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  • Secretos Ancestrales de Delfines: Genomas Revelan Esperanza para Especies en Peligro

    Científicos han logrado un avance significativo en genómica de la conservación al ensamblar con éxito los primeros genomas de referencia de alta calidad para los delfines de Héctor y los delfines Māui, en peligro crítico de extinción, de Nueva Zelanda. Esto se logró a pesar de trabajar con muestras de ADN degradadas, un desafío común al estudiar especies raras y en peligro, donde las muestras de tejido a menudo son antiguas y se almacenan en condiciones no ideales. La nueva investigación ofrece información crucial sobre la historia evolutiva y la salud genética de estos delfines, lo cual es particularmente vital para el delfín Māui, uno de los cetáceos más amenazados del mundo, con menos de 100 individuos restantes.

    Científicos han logrado un avance significativo en la genómica de la conservación al ensamblar con éxito los primeros genomas de referencia de alta calidad para los delfines de Héctor de Nueva Zelanda y los delfines de Māui, en peligro crítico de extinción. Esta hazaña se logró a pesar del desafío de trabajar con muestras de ADN degradado, un obstáculo común al estudiar especies raras y en peligro. El enfoque innovador desarrollado por los investigadores aprovecha el concepto de “sintenia”, que se refiere a la similitud en la estructura de los cromosomas y el orden de los genes entre especies relacionadas. Al utilizar genomas de alta calidad de cetáceos estrechamente relacionados, como el delfín mular y la vaquita, pudieron crear un marco de referencia que facilitó el ensamblaje y la organización precisos de fragmentos de ADN de los delfines de Héctor y Māui. Esta técnica demostró ser notablemente efectiva, con más del 99% del genoma mapeado con éxito a los cromosomas, cumpliendo con los estrictos estándares del Proyecto de Genomas de Vertebrados. Esto demuestra que se pueden obtener valiosos conocimientos genéticos incluso a partir de muestras de ADN subóptimas, abriendo nuevas posibilidades para los esfuerzos de conservación en todo el mundo.

    Los genomas recién ensamblados han revelado información crucial sobre la historia evolutiva y la salud genética de estos delfines endémicos de Nueva Zelanda. La investigación indica que ambas subespecies de delfines han mantenido naturalmente poblaciones relativamente pequeñas durante miles de años. Esta característica inherente los hace particularmente vulnerables a los cambios ambientales y la deriva genética, lo que destaca la importancia de los esfuerzos de conservación para proteger sus poblaciones. Además, los análisis genéticos revelan que los delfines de Héctor y Māui divergieron en subespecies separadas hace aproximadamente 20.000 años. Esta división coincide con el Último Máximo Glacial, un período de cambio climático global significativo. Se hipotetiza que este evento climático condujo al aislamiento de diferentes poblaciones de delfines a lo largo de la costa de Nueva Zelanda, lo que finalmente resultó en las distintas subespecies observadas hoy en día.

    Sin embargo, los hallazgos también plantean preocupaciones significativas, particularmente para el delfín de Māui, que es uno de los cetáceos más amenazados del mundo, con menos de 100 individuos restantes en la naturaleza. Los análisis revelaron que los delfines de Māui exhiben un 40% menos de diversidad genética en comparación con sus primos de Héctor. Esta reducida diversidad genética es comparable a la que se encuentra en otras especies de cetáceos conocidas por su baja variación genética, como los delfines de río y algunas ballenas barbadas. Esta disminución de la diversidad es una seria preocupación, ya que puede afectar significativamente la capacidad de una población para adaptarse a los nuevos desafíos ambientales, lo que hace que el delfín de Māui sea aún más susceptible a las amenazas.

    Los conocimientos genéticos derivados de esta investigación tienen profundas implicaciones para los esfuerzos de conservación. Los genomas de referencia brindan a los administradores de conservación una comprensión más profunda de la salud genética y la historia evolutiva de cada población, lo que les permite tomar decisiones más informadas con respecto a las medidas de protección. La disponibilidad de estos genomas de referencia también facilita el monitoreo genético continuo, lo que permite a los científicos rastrear los cambios en la diversidad genética de las poblaciones de delfines de Māui y de todos los delfines de Héctor a lo largo del tiempo. Este monitoreo es crucial para detectar posibles disminuciones en la salud genética e implementar intervenciones oportunas. Más allá del caso específico de los delfines de Nueva Zelanda, la metodología innovadora empleada en este estudio representa un avance significativo para el campo de la genómica de la conservación. Los investigadores que trabajan con otras especies en peligro de extinción ahora pueden aplicar técnicas similares para extraer información genética valiosa de muestras subóptimas que anteriormente se consideraban inadecuadas para el ensamblaje de genomas de alta calidad.

    Para los delfines de Māui, estos conocimientos genómicos llegan en un momento crítico. La pequeña población enfrenta amenazas continuas de diversas actividades humanas, incluido el enredo en artes de pesca, colisiones con embarcaciones, enfermedades y degradación del hábitat. El estudio sirve como un poderoso recordatorio del impacto significativo que las actividades humanas tienen en los ecosistemas marinos. Si bien los delfines de Héctor y Māui han mantenido naturalmente poblaciones pequeñas a lo largo de su historia evolutiva, las presiones humanas han empujado a los delfines de Māui al borde de la extinción. Su reducida diversidad genética, junto con estas amenazas continuas, puede obstaculizar severamente su capacidad para adaptarse a los desafíos emergentes como el cambio climático. A medida que las tecnologías genómicas continúan evolucionando, la integración de estos conocimientos genéticos en la planificación de la conservación se está volviendo cada vez más esencial para preservar la biodiversidad en los ecosistemas marinos que enfrentan una creciente presión de las actividades humanas y el cambio climático.

    Científicos ensamblaron con éxito genomas de referencia de alta calidad para los delfines de Héctor y Māui, revelando su larga historia de poblaciones pequeñas y, crucialmente, una diversidad genética un 40% menor en el delfín Māui, en peligro crítico. Esta innovadora técnica de ensamblaje genómico, utilizando la sintenia de especies relacionadas, ofrece una valiosa herramienta para la genómica de la conservación a nivel mundial, proporcionando información crucial para decisiones de conservación informadas y el monitoreo genético, en una carrera contra el tiempo para proteger a estos vulnerables mamíferos marinos de las amenazas actuales y el cambio climático.

  • Estrella Ígnea a Punto de Explotar: Espectáculo Celestial Único

    Los observadores de estrellas están a punto de presenciar un evento poco común: se predice que un sistema estelar a 3.000 años luz de distancia, conocido como T Coronae Borealis o la “Estrella de la Llama”, explotará como una nova. Este evento, que ocurre aproximadamente cada 80 años, creará una nueva estrella brillante visible desde la Tierra durante aproximadamente una semana.

    Un evento celestial verdaderamente extraordinario está en el horizonte, ofreciendo un espectáculo raro para los observadores de estrellas de todo el mundo. Un sistema estelar ubicado a unos asombrosos 3.000 años luz de distancia, conocido como T Coronae Borealis o la Estrella de Fuego, está a punto de sufrir una poderosa explosión, un fenómeno que será visible desde la Tierra. Este no es un evento estelar cualquiera; es una nova recurrente, lo que significa que explota periódicamente, y para T Coronae Borealis, ese período es de aproximadamente cada 80 años. Esto convierte a la próxima erupción en una oportunidad única en la vida para muchos.

    La anticipación que rodea este evento es palpable dentro de la comunidad astronómica. Los expertos esperan ansiosamente el momento en que la Estrella de Fuego se convierta en nova. Bradley Schaefer, astrónomo de la Universidad Estatal de Luisiana y especialista en la Estrella de Fuego, ha indicado que la erupción es inminente. Le dijo a Annie Jennemann de Hearst: “Esperamos que [T Coronae Borealis] entre en erupción cualquier noche, cualquier mes”. Esto sugiere que la ventana de observación es potencialmente muy cercana, lo que aumenta la emoción y la urgencia para aquellos que esperan presenciarla.

