Category: Política Internacional

Política Internacional

  • Groenlandia rechaza oferta de Trump

    El nuevo primer ministro de Groenlandia ha rechazado categóricamente las recientes sugerencias de Donald Trump de que Estados Unidos podría comprar el territorio autónomo danés. Los comentarios surgen en medio de crecientes tensiones tras los repetidos llamamientos de Trump al control estadounidense de la isla ártica, lo que ha provocado indignación tanto en Dinamarca como en Groenlandia, que ha estado bajo control danés durante aproximadamente 300 años.

    El Primer Ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha rechazado firmemente la idea de que Groenlandia sea una entidad comprable, respondiendo directamente a las repetidas sugerencias del expresidente estadounidense Donald Trump de adquirir la isla. La declaración de Nielsen, “Nunca, jamás seremos una propiedad que pueda ser comprada por nadie, y ese es el mensaje que creo que es más importante de entender”, aclara inequívocamente la postura de Groenlandia sobre su soberanía. Esta declaración se produjo durante una visita a Copenhague, lo que subraya la estrecha relación entre Groenlandia y Dinamarca frente a lo que perciben como una retórica estadounidense irrespetuosa.

    Además, la visita de Nielsen a Copenhague y su posterior aparición conjunta con la Primera Ministra danesa Mette Frederiksen sirvieron como una poderosa muestra de unidad entre las dos naciones. Esta demostración de solidaridad destaca su oposición compartida a las propuestas de Trump y su compromiso de mantener la autonomía de Groenlandia. La presencia del Rey Federico de Dinamarca en una visita real de cuatro días a Groenlandia, a partir del día siguiente al viaje de Nielsen a Copenhague, enfatizó aún más este vínculo, solidificando el mensaje de un frente unificado contra las presiones externas.

    El artículo subraya la indignación generada por el persistente interés de Trump en Groenlandia, tanto en Dinamarca como en la propia isla. Las declaraciones públicas de Trump, incluida su afirmación de que el control de Groenlandia es crucial “para la seguridad nacional e internacional”, han sido recibidas con una desaprobación generalizada. Su sugerencia de comprar la isla y su anterior falta de voluntad para descartar la fuerza militar han sido particularmente polémicas, alimentando la preocupación por un posible desprecio por la autodeterminación de Groenlandia.

    A pesar de las fuertes críticas a las palabras de Trump, tanto Nielsen como Frederiksen han expresado su disposición a entablar un diálogo con el presidente estadounidense. Esto sugiere un enfoque matizado, donde están abiertos a mantener una relación con Estados Unidos mientras defienden firmemente la soberanía de Groenlandia. La declaración de Nielsen de que Groenlandia está “lista para una fuerte asociación y más desarrollo, pero queremos respeto” resume este doble enfoque, enfatizando la importancia del respeto mutuo en cualquier posible colaboración futura.

    El artículo también destaca el contexto histórico de la relación de Groenlandia con Dinamarca. Groenlandia ha estado bajo control danés durante aproximadamente 300 años, con Dinamarca gestionando la política exterior y de defensa, mientras que Groenlandia gobierna sus propios asuntos internos. Esta larga relación es un elemento crucial para comprender la situación actual, ya que da forma a la dinámica política y a las perspectivas tanto de Groenlandia como de Dinamarca.

    Además, Estados Unidos tiene un interés de seguridad de larga data en Groenlandia, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando estableció una base militar en la isla. Esta ubicación estratégica, junto con el posible interés en los minerales de tierras raras de Groenlandia, probablemente contribuye al enfoque continuo de Estados Unidos en la isla. Esto subraya los complejos factores geopolíticos en juego, donde los intereses económicos y de seguridad se cruzan con la cuestión de la soberanía.

    El artículo también proporciona información sobre el panorama político de Groenlandia. El gobierno de coalición recién formado, liderado por el partido Demócratas de centro-derecha de Nielsen, favorece un enfoque gradual hacia la independencia de Dinamarca. Esto sugiere que, si bien los groenlandeses desean abrumadoramente la independencia, el proceso se considera un objetivo a largo plazo, y el gobierno actual está priorizando una transición medida. Las encuestas citadas en el artículo confirman que, si bien los groenlandeses desean la independencia, no desean formar parte de Estados Unidos, lo que aclara aún más su posición sobre el asunto.

    Finalmente, el artículo hace referencia a declaraciones anteriores de la Primera Ministra danesa Frederiksen, quien, durante su propia visita a Groenlandia, afirmó: “No se pueden anexar otros países”, abordando directamente las ambiciones de Trump. Esta declaración, junto con las críticas a la visita del vicepresidente estadounidense JD Vance a Groenlandia, ilustra aún más la postura unificada de Dinamarca y Groenlandia contra las propuestas de Estados Unidos. El artículo retrata eficazmente una situación en la que Groenlandia y Dinamarca están unidas en su defensa de la soberanía de Groenlandia, al tiempo que permanecen abiertas a una asociación respetuosa con Estados Unidos.

    El Primer Ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, rechazó categóricamente las ofertas de Donald Trump para comprar la isla, subrayando que no es una mercancía. A pesar de las críticas a la retórica “irrespetuosa” de Trump y la visita del Vicepresidente Vance, tanto Groenlandia como Dinamarca siguen abiertos al diálogo con EE. UU., pero exigen respeto y asociaciones más profundas, no anexión. La situación resalta la compleja relación de Groenlandia con Dinamarca y EE. UU., mientras la isla busca su independencia equilibrando intereses estratégicos. Se recomienda una mayor exploración de la importancia geopolítica de Groenlandia y la dinámica cambiante de las relaciones en el Ártico.

  • Xi y Trump: Duras Críticas por Negociaciones Comerciales

    El artículo trata sobre una disputa entre Estados Unidos y China relacionada con una guerra comercial que involucra el aumento de aranceles sobre los bienes de cada uno. Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó haber hablado con el líder chino Xi Jinping, pero Beijing lo ha negado, reiterando que actualmente no hay negociaciones en curso para resolver la disputa comercial.

    En primer lugar, el desacuerdo central entre Estados Unidos y China con respecto a sus relaciones comerciales se destaca por las narrativas contradictorias que rodean la comunicación entre sus líderes. Beijing, a través de su portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, negó explícitamente que el líder chino Xi Jinping hubiera hablado recientemente por teléfono con el presidente estadounidense Donald Trump. Esta negación contradice directamente la afirmación de Trump en una entrevista con la revista Time de que Xi lo había llamado. Esta discrepancia subraya la profunda desconfianza y la falta de transparencia que actualmente caracterizan la relación entre las dos naciones.

    Además, la postura oficial del gobierno chino sobre la guerra comercial es de resistencia inquebrantable. Guo Jiakun reiteró que actualmente no hay consultas ni negociaciones en curso entre China y Estados Unidos para resolver el problema de los aranceles. Esta posición se mantiene a pesar del tono suavizado de Trump, donde sugirió que los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos “bajarían sustancialmente” y prometió ser “muy amable” durante las negociaciones. Esta firmeza sugiere la renuencia de China a ser percibida como cediendo a la presión.

    En contraste con las negaciones de Beijing, Trump ha afirmado repetidamente que su administración está involucrada en conversaciones con funcionarios chinos para forjar un acuerdo comercial. Sin embargo, estas afirmaciones se han encontrado constantemente con negativas rotundas por parte del gobierno chino. Este patrón de declaraciones contradictorias complica aún más la situación y sugiere una brecha significativa en la comprensión o un intento deliberado de controlar la narrativa que rodea la guerra comercial.

    Además, la última llamada telefónica documentada entre Trump y Xi ocurrió el 17 de enero, días antes de la investidura de Trump para su segundo mandato, según registros disponibles públicamente. Este hecho sirve para arrojar más dudas sobre las recientes afirmaciones de Trump sobre la comunicación con Xi. La ausencia de comunicación oficial reciente, confirmada por Beijing, destaca el punto muerto actual en la disputa comercial.

