Los países occidentales, incluyendo Suiza, están reduciendo la ayuda extranjera, lo que impacta en los programas culturales y los artistas del Sur Global que se benefician de ellos. Este cambio, impulsado por factores como el aumento del gasto en defensa, está generando preocupación en las instituciones culturales, que argumentan que debilitará la diplomacia suiza y limitará las oportunidades de intercambio artístico internacional.
Los países occidentales, incluida Suiza, están reduciendo la ayuda exterior, lo que impacta significativamente en los programas culturales y, en consecuencia, en los artistas del Sur Global. Este cambio es particularmente evidente en Suiza, donde la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) está discontinuando el Fondo para la Cultura del Sur (SKF) para 2028. El SKF, que ha sido financiado anualmente con 700.000 CHF desde 2010, ha sido fundamental para traer artistas de países en desarrollo a Suiza para mostrar su trabajo. La decisión de recortar la financiación se deriva de una votación parlamentaria a finales de 2024, impulsada por la necesidad de aumentar el gasto en defensa debido a un panorama geopolítico cambiante.
Las implicaciones de estos recortes se extienden más allá del mundo del arte, según líderes de la industria cultural como iLiana Fokianaki, directora del museo de arte Kunsthalle en Berna. Ella enfatiza el papel fundamental del SKF, cuestionando cómo las instituciones apoyarán y traerán artistas del Sur Global sin él. Este recorte no es un incidente aislado; otros programas suizos que apoyan a artistas de países en desarrollo, como la iniciativa Open Doors del Festival de Cine de Locarno y el Salon Africain du livre, también están perdiendo su financiación de la COSUDE.
Los parlamentarios que apoyaron los recortes de ayuda argumentan que la medida es necesaria para priorizar la seguridad nacional. Sin embargo, las instituciones culturales argumentan que estos recortes debilitan el poder blando de Suiza, que es la capacidad de influir en los demás a través de la cultura y los valores. La propia COSUDE, en un documento de 2020, destacó que la promoción de la cultura es un “aspecto visible y admirado de la presencia de Suiza en el mundo”. Rahel Leupin, directora de artlink, enfatiza que el intercambio cultural fomenta la confianza y la comprensión, actuando como una forma crucial de diálogo internacional.
El compromiso de Suiza de apoyar la cultura en el extranjero está arraigado en sus obligaciones en virtud del convenio internacional sobre la diversidad cultural. Antes de la pandemia de Covid-19, Suiza era el noveno mayor donante del mundo en el área de la cultura y la recreación. A pesar de la asignación financiera relativamente pequeña, el impacto de este apoyo es significativo. A nivel mundial, el dinero para la cultura representa una pequeña fracción de la ayuda total al desarrollo, situándose en el 0,23% en 2018, o un total de 281 millones de dólares. En 2024, la financiación de la COSUDE para sus socios culturales en Suiza ascendió a 3,7 millones de CHF, una pequeña suma en comparación con el presupuesto total de ayuda de 2.160 millones de CHF.
Los defensores argumentan que el apoyo financiero internacional proporciona un impulso crítico a los artistas de los países en desarrollo, que a menudo enfrentan desafíos para acceder a la financiación, las visas, la formación y la infraestructura cultural. Leupin explica que la exposición en Europa ayuda a los artistas a construir una vida y una red profesional más allá de su país de origen. Señala que los artistas internacionales exitosos a menudo reinvierten sus ganancias en sus comunidades locales. La COSUDE ha declarado anteriormente que invertir en cultura crea empleos y permite la participación democrática y la cohesión social, especialmente en tiempos de creciente autoritarismo.
La cultura sirve como una fuerza poderosa para el cambio político y social, como señala Marcus Desando, director del Prince Claus Fund. Destaca el papel de los intercambios culturales para exponer las consecuencias del apartheid en su Sudáfrica natal. Enfatiza que sin cultura, la humanidad está perdida. Los estados donantes también se benefician de este intercambio, ya que los centros culturales pueden traer artistas de todo el mundo a Europa, ofreciendo una programación culturalmente diversa al público. Fokianaki señala la experiencia de la Kunsthalle, donde una subvención de 5.000 CHF del SKF ayudó a traer al artista ghanés Ibrahim Mahama, cuyo trabajo, que costó entre 60.000 y 100.000 CHF presentar, cubrió el edificio del museo con viejos sacos de yute. El trabajo de Mahama, que fue su primera exposición individual en Suiza, animó al público a considerar las disparidades económicas entre los países de África Occidental y Europa.
Suiza no es la única en recortar su presupuesto de ayuda exterior. Estados Unidos y Alemania, los dos mayores estados donantes del mundo en 2023, también están reduciendo su ayuda. El presidente Donald Trump está cerrando USAID, y Alemania ha recortado su presupuesto de ayuda para 2024. Japón, sin embargo, es una excepción, ya que ha aumentado su ayuda en 2023, y su programa de Asistencia de Subvenciones Culturales se mantiene estable. En los Países Bajos, las ONG se están preparando para un recorte de 2.400 millones de euros en la ayuda exterior a partir de 2027, y la financiación para la cultura desaparecerá en 2029.
Desando considera estos recortes como miopes, creyendo que disminuirán la influencia de los países en el extranjero. El Prince Claus Fund argumenta que dejar de lado la cultura como poder blando, en última instancia, perjudica los intereses nacionales de los países donantes. Esta retirada se produce cuando los regímenes autoritarios están aumentando su influencia de poder blando. En África, China está invirtiendo fuertemente en proyectos culturales junto con proyectos de desarrollo, como señala Avril Joffe en un informe de 2023 para el Instituto Alemán de Relaciones Exteriores. Si bien los gobiernos africanos han sido positivos sobre estas inversiones, algunos grupos de la sociedad civil temen una erosión de las culturas locales y una creciente dependencia de los medios de comunicación chinos. Los estados occidentales también están reduciendo la financiación de los servicios de noticias internacionales como Voice of America y la BBC World Service.
El gobierno suizo afirma que la cultura sigue siendo una parte integral de la cooperación para el desarrollo para las oficinas de la COSUDE en el extranjero, lo que les permite gastar hasta el 1% de su presupuesto de ayuda en proyectos culturales locales. Las instituciones suizas también pueden acceder a la financiación de los municipios, cantones y la Oficina Federal de Cultura. Sin embargo, Leupin señala que estas fuentes de financiación alternativas son específicas de cada proyecto y comparativamente pequeñas. Enfatiza que actualmente no existe un esquema comparable en Suiza para reemplazar el Fondo para la Cultura del Sur, que apoya específicamente a los artistas internacionales. Fokianaki reflexiona sobre el confinamiento por Covid-19, destacando la importancia de los eventos culturales y expresando la esperanza de que se reconsidere la decisión de recortar la financiación.
El artículo resume la decisión de Suiza de recortar fondos para programas culturales que apoyan a artistas del Sur Global, afectando iniciativas como el Fondo de Cultura del Sur. Si bien se justifica por cambios geopolíticos y aumento del gasto en defensa, instituciones culturales y expertos advierten sobre el impacto negativo en artistas, el intercambio cultural y la influencia global suiza, especialmente ante la expansión de la inversión cultural de regímenes autoritarios como China. En definitiva, la pérdida de estos fondos amenaza la capacidad de Suiza para fomentar el entendimiento, promover valores democráticos y beneficiarse de la diversidad de la expresión artística global.