    Para comprender la naturaleza de esta inminente explosión, es crucial profundizar en la composición de T Coronae Borealis. No es una sola estrella, sino un sistema binario, que consta de dos cuerpos celestes distintos. Según la NASA, un componente es una enana blanca del tamaño de la Tierra, que es el denso remanente de una estrella muerta. Su compañera es una gigante roja antigua, una estrella mucho más grande que se encuentra en una etapa posterior de su vida. La dinámica entre estos dos es la clave del evento nova.

    La gigante roja está perdiendo material lenta pero seguramente hacia la enana blanca. La implacable atracción gravitacional de la enana blanca está despojando hidrógeno de su compañera más grande. Este hidrógeno no solo se disipa; se acumula alrededor de la enana blanca. A medida que se acumula más y más hidrógeno, se vuelve increíblemente denso y caliente, muy parecido al aire que se comprime en un globo. Sin embargo, la presión y el calor eventualmente alcanzan un punto crítico, lo que desencadena una explosión termonuclear en la superficie de la enana blanca. Esta es la nova.

    Cuando ocurre esta explosión termonuclear, la Estrella de Fuego experimentará un aumento dramático en el brillo. En el espacio, su luminosidad aumentará, volviéndose miles de veces más brillante que su estado habitual. Desde nuestra perspectiva en la Tierra, este aumento de brillo se manifestará como la aparición de una nueva estrella en el cielo nocturno. Se espera que sea tan brillante como Polaris, la Estrella del Norte, lo que la hace fácilmente visible a simple vista durante un período de aproximadamente una semana. Esta repentina aparición de una estrella brillante y nueva es lo que le da al sistema su nombre, la Estrella de Fuego.

    El potencial de este evento para inspirar a futuros astrónomos es significativo. La astrónoma de la NASA, Dra. Rebekah Hounsell, lo describió con entusiasmo como “un evento único en la vida que creará muchos nuevos astrónomos”. Agregó: “Es increíblemente emocionante tener este asiento de primera fila”. Esto destaca el impacto educativo e inspirador que un evento cósmico tan visible puede tener, potencialmente despertando la curiosidad y el interés por la astronomía entre un público más amplio.

    Sin embargo, la Estrella de Fuego ha demostrado ser algo esquiva en su sincronización. Si bien las novas recurrentes siguen un patrón general, sus fechas exactas de erupción pueden ser impredecibles. La predicción inicial para la última erupción fue en junio pasado, que luego se pospuso hasta septiembre. Ahora, la expectativa es que podría suceder este mes. Esta imprevisibilidad es una característica de las novas recurrentes, como señaló el astrofísico de la NASA, Koji Mukai, quien afirmó que justo cuando los científicos creen que han identificado un patrón, el sistema puede “desviarse por completo de él”.

    A pesar de la imprevisibilidad inherente, existen formas para que los observadores ansiosos intenten detectar la Estrella de Fuego una vez que entre en erupción. La clave es saber dónde mirar en el cielo nocturno. La Estrella de Fuego se encuentra dentro de la constelación Corona Borealis, también conocida como la Corona Boreal. Esta constelación tiene una forma de parábola distintiva y está situada al oeste de la constelación Hércules.

    Para encontrar la Corona Boreal y, posteriormente, la Estrella de Fuego, los observadores de estrellas pueden usar una guía útil en el cielo nocturno. Trazando una línea recta entre dos de las estrellas más brillantes del hemisferio norte, Arcturus y Vega, se puede llegar a la vecindad general de la constelación Hércules y la Corona Boreal. Una vez que ocurra la erupción, la Estrella de Fuego aparecerá como una estrella brillante y nueva dentro de la Corona Boreal, destacándose contra el patrón familiar de la constelación. Si bien el momento exacto sigue siendo incierto, estar familiarizado con la ubicación permitirá una identificación rápida una vez que comience el evento.

    T Coronae Borealis, apodada la Estrella de la Llama, es un sistema estelar binario a 3.000 años luz de distancia que está a punto de explotar como nova, creando una estrella nueva y brillante visible desde la Tierra, similar a Polaris, durante aproximadamente una semana. Aunque se predice que entrará en erupción pronto, el momento es impredecible; los observadores de estrellas pueden localizarla trazando una línea entre Arcturus y Vega hacia la constelación Corona Boreal. No se pierda este raro espectáculo celestial: podría ser su única oportunidad de presenciar el renacimiento de una estrella.

  • Buenas noticias y descubrimientos curiosos: Una semana en la ciencia

    ¡Bienvenidos de nuevo a Abstract! Esta semana ha sido mucho. Este año ha sido mucho. ESTE MILENIO HA SIDO MUCHO. Por eso, solo hay buenas noticias en la columna esta semana. Nos lo merecemos.

    La columna “Abstract” de esta semana se centra exclusivamente en noticias positivas, un cambio bienvenido dados los tiempos turbulentos. El autor destaca varios desarrollos alentadores en diferentes campos científicos, ofreciendo una sensación de esperanza y progreso.

    Una de las historias más notables presenta un nuevo implante neuronal que ha restaurado la capacidad de hablar a una mujer casi dos décadas después de sufrir un derrame cerebral debilitante. Esta neuroprótesis traduce los pensamientos en habla en tiempo real, utilizando un implante en el cerebro para registrar la actividad neuronal y transmitirla a una unidad de audio sintetizada basada en su voz anterior al derrame. Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, dirigidos por Kaylo Littlejohn y Cheol Jun Cho, enfatizan la importancia de este enfoque de “transmisión”, que evita los retrasos que pueden interrumpir la conversación natural y llevar al aislamiento a las personas con parálisis. El estudio incluye videos que demuestran la funcionalidad del dispositivo, mostrando a Ann, la mujer que usa el implante, leyendo oraciones que luego se convierten en habla. Si bien el habla aún es algo lenta, los investigadores consideran esto un “paso importante” hacia la restauración de las capacidades del habla. El autor también elogia a Ann por su dedicación y esfuerzo en refinar el dispositivo.

    Pasando de la comunicación humana al reino animal, la columna profundiza en el fascinante mundo de los murciélagos y su capacidad para navegar en entornos densos y ruidosos. La “Pesadilla de la Fiesta de Cóctel” es el término utilizado para describir el desafío que enfrentan los murciélagos cuando miles de ellos utilizan simultáneamente la ecolocalización al salir de sus refugios. A pesar de esta intensa interferencia acústica, los murciélagos logran evitar colisiones con notable eficiencia. Para comprender este fenómeno, los científicos, codirigidos por Aya Goldshtein del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y Omer Mazar de la Universidad de Tel Aviv, equiparon a los murciélagos con micrófonos a bordo para registrar la escena auditiva desde su perspectiva. Su investigación sobre los murciélagos rabudos mayores en el valle de Hula de Israel reveló que los murciélagos ajustan sus frecuencias de ecolocalización cuando están más agrupados al salir de la cueva, lo que les permite concentrarse en evitar colisiones inmediatas. A medida que se dispersan en áreas más abiertas, regresan rápidamente a entornos sónicos más típicos. Esta estrategia de aumentar gradualmente su dispersión mientras mantienen una estructura de grupo a lo largo de varios kilómetros reduce la densidad del grupo y minimiza el enmascaramiento sensorial y el riesgo de colisión.

    Pasando al mundo vegetal, la columna destaca un descubrimiento sorprendente en los girasoles: la capacidad de reproducirse sin fertilización, un proceso conocido como partenogénesis. Si bien la partenogénesis se observa en varios animales y plantas, su descubrimiento en una especie de cultivo como los girasoles es particularmente notable. Los científicos, codirigidos por Jian Lv y Dawei Liang en China, estaban trabajando con “girasoles emasculados”, una técnica común para el control de la polinización, cuando observaron serendipitamente la formación espontánea de semillas haploides partenogénicas. Esto marca la primera instancia reportada de una especie de cultivo que exhibe partenogénesis facultativa como una rara “vía de respaldo” a la fertilización fallida. Este descubrimiento tiene implicaciones potencialmente significativas para la multimillonaria industria del girasol, ya que podría conducir a una producción de semillas más eficiente, evitando el proceso de reproducción sexual que requiere mucho tiempo.