    Adicionalmente, Beijing no solo ha negado la existencia de conversaciones recientes, sino que también ha instado a Estados Unidos a no “engañar al público” sobre las negociaciones comerciales. Esta advertencia, emitida horas antes de que se publicara la entrevista de Trump en Time, revela la preocupación de China por la forma en que Estados Unidos retrata la situación. Esto implica que China cree que Estados Unidos está intentando crear una falsa impresión de progreso o disposición a negociar.

    Además, la respuesta de China a la aparente disposición de Trump a desescalar la guerra comercial ha sido despectiva. En cambio, Beijing ha exigido la eliminación completa de todos los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos. Esta demanda refleja la posición de China de que los aranceles son injustos y que su eliminación es un requisito previo para cualquier negociación significativa. Esta postura de línea dura demuestra aún más las complejidades y los desafíos involucrados en la resolución de la disputa comercial.

    Finalmente, el impacto económico de la guerra comercial es evidente en la implementación de aranceles por ambas partes. Estados Unidos ha impuesto gravámenes del 145% a los productos chinos, mientras que China ha aumentado los aranceles a las importaciones estadounidenses al 125%. Sin embargo, China también ha tomado medidas para mitigar el daño a su industria tecnológica al reducir silenciosamente los aranceles sobre algunos semiconductores fabricados en Estados Unidos. Esta medida estratégica indica que China está intentando proteger sus propios intereses económicos mientras mantiene su dura postura sobre la guerra comercial en general.

    El artículo revela una importante discrepancia entre el presidente estadounidense Trump y el líder chino Xi Jinping sobre las negociaciones comerciales. Trump afirma que Xi lo llamó recientemente y que las conversaciones continúan, mientras que Beijing niega categóricamente ambas afirmaciones, asegurando que no hay consultas ni negociaciones. A pesar del tono más suave de Trump y las promesas de reducciones arancelarias, China insiste en que Estados Unidos elimine todos los aranceles existentes. Esta contradicción constante subraya la complejidad e incertidumbre en torno a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, poniendo en duda el futuro de las relaciones económicas entre las dos superpotencias.

  • La Paradoja Marxista: Ideología, Guerras Civiles y el Fin de una Era

    En su estudio sobre los conflictos africanos, William Reno observa un cambio dramático durante el período de 35 años entre principios de la década de 1970 y mediados de la década de 2000: En 1972, los partidarios de una lucha de liberación anticolonial en Guinea-Bissau informaron que una delegación de las Naciones Unidas (ONU) pasó siete días en territorio rebelde para conocer la administración que los rebeldes habían construido para proporcionar servicios a la población. Para los partidarios de los rebeldes, este era “el único gobierno responsable ante el pueblo que jamás había tenido”. Una persona transportada repentinamente desde esa “zona liberada” tres décadas y media hacia el futuro se llevaría una sorpresa.

    La observación de William Reno sobre un cambio dramático en los conflictos africanos entre la década de 1970 y el 2000 resalta una transformación clave en el comportamiento de los grupos rebeldes. En la década de 1970, los rebeldes en Guinea-Bissau, por ejemplo, construían administraciones para proporcionar servicios, lo que reflejaba un compromiso con la gobernanza. Sin embargo, a mediados de la década de 2000, la misma región vio un declive en este tipo de comportamiento, con las fuerzas de seguridad estatales supuestamente coludiendo con traficantes de drogas y mostrando poca preocupación por el bienestar de la población. Este cambio no fue aislado; fue parte de una tendencia más amplia en regiones como el Congo, Somalia y el Delta de Nigeria, donde los grupos rebeldes parecían más enfocados en luchar entre sí que en proporcionar visiones alternativas de gobernanza.

    Este cambio en el comportamiento rebelde está relacionado con el fin de la Guerra Fría, que puso fin a muchas rebeliones de izquierda. Los autores exploran la relación entre esta tendencia a la baja en las guerras civiles y el cambio en el comportamiento de los grupos rebeldes, centrándose en el papel de la ideología. Argumentan que las ideologías son centrales para el conflicto, pero que solo recientemente han comenzado a recibir una atención sostenida en el estudio comparativo de la guerra civil.

    Los autores proponen un enfoque macro-histórico para examinar cómo la ola más importante de insurgencias revolucionarias del siglo XX, informada por la ideología marxista-leninista, moldeó las guerras civiles. Se centran en los rebeldes “socialistas revolucionarios” (“SR”), argumentando que, a pesar de las diferencias en la interpretación doctrinal, la organización interna y/o el comportamiento hacia los civiles, los grupos SR tendían a adoptar métodos y prácticas que probablemente impulsarían su desempeño en el campo de batalla, lo que representaba una poderosa amenaza para los regímenes existentes.

    Los rebeldes SR lanzaron desafíos formidables contra los regímenes existentes impulsados por organizaciones disciplinadas y cohesionadas que implementaban una doctrina de guerra revolucionaria. Su carácter transformador y transnacional elevó su desempeño en el campo de batalla a través de dos atributos clave: una estructura política y militar integrada y una densa red de interacciones con la población civil. Esto se tradujo en “insurgencias robustas”, es decir, guerras irregulares muy exigentes, largas e intensas libradas contra regímenes relativamente fuertes.

    La investigación empírica de los autores respalda sus afirmaciones. Encuentran que la asistencia externa para los rebeldes SR por sí sola no puede dar cuenta de estos atributos y resultados. Sin embargo, y contrariamente a sus expectativas, también encuentran que su mejor desempeño en el campo de batalla no se tradujo en mayores tasas de éxito: los rebeldes SR no eran más propensos a ganar que los rebeldes no SR, de ahí una “Paradoja Marxista”. Sugieren que los rebeldes SR representaron un desafío existencial creíble para los regímenes existentes, lo que desencadenó una poderosa contramovilización o, en la jerga de esa época, una “contrarrevolución”.

    El estudio adopta un enfoque macro-histórico, conectando la ideología con el “tiempo histórico mundial”, es decir, los procesos y normas asociados con momentos históricos particulares. Los autores se centran en los rebeldes SR, un subtipo de rebeldes “revolucionarios” que buscan derrocar el orden social existente. Los rebeldes SR defendieron un proyecto político construido en torno a un estado de partido único y una economía de mando central.

    Durante la Guerra Fría, los rebeldes revolucionarios eran casi exclusivamente de orientación ampliamente marxista. Los autores se inspiran en el estudio de los partidos políticos, que durante mucho tiempo se ha basado en el concepto de “familias de partidos”, como los socialdemócratas, los comunistas, etc. Este enfoque clasifica a los partidos de diferentes países en función de ideologías compartidas que tienden a capturar dimensiones de división, objetivos políticos, orígenes históricos y características organizativas, a pesar de la variación entre países y a lo largo del tiempo.

    Los autores entienden la ideología como una cosmovisión amplia, “un conjunto más o menos sistemático de ideas que incluye la identificación de un grupo de referencia, una enunciación de las quejas que enfrenta ese grupo, la identificación de objetivos en su nombre y un programa de acción”. Los rebeldes SR se inspiraron en alguna versión del marxismo, aunque interpretaron la ideología marxista de diversas maneras: hubo marxistas-leninistas, comunistas, maoístas y muchas otras variantes. Las condiciones locales agregaron complejidad al impulsar prácticas variables.

    Los autores argumentan que los rebeldes SR pueden ser analizados provechosamente como un tipo identificable en el mundo macro-histórico del conflicto civil, muy parecido a como los partidos comunistas pueden ser analizados como del mismo tipo, a pesar de la considerable variación entre ellos. Como ejemplo, considere el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dos de los grupos SR más grandes de Colombia. Ambos construyeron organizaciones disciplinadas y cohesionadas que combinaban alas políticas y militares; ambos participaron en una extensa movilización, adoctrinamiento y gobernanza de civiles; y ambos establecieron una notable presencia internacional.

