La contaminación por microplásticos está surgiendo como una amenaza importante para la seguridad alimentaria mundial. Una nueva evaluación estima que estas partículas generalizadas están dañando la capacidad de las plantas para fotosintetizar, lo que provoca pérdidas sustanciales de cultivos, potencialmente afectando a cientos de millones de personas y rivalizando con los efectos de la crisis climática. El estudio combina datos de miles de observaciones para cuantificar el impacto de los microplásticos en cultivos básicos como el trigo, el arroz y el maíz, así como en fuentes de alimentos marinos.
El problema generalizado de la contaminación por microplásticos está surgiendo como una amenaza significativa para la seguridad alimentaria mundial, con el potencial de impactar los rendimientos de los cultivos y la producción de mariscos en una escala comparable a la crisis climática. Una nueva evaluación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, estima que entre el 4% y el 14% de los cultivos básicos del mundo: trigo, arroz y maíz, se están perdiendo debido a la presencia de estas partículas. Este escenario alarmante podría aumentar el número de personas en riesgo de hambruna en 400 millones adicionales en las próximas dos décadas, según investigadores dirigidos por el profesor Huan Zhong de la Universidad de Nanjing en China. El estudio destaca un punto crítico donde los esfuerzos para aumentar la producción de alimentos se ven socavados por la creciente crisis del plástico, lo que exige una acción urgente para mitigar el daño.
Los efectos perjudiciales de los microplásticos en la vida vegetal son multifacéticos, obstaculizando su capacidad para aprovechar la luz solar y crecer eficazmente. Estas partículas pueden bloquear físicamente la luz solar que llega a las hojas, impactando directamente la fotosíntesis. Además, pueden dañar los suelos vitales para el crecimiento de las plantas, interrumpir los canales de nutrientes y agua dentro de las plantas, inducir moléculas inestables que dañan las células y liberar productos químicos tóxicos. Esta combinación de factores reduce en última instancia el nivel de clorofila, el pigmento fotosintético crucial para el crecimiento de las plantas. Los investigadores encontraron que los microplásticos redujeron la fotosíntesis de las plantas terrestres en aproximadamente un 12% y en aproximadamente un 7% en las algas marinas, la base de la red alimentaria oceánica. Este amplio impacto subraya la infiltración generalizada de microplásticos, detectada desde la cima del monte Everest hasta los océanos más profundos, lo que demuestra un problema a escala planetaria.
Los hallazgos del estudio se traducen en pérdidas sustanciales en la producción de cultivos en diversas regiones. Asia se ve particularmente afectada, con reducciones estimadas en trigo, arroz y maíz que oscilan entre 54 millones y 177 millones de toneladas anuales, lo que representa aproximadamente la mitad de las pérdidas globales. La producción de trigo en Europa y la producción de maíz en los Estados Unidos también se ven significativamente afectadas. Sin embargo, los investigadores reconocen que las regiones como Sudamérica y África, que cultivan menos de estos cultivos clave, tienen considerablemente menos datos sobre la contaminación por microplásticos, lo que sugiere que el impacto real podría ser aún mayor. En los océanos, la pérdida estimada de pescado y mariscos debido a los microplásticos oscila entre 1 millón y 24 millones de toneladas por año, lo que representa aproximadamente el 7% del total y suficiente proteína para alimentar a decenas de millones de personas.
Para validar sus hallazgos, los investigadores emplearon un segundo método: un modelo de aprendizaje automático basado en datos actuales sobre los niveles de contaminación por microplásticos, que produjo resultados consistentes con el análisis inicial. Esta convergencia de metodologías fortalece la credibilidad de las conclusiones del estudio y refuerza la urgencia de la situación. El profesor Denis Murphy, de la Universidad de South Wales, si bien reconoce el análisis como “valioso y oportuno”, advirtió que algunas de las cifras destacadas requieren más investigación antes de que puedan aceptarse como predicciones sólidas. De manera similar, el profesor Richard Lampitt, del UK’s National Oceanography Centre, expresó su preocupación por la calidad de los datos originales utilizados por el modelo, sugiriendo un potencial para la especulación excesiva.
Más allá del impacto directo en la producción de alimentos, los investigadores enfatizan que estos efectos adversos probablemente se extenderán a la salud planetaria. La fotosíntesis reducida debido a los microplásticos podría estar disminuyendo la cantidad de CO2 que calienta el clima que absorben las floraciones de fitoplancton en los océanos de la Tierra, interrumpiendo así el delicado equilibrio de los ecosistemas. Este efecto en cascada destaca la interconexión de la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental, lo que subraya la necesidad de un enfoque holístico para abordar la crisis de la contaminación por plásticos.
La comunidad científica en general está de acuerdo en que el estudio aporta pruebas cruciales que respaldan la necesidad de tomar medidas, a pesar de las reservas sobre la precisión de algunas predicciones. El profesor Richard Thompson, de la Universidad de Plymouth, declaró que si bien las predicciones pueden refinarse a medida que haya disponibles nuevos datos, está claro que se necesitan soluciones y que garantizar que el tratado aborde la contaminación por microplásticos es de vital importancia. El fracaso de las naciones mundiales para llegar a un acuerdo sobre un tratado de la ONU para frenar la contaminación por plásticos en diciembre subraya los desafíos para coordinar la acción global. Sin embargo, la reanudación de estas conversaciones en agosto presenta una oportunidad para incorporar los hallazgos de este estudio en el desarrollo de planes de acción y objetivos, acelerando potencialmente el progreso hacia un futuro más sostenible.
La contaminación por microplásticos está impactando significativamente los suministros alimentarios globales al obstaculizar la fotosíntesis de las plantas, lo que podría aumentar el hambre en cientos de millones y rivalizar con el impacto de la crisis climática. Si bien los hallazgos requieren mayor validación, subrayan la necesidad urgente de frenar la contaminación por plásticos a través de acuerdos internacionales y planes de acción para salvaguardar la seguridad alimentaria y la salud planetaria, destacando un punto crítico tanto para el bienestar humano como para los ecosistemas terrestres.