    Finalmente, la columna concluye con un momento de “zen” encontrado en los fiordos de la costa de la Columbia Británica, ofreciendo un atisbo de esperanza para la estrella de mar girasol (Pycnopodia helianthoides). Esta especie se ha visto gravemente afectada por la enfermedad de desgaste de las estrellas de mar, una aflicción devastadora que ha provocado que literalmente se desgarren, lo que ha provocado una disminución de más del 90 por ciento en su población de la costa del Pacífico. Sin embargo, los científicos han observado la recuperación de las poblaciones en los refugios de los fiordos a lo largo de la costa de la Columbia Británica. Los investigadores dirigidos por Alyssa-Lois Madden Gehman del Instituto Hakai sugieren que, si bien las estrellas de mar en estos fiordos no están necesariamente menos expuestas a la enfermedad, las condiciones oceanográficas únicas, particularmente la afluencia de agua dulce durante el deshielo (el freshet), pueden proporcionar condiciones que optimicen la salud del huésped y limiten la progresión y transmisión de la enfermedad. Este contraste entre la interacción de la salinidad y la temperatura en los fiordos en comparación con las islas exteriores sugiere que estos hábitats podrían servir como un refugio de la enfermedad, ofreciendo un paralelo esperanzador a la experiencia humana de buscar santuario del estrés ambiental.

    Esta semana, el resumen destaca avances notables: un implante neuronal que restaura el habla después de décadas de silencio, murciélagos navegando mediante ecolocalización caótica, girasoles reproduciéndose asexualmente y estrellas de mar refugiándose en fiordos de la Columbia Británica en medio de una enfermedad devastadora. Es un recordatorio de la resiliencia de la naturaleza y el ingenio humano, quizás una señal de que todos podemos encontrar nuestro propio fiordo de serenidad en medio del caos.

  • Costas Australianas: Drástica Reducción de la Contaminación Plástica

    La contaminación por plásticos representa una amenaza significativa para los ecosistemas acuáticos a nivel mundial, con una estimación de 53 millones de toneladas métricas que se espera que ingresen a estos entornos para 2030. Investigaciones recientes del CSIRO, la agencia científica nacional de Australia, ofrecen noticias alentadoras: la contaminación por plásticos que ensucia las costas australianas ha disminuido en más de un tercio durante la última década. Este comunicado de prensa detalla los hallazgos de un estudio exhaustivo en seis regiones metropolitanas, destacando el progreso realizado e identificando áreas para un enfoque continuo.

    Las costas australianas han experimentado una reducción significativa en la contaminación por plástico durante la última década, según una investigación realizada por CSIRO, la agencia científica nacional de Australia. Esta alentadora tendencia muestra una disminución de más de un tercio en los residuos plásticos que ensucian estos ecosistemas vitales. La investigación involucró encuestas exhaustivas en diversos hábitats – interiores, ribereños y costeros – dentro de un radio de 100 kilómetros de seis importantes regiones metropolitanas de todo el país. Estas regiones incluyeron Hobart en Tasmania, Newcastle en Nueva Gales del Sur, Perth en Australia Occidental, Port Augusta en Australia Meridional, la Costa del Sol en Queensland y Alice Springs en el Territorio del Norte, proporcionando una amplia representación geográfica de los variados entornos de Australia.

    Los hallazgos son particularmente reconfortantes dado el desafío global de la contaminación por plástico. La Dra. Denise Hardesty, científica investigadora principal de CSIRO y coautora del estudio, destacó la escala del problema, señalando que se proyecta que unos 53 millones de toneladas métricas de residuos plásticos ingresarán a los ecosistemas acuáticos para 2030. En este contexto, la disminución observada en la contaminación por plástico en las playas y costas australianas representa un paso positivo. La Dra. Hardesty enfatizó la prevalencia del plástico en la basura costera, afirmando que tres cuartas partes de la basura encontrada en las playas es plástico, y que los plásticos flexibles como los envases de alimentos representan la mayor amenaza para la vida silvestre debido a su propensión al enredo y la ingestión.

    Más allá de la reducción general, la investigación reveló cambios más matizados en los niveles de contaminación por plástico. Junto con la significativa disminución del 39 por ciento en los residuos plásticos específicamente en las zonas costeras, las encuestas también indicaron una tendencia positiva en las áreas sin residuos plásticos, mostrando un aumento del 16 por ciento en tales lugares. Sin embargo, las mejoras no fueron uniformes en todas las regiones encuestadas. Si bien se observaron disminuciones en la contaminación por plástico en los entornos costeros cercanos a Newcastle, Perth y la Costa del Sol, se observaron aumentos en Hobart y Port Augusta. Esta variación regional sugiere que, si bien los esfuerzos nacionales están teniendo un impacto, aún existen factores y desafíos localizados.

    A pesar de la tendencia general positiva, las encuestas aún identificaron áreas de preocupación y destacaron los tipos de residuos que se encuentran con mayor frecuencia. Se registraron meticulosamente un total de 8383 elementos de residuos en 1907 encuestas dentro de las áreas metropolitanas definidas. El poliestireno surgió como el elemento que se encuentra con mayor frecuencia, representando el 24 por ciento de los residuos, seguido de cerca por las colillas de cigarrillos con el 20 por ciento. Otros elementos comúnmente registrados incluyeron envoltorios de alimentos, tapas y tapones de botellas y fragmentos de plástico. La prevalencia de estos elementos subraya la necesidad de estrategias específicas para abordar tipos específicos de residuos plásticos.

    La investigación también proporcionó información sobre la distribución geográfica de los tipos de residuos prevalentes. Los elementos más comunes variaron entre las regiones encuestadas, lo que refleja las posibles diferencias en las prácticas locales de gestión de residuos, los hábitos de los consumidores o los factores ambientales. En Alice Springs, las latas de bebidas fueron el elemento más prevalente, mientras que en Hobart, las botellas de bebidas fueron las que se encontraron con mayor frecuencia. Newcastle, Perth y la Costa del Sol informaron que las colillas de cigarrillos eran los residuos más comunes. Port Augusta, por otro lado, vio los envoltorios y etiquetas de alimentos como los elementos más prevalentes. Este desglose regional es crucial para desarrollar iniciativas de reducción de residuos a medida.

    La Dra. Steph Brodie, científica investigadora de CSIRO y coautora, explicó el valor de estas encuestas detalladas para identificar los puntos críticos de residuos y comprender los factores que contribuyen a la contaminación por plástico. La investigación encontró una correlación entre la intensidad del uso de la tierra y los factores socioeconómicos y los niveles de residuos en el medio ambiente. Las áreas con un uso intensivo de la tierra y las consideradas socioeconómicamente desfavorecidas tendían a exhibir mayores niveles de residuos. Este hallazgo destaca la necesidad de enfoques integrados que consideren tanto las dimensiones ambientales como las sociales para abordar la contaminación por plástico.

    Los datos exhaustivos recopilados a través de estas encuestas son fundamentales para informar estrategias eficaces de gestión de residuos y evaluar el impacto de las políticas y campañas existentes. La Dra. Brodie enfatizó que comprender los tipos y la cantidad de contaminación por plástico en el medio ambiente proporciona datos críticos para desarrollar estrategias para evitar que ingrese a los ecosistemas en primer lugar. Estos resultados son valiosos para informar las prácticas de gestión de residuos y se pueden utilizar para medir la efectividad de las políticas, prácticas y campañas educativas sobre residuos plásticos destinadas a reducir los residuos en las regiones metropolitanas.

