El consumo de sustancias en los Estados Unidos es más prevalente y complejo de lo que se pensaba anteriormente. Un nuevo estudio publicado en el American Journal of Public Health, que involucró a más de 30,000 participantes, revela que casi uno de cada cinco adultos estadounidenses ha consumido múltiples drogas en el último año, lo que destaca la necesidad de una comprensión más matizada de los patrones de consumo de drogas y enfoques personalizados para la prevención y el tratamiento.
Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz Medical Campus arroja luz sobre la prevalencia y complejidad del consumo de sustancias en los Estados Unidos. Sus hallazgos, publicados en el American Journal of Public Health, indican que una parte significativa de la población adulta se involucra en el consumo de múltiples drogas, lo que significa que usan múltiples drogas en un año. Esto desafía la noción de que el consumo de sustancias se limita típicamente a una sola sustancia, revelando un panorama más intrincado del consumo de drogas.
El estudio, que involucró una muestra sustancial de 30,000 participantes, profundizó en los patrones de consumo de drogas entre los adultos estadounidenses. Al examinar el uso de medicamentos recetados, sustancias recreativas como el cannabis y drogas ilegales como la cocaína, los investigadores pudieron identificar patrones distintos en la forma en que las personas combinan y usan estas sustancias. Esta segmentación proporciona un marco valioso para comprender las diversas formas en que los individuos se relacionan con las drogas.
Como señala Karilynn Rockhill, PhD, autora principal del estudio e investigadora de la Escuela de Salud Pública de Colorado en CU Anschutz, “Nuestros hallazgos revelan una imagen más matizada del consumo de sustancias en los EE. UU.”. Este matiz subraya la necesidad de alejarse de los enfoques únicos para abordar el consumo de sustancias. Rockhill enfatiza que “Es esencial que pasemos a enfoques personalizados tanto en la atención médica como en la salud pública para abordar estos diversos patrones de consumo de drogas y garantizar que proporcionemos opciones efectivas de prevención y tratamiento”. Esta opinión experta destaca la implicación crítica de los hallazgos del estudio para la salud pública y la práctica clínica.
Específicamente, el estudio encontró que un notable 21% de los adultos informaron haber usado más de una droga en el último año. Estos individuos fueron categorizados en cuatro patrones comunes de consumo de múltiples drogas, lo que ilustra las diferentes formas en que se combinan y utilizan las sustancias. Estos patrones ofrecen una comprensión concreta de los diversos comportamientos observados dentro de la población.
El primer patrón identificado, denominado “Uso