Sentirse excluido, como esperar a que te elijan para un proyecto grupal, es una experiencia común que puede afectar profundamente a los niños. Una nueva investigación de la Universidad de Georgia explora cómo este miedo al rechazo, conocido como sensibilidad al rechazo, influye en el comportamiento de los niños en sus grupos de pares, impactando todo, desde su rendimiento académico hasta su disposición a seguir tendencias o involucrarse en problemas.
El miedo al rechazo es una fuerza poderosa, particularmente en la infancia, que moldea significativamente la forma en que los niños interactúan dentro de sus grupos de pares. Esta ansiedad, que a menudo se experimenta al navegar por situaciones sociales como la formación de grupos para un proyecto de clase, ha demostrado tener un profundo impacto en el comportamiento de un niño y su conformidad con las normas del grupo.
Una nueva investigación de la Universidad de Georgia destaca este impacto, revelando que la sensibilidad de los niños al rechazo influye directamente en su probabilidad de conformarse a las expectativas académicas y sociales. Este estudio, que involucró a más de 350 estudiantes de cuarto y quinto grado, profundizó en cómo las reacciones emocionales y cognitivas de los niños ante el posible rechazo predicen su comportamiento dentro de sus grupos de pares.
La sensibilidad al rechazo, como se define en el estudio, abarca dos componentes clave: la expectativa de rechazo, que es la tendencia cognitiva a anticipar ser rechazado, y la anticipación ansiosa o enojada, la respuesta emocional a este posible rechazo. Ambos aspectos juegan un papel crucial en la configuración de las reacciones y comportamientos posteriores de un niño.
Según Michele Lease, profesora de la Universidad de Georgia y coautora del estudio, la sensibilidad al rechazo es una “característica preocupante en los niños”. Explica que los niños que son sensibles al rechazo pueden exhibir varias respuestas, incluyendo volverse retraídos debido a la preocupación o volverse hostiles debido a la ira. Esta sensibilidad también puede conducir a comportamientos destinados a encajar y evitar el rechazo, como conformarse, congraciarse o ser menos asertivos. Además, Lease señala que la sensibilidad al rechazo es un fuerte predictor de la depresión, a veces incluso precediendo la aparición de los síntomas.
La investigación, dirigida por Cayenne Predix, utilizó cuestionarios con escenarios para evaluar la probabilidad de que los participantes siguieran los comportamientos de sus amigos en tres dominios: académicos, seguimiento de tendencias y problemas. Este enfoque permitió a los investigadores comprender los matices de la conformidad en diferentes contextos.
Lease enfatiza que el rango de edad de cuarto y quinto grado es un período crítico para el desarrollo social. Los niños a esta edad están aprendiendo activamente a navegar por sus redes de pares y a comprender su lugar dentro de sus grupos de amigos. Si bien pueden tener fuertes amistades individuales, una tarea de desarrollo primaria durante este tiempo es aprender a encajar en el grupo más amplio.
Curiosamente, el estudio encontró que presenciar la victimización relacional, como chismear o intimidar, no influyó consistentemente en la conformidad de los niños. En cambio, las propias reacciones emocionales y cognitivas de los niños ante el posible rechazo fueron los predictores más fuertes de si seguirían las normas del grupo. Este hallazgo subraya la naturaleza interna del impacto de la sensibilidad al rechazo en el comportamiento.
Específicamente, la investigación reveló patrones distintos basados en el tipo de sensibilidad al rechazo. Los niños ansiosos eran más propensos a evitar comportamientos disruptivos y a conformarse con comportamientos académicos positivos, como estudiar más o participar más en clase. Por el contrario, los niños que esperaban activamente el rechazo eran menos propensos a conformarse, tanto académica como socialmente. Esto sugiere que, si bien la ansiedad por el rechazo puede impulsar la conformidad para evitar resultados negativos, la expectativa de rechazo puede llevar a una forma de resistencia o retirada de las normas del grupo.
Como concluye Lease, los hallazgos del estudio resaltan la importancia de considerar tanto las dimensiones emocionales como las cognitivas de la sensibilidad al rechazo al examinar la conformidad, particularmente en el contexto de la agresión relacional en los grupos de amistad. Comprender estos procesos internos es clave para comprender por qué los niños se comportan de la manera en que lo hacen dentro de sus redes de pares.
Basándose en esta investigación, Lease y su equipo continúan explorando la compleja interacción entre las normas del grupo de amistad, la sensibilidad al rechazo y la conformidad. Su trabajo en curso tiene como objetivo iluminar aún más cómo la dinámica dentro de los grupos de pares influye en la experiencia y reacción de un niño ante el posible rechazo, proporcionando información valiosa sobre el desarrollo social y emocional de los niños.
Este estudio revela que el miedo al rechazo en los niños, ya sea por anticipación ansiosa o por la creencia de que es inevitable, influye significativamente en su comportamiento, afectando la conformidad a las expectativas académicas y la resistencia a las tendencias sociales. Es crucial reconocer y abordar la sensibilidad al rechazo en los niños, ya que predice la depresión y subraya la importancia de comprender sus respuestas emocionales y cognitivas en grupos de pares. Prioricemos la creación de entornos de apoyo donde los niños se sientan aceptados y valorados, independientemente de encajar.