    Los hallazgos de esta investigación, publicados en el Marine Pollution Bulletin bajo el título “Factores de los residuos ambientales en las áreas metropolitanas: una evaluación a escala continental”, se basan en trabajos anteriores y proporcionan un punto de comparación crucial con los datos recopilados hace una década. El documento compara datos de encuestas realizadas entre 2011 y 2014, que anteriormente habían mostrado una reducción del 29 por ciento en los residuos plásticos en toda Australia. Esta última investigación, que muestra una reducción del 39 por ciento en las zonas costeras, indica un progreso continuo en la lucha contra la contaminación por plástico. La investigación es parte de la iniciativa más amplia de CSIRO para acabar con los residuos plásticos, con el ambicioso objetivo de lograr una reducción del 80 por ciento en los residuos plásticos que ingresan al medio ambiente para 2030.

    La investigación recibió financiación del Departamento de Cambio Climático, Medio Ambiente, Energía y Agua, lo que demuestra el apoyo del gobierno para comprender y abordar la contaminación por plástico. Los datos comparables de las encuestas anteriores (2011-2014) fueron financiados por Shell Australia, lo que destaca la participación de varias partes interesadas en esta importante investigación ambiental. La colaboración entre el gobierno y la industria subraya el esfuerzo colectivo requerido para abordar el complejo problema de los residuos plásticos y proteger los valiosos entornos costeros e interiores de Australia.

    Australia ha logrado una reducción significativa del 39% en la contaminación plástica en sus costas en la última década, junto con un aumento del 16% en áreas libres de plástico. Aunque el poliestireno y las colillas de cigarrillos persisten, la investigación destaca la relación entre el uso intensivo de la tierra, factores socioeconómicos y los niveles de desechos, datos cruciales para refinar las estrategias de reducción. Es fundamental mantener este impulso y alcanzar el ambicioso objetivo del CSIRO de reducir el 80% de los residuos plásticos para 2030, por el bien de nuestros océanos y nuestro futuro.

  • El secreto genético de la resistencia equina

    Los animales, al igual que los humanos, producen energía quemando oxígeno en sus células, un proceso que desafortunadamente crea subproductos dañinos llamados estrés oxidativo. Investigadores han descubierto recientemente una adaptación genética única en los caballos que les permite generar significativamente más energía sin incurrir en el daño celular habitual, lo que podría explicar su notable atletismo.

    Los caballos, famosos por su destreza atlética, poseen una adaptación genética única que les permite generar una energía significativa con un daño celular reducido, un hallazgo que arroja luz sobre su notable resistencia y velocidad. Este descubrimiento, detallado en la revista Science por investigadores de la Universidad de Vanderbilt y la Universidad Johns Hopkins, se centra en un cambio genético específico dentro de una vía crucial responsable de equilibrar la producción de energía y los subproductos dañinos que crea. Como explica Gianni Castiglione, biólogo de la Universidad de Vanderbilt involucrado en el estudio, la producción de energía en las células es similar a un “fuego lento” que utiliza oxígeno pero genera “humo”, o estrés oxidativo, que puede ser perjudicial para las células.

    Curiosamente, los caballos han evolucionado un mecanismo para gestionar este delicado equilibrio de una manera excepcional. Su “fuego” celular puede arder “aún más caliente”, produciendo más energía, al tiempo que minimiza el daño resultante en comparación con otras especies como los humanos, según Castiglione. Esta eficiencia mejorada en la producción de energía y el control de daños se atribuye a cambios dentro de la vía genética NRF2/KEAP1. Esta vía actúa como un sensor celular, detectando la acumulación de estrés oxidativo y, posteriormente, desencadenando la producción de antioxidantes para neutralizarlo. Castiglione compara esta vía con “la producción de energía y el departamento de bomberos, todo en uno”.

    Los investigadores se toparon con esta adaptación única mientras analizaban los genomas de casi 200 especies de mamíferos, buscando específicamente variaciones inusuales dentro de la vía NRF2/KEAP1. Los caballos destacaron con una única mutación muy inusual. Esta mutación se clasifica como una “mutación sin sentido”, que, como describe Castiglione, esencialmente “rompe un gen, lo inactiva para que no haga lo que la célula necesita que haga”. Específicamente, esta mutación introdujo una “señal de alto”, conocida como codón de parada, cerca del principio del gen KEAP1. Típicamente, los codones de parada señalan el final de un gen, por lo que su presencia al principio desactivaría efectivamente la función del gen.

    Inicialmente, este hallazgo fue desconcertante, ya que tal mutación es letal en ratones, probablemente debido a la acumulación descontrolada de “humo” celular. Castiglione admitió estar “perplejo”, preguntándose “¿cómo lidian los caballos con esto?”. A través de una combinación de técnicas genómicas y moleculares, los investigadores descubrieron la intrincada estrategia que los caballos emplean para superar esta mutación aparentemente perjudicial.

    Como explica Elia Duh, coautora del estudio y bióloga molecular de la Universidad Johns Hopkins, los caballos han desarrollado un mecanismo sofisticado para “sortear este codón de parada”. Esto implica un conjunto de mutaciones adicionales que permiten a la maquinaria celular “ignorar la señal de alto”, lo que permite que el gen KEAP1 funcione, aunque de una manera modificada que, en última instancia, beneficia al caballo.

    Los hallazgos de los investigadores demuestran el notable impacto de estos cambios genéticos. Estas mutaciones, que surgieron en los antepasados de todos los caballos modernos, permiten a sus células musculares generar hasta cinco veces más energía que las células de los ratones. Al mismo tiempo, su sistema de control de daños se intensifica significativamente, hasta en un 200%. Esta ventaja bioquímica, como señala Duh, proporciona a los caballos los “medios para correr rápido y a largas distancias”, estableciéndolos como potencias aeróbicas.

    La importancia de este descubrimiento es subrayada por expertos en el campo. Samantha Brooks, investigadora de genética equina en la Universidad de Florida, expresó su admiración por el artículo, afirmando: “Realmente me encanta este artículo”. Destaca el resultado contraintuitivo de la mutación, que “debería haber causado una pérdida catastrófica de la función de esta proteína”, sin embargo, los antepasados de los caballos lograron “realmente convertir ese limón en limonada”. El mecanismo por el cual los caballos logran esto, ignorando un codón de parada, es particularmente notable, ya que solo se ha observado previamente en virus.

    Más allá de las ideas sobre la fisiología equina, esta adaptación tiene implicaciones potenciales para la salud humana. Numerosas enfermedades hereditarias, como la fibrosis quística y la distrofia muscular, son causadas por la presencia de codones de parada en genes esenciales. Duh sugiere que una comprensión más profunda de cómo los caballos logran eludir estos codones de parada podría allanar el camino para el desarrollo de terapias génicas que podrían lograr un resultado similar en humanos, ofreciendo esperanza para tratar estas afecciones debilitantes.

    Los caballos tienen una mutación genética única, una “mutación sin sentido” en el gen KEAP1, que les permite producir mucha más energía y manejar mejor el estrés oxidativo que otros mamíferos. Esta adaptación, antes solo vista en virus, probablemente contribuyó a sus excepcionales habilidades atléticas y podría inspirar nuevas terapias génicas para enfermedades humanas causadas por interrupciones genéticas similares. Investigar más a fondo esta notable solución evolutiva es prometedor para avanzar en nuestra comprensión de la genética y la salud humana.

  • El secreto apestoso que amenaza la supervivencia de la flor cadáver

    La flor cadáver, también conocida como titan arum (Amorphophallus titanum), es una planta rara y notoriamente maloliente originaria de Indonesia. Si bien las multitudes acuden para experimentar su olor penetrante –comparado con carne en descomposición– cuando florece, un nuevo estudio revela una amenaza sorprendente para su supervivencia: la mala gestión de registros está conduciendo inadvertidamente a la endogamia dentro de las poblaciones cultivadas.

    La flor cadáver, o titan arum, es una planta que atrae a multitudes a pesar de su olor penetrante, a menudo descrito como carne en descomposición. Esta característica única, junto con su período de floración infrecuente y breve (a veces solo por uno o dos días cada pocos años), contribuye a su seguimiento casi de culto. Por ejemplo, en enero en Australia, miles acudieron a los Jardines Botánicos Reales de Sídney, lo que obligó a mantener las puertas abiertas hasta tarde para dar cabida a los ansiosos visitantes. La bióloga Olivia Murrell destaca la intensidad del olor, afirmando: “En el momento en que entras en su invernadero, su olor te golpea en la cara. Es muy fuerte”. La planta también se calienta durante la floración, lo que contribuye a la difusión de su olor.