    En un mundo esencialmente bipolar, y a pesar de las diferencias y los enfrentamientos ocasionales, los rebeldes SR se veían a sí mismos como ampliamente en el mismo lado de la historia, es decir, como actores de izquierda, anticapitalistas y antiimperialistas. Sus rivales también los percibían como de un solo tipo. Estados Unidos, por ejemplo, vio a la Organización para la Liberación de Palestina no solo como un grupo nacionalista de Oriente Medio, sino como una organización que “llegó a encarnar la amenaza del radicalismo transnacional en todas partes”.

    Los autores argumentan en contra de descartar el marxismo como mera fachada, una charla barata adoptada para acceder a los recursos del bloque soviético. Destacan que los fundadores y líderes de estos movimientos a menudo eran intelectuales que adoptaron una versión del marxismo mucho antes de lanzar una insurgencia. Además, la mayoría de los rebeldes SR que derrocaron con éxito a los regímenes existentes implementaron políticas transformadoras y establecieron sus propios regímenes socialistas, siguiendo sus preceptos ideológicos.

    Los autores explican cómo la ideología marcó la diferencia. Washington y Moscú buscaron cambiar el mundo para demostrar la aplicabilidad universal de sus ideologías y sistemas sociopolíticos. Los estados recién independizados demostraron ser un terreno fértil para su competencia. Los grupos rebeldes SR representaron la cosmovisión marxista; fueron un elemento básico de la Guerra Fría: raros antes de la Segunda Guerra Mundial, casi han desaparecido desde entonces.

    Los rebeldes SR comparten muchos atributos con otros tipos de rebeldes; lo que los distingue es la combinación específica de estos atributos y su implementación. Primero, las organizaciones rebeldes disciplinadas y cohesionadas surgieron de una estructura política y militar altamente institucionalizada e integrada. Segundo, los rebeldes SR pudieron construir una densa red de interacciones con la población civil a través de una combinación de movilización y adoctrinamiento, provisión de bienes públicos y el uso de violencia selectiva.

    En general, los rebeldes SR estaban idealmente equipados para lanzar y sostener “insurgencias robustas”, es decir, insurgencias que probablemente durarían más, se librarían con mayor intensidad (produciendo más muertes relacionadas con la batalla) y representarían una mayor amenaza para los regímenes existentes en comparación con otros rebeldes. Desarrollaron y desplegaron una doctrina de guerra cuya adopción y ejecución efectiva dependían del hecho de que eran actores transformadores y transnacionales.

    Aunque la guerra de guerrillas es una táctica militar muy antigua, evolucionó a medida que los estados se volvieron más fuertes y efectivos. Los rebeldes SR tomaron el liderazgo de las poblaciones rurales al infundir a las quejas existentes un espíritu revolucionario renovado y resueltamente moderno: no solo movilizaron a los campesinos, sino que buscaron activamente convertirlos en actores revolucionarios a través del adoctrinamiento, las políticas de transformación social y las nuevas estructuras de gobernanza.

    Aquí está esta doctrina en pocas palabras: la revolución se puede lograr a través de la insurgencia armada en el campo en lugar de la acción no violenta o el levantamiento urbano. Esta plantilla, una doctrina inicialmente codificada por Mao Zedong durante la década de 1930 en China, se convirtió en una forma particular de librar la guerra conocida como “guerra popular”, “guerra revolucionaria”, guerra de guerrillas revolucionaria o “insurgencia robusta”.

    La doctrina original de Mao, a menudo infundida con un espíritu de resistencia nacional, fue refinada y elaborada por “teóricos-practicantes” como Ernesto “Che” Guevara, Régis Debray y Amilcar Cabral, entre muchos otros. La doctrina de la guerra revolucionaria se difundió ampliamente y podría ser adoptada por rebeldes no revolucionarios, pero fue desplegada completa y eficazmente principalmente por los rebeldes SR, por una razón clave: eran actores transformadores y transnacionales.

    Los rebeldes SR eran actores “transformadores”. Buscaban derrocar el orden social y político y reestructurar las jerarquías sociales existentes. Se enfrentaron a élites bien afianzadas e implementaron, a menudo costosas, políticas de redistribución de tierras; abogaron por la igualdad de género y promovieron políticas que redujeran la discriminación contra las mujeres. La combinación de marxismo, anticolonialismo y el derecho a la autodeterminación impulsó las credenciales revolucionarias y progresistas de los movimientos SR en el mundo en desarrollo.

    La doctrina de la guerra revolucionaria se desarrolló, actualizó y refinó dentro de un movimiento transnacional, una característica que falta en los rebeldes no revolucionarios. Esta dimensión transnacional aportó tres beneficios clave a los rebeldes SR: impartió y consolidó una creencia compartida en una comprensión contra-hegemónica creíble del mundo; difundió el conocimiento de un plan detallado pero también adaptable y constantemente actualizado de lucha política y social armada; y ayudó a los rebeldes SR a internacionalizar su causa, incluida, entre otras, la representación diplomática y las redes de solidaridad internacional.

    Los autores proporcionan evidencia empírica para respaldar su argumento. Utilizan un conjunto de datos de 178 guerras civiles, que cubren el período 1944-2016, para investigar el efecto que los rebeldes SR tuvieron en cuatro dimensiones del conflicto: tecnología de rebelión (TR), duración, gravedad y resultado de las guerras en las que participaron. Codifican todas las guerras civiles en función de la ideología adoptada por la principal organización rebelde, produciendo así dos grupos: el primero consiste en guerras civiles dominadas por rebeldes SR, donde el principal grupo rebelde profesó una ideología SR al comienzo de la guerra. El segundo grupo consistió en todas las guerras civiles donde el principal grupo rebelde no era SR. Un total de 41 guerras en el conjunto de datos (23% del total) fueron dominadas por rebeldes SR, mientras que 137 guerras (77%) fueron libradas por grupos no SR.

    Los autores esperan que los rebeldes SR muestren una ventaja comparativa en el lanzamiento y sostenimiento de guerras irregulares. La Tabla 1 muestra que las guerras civiles con rebeldes SR están sorprendentemente concentradas en la categoría de guerra irregular, tanto durante todo el período 1944-2016 como solo durante el período de la Guerra Fría. La Tabla 2 muestra la relación entre TR y tipos de rebeldes para todo el período 1944-2016 utilizando la variable de cuatro categorías. El hallazgo notable aquí es que los rebeldes MNL se parecen a sus pares SR más de lo que se parecen a otros secesionistas. Tanto los rebeldes SR como los MNL lucharon guerras irregulares a tasas similares, más del 80% de las veces, mientras que los otros rebeldes secesionistas lucharon guerras irregulares el 61% de las veces.

    Los datos de los autores sugieren que las guerras civiles con rebeldes SR duraron más, en promedio, que otras, lo que concuerda con sus expectativas. La Figura 2 representa las estimaciones de supervivencia de Kaplan-Meier de cada tipo de guerra civil, distinguiendo a los SR de los no SR. La Tabla 3 presenta los resultados de los modelos de riesgos proporcionales de Cox semiparamétricos; los resultados respaldan la hipótesis de que las guerras civiles dominadas por rebeldes SR tienden a durar más que las guerras dominadas por otros tipos de rebeldes.

    Los datos descriptivos sobre muertes relacionadas con la batalla muestran que las guerras civiles SR son, en promedio, más letales que todas las demás guerras civiles (Figura 3). La Tabla 4 proporciona los resultados del análisis de regresión; los resultados respaldan ampliamente la idea de que las guerras civiles que involucran a rebeldes SR tienden a ser más severas en el campo de batalla.

    Los datos descriptivos (Tabla 5) sugieren que los rebeldes SR no eran el tipo de ganadores frecuentes en las guerras civiles que los autores esperaban en función de sus características; de hecho, eran tan propensos a ser derrotados como cualquier otro rebelde. Los autores ejecutan modelos logit multinomiales que confirman que el tipo de rebelde no es estadísticamente significativo para explicar cómo terminan las guerras civiles.

    Para abordar la cuestión de qué impulsa el tipo de rebelde, los autores exploran los determinantes de las guerras civiles dominadas por rebeldes SR en comparación con los otros tipos de guerra civil (Tabla 6). Encuentran que en la mayoría de las especificaciones, los rebeldes SR eran más propensos a luchar guerras civiles en países con mayor capacidad estatal. La Guerra Fría es la correlación más fuerte de las guerras con rebeldes SR, que también eran más probables en América Latina y Asia.

