El Gran Evento de Oxidación (GEO), hace aproximadamente 2.4 mil millones de años, incrementó drásticamente los niveles de oxígeno en la atmósfera terrestre, un momento crucial para la vida tal como la conocemos. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que algunas bacterias se adelantaron sorprendentemente a la curva, desarrollando la capacidad de usar oxígeno para la respiración cientos de millones de años *antes* de que el GEO alterara significativamente la atmósfera.
El Gran Evento de Oxidación (GEO), ocurrido hace aproximadamente 2.4 mil millones de años, marcó un momento crucial en la historia de la Tierra al establecer la atmósfera rica en oxígeno que experimentamos hoy. Este cambio dramático en la composición atmosférica alteró fundamentalmente el medio ambiente y allanó el camino para la evolución de la vida aeróbica, organismos que utilizan oxígeno para la respiración. Sin embargo, la historia de la utilización del oxígeno en las bacterias parece ser más compleja que una simple respuesta al aumento de los niveles de oxígeno.
Curiosamente, la investigación sugiere que algunos linajes bacterianos poseían la capacidad de utilizar oxígeno para la respiración *antes* del aumento generalizado de oxígeno atmosférico durante el GEO. Un equipo internacional de investigadores, empleando una sofisticada combinación de datos genómicos bacterianos, marcadores geológicos y técnicas de aprendizaje automático, intentó descubrir los orígenes de las primeras bacterias aeróbicas. Su investigación tenía como objetivo identificar patrones genéticos indicativos de capacidades de respiración de oxígeno en antiguas cepas bacterianas.
Si bien la mayoría de las cepas bacterianas estudiadas adquirieron la capacidad de tolerar y utilizar oxígeno *después* del GEO, los investigadores identificaron excepciones notables. Estos valores atípicos representaban ciertas bacterias que se estimó que eran aeróbicas aproximadamente 900 millones de años *antes* del rápido aumento de los niveles de oxígeno atmosférico de la Tierra. Este hallazgo desafía la comprensión convencional de que la respiración aeróbica evolucionó únicamente en respuesta a la oxigenación de la atmósfera.
Analizando un conjunto de datos de 1007 especies bacterianas relacionadas, el equipo de investigación identificó más de 80 transiciones genéticas de metabolismos anaeróbicos (aquellos que no usan oxígeno) a metabolismos aeróbicos (aquellos que sí lo usan). Al estimar la velocidad a la que se acumulan las mutaciones con el tiempo, concluyeron que al menos algunas de estas transiciones ocurrieron antes de que los niveles de oxígeno en la atmósfera de la Tierra alcanzaran concentraciones significativas. Esta evidencia genética proporciona un argumento convincente para la evolución pre-GEO de la respiración aeróbica en ciertos linajes bacterianos.
Como afirman los investigadores en su artículo publicado, “Al menos tres transiciones precedieron [al GEO], lo que sugiere que la respiración aeróbica evolucionó antes de la oxigenación atmosférica generalizada y puede haber facilitado la evolución de la fotosíntesis oxigénica en las cianobacterias”. Esta afirmación destaca un vínculo potencialmente crucial entre las primeras bacterias aeróbicas y la posterior evolución de las cianobacterias, los organismos responsables de la fotosíntesis oxigénica, el proceso que finalmente condujo al GEO.
En esencia, estos primeros microbios que respiraban oxígeno pueden haber jugado un papel fundamental en el desarrollo de la fotosíntesis oxigénica en sus descendientes. Al utilizar oxígeno, podrían haber creado un entorno que favoreció la evolución de organismos capaces de producir oxígeno como subproducto, utilizando agua y dióxido de carbono para capturar la luz solar. Este proceso, llevado a cabo por las cianobacterias, eventualmente conduciría a la liberación masiva de oxígeno que caracterizó el Gran Evento de Oxidación.
La aparición de estas primeras bacterias aeróbicas tuvo profundas implicaciones para la trayectoria de la vida en la Tierra. A medida que los niveles de oxígeno aumentaron durante y después del GEO, las bacterias que ya habían desarrollado la capacidad de usar oxígeno estaban mejor equipadas para tolerar sus efectos y, en consecuencia, se diversificaron más rápidamente que sus contrapartes anaeróbicas. Este cambio en las condiciones ambientales alteró fundamentalmente las reglas de supervivencia, dando forma en última instancia al camino evolutivo que condujo a las diversas formas de vida que vemos hoy, incluidos nosotros mismos.
Es importante reconocer que esta investigación implica ciertas suposiciones, particularmente con respecto a la conexión entre los genes de las bacterias modernas y los de las bacterias antiguas, y si estos genes realizaban las mismas funciones de procesamiento de oxígeno. Sin embargo, los investigadores expresan confianza en sus hallazgos, enfatizando que incluyeron un número suficiente de especies bacterianas y evidencia corroborante para respaldar el vínculo entre las capacidades aeróbicas antiguas y modernas.
Los investigadores elaboran además sobre la importancia de su metodología, afirmando: “Esto nos permitió calibrar la evolución bacteriana con el registro de oxigenación biosférica, lo que aumentó en gran medida el limitado registro fósil de la vida temprana y aportó un nuevo nivel de resolución al estudio de la evolución en el tiempo profundo”. Este enfoque utiliza eficazmente los datos genéticos como sustituto de un registro fósil más extenso, proporcionando información valiosa sobre la historia evolutiva de la vida temprana en la Tierra.
Más allá de validar la noción de una historia profunda para las bacterias aeróbicas, estos hallazgos también respaldan la idea de que la evolución de las cianobacterias fue un proceso relativamente lento, con sus orígenes que se remontan considerablemente antes del GEO. Esto sugiere un desarrollo más gradual de la fotosíntesis oxigénica de lo que se pensaba anteriormente, potencialmente influenciado por la presencia de los primeros organismos aeróbicos.
Los investigadores son optimistas de que las técnicas combinadas empleadas en este estudio, la integración de diversas herramientas para abordar las lagunas en nuestra comprensión, se pueden aplicar para investigar el desarrollo de otros rasgos en las primeras formas de vida de la Tierra. Este enfoque interdisciplinario es prometedor para desentrañar más secretos sobre la evolución de la vida en el tiempo profundo.
Como concluyen los investigadores, “El enfoque desarrollado aquí proporciona un marco para vincular los rasgos microbianos con la historia geoquímica de la Tierra, ofreciendo una vía para explorar la evolución de otros fenotipos en el contexto de la historia de la Tierra”. Esto destaca el potencial de su metodología para servir como modelo para futuras investigaciones, conectando la evolución de características biológicas específicas en los microbios con la historia geológica y química más amplia de nuestro planeta. La investigación, publicada en la revista Science, representa un paso significativo en nuestra comprensión de los orígenes de la vida aeróbica y su profundo impacto en la historia de la Tierra.
Esta investigación revela que la respiración aeróbica probablemente evolucionó en bacterias cientos de millones de años *antes* del Gran Evento de Oxidación, abriendo potencialmente el camino a la fotosíntesis oxigénica y al aumento de nuestra atmósfera rica en oxígeno. Al combinar datos genómicos, marcadores geológicos y aprendizaje automático, los científicos han mejorado significativamente nuestra comprensión de la evolución de la vida temprana y ofrecen un nuevo y poderoso marco para explorar el desarrollo de otros rasgos antiguos.
Una mayor exploración de la interacción entre la evolución microbiana y la historia geoquímica de la Tierra promete revelar aún más secretos sobre el pasado de nuestro planeta.