    Este potente hedor cumple un propósito ecológico crucial: atraer a polinizadores como moscas y escarabajos carroñeros, que se sienten atraídos por el olor a descomposición. Sin embargo, a pesar de su exitosa estrategia de polinización, la flor cadáver, en peligro de extinción, se enfrenta a amenazas importantes más allá de la destrucción del hábitat y el cambio climático. Un estudio reciente realizado por biólogos de la Universidad Northwestern y el Jardín Botánico de Chicago reveló un desafío crítico para la supervivencia de la especie: la mala conservación de registros.

    Los científicos descubrieron este problema mientras compilaban el linaje genético de 1.200 flores cadáver en colecciones de todo el mundo. Encontraron importantes lagunas en los datos, lo que ha provocado inadvertidamente una reducción del acervo genético en los programas de reproducción para la conservación. Su investigación demostró que el 24% de las plantas estudiadas eran clones directos y el 27% eran descendientes de individuos estrechamente relacionados. Como enfatizan los expertos en el campo, tal endogamia puede ser perjudicial para toda una especie.

    De manera similar al reino animal, la endogamia en poblaciones pequeñas da como resultado rasgos desfavorables que comprometen la salud y la supervivencia. Olivia Murrell, que dirigió el estudio, explica los riesgos asociados con la baja diversidad genética: “La disminución de la diversidad genética con el tiempo conduce a una disminución de la aptitud”. Señala que las plantas endogámicas pueden producir menos polen o morir poco después de la floración. Una institución incluso informó que, posiblemente debido a la endogamia, todos sus descendientes de flores cadáver eran albinos y, por lo tanto, incapaces de sobrevivir debido a la falta de clorofila para la fotosíntesis. Además, una población genéticamente similar es más susceptible a enfermedades o plagas. Murrell cree que esta endogamia es involuntaria, derivada de datos incompletos sobre el linaje de las plantas.

    A los desafíos de la flor cadáver se suma su clasificación como “planta excepcional” porque sus semillas no se pueden conservar en los bancos de semillas tradicionales. El secado de las semillas, necesario para el almacenamiento, las hace no viables. Esta característica, compartida por solo unas pocas especies, hace que los esfuerzos de conservación sean más complejos.

    Además, las plantas en “colecciones vivas” requieren un alto mantenimiento y presentan más obstáculos para una reproducción exitosa. Murrell describe el proceso de floración: “Las flores femeninas se abren primero, y luego las flores masculinas se abren más tarde”. Para cuando se produce el polen, las flores femeninas ya no son viables. La floración infrecuente e impredecible, que a veces ocurre solo una vez por década, junto con la ventana limitada de viabilidad para las flores femeninas (solo un par de horas), obliga a los conservacionistas a usar cualquier polen disponible, lo que puede conducir a la endogamia, incluso usando polen del mismo individuo.

    La falta de registros estandarizados y completos se hizo evidente cuando Murrell solicitó datos para su estudio. Recibió una mezcla de notas manuscritas, prosa, listas y hojas de cálculo, a menudo sin información esencial sobre el origen, los padres, las características, la salud y la historia de propagación de las plantas. La mayor tasa de datos faltantes se produjo cuando las plantas se trasladaron a nuevas ubicaciones, ya que los datos a menudo no acompañaban a las plantas, lo que provocó su pérdida con el tiempo.

    De las 1.188 plantas en el conjunto de datos final, 287 eran clones y menos de un tercio eran descendientes de individuos no relacionados. La secuenciación de ADN adicional confirmó la baja diversidad genética y la endogamia significativa en todas las colecciones. Esto es particularmente preocupante dada la estimación de 162 flores cadáver restantes en estado salvaje, ya que los especímenes endogámicos dificultan los esfuerzos de reintroducción.

    Murrell destaca la importancia de la variación genética para la supervivencia de la especie, advirtiendo que, sin cambios, la flor cadáver podría “endogamiarse hasta la extinción”. Esto resalta la necesidad crítica de datos consistentes, estandarizados y centralizados, ya que la mala conservación de registros tiene claras implicaciones para la conservación. El estudio, publicado en la revista Annals of Botany, proporciona información valiosa sobre las relaciones entre las colecciones existentes, lo que puede informar las futuras estrategias de reproducción.

    Perder esta enigmática y extremadamente maloliente maravilla de la naturaleza debido a una conservación de registros inadecuada sería una pérdida significativa. Sin embargo, la flor cadáver aún no está perdida. Los hallazgos del estudio subrayan la necesidad urgente de una base de datos genética global y la cooperación internacional para evitar una mayor endogamia. Mientras tanto, los científicos continúan desentrañando los misterios de esta fascinante planta, como los mecanismos moleculares detrás de su olor ofensivo, como se explora en un estudio reciente de Dartmouth. Para aquellos curiosos por presenciar su breve floración, los videos de lapso de tiempo ofrecen una experiencia visual, afortunadamente sin el olor acompañante.

    La flor cadáver, conocida por su olor fétido, enfrenta una amenaza inesperada: la falta de registros precisos que conduce a la endogamia en las poblaciones cultivadas. Este cuello de botella genético, agravado por los desafíos reproductivos únicos de la planta y su incapacidad para almacenar semillas, pone en peligro su supervivencia, especialmente dada su baja población en estado salvaje. Una base de datos genética global y la cooperación internacional son ahora cruciales para evitar que esta notable y maloliente maravilla se extinga, un recordatorio de que incluso los fenómenos naturales más fascinantes pueden ser deshechos por la falta de una gestión de datos meticulosa.

  • Hábitos de vida y metacognición en jóvenes

    Nuestras capacidades cognitivas, como la memoria de trabajo y la atención, fluctúan con factores del estilo de vida como la actividad física, la dieta y el sueño. Si bien estas relaciones están bien establecidas, aún se desconoce si nuestras habilidades metacognitivas —el uso estratégico y la optimización de los recursos cognitivos— también varían con estos factores. Este estudio investiga esta pregunta en adultos jóvenes sanos, examinando si los comportamientos del estilo de vida predicen el estado metacognitivo autoinformado.

    Nuestras capacidades cognitivas, como la memoria de trabajo y la atención, fluctúan con el tiempo, influenciadas por factores como los niveles de actividad física, las elecciones dietéticas y los patrones de sueño. Sin embargo, existe una brecha crítica en nuestra comprensión: si nuestras capacidades metacognitivas, los procesos que utilizamos para monitorear y controlar estratégicamente nuestros recursos cognitivos, se ven afectadas de manera similar por estos comportamientos clave del estilo de vida (LSB). Este estudio tuvo como objetivo cerrar esta brecha investigando la relación entre la actividad física, la dieta y los patrones de sueño y el estado metacognitivo autoinformado en adultos jóvenes sanos.

    Para abordar esto, adultos jóvenes sanos participaron en un estudio que involucró encuestas validadas que evaluaron sus LSB durante la última semana a un mes, junto con tres medidas de metacognición. Utilizando regresión múltiple y análisis factorial exploratorio, los investigadores identificaron cuatro grupos distintos de procesos metacognitivos que parecen ser sensibles a los comportamientos del estilo de vida. Los hallazgos revelaron asociaciones específicas: el conocimiento y la regulación fuera de línea de la cognición se relacionaron con la actividad física, la regulación cognitiva en línea se relacionó con la dieta y la preocupación metacognitiva se asoció con los hábitos de sueño. Estos resultados sugieren que los LSB impactan no solo el funcionamiento cognitivo objetivo, sino también los procesos de nivel superior que empleamos para monitorear nuestro rendimiento cognitivo y gestionar estratégicamente nuestros recursos cognitivos.