    Los autores abordan la cuestión de si las características de los rebeldes SR fluyeron de su ideología política o si se derivaron del hecho de que recibieron apoyo de la URSS y otras potencias comunistas. Analizaron la orientación ideológica y las prácticas de 12 grupos para los cuales su investigación indicó que no recibieron apoyo externo de la URSS, China, Cuba u otra potencia comunista. Con una excepción, y a pesar de las diferencias, todos pertenecen claramente a la misma especie en términos de los factores que los autores destacaron: organizaciones disciplinadas y cohesionadas con énfasis en la movilización civil.

    El fin de la Guerra Fría ofrece un ejemplo obvio de una conmoción de financiación externa. Fortuna (2018) examina la trayectoria del conjunto completo de insurgencias SR que estaban activas en 1989. De ellas, el 44% llegó a un acuerdo de paz en algún momento después del final de la Guerra Fría. La mayor parte de la mitad restante luchó hasta 1996, y varios continuaron luchando hasta bien entrado el siglo XXI; de hecho, un sorprendente 16% todavía estaba luchando en 2018.

    Los autores están desconcertados por el hecho de que las rebeliones SR no se tradujeron en resultados más exitosos para los rebeldes. Conjeturan que la mayor capacidad de los rebeldes SR elevó la credibilidad del desafío existencial que plantearon a los regímenes existentes. A su vez, este desafío impulsó un considerable contraesfuerzo, atrayendo apoyo externo para estos regímenes y obligándolos a reorganizarse y mejorar su juego, contribuyendo así a su victoria.

    Los autores utilizan los índices HS y OM de capacidad estatal para evaluar esta conjetura con su conjunto de datos transnacional, centrándose en los estados que no perdieron ante los rebeldes. En los análisis de regresión lineal presentados en la Tabla 7, el coeficiente para los rebeldes SR es positivo y significativo en los cuatro modelos. Los resultados son ampliamente consistentes con la conjetura de que los estados que se enfrentaron a los rebeldes SR sí mejoraron su juego y se volvieron más fuertes (o más capaces) como resultado.

    Los autores concluyen que la ideología SR, una característica clave en las guerras civiles de la era de la Guerra Fría, las moldeó de manera decisiva y algo inesperada. Argumentan que los rebeldes SR libraron guerras irregulares más intensas y largas o insurgencias robustas, un hecho que refleja su capacidad organizativa y militar superior en comparación con otros tipos de rebeldes. Al final, sin embargo, los rebeldes SR no fueron más propensos a producir victorias en comparación con otros rebeldes.

    Los autores identifican dos procesos a través de los cuales la ideología ayudó a generar atributos que se tradujeron en un mejor desempeño en el campo de batalla: organizaciones cohesionadas y disciplinadas y una densa red de interacciones con la población civil. Argumentan que, aunque no son exclusivos de los rebeldes SR, estos atributos eran más propensos a acumularse para ellos en comparación con otros rebeldes debido a dos características: su doctrina de guerra revolucionaria y su carácter transformador y transnacional.

    Los autores argumentan que la incapacidad de los rebeldes SR para traducir su capacidad mejorada en victorias más frecuentes podría explicarse por el hecho de que representaban una amenaza significativa para los regímenes existentes, una que era tanto existencial como creíble, lo que incitó a una contramovilización igualmente significativa. Paradójicamente, las guerras civiles libradas por los rebeldes SR probablemente terminaron fortaleciendo estos regímenes en lugar de destruirlos.

    Los autores concluyen destacando la relevancia de sus hallazgos para la comprensión de los conflictos contemporáneos, particularmente aquellos que involucran a grupos rebeldes islamistas. Sugieren que los mismos factores que limitaron el éxito de los rebeldes SR durante la Guerra Fría también pueden aplicarse a las insurgencias islamistas.

    En resumen, este estudio sostiene que los rebeldes marxista-leninistas (RS), prominentes durante la Guerra Fría, moldearon fundamentalmente las guerras civiles a través de sus organizaciones disciplinadas, la movilización civil y las conexiones transnacionales, lo que condujo a insurgencias robustas. A pesar de demostrar una capacidad superior en el campo de batalla, los rebeldes RS rara vez lograron la victoria total, lo que potencialmente fortaleció a los regímenes existentes a través de la contramovilización. El análisis sugiere una sorprendente dimensión de construcción estatal en estos conflictos y destaca paralelismos con los grupos rebeldes islamistas contemporáneos, instando a un renovado enfoque en el papel de la ideología para comprender la dinámica de la guerra civil y su impacto duradero en la resiliencia estatal. Es crucial seguir explorando la interacción entre la ideología, el conflicto y la construcción estatal en la era moderna.

  • Red de Bots Ataca a Carney con Desinformación sobre Beneficios Económicos

    Una red de cuentas de redes sociales que exhibían un comportamiento “similar al de un bot” apuntó al líder liberal Mark Carney en el período previo a las elecciones federales de Canadá, alegando una conexión entre el antiguo empleador de Carney, Brookfield, y las políticas climáticas del Partido Liberal. Climate Action Against Disinformation (CAAD) analizó la actividad, encontrando cientos de cuentas en YouTube y X.com difundiendo el mensaje y expresando preocupación por el impacto potencial en la democracia canadiense.

    Una red de cuentas sospechosas de ser bots en redes sociales apuntó al líder liberal Mark Carney en el período previo a las elecciones federales, alegando que su antiguo empleador, Brookfield, se beneficiaría de la “agenda de cero emisiones netas” del partido. Esta actividad, identificada por Climate Action Against Disinformation (CAAD), una coalición de organizaciones climáticas y contra la desinformación, sugiere un esfuerzo coordinado para difundir desinformación.

    Específicamente, la red de bots sospechosos pareció sugerir, sin proporcionar evidencia, que Brookfield se beneficiaría del posible ascenso al poder de Carney. Esta campaña refleja tácticas utilizadas en otros lugares para socavar la acción climática. El copresidente de políticas de CAAD, Michael Khoo, señaló que la actividad dirigida a Carney exhibía las características de las redes de bots conocidas por difundir desinformación climática a nivel mundial. El grupo rastreó cientos de cuentas en YouTube y X.com en el período previo a las elecciones, destacando la escala de la operación.

    La agenda de “cero emisiones netas”, el foco de la campaña de desinformación, se refiere al punto en que la humanidad descarboniza lo suficiente como para dejar de aumentar el nivel de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Más de 140 países se han comprometido a alcanzar este objetivo, principalmente para 2050. Este objetivo se ha convertido en un punto focal para las campañas de desinformación climática en línea.

    Además, los objetivos de cero emisiones netas a menudo son utilizados por las cuentas de redes sociales para socavar la acción climática. Khoo explicó que estas cuentas a menudo retratan la acción climática como un movimiento que destruye empleos y beneficia a las élites. El análisis, que es preliminar, representa una instantánea de datos de redes que son cada vez más difíciles de penetrar.

    A pesar de la dificultad para atribuir la actividad de los bots, el impacto es claro. Khoo señaló que los grupos de bots en redes sociales pueden difundir desinformación, creando potencialmente un campo de juego injusto durante una elección, como se vio en las elecciones alemanas. En Canadá, estas redes de desinformación representan una amenaza para la democracia y corren el riesgo de influir en las próximas elecciones federales.

    Chris Tenove, subdirector del Centro para el Estudio de las Instituciones Democráticas de la Universidad de Columbia Británica, confirmó los hallazgos de CAAD, afirmando que las cuentas señaladas por CAAD mostraban “comportamiento inauténtico coordinado”. Observó que estas cuentas eran “hiperpartidistas, con pocos seguidores, poca comunicación auténtica, copiando y pegando texto de otros lugares”. Tenove agregó además que, si bien es poco probable que los bots cambien las posiciones de los votantes, es probable que amplifiquen los mensajes entre aquellos que ya comparten las mismas opiniones políticas.

