Polonia ha ascendido en la clasificación anual del Mapa Arcoíris de derechos LGBT+ en Europa, dejando de ocupar la peor posición en la UE por primera vez desde 2019. Si bien se han logrado avances, particularmente en el ámbito del espacio de la sociedad civil, el país aún enfrenta desafíos significativos y permanece cerca del fondo de la clasificación, lo que pone de relieve la lucha continua por los derechos LGBT+ en Polonia.
Polonia ha mejorado su posición en la clasificación de la Unión Europea sobre los derechos LGBT+, marcando un cambio con respecto a su anterior posición como el peor país del bloque. Este desarrollo positivo, sin embargo, se ve atenuado por el hecho de que Polonia aún ocupa el segundo lugar más bajo dentro de la UE, superando solo a Rumanía. El Mapa Arcoíris anual, compilado por ILGA-Europa, una ONG con sede en Bruselas, proporciona la base para esta evaluación.
Específicamente, la puntuación de Polonia en el Mapa Arcoíris aumentó del 17,5% el año pasado al 20,5% en la evaluación actual. Esta mejora es un cambio significativo, especialmente teniendo en cuenta el desempeño anterior del país. Rumanía, por el contrario, experimentó un ligero descenso, pasando del 18,86% al 18,63%.
La mejora en la clasificación de Polonia es particularmente notable dado el contexto histórico. Bajo el anterior gobierno nacional-conservador Ley y Justicia (PiS), que hizo campaña activamente contra lo que denominó “ideología LGBT”, la puntuación de Polonia se desplomó a poco más del 13% en 2022. Este descenso subraya el impacto del liderazgo político en los derechos y el entorno LGBT+.
El cambio en la puntuación de Polonia coincide con la elección de un nuevo gobierno más liberal en 2023. Aunque esta nueva administración aún no ha implementado las reformas prometidas para mejorar los derechos LGBT+, el país ha mejorado gradualmente su posición en la clasificación. Esto sugiere que el cambio en el clima político ya ha tenido un efecto positivo, incluso antes de que se promulguen cambios legislativos específicos.
Un área donde la puntuación de ILGA-Europa para Polonia ha mejorado demostrablemente es en el “espacio de la sociedad civil”. La ONG señala que en los últimos tres años no ha habido obstrucción estatal de eventos LGBT+, lo que contrasta con el pasado. Esto indica un entorno más tolerante para el activismo y la visibilidad LGBT+.
La evidencia de este espacio de la sociedad civil mejorado se puede ver en la organización de eventos LGBT+. ILGA-Europa informó que se organizaron más de 35 marchas en toda Polonia el año pasado, y casi todas se desarrollaron pacíficamente. Esto demuestra una creciente aceptación y normalización de los eventos LGBT+ dentro de la sociedad polaca.
Sin embargo, el informe también destaca algunas deficiencias en la protección de estos eventos. ILGA-Europa señala que la protección de estos eventos no es adecuada y que algunos incidentes durante las marchas no enfrentaron una reacción fuerte y decidida por parte de la policía. Esto sugiere que, si bien el entorno es más tolerante, todavía existen lagunas para garantizar la seguridad de las personas y eventos LGBT+.
Otro desarrollo positivo es la retirada de las resoluciones anti-LGBT+ por parte de las autoridades locales. Todas las resoluciones anti-LGBT+ introducidas por más de 100 autoridades locales en Polonia en 2019 y 2020 ya han sido retiradas, y la última fue derogada recientemente. Esto representa un cambio significativo con respecto a las políticas discriminatorias.
La derogación de estas resoluciones a menudo fue impulsada por la amenaza de perder fondos de la UE. Esto destaca la influencia de la presión internacional y los incentivos financieros en la promoción de los derechos LGBT+. La retirada de estas resoluciones, que en su día abarcaban un tercio del país, indica una tendencia más amplia hacia una mayor aceptación y tolerancia.
A pesar de estas mejoras, siguen existiendo desafíos importantes. ILGA-Europa continúa otorgando a Polonia una puntuación de cero en las categorías de “delitos de odio y discurso de odio” y “familia”. Esto significa que las personas LGBT+ carecen de protecciones legales específicas contra los delitos de odio y el discurso de odio, y no existen leyes que reconozcan el matrimonio o las uniones entre personas del mismo sexo, ni los derechos de adopción.
La actual coalición gobernante se había comprometido a ampliar las leyes sobre delitos de odio para incluir la orientación sexual y la identidad de género. La legislación al respecto fue aprobada por el gabinete y aprobada por el parlamento. Sin embargo, el presidente Andrzej Duda, aliado de la oposición, se negó a firmar el proyecto de ley.
En lugar de firmar el proyecto de ley, el presidente Duda lo envió al tribunal constitucional para su consideración, un organismo alineado con la oposición. Esta acción estancó efectivamente el progreso de la legislación y destaca los obstáculos políticos que enfrentan los defensores de los derechos LGBT+.
Además, los planes de dos de los principales grupos de la coalición gobernante de Polonia para introducir uniones civiles entre personas del mismo sexo no han logrado siquiera llegar al parlamento. Esto subraya aún más los desafíos para promulgar reformas significativas, incluso con un gobierno más liberal en el poder. Esta falta de progreso en los derechos fundamentales, como el matrimonio y el reconocimiento familiar, sigue frenando la puntuación general de Polonia.
Polonia ha avanzado ligeramente en el Mapa Arcoíris de ILGA-Europa, dejando el último lugar de la UE en derechos LGBT+, aunque sigue siendo el segundo más bajo. Se observa progreso en el espacio de la sociedad civil, con la retirada de resoluciones locales discriminatorias, pero la protección contra los delitos de odio y los derechos familiares para las personas LGBT+ siguen siendo inexistentes. A pesar de las promesas del nuevo gobierno, las reformas clave se han estancado debido a la oposición política y los vetos presidenciales. Apoye el periodismo independiente que arroja luz sobre los desarrollos cruciales de los derechos humanos: done a Notes from Poland hoy.