    Los hallazgos del estudio desafían la noción de que la cognición en individuos jóvenes y sanos no está significativamente influenciada por los LSB. A pesar de estar en un período de salud y rendimiento de desarrollo máximo, los resultados indican que el funcionamiento cognitivo de los adultos jóvenes, específicamente sus habilidades metacognitivas, puede verse mejorado o deteriorado por sus elecciones de estilo de vida. Esto tiene implicaciones significativas, lo que sugiere que la trayectoria de desarrollo de la función cognitiva puede modificarse incluso durante este período aparentemente estable. Además, destaca que los cambios en el estado cognitivo debido a los LSB pueden ser capturados más fácilmente por las medidas de metacognición que por las evaluaciones cognitivas tradicionales específicas del proceso.

    Una pregunta clave que surge de estos hallazgos es por qué la metacognición podría ser más susceptible a la influencia de los LSB en comparación con otros índices de cognición. Los investigadores proponen una distinción entre los procesos cognitivos fundamentales y los sistemas que despliegan y aprovechan estratégicamente estos procesos para satisfacer las demandas cognitivas específicas. Se sugiere que, si bien la función mecanicista de los procesos cognitivos puede permanecer relativamente estable en los adultos jóvenes a pesar de las variaciones en los LSB, la variabilidad del estilo de vida puede tener un impacto más pronunciado y medible en cómo se utilizan y despliegan estos recursos cognitivos. Esta perspectiva postula que los LSB también deberían influir en las medidas subjetivas de la función cognitiva, y que la metacognición podría servir como un mediador importante en la relación entre los LSB y el rendimiento cognitivo objetivo.

    El estudio reveló además que las distintas funciones metacognitivas están asociadas de manera diferente con los LSB específicos. La actividad física se relacionó con el conocimiento y la regulación fuera de línea de la cognición, mientras que la preocupación metacognitiva se asoció con los hábitos de sueño, y la regulación cognitiva en línea se relacionó con la dieta. Esto sugiere que, al controlar entre sí, la actividad física, la dieta y el sueño contribuyen de forma única al funcionamiento de diferentes procesos metacognitivos. Esto se alinea con los hallazgos relacionados con el funcionamiento cognitivo objetivo, donde los diferentes LSB tienen efectos específicos de la función en lugar de efectos generales del dominio. Si bien las razones subyacentes de estas asociaciones específicas requieren una mayor investigación, los investigadores sugieren que las funciones metacognitivas pueden ser sensibles a los diferentes mecanismos neurológicos a través de los cuales los LSB interactúan con el cerebro. Esto refuerza la comprensión de la metacognición como un conjunto de funciones que pueden ser dirigidas de forma independiente por intervenciones de comportamiento de salud.

    Las implicaciones de estos hallazgos se extienden a los mensajes de salud pública dirigidos a los adultos jóvenes. Es crucial enfatizar la importancia de la metacognición y la cognición en general, y cómo los LSB pueden impactar positivamente su rendimiento. Promover hábitos saludables en la edad adulta joven es vital para la salud física y psicológica a largo plazo. Además, reconocer la relación simbiótica entre la metacognición y los LSB, donde los LSB predicen el funcionamiento metacognitivo y la metacognición predice la participación en comportamientos de salud, permite el desarrollo de campañas de salud pública que destaquen esta relación bidireccional, fomentando potencialmente la formación de hábitos saludables de por vida.

    A pesar de los valiosos conocimientos, el estudio tiene limitaciones que informan las direcciones de investigación futuras. El diseño correlacional impide inferir causalidad; es posible que las variables cognitivas influyan en la participación en los LSB. Se necesitan diseños experimentales para determinar la naturaleza causal de estas relaciones. Además, la dependencia de variables autoinformadas introduce posibles sesgos, aunque se utilizaron medidas validadas. Los estudios futuros podrían incorporar métodos de autoinforme más intensivos, evaluaciones asistidas por dispositivos o pruebas de comportamiento para complementar los datos de autoinforme y proporcionar una comprensión más completa de estas construcciones complejas. Finalmente, los procedimientos de muestreo y las diferencias observadas en los LSB entre las muestras del estudio, aunque mitigadas por el análisis de datos, resaltan la importancia de considerar las diferencias iniciales en investigaciones futuras.

    Los hábitos de vida (actividad física, dieta y sueño) influyen en las funciones metacognitivas en adultos jóvenes, impactando el conocimiento, la regulación y la preocupación relacionados con los procesos cognitivos. Estos hallazgos resaltan la importancia de promover hábitos saludables no solo para la función cognitiva, sino también para las habilidades metacognitivas esenciales para el pensamiento estratégico y la autorregulación. Investigaciones futuras que exploren las conexiones causales y las posibles intervenciones para cultivar estas relaciones podrían abrir nuevas vías para optimizar el bienestar cognitivo a lo largo de la vida.

  • Colecciones de Mariposas Revelan Propagación de Enfermedades Antiguas

    Las colecciones de mariposas en museos, a menudo admiradas por su belleza, ahora revelan un secreto sorprendente: pueden usarse para rastrear la propagación de enfermedades. Un nuevo estudio exploró cómo los especímenes de museo pueden arrojar luz sobre Ophryocystis elektroscirrha (OE), un parásito protozoario que afecta a las mariposas, y su distribución en todo el mundo.

    Las colecciones de mariposas de los museos, aunque estéticamente agradables, tienen un propósito científico crucial más allá de la mera exhibición. Un estudio reciente de la Universidad de Georgia destaca su utilidad para rastrear la propagación de enfermedades, centrándose específicamente en el parásito protozoo *Ophryocystis elektroscirrha* (OE). Este parásito, aunque rara vez es directamente fatal, impacta significativamente el crecimiento y el vuelo de las mariposas, afectando particularmente a las mariposas monarca e impidiendo su migración anual. Como explica Sonia Altizer, Profesora Distinguida Martha Odum en la UGA y autora correspondiente del estudio, “Es como tener una enfermedad debilitante de por vida que dificulta viajar y trabajar, pero que no necesariamente te mata directamente”. Esto enfatiza la naturaleza crónica y debilitante de la infección por OE.

    La investigación implicó un examen exhaustivo de casi 3.000 especímenes de mariposas conservados en cinco museos de EE. UU. e internacionales, incluido el Museo de Historia Natural de Georgia. Estos especímenes, recolectados durante un largo período de tiempo desde 1832 hasta 2019, proporcionaron una perspectiva histórica sobre la prevalencia de OE. El estudio reveló evidencia de infección en cinco de las 61 especies de mariposas muestreadas, con casos que datan de 1909, antes de las primeras descripciones publicadas de OE en monarcas y reinas por 60 años. Notablemente, este estudio también documentó las primeras infecciones reportadas de monarcas jamaicanas, expandiendo el rango de hospedadores conocidos del parásito.

    Debido a la fragilidad inherente de los especímenes de museo, los investigadores emplearon una técnica especializada y no destructiva para detectar las esporas de OE. Dado que las esporas del parásito están presentes en el exterior de las mariposas infectadas, las muestras se recolectaron girando suavemente un hisopo de fibra contra el cuerpo de la mariposa para recolectar escamas. Estas escamas luego se transfirieron a un portaobjetos de vidrio y se examinaron bajo un microscopio, lo que permitió la identificación de las esporas de OE sin dañar los valiosos especímenes. Este enfoque meticuloso aseguró la preservación de la colección histórica al tiempo que permitió una investigación científica crucial.

    El estudio se centró en las mariposas de la leche, un grupo conocido por su distribución global y la susceptibilidad de las monarcas y reinas a la OE. Este grupo, apropiadamente llamado así por su dependencia de la asclepia para su sustento y su capacidad de concentrar las toxinas de la planta para la defensa, proporcionó un modelo adecuado para investigar la propagación del parásito. Los investigadores encontraron evidencia de infección por OE en múltiples continentes, incluyendo las Américas, Europa, Asia, África y Oceanía. Sin embargo, la distribución de las infecciones dentro de las especies no fue uniforme, lo que indica una variación geográfica significativa. Altizer señala: “Hubo muchos lugares donde estas especies fueron muestreadas sin infección, a pesar de que hubo otros lugares donde sí la hubo”, destacando la naturaleza irregular de la prevalencia de OE.