    Este no es un incidente aislado. CAAD ha rastreado previamente el negacionismo climático en X.com en Canadá. El año pasado, el grupo documentó un aumento en la desinformación durante la temporada de incendios forestales de 2023, donde las redes difundieron afirmaciones infundadas de incendios provocados y teorías conspirativas. El informe Flame Wars advirtió sobre el crecimiento de las redes de desinformación en Canadá que tienen como objetivo movilizar a los agricultores contra la política climática.

    La actividad de los bots dirigida al cambio climático es oportunista. Khoo declaró que estas campañas a menudo son impulsadas por individuos pagados por empresas de combustibles fósiles.

    El análisis de CAAD encontró que hasta 600 cuentas publicaron el mismo “contenido sospechoso” en X.com, amplificando un mensaje anti-Carney. Al menos 60 de estas cuentas eran “fuertemente sospechosas” de ser bots, careciendo de fotos de perfil, biografías y contenido original.

    Los bots compartieron videos de canales de derecha conocidos por difundir teorías conspirativas, como Rebel News, Northern Perspective y Moose on the Loose. Un video compartido por la red de bots sospechosos alegaba que el “comisionado de debates de Carney” intentó censurar a Rebel News. Varias cuentas compartieron videos que presentaban la misma entrevista con un “denunciante”.

    Un video, titulado “Denunciantes de la RCMP nombran a 9 TRAIDORES en el gobierno liberal de Mark Carney”, se compartió ampliamente. Otro video, titulado “Denunciante: ¡NO ELIJAN A MARK CARNEY! ADVERTENCIA de un banquero de inversión si los liberales ganan las elecciones”, recibió más de 300.000 visualizaciones.

    A diferencia de muchas campañas de bots, las cuentas se crearon antes de 2024, pero habían publicado poco contenido hasta las publicaciones sobre Carney. Esto sugiere que las cuentas estuvieron inactivas hasta que se reactivaron para un propósito específico antes de las elecciones, lo que indica un esfuerzo estratégico y coordinado para influir en el resultado electoral.

    Una red de cuentas sospechosas de ser bots atacó al líder liberal Mark Carney, sugiriendo falsamente que su antiguo empleador, Brookfield, se beneficiaría de la “agenda de cero emisiones netas” del partido liberal. Este comportamiento inauténtico coordinado, amplificado a través de canales de derecha como Rebel News, amenaza la democracia canadiense y resalta la creciente contaminación de plataformas como X.com con desinformación climática, una táctica a menudo explotada durante las elecciones. A medida que estas redes evolucionan y se vuelven más difíciles de rastrear, la alfabetización mediática crítica y la vigilancia son esenciales para salvaguardar la participación democrática informada.

  • Reino Unido y UE, unidos contra aranceles de Trump

    En medio de las crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos bajo las políticas arancelarias del presidente Donald Trump, Gran Bretaña y la Unión Europea se preparan para formalizar una declaración que promueve el “comercio libre y abierto”. Esta medida señala un posible contrapeso a la agenda de Trump, mientras que el gobierno del Reino Unido intenta simultáneamente negociar exenciones de los nuevos aranceles estadounidenses.

    Gran Bretaña y la Unión Europea están a punto de solidificar su compromiso con el libre comercio, una medida que contrarresta directamente las políticas proteccionistas defendidas por Donald Trump. Específicamente, se está preparando una declaración formal, que señala un frente unificado contra los aranceles y las restricciones comerciales. Esta declaración subraya una visión compartida para una economía global que prioriza los mercados abiertos y el libre flujo de bienes y servicios.

    Además, un borrador filtrado de esta declaración, obtenido por POLITICO, revela los principios centrales que sustentan el acuerdo. El borrador describe explícitamente una “nueva asociación estratégica” entre Londres y Bruselas. Esta asociación se basa explícitamente en “mantener la estabilidad económica global” y un “compromiso mutuo con el comercio libre y abierto”. Esto sugiere una profunda creencia en los beneficios del comercio internacional y la voluntad de colaborar para defender sus principios.

    Además de la postura de la UE, el gobierno del Reino Unido, bajo Keir Starmer, está activamente involucrado en negociaciones con la administración Trump. El objetivo principal de estas discusiones es asegurar una exención de los nuevos aranceles impuestos por el presidente estadounidense. Este doble enfoque, forjar una fuerte alianza con la UE mientras se buscan simultáneamente acuerdos con Estados Unidos, destaca el complejo acto de equilibrio que el Reino Unido está llevando a cabo en el panorama comercial global actual.

    Gran Bretaña y la UE ultiman una declaración de “libre y abierto comercio,” aparentemente contrarrestando las políticas proteccionistas de Donald Trump, mientras el gobierno británico negocia simultáneamente con EE. UU. para evitar nuevos aranceles. ¿Reconfigurará este tira y afloja transatlántico la dinámica del comercio global?

  • Pakistán amenaza represalias nucleares a India

    Las tensiones entre India y Pakistán se han intensificado bruscamente tras un reciente ataque terrorista en Pahalgam, India, que resultó en 26 muertes. En respuesta, India anunció contramedidas, incluyendo la suspensión del Tratado de Aguas del Indo y la revocación de visados para ciudadanos pakistaníes. Esto ha llevado a una serie de declaraciones cada vez más agresivas por parte de funcionarios pakistaníes, notablemente una amenaza nuclear directa del Ministro Hanif Abbasi.

    Tras la escalada de tensiones, el ministro pakistaní Hanif Abbasi emitió una serie de declaraciones incendiarias, intensificando la ya tensa relación entre Pakistán e India. Las declaraciones de Abbasi, llenas de amenazas y acusaciones, representan un deterioro significativo en el discurso diplomático.

    En primer lugar, Abbasi lanzó una amenaza directa de represalia nuclear contra India. Afirmó que si India detuviera el suministro de agua de Pakistán suspendiendo el Tratado de Aguas del Indo, Pakistán estaría preparado para “una guerra a gran escala”. Declaró explícitamente que el arsenal nuclear de Pakistán, incluidos “los misiles Ghori, Shaheen y Ghaznavi junto con 130 ojivas nucleares”, era “solo para India”. Esta declaración constituye una grave amenaza, ya que vincula directamente un posible acto de agresión (detener el suministro de agua) con el posible uso de armas nucleares. Esta postura agresiva suscita serias preocupaciones sobre la estabilidad regional y la posibilidad de errores de cálculo.

    Además, Abbasi enfatizó el secreto que rodea el arsenal nuclear de Pakistán. Afirmó que las ubicaciones de estas armas estaban ocultas en todo el país, listas para atacar si se les provocaba. Esta declaración sirve para amplificar la amenaza al sugerir que India no podría anticipar ni defenderse de un posible ataque nuclear. La ambigüedad deliberada que rodea la ubicación de las armas nucleares es una táctica que a menudo se emplea para aumentar la disuasión, pero en este contexto, contribuye a un clima de miedo y desconfianza.

    Además de la amenaza nuclear, Abbasi abordó las posibles consecuencias económicas de las acciones de India. Se burló de la decisión de India de suspender el suministro de agua y los lazos comerciales, sugiriendo que Nueva Delhi estaba empezando a darse cuenta de las repercusiones negativas de sus acciones. También destacó la interrupción causada por el cierre del espacio aéreo de Pakistán a los vuelos indios, afirmando que las aerolíneas indias podrían quebrar si el cierre continuaba. Esto demuestra un intento de retratar a Pakistán como resistente y capaz de soportar la presión económica, al tiempo que sugiere que India es vulnerable.

    El contexto de las declaraciones de Abbasi reside en las secuelas del ataque terrorista de Pahalgam, que causó 26 muertes. India anunció contramedidas contra Pakistán en respuesta al ataque, incluida la suspensión del Tratado de Aguas del Indo y la revocación de visas para ciudadanos pakistaníes. Las declaraciones de Abbasi fueron una respuesta directa a estas acciones, reflejando un sentimiento de desafío y una voluntad de intensificar el conflicto.

