividad solar antigua y resalta los riesgos potenciales que estos eventos extremos plantean a la infraestructura moderna, instando a una mejor preparación ante futuras amenazas del clima espacial.