    A pesar de la amplia distribución geográfica de OE, el estudio reveló que la infección se limitaba a un grupo específico de mariposas. Solo cinco especies (viajeras menores, monarcas, tigresas comunes, reinas y monarcas jamaicanas) dieron positivo para el parásito. Todas estas especies pertenecen al género *Danaus*, lo que sugiere un grado de especificidad del hospedador para OE. Esta observación plantea preguntas intrigantes sobre los factores que limitan la infección por OE a este grupo estrechamente relacionado.

    Una posible explicación para este rango limitado de hospedadores radica en la especialización de los propios parásitos. El estudio observó variaciones en las esporas de OE, con las recuperadas de las monarcas tendiendo a ser más oscuras y grandes que las encontradas en las otras cuatro especies infectadas. Además, un estudio relacionado dirigido por Maria Luisa Müller-Theissen, coautora del estudio principal, exploró la dinámica de la infección cruzada entre monarcas y reinas. Este estudio hermano encontró que, si bien las monarcas podían ser infectadas por parásitos que afectaban a ambas especies, las reinas solo eran susceptibles a los parásitos que se dirigían específicamente a las reinas. Curiosamente, las monarcas también experimentaron impactos de la enfermedad más severos en comparación con las reinas infectadas. Altizer sugiere una posible explicación para esta diferencia, afirmando: “Si pones monarcas y reinas lado a lado, las monarcas tienden a superar a las reinas en la búsqueda de alimento”, lo que implica que las reinas pueden haber desarrollado una mayor resistencia a los parásitos como un mecanismo compensatorio.

    En última instancia, las colecciones de museos demuestran ser recursos invaluables para comprender los patrones históricos y geográficos de enfermedades como OE. Como enfatiza Altizer, “Nadie podría ir por todo el mundo y observar todas estas diferentes especies en una cantidad razonable de tiempo y dinero”. Las colecciones de museos, sin embargo, ofrecen un acceso sin precedentes a muestras de diversas ubicaciones y períodos de tiempo, proporcionando una ventana a la dinámica ecológica pasada. Esta investigación subraya el papel fundamental de estas colecciones para informar los esfuerzos de conservación, particularmente para especies como las monarcas que se ven significativamente afectadas por OE. Al comprender mejor la distribución y el impacto de este parásito, los científicos pueden desarrollar estrategias más efectivas para proteger a las poblaciones de mariposas vulnerables y garantizar la supervivencia de estos icónicos insectos.

    Las colecciones de mariposas de museos revelan una sorprendente ventana al rastreo de enfermedades, mostrando infecciones generalizadas de *Ophryocystis elektroscirrha* (OE) a través de continentes y con más de un siglo de antigüedad. El parásito, que afecta a mariposas de la leche como las monarca y las reina, exhibe patrones de infección específicos de cada especie, siendo las monarca más susceptibles. Esta investigación destaca el papel crucial de los especímenes de museo para comprender la dinámica de las enfermedades e informar los esfuerzos de conservación de las mariposas, recordándonos que incluso las colecciones aparentemente estáticas contienen pistas vitales para la salud de la biodiversidad de nuestro planeta.

  • Escáneres cerebrales revelan circuitos neuronales de la pasión política

    Un nuevo estudio liderado por la Universidad Northwestern y Shirley Ryan AbilityLab ha identificado las redes cerebrales que regulan la pasión política, analizando a veteranos de la Guerra de Vietnam con y sin lesiones cerebrales. Los hallazgos arrojan luz sobre cómo estructuras cerebrales como la corteza prefrontal y la amígdala pueden amplificar o atenuar la participación política, ofreciendo potencialmente información sobre cómo fomentar la comprensión política y reducir la polarización.

    Un estudio innovador, codirigido por la Universidad Northwestern y Shirley Ryan AbilityLab y publicado en la revista *Brain*, ha identificado los circuitos neuronales que influyen significativamente en el nivel de compromiso político de un individuo. Esta investigación, que analizó a veteranos de la Guerra de Vietnam con y sin lesiones cerebrales, ofrece nuevas perspectivas sobre los fundamentos biológicos de la pasión política, sugiriendo posibles vías para fomentar la comprensión política y mitigar la polarización. El estudio destaca la intrincada interacción entre la estructura cerebral y el comportamiento político, yendo más allá de factores tradicionales como la educación y el entorno.

    La metodología principal implicó la comparación de veteranos que habían sufrido lesiones cerebrales muy localizadas con un grupo de control sin tales lesiones. Al mapear meticulosamente estas lesiones y analizar su impacto en los sentimientos políticos, el equipo de investigación pudo identificar regiones cerebrales específicas que actúan como reguladores de la intensidad política. Este enfoque comparativo permitió un examen directo de cómo el daño a estructuras neuronales particulares se correlaciona con los cambios en el compromiso político, proporcionando evidencia convincente del papel del cerebro en la configuración de este aspecto del comportamiento humano.

    Un hallazgo clave reveló que el daño a la corteza prefrontal, una región cerebral ampliamente reconocida por su papel en el control cognitivo, el razonamiento y las funciones ejecutivas, se asoció con un *aumento* en la intensidad de los sentimientos políticos. Esto sugiere que cuando la capacidad del cerebro para el pensamiento racional y la regulación se ve afectada, las respuestas emocionales y las creencias profundamente arraigadas pueden volverse más pronunciadas y menos moderadas. Por el contrario, el estudio encontró que el daño a la amígdala, una estructura cerebral involucrada centralmente en el procesamiento de las emociones, particularmente el miedo y la agresión, condujo a una *disminución* en la intensidad política entre los participantes. Esto indica que el componente emocional es crucial para alimentar los fuertes sentimientos políticos, y su interrupción puede atenuar la pasión política.

    Es importante destacar que estos hallazgos se mantuvieron consistentes incluso después de tener en cuenta una serie de factores potencialmente confusos. Los investigadores controlaron variables como la edad, el nivel educativo, la afiliación política, los rasgos de personalidad y otros síntomas neuropsiquiátricos. Este enfoque riguroso fortalece la validez de las conclusiones, demostrando que los vínculos observados entre lesiones cerebrales específicas y la intensidad política no fueron simplemente artefactos de otras diferencias individuales, sino que estaban directamente relacionados con los circuitos neuronales dañados.

    Según el autor principal Jordan Grafman, profesor de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y director de investigación sobre lesiones cerebrales en Shirley Ryan AbilityLab, estos hallazgos tienen implicaciones más amplias que la población específica del estudio. Subraya que, si bien el estudio se centró en individuos con lesiones cerebrales, los circuitos neuronales identificados están activos en la población general. Grafman aclara que la investigación no descubrió redes cerebrales vinculadas a ideologías políticas específicas, como puntos de vista liberales o conservadores. En cambio, el estudio identificó circuitos que modulan la *intensidad* del compromiso político en todo el espectro político. Esta distinción es crucial, lo que sugiere que los factores emocionales y los mecanismos de control cognitivo influyen en *cómo* se expresan y sienten las creencias políticas preexistentes, en lugar de determinar las creencias en sí mismas.

    Comprender estos mecanismos cerebrales puede ofrecer estrategias prácticas para promover un compromiso político más productivo. Grafman sugiere que reconocer el papel de la emoción y el control cognitivo puede guiar a los individuos en la navegación de las discusiones e interacciones políticas. Por ejemplo, un enfoque podría implicar reducir conscientemente el apego emocional durante el discurso político o intentar comprender la perspectiva de un punto de vista opuesto. Otra estrategia podría ser colaborar en proyectos o iniciativas que cuenten con el apoyo de individuos de diferentes divisiones políticas, fomentando un sentido de propósito compartido y reduciendo la dinámica adversaria.