    Sumándose a la volátil situación, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, hizo declaraciones polémicas días antes de las declaraciones de Abbasi. Asif admitió que Pakistán había apoyado y entrenado a grupos terroristas durante “las últimas tres décadas”, pero desvió la culpa a Estados Unidos y Occidente. Declaró: “Hemos estado haciendo este trabajo sucio para Estados Unidos y Occidente, incluida Gran Bretaña, durante tres décadas”. Esta admisión, junto con el intento de desviar la responsabilidad, complica aún más el ya complejo panorama geopolítico.

    Además, Asif acusó a India de “escenificar” el ataque terrorista de Pahalgam. Afirmó que Lashkar-e-Taiba ya no existe y que nunca había oído hablar de The Resistance Front, el grupo que se atribuyó la responsabilidad del ataque. Esta negación y la acusación de escenificar el ataque son altamente incendiarias y socavan cualquier posibilidad de cooperación o reconciliación. Esta postura exacerba aún más las tensiones y alimenta el ciclo de culpas y contraculpas.

    En conclusión, las declaraciones de los ministros pakistaníes Hanif Abbasi y Khawaja Asif representan una escalada significativa de las tensiones entre Pakistán e India. Las amenazas nucleares directas de Abbasi, junto con su evaluación de las repercusiones económicas, y las polémicas afirmaciones y acusaciones de Asif, crean una situación profundamente preocupante. Estas declaraciones no solo exacerban la desconfianza existente, sino que también aumentan significativamente el riesgo de errores de cálculo y nuevos conflictos. La comunidad internacional debe tomarse en serio estas declaraciones y trabajar para desescalar la situación antes de que se salga de control.

    Las crecientes tensiones entre India y Pakistán alcanzaron su punto álgido cuando el ministro pakistaní Hanif Abbasi amenazó con represalias nucleares, afirmando que 130 ojivas están dirigidas a India y ocultas en todo el país. Esto sigue a las contramedidas de India, incluida la suspensión del Tratado de Aguas del Indo y la revocación de visados, en respuesta a un ataque terrorista. Además, el ministro de Defensa Khawaja Asif admitió el apoyo pasado de Pakistán a grupos terroristas y acusó a India de orquestar el ataque, exacerbando aún más la crisis. La situación exige una desescalada urgente y nuevos esfuerzos diplomáticos para prevenir un conflicto catastrófico.

  • Canadá: Vínculos con EE. UU. tan agrios como con Rusia; China, favorable

    Una encuesta reciente revela un cambio sorprendente en la opinión pública canadiense sobre las relaciones internacionales. Los canadienses ahora ven su relación con Estados Unidos tan mal como la que tienen con Rusia, mientras que expresan opiniones sorprendentemente positivas sobre los lazos con China y, particularmente, con México. Este sentimiento se atribuye en gran medida al impacto de las políticas y acciones del expresidente estadounidense Donald Trump en la soberanía y la economía de Canadá.

    Según una encuesta reciente de Leger, los canadienses expresan una insatisfacción significativa con su relación con Estados Unidos, lo que refleja el sentimiento negativo hacia Rusia. Solo el 16% de los canadienses encuestados creen que Canadá tiene una buena relación con Estados Unidos, una cifra casi idéntica al 15% que siente lo mismo sobre los lazos con Rusia. Esto sugiere un descontento profundamente arraigado con el estado actual de las relaciones con su vecino del sur.

    En contraste, la encuesta revela una perspectiva más positiva sobre las relaciones con otras naciones. Un notable 36% de los canadienses perciben una buena relación con Beijing, mientras que un 75% o más, significativamente mayor, mantiene esta opinión sobre los lazos con México, la Unión Europea y el Reino Unido. Estas cifras resaltan la voluntad de interactuar con otros actores globales, particularmente aquellos percibidos como menos problemáticos que Estados Unidos o Rusia.

    Jack Jedwab, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Estudios Canadienses, atribuye la mala evaluación de la relación con Estados Unidos a las altas expectativas que no se están cumpliendo. Destaca la naturaleza sorprendente de los resultados de la encuesta, señalando que los canadienses evalúan su relación con Estados Unidos tan mal como lo hacen con Rusia, e incluso ven su relación con China de manera más favorable. Este cambio de perspectiva subraya el profundo impacto de los acontecimientos recientes en la opinión pública canadiense.

    Jedwab explica además que el sentimiento negativo hacia Estados Unidos está impulsado en gran medida por las acciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien, según Jedwab, amenazó la soberanía y la economía de Canadá. Incluso llega a decir que Trump ha “hecho más para unificar a los canadienses que cualquier líder desde el período posterior a la Confederación”, destacando el efecto unificador de las amenazas externas percibidas. Esta percepción de amenaza ha teñido significativamente las opiniones canadienses sobre Estados Unidos.

    La encuesta también revela una dinámica interesante con respecto a México. A pesar de que algunos políticos canadienses, como el primer ministro de Ontario, Doug Ford, intentan distanciar a Canadá de México en cuestiones como el tráfico de fentanilo y la migración, los canadienses todavía perciben fuertes lazos con México. Jedwab sugiere que esto se debe a que los canadienses reconocen desafíos compartidos con México, particularmente en lo que respecta a su relación con Estados Unidos, su aliado más importante.

    Además, el artículo destaca el interés de China en forjar una asociación con Canadá. El embajador chino en Canadá, Wang Di, propuso una colaboración para contrarrestar el “acoso” estadounidense y desafiar las reglas comerciales globales. Jedwab ve esto como una oportunidad potencial para reordenar el panorama global, aunque sigue siendo cauteloso sobre la viabilidad de tal asociación. Esta propuesta de China sugiere un interés estratégico en cultivar una relación más fuerte con Canadá, potencialmente como contrapeso a Estados Unidos.

    Jedwab enfatiza que los canadienses evalúan sus relaciones con otros países en función de sus expectativas. Para China, la encuesta sugiere que los canadienses pueden anticipar relaciones tensas, pero también ven una oportunidad de mejora, dado el punto bajo al que han llegado las relaciones en los últimos años. Esta perspectiva se ve respaldada además por el hecho de que los encuestados en Alberta y Columbia Británica, provincias muy involucradas en el comercio con China, ven las relaciones con Beijing particularmente negativamente.

    El artículo también reconoce el panorama político en Canadá, mencionando las opiniones contrastantes de figuras políticas prominentes. El líder liberal Mark Carney ha descrito a Beijing como “la mayor amenaza para la seguridad de Canadá”, mientras que el líder conservador Pierre Poilievre ha caracterizado constantemente a Beijing como una autocracia que perturba el orden mundial. Estos puntos de vista divergentes demuestran la complejidad del tema y el potencial de futuros debates políticos.

    En conclusión, Jedwab argumenta que incluso una relación positiva puede percibirse como mala, dependiendo de las expectativas. Cree que el próximo primer ministro heredará un país que desea una mejor relación con Estados Unidos y que este sentimiento debe canalizarse de manera constructiva. Los resultados de la encuesta, por lo tanto, ofrecen una instantánea de una nación que lucha con su lugar en el mundo, buscando redefinir sus relaciones y navegar por un panorama global complejo.

    Los canadienses perciben las relaciones con EE. UU. como sorprendentemente tensas, similares a las que tienen con Rusia, principalmente debido a las acciones de Donald Trump. A la vez, existe una apertura inesperada a mejorar los lazos con China y una fuerte percepción positiva de las relaciones con México, posiblemente influenciada por desafíos compartidos y el deseo de contrarrestar la influencia estadounidense. El próximo gobierno canadiense se enfrenta a una nación que busca una relación más constructiva con EE. UU., lo que exige un enfoque matizado para navegar las complejas dinámicas globales.

  • Jefes del Parlamento Europeo Arremeten Contra la Política Rusa de Trump

    En una severa crítica a la política estadounidense, los presidentes de las comisiones de asuntos exteriores de ocho parlamentos europeos, incluyendo el de Ucrania, han instado al presidente Donald Trump a adoptar una postura más firme contra Rusia. Esto ocurre en medio de preocupaciones de que la administración Trump está siguiendo una política de apaciguamiento hacia Moscú, deteniendo el apoyo a Ucrania mientras aparentemente prioriza el compromiso con el presidente ruso Vladimir Putin, una dinámica que ha creado una brecha con aliados europeos clave.

    El 25 de abril, los presidentes de las comisiones de asuntos exteriores de ocho parlamentos europeos emitieron una fuerte condena al enfoque del presidente estadounidense Donald Trump hacia Rusia, según un documento obtenido por The Kyiv Independent. Específicamente, instaron a Trump a abandonar lo que percibían como una política de apaciguamiento hacia Moscú y, en cambio, adoptar una “postura resuelta”. Este llamado a la acción subraya una divergencia significativa en las perspectivas entre los aliados europeos y la administración estadounidense con respecto al manejo de la agresión de Rusia.

    La declaración, firmada por los presidentes de las comisiones de asuntos exteriores del Reino Unido, Francia, la República Checa, Lituania, Letonia, Estonia y Ucrania, destaca un frente europeo unificado en oposición a la percibida lenidad de Trump. Los firmantes advirtieron explícitamente contra “ceder a su [Rusia] chantaje y engaño”, lo que indica una profunda preocupación por las posibles consecuencias de un enfoque más suave. Este frente unificado demuestra una comprensión compartida de la amenaza que representa Rusia y un compromiso de defender las normas internacionales y la soberanía de Ucrania.

    La crítica de los funcionarios europeos se basa en su observación de las acciones de Trump, particularmente su cambio de tono hacia Ucrania. El documento señala que Trump ha adoptado una postura más crítica hacia Ucrania en comparación con su predecesor. Además, la administración Trump ha suspendido temporalmente el apoyo militar y de inteligencia a Kiev. Estas acciones, junto con la falta de presión significativa sobre Rusia para que ponga fin a su guerra en Ucrania, han alimentado la preocupación entre los aliados europeos de que Estados Unidos no está abordando adecuadamente la amenaza que representa Moscú.

    El núcleo de la declaración de los funcionarios europeos es un llamado directo a un cambio en la política estadounidense. Instaron explícitamente a “poner fin a la política de apaciguamiento” y abogaron por una “postura unida y resuelta contra el régimen terrorista de Rusia”. Este lenguaje enérgico refleja su creencia de que la negociación con el presidente ruso Vladimir Putin es inútil. Afirman que el objetivo principal de Putin es socavar y humillar a Estados Unidos, destacando las implicaciones estratégicas percibidas de la situación.

    Además, los funcionarios europeos fueron más allá de simplemente criticar el enfoque estadounidense. También propusieron acciones concretas para abordar la situación. Pidieron a Estados Unidos y a otros miembros de la OTAN que admitieran a Ucrania en la OTAN “sin demora” y que aceleraran la adhesión de Ucrania a la Unión Europea. Esto demuestra un compromiso de integrar a Ucrania en las estructuras euroatlánticas y proporcionarle las garantías de seguridad que necesita.

    La declaración también invocó un precedente histórico, advirtiendo contra la repetición de los errores de Múnich en 1938. Esta comparación subraya la creencia de los funcionarios europeos de que el apaciguamiento solo envalentona a los agresores y, en última instancia, conduce a un mayor conflicto. Esta analogía histórica sirve para amplificar la urgencia y la gravedad de la situación, enfatizando la necesidad de una acción decisiva.

    Los funcionarios europeos también abordaron la cuestión de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Subrayaron que no puede haber “ningún compromiso ni presión externa” sobre Ucrania con respecto a estas cuestiones. Esta declaración desafía directamente los informes de que Estados Unidos está considerando reconocer el control ruso sobre Crimea, que Rusia ha ocupado desde 2014, como parte de un posible acuerdo de paz. Esta postura refleja un firme compromiso de defender el derecho internacional y proteger las fronteras de Ucrania.

    Además de estos puntos, los funcionarios europeos también propusieron medidas económicas para apoyar a Ucrania. Instaron a Europa a confiscar los activos rusos congelados y redirigirlos para apoyar a Ucrania. Esta propuesta refleja el deseo de responsabilizar a Rusia por sus acciones y proporcionar a Ucrania los recursos que necesita para reconstruir y recuperarse. Esta acción también enviaría un mensaje claro a Rusia de que su agresión tendrá consecuencias económicas.

    Finalmente, el documento destaca los puntos de vista divergentes entre Estados Unidos y sus aliados europeos con respecto al camino para poner fin a la invasión a gran escala de Rusia. Una copia de una propuesta de paz entregada a Estados Unidos por funcionarios ucranianos y europeos a principios de semana reveló estas diferentes perspectivas. Esto subraya la creciente tensión y desacuerdo entre Estados Unidos y sus aliados sobre cómo abordar el conflicto en curso.

    Ocho líderes del Parlamento Europeo han advertido severamente al Presidente Trump, condenando su enfoque hacia Rusia como “apaciguamiento” y urgiendo una postura firme contra Moscú. Critican la suspensión temporal de la ayuda a Ucrania, la búsqueda de negociaciones con Putin y los informes sobre un posible reconocimiento estadounidense del control ruso sobre Crimea. La declaración defiende la pronta adhesión de Ucrania a la OTAN y la UE, pide que los activos rusos congelados se utilicen para apoyar a Ucrania y destaca una creciente divergencia de puntos de vista sobre un posible acuerdo de paz. Las crecientes tensiones exigen un renovado compromiso con la unidad transatlántica y un apoyo inquebrantable a la soberanía de Ucrania; la historia nos enseña los peligros de la inacción.

  • Relación Canadá-EEUU tan agria como con Rusia

    Una encuesta reciente revela un cambio sorprendente en la opinión pública canadiense sobre las relaciones internacionales. Los canadienses están expresando opiniones significativamente negativas sobre la relación con Estados Unidos, clasificándola tan mal como sus lazos con Rusia, mientras que al mismo tiempo muestran apertura a fortalecer las conexiones con China y México. Este sentimiento se atribuye en gran medida al impacto de las políticas y la retórica del expresidente estadounidense Donald Trump en la soberanía y la economía de Canadá.

    Según una reciente encuesta de Leger, una porción significativa de canadienses percibe que su relación con Estados Unidos se encuentra en un estado crítico, reflejando su evaluación de los lazos con Rusia. Específicamente, solo el 16% de los canadienses encuestados cree que Canadá tiene una buena relación con Estados Unidos, una cifra muy similar al 15% que siente lo mismo sobre las relaciones con Rusia. Esta cruda comparación destaca una tendencia preocupante en la opinión pública canadiense con respecto a su aliado más importante.

    Además, la encuesta revela una sorprendente apertura a mejorar las relaciones con otras naciones, particularmente China y México. Un notable 36% de los canadienses encuestados cree que Ottawa tiene una buena relación con Beijing. Sin embargo, este número palidece en comparación con el 75% o más que tiene una visión positiva de los lazos con México, la Unión Europea y el Reino Unido. Estas cifras sugieren un posible cambio en las prioridades de la política exterior canadiense y una disposición a explorar asociaciones alternativas.

    La percepción negativa de la relación Canadá-Estados Unidos, según Jack Jedwab, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Estudios Canadienses, está impulsada en gran medida por expectativas no cumplidas. Los canadienses, argumenta, generalmente tienen expectativas más altas para su relación con Estados Unidos de lo que refleja la realidad actual. El hecho de que los canadienses evalúen sus relaciones con Estados Unidos tan mal como con Rusia, e incluso vean sus relaciones con China de manera más favorable, es descrito por Jedwab como “alucinante”, lo que subraya la profundidad de la insatisfacción.

    Los hallazgos de la encuesta se ven aún más corroborados por otras encuestas recientes. Una encuesta de Ipsos, realizada exclusivamente para Global News, reveló que la relación Canadá-Estados Unidos se considera el tercer tema más importante que enfrenta el país, con el 11% de los canadienses que lo clasifican como su principal prioridad. Además, una encuesta de Ipsos de febrero indicó que el 68% de los canadienses encuestados tiene una visión disminuida de Estados Unidos, y dos tercios expresaron intenciones de reducir su consumo de bienes fabricados en Estados Unidos y viajar a Estados Unidos. Esto demuestra un impacto tangible de la tensa relación en el comportamiento y el sentimiento del consumidor canadiense.

    Un factor clave que contribuye a la tensa relación, según Jedwab, son las acciones del expresidente estadounidense Donald Trump. Sugiere que las políticas y la retórica de Trump, que se han percibido como una amenaza para la soberanía y la economía de Canadá, han unificado a los canadienses a un grado sin precedentes. Este sentimiento se hace eco en los resultados de la encuesta, que revelan una insatisfacción generalizada con el estado actual de las cosas.

    Curiosamente, la encuesta también destaca una percepción positiva de la relación de Canadá con México, a pesar de los recientes intentos políticos de distanciar a los dos países. Jedwab señala que los canadienses pueden percibir desafíos compartidos con México, particularmente en relación con sus respectivas relaciones con Estados Unidos. Esto sugiere un potencial para fortalecer los lazos entre Canadá y México, impulsado por una comprensión compartida de los desafíos planteados por Estados Unidos.

    La encuesta también revela una posible apertura a mejorar las relaciones con China, a pesar de las tensiones existentes. El embajador chino en Canadá, Wang Di, incluso ha propuesto una asociación para contrarrestar la influencia estadounidense, lo que sugiere una disposición a colaborar en temas como el comercio global. Jedwab ve esto como una posible oportunidad para reorganizar, aunque advierte sobre las complejidades de tal asociación.

    Sin embargo, la encuesta también reconoce las complejidades existentes en la relación Canadá-China. El hecho de que los encuestados en Alberta y Columbia Británica, provincias muy involucradas en el comercio con China, califiquen las relaciones con Beijing como particularmente malas, sugiere que las realidades económicas de la relación no siempre se ven positivamente. Además, las diferentes opiniones de líderes políticos como Mark Carney y Pierre Poilievre sobre el papel de China en el mundo resaltan el debate en curso sobre la naturaleza de la relación.

    En conclusión, la encuesta pinta un panorama complejo del sentimiento de la política exterior canadiense. Si bien los canadienses expresan insatisfacción con el estado actual de las relaciones con Estados Unidos, también demuestran una disposición a explorar asociaciones alternativas y una comprensión matizada de los desafíos y oportunidades que presentan los diferentes países. El próximo Primer Ministro enfrentará el desafío de navegar estas complejas relaciones y canalizar el deseo del público de mejorar las relaciones con socios clave, particularmente Estados Unidos.

    Los canadienses perciben una relación tensa con EE. UU., comparable a la de Rusia, principalmente debido a las acciones de Donald Trump. A la vez, muestran una visión más positiva de sus lazos con China y México, posiblemente influenciada por la búsqueda de alianzas alternativas en un panorama global cambiante. Las próximas elecciones probablemente requerirán un enfoque en mejorar constructivamente las relaciones Canadá-EE. UU., a pesar del descontento generalizado. Se recomienda una mayor exploración de las prioridades de política exterior en evolución de Canadá.

  • Orden de Trump sobre minería submarina desata disputa internacional

    Recientemente, el expresidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva con el objetivo de aumentar las actividades de minería en aguas profundas tanto dentro de las aguas estadounidenses como en áreas internacionales. Esta medida, destinada a fortalecer el acceso de Estados Unidos a minerales cruciales utilizados en diversas industrias, ha generado críticas, particularmente de China, que afirma que viola el derecho internacional. Las profundidades marinas albergan valiosos recursos como los nódulos polimetálicos, ricos en minerales como el cobalto y las tierras raras, pero la perspectiva de su extracción plantea preocupaciones legales y ambientales.

    La orden ejecutiva de Donald Trump sobre la minería en aguas profundas ha provocado una importante controversia internacional, particularmente con China. La orden tiene como objetivo acelerar el acceso de Estados Unidos a los minerales críticos que se encuentran en las profundidades marinas, incluidos los utilizados en la industria aeroespacial, la tecnología verde y la atención médica.

    En consecuencia, China ha condenado enérgicamente la orden, afirmando que “viola el derecho internacional”. Esta condena destaca el complejo panorama geopolítico que rodea la carrera por los recursos en las profundidades marinas.

    Específicamente, la orden busca establecer a Estados Unidos como líder en la exploración responsable de minerales en los fondos marinos, una medida que parece eludir las negociaciones en curso de la ONU con respecto a la gobernanza de la minería en aguas profundas en aguas internacionales. Muchas naciones, incluida China, se han mostrado reacias a emitir permisos hasta que se establezca un marco integral para el reparto de recursos.

    Además, el objetivo principal de la orden es aumentar el acceso a los nódulos polimetálicos, rocas en forma de patata ricas en minerales críticos como el cobalto y las tierras raras, que son cruciales para diversas industrias. La administración estima que la minería en aguas profundas podría impulsar significativamente el PIB del país y crear numerosos empleos.

    Sin embargo, la orden ha enfrentado oposición de varios sectores, incluidos grupos ecologistas y científicos que están profundamente preocupados por el daño potencial a los ecosistemas marinos. Jeff Watters de Ocean Conservancy, un grupo ambientalista con sede en Estados Unidos, expresó su preocupación, afirmando que la minería en aguas profundas es “una empresa profundamente peligrosa para nuestro océano” y que el daño impactará en toda la columna de agua.

    Por el contrario, la industria minera, representada por empresas como The Metals Company (TMC), disputa estas afirmaciones ambientales. El director ejecutivo de TMC, Gerard Barron, ha argumentado previamente que la zona abisal tiene muy bajas concentraciones de vida y que el impacto ambiental es menor que otras operaciones mineras. También ha declarado su esperanza de comenzar la minería para fin de año.

    Además, las posibles consecuencias ambientales de la minería en aguas profundas son un importante punto de controversia. Un estudio reciente del Museo de Historia Natural y el Centro Nacional de Oceanografía examinó los impactos a largo plazo de una prueba realizada en la década de 1970. El estudio reveló que, si bien algunas criaturas que habitan en los sedimentos pudieron recuperarse, los animales más grandes no regresaron, lo que sugiere que el proceso de minería podría tener efectos duraderos en el ecosistema.

    Además, la UE, el Reino Unido y otras naciones apoyan una moratoria sobre la minería en aguas profundas hasta que se realice más investigación científica, lo que subraya la preocupación generalizada sobre los riesgos ambientales. Esto destaca la necesidad de un enfoque cauteloso y una comprensión integral de los posibles impactos ecológicos antes de que comiencen las operaciones mineras a gran escala.

    Finalmente, la oposición de China también se basa en su dominio en la producción mundial de tierras raras y metales críticos. La frustración de Trump con esta relativa debilidad de la posición de Estados Unidos, como señalaron los analistas, es un factor clave que impulsa la orden. Un funcionario estadounidense declaró que el objetivo es que Estados Unidos “se adelante a China en este espacio de recursos bajo el océano”. Esto subraya las dimensiones geopolíticas del problema, con Estados Unidos y China compitiendo por el control de estos valiosos recursos.

    El artículo describe la orden ejecutiva de Trump para acelerar la minería en aguas profundas, buscando aumentar el acceso de EE. UU. a minerales críticos y competir con China. Esta medida enfrenta críticas internacionales, especialmente de China, que alega una violación del derecho internacional, y genera serias preocupaciones ambientales sobre el daño potencial a los ecosistemas marinos. Aunque defensores como The Metals Company disputan estas afirmaciones, la investigación científica sugiere impactos a largo plazo en la vida marina y la naturaleza irremplazable de los nódulos ricos en minerales. Es crucial una mayor exploración de las evaluaciones de impacto ambiental y los marcos legales internacionales para garantizar una gestión responsable de los recursos y proteger nuestros océanos.