    Además, los hallazgos del estudio tienen importantes implicaciones clínicas, particularmente en la evaluación de individuos que han sufrido lesiones cerebrales. Actualmente, las evaluaciones neuropsiquiátricas estándar a menudo no incluyen preguntas sobre los cambios en el comportamiento político. Grafman aboga por la inclusión de tales preguntas, argumentando que los cambios en las actitudes o la intensidad política pueden ser indicadores importantes de cambios neurológicos. Sugiere que, de manera similar a la evaluación de otros aspectos del comportamiento social, los médicos deberían considerar preguntar a los pacientes sobre cualquier cambio en sus sentimientos o compromiso político desde su lesión cerebral.

    El estudio se llevó a cabo como parte del estudio de larga duración sobre lesiones cerebrales en Vietnam, un proyecto que ha investigado los efectos neuroconductuales de las lesiones cerebrales relacionadas con el combate durante décadas, con Grafman liderando el estudio desde su época en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Los datos de comportamiento sobre las creencias e intensidad políticas se recopilaron entre 2008 y 2012, aproximadamente entre 40 y 45 años después de que los veteranos sufrieran sus lesiones. Este aspecto longitudinal del estudio proporciona información valiosa sobre los efectos a largo plazo de las lesiones cerebrales en el comportamiento político.

    La muestra del estudio incluyó a 124 veteranos militares estadounidenses varones con traumatismo craneoencefálico penetrante y 35 participantes de control expuestos al combate que no habían sufrido lesiones cerebrales. Antes de las preguntas de comportamiento, las lesiones cerebrales de los veteranos se habían mapeado meticulosamente utilizando el mapeo de la red de lesiones, una técnica de neuroimagen que permite a los investigadores identificar la red cerebral más amplia conectada a una lesión específica. Esta técnica permitió a los investigadores analizar si redes cerebrales específicas, en lugar de solo el sitio de la lesión inmediata, estaban asociadas con los cambios observados en las creencias e intensidad políticas.

    Grafman, cuya investigación anterior ha explorado los fundamentos biológicos y cognitivos del fundamentalismo religioso, destaca la importancia más amplia de comprender el papel del cerebro en la configuración de las creencias. Afirma que este conocimiento permite una evaluación más completa de los aspectos significativos de la vida tanto para los pacientes como para los individuos sanos. Además, anticipa que esta investigación contribuirá al desarrollo de estrategias mejoradas para ayudar a los pacientes a recuperarse de lesiones cerebrales, posiblemente dirigiéndose a los circuitos neuronales identificados. El estudio también contó con la contribución de investigadores de la Universidad de Harvard, la Universidad de Stanford y la Universidad de Módena en Italia, y fue apoyado por subvenciones del Instituto Nacional de Salud Mental.

    Este estudio revela que la corteza prefrontal amplifica y la amígdala atenúa la participación política, no la ideología en sí. Reconocer estos circuitos neuronales podría fomentar un discurso político más productivo e informar evaluaciones clínicas para pacientes con lesiones cerebrales. Comprender la base biológica de nuestras creencias nos permite navegar conversaciones complejas con mayor empatía y buscar estrategias de curación y entendimiento.

  • Dinosaurios: Charcas Compartidas en Isla Escocesa

    Científicos han descubierto evidencia de que enormes dinosaurios carnívoros y sus presas herbívoras compartían abrevaderos en la Isla de Skye, Escocia, hace aproximadamente 167 millones de años. Los hallazgos, basados en el análisis de más de 130 huellas de dinosaurios en Prince Charles’s Point, ofrecen una fascinante visión del comportamiento de estas antiguas criaturas durante el período Jurásico Medio.

    Evidencia sugiere que enormes dinosaurios carnívoros y sus presas herbívoras coexistieron y compartieron los mismos abrevaderos en la Isla de Skye hace aproximadamente 167 millones de años. Investigadores de la Universidad de Edimburgo hicieron este descubrimiento al examinar docenas de huellas de dinosaurios en Prince Charles’s Point, en la Península de Trotternish de la isla. Este hallazgo proporciona una fascinante visión de la dinámica social y las interacciones ambientales de los dinosaurios durante el período Jurásico Medio.

    Entre los dinosaurios identificados a través de sus huellas se encontraban megalosaurios carnívoros, considerados antepasados del icónico Tyrannosaurus rex, y herbívoros de cuello largo, conocidos como saurópodos, que eran notablemente grandes, alcanzando tamaños hasta tres veces el de un elefante. El análisis de estas huellas permitió a los científicos comprender cómo estos diferentes tipos de dinosaurios se movían e interactuaban dentro de su entorno. Los investigadores concluyeron que estos diversos grupos de dinosaurios “pululaban” alrededor de lagunas de agua dulce poco profundas, lo que indica un uso compartido de estos recursos vitales.

    Este comportamiento observado en el período Jurásico Medio es notablemente similar a cómo varias especies animales se congregan alrededor de los abrevaderos en los ecosistemas modernos. El uso compartido de estos lugares sugiere un grado de tolerancia o quizás necesidad que reunía a depredadores y presas en estrecha proximidad. Se han descubierto más de 130 huellas en Prince Charles’s Point, ubicado en la costa norte de Skye, lo que lo convierte en un sitio significativo para comprender el comportamiento y la distribución de los dinosaurios en la región.

    Curiosamente, el área lleva el nombre de Bonnie Prince Charlie, quien buscó refugio en la península mientras evadía a las tropas del gobierno británico después de la Batalla de Culloden en 1746. Como señaló el paleontólogo Steve Brusatte, “Prince Charles’s Point es un lugar donde la historia escocesa y la prehistoria se mezclan. Es asombroso pensar que cuando Bonnie Prince Charlie corría por su vida, podría haber estado corriendo sobre las huellas de los dinosaurios”. Esta conexión histórica añade otra capa de intriga a la importancia científica del sitio.

    Los científicos destacaron específicamente que las huellas sugieren fuertemente que tanto los terópodos carnívoros como los saurópodos herbívoros pasaban habitualmente tiempo en estas lagunas. Esta presencia habitual indica que estos abrevaderos no eran meras paradas transitorias, sino puntos de reunión regulares para estas antiguas criaturas. Descubrimientos posteriores en Prince Charles’s Point han consolidado su estatus como uno de los sitios de huellas de dinosaurios más extensos de Escocia, proporcionando una rica fuente de datos para la investigación paleontológica.

    Tone Blakesley, parte del equipo de investigación de Edimburgo, enfatizó que las huellas ofrecen una “fascinante visión” del comportamiento de los dinosaurios, lo que permite a los científicos ir más allá de la simple identificación de especies y comenzar a comprender sus interacciones y su vida diaria. El descubrimiento inicial de las primeras tres huellas en Prince Charles’s Point ocurrió cinco años antes, realizado por un estudiante de la Universidad de Edimburgo y sus colegas, lo que desencadenó la extensa investigación que siguió.

    Skye ha sido una ubicación significativa para importantes descubrimientos de fósiles durante los últimos 40 años. Estos descubrimientos incluyen un dinosaurio del tamaño de un poni que vivió hace aproximadamente 166 millones de años y fósiles de mamíferos adultos y juveniles del tipo musaraña Krusatodon. Además, la isla produjo el fósil de pterosaurio jurásico más grande, Dearc sgiathanach, un reptil alado de 170 millones de años, lo que solidifica aún más la importancia de Skye como un tesoro de vida prehistórica. El descubrimiento de abrevaderos compartidos añade otra pieza crucial al rompecabezas de la comprensión de los complejos ecosistemas del período Jurásico.

    Científicos descubrieron más de 130 huellas de dinosaurios en la Isla de Skye, revelando que dinosaurios carnívoros como los megalosaurios y enormes herbívoros frecuentaban los mismos abrevaderos hace 167 millones de años, un comportamiento similar a las congregaciones de animales modernos. Este notable hallazgo, uno de los sitios de huellas de dinosaurios más extensos de Escocia, ofrece una fascinante visión de la vida prehistórica y destaca la sorprendente intersección entre la historia escocesa y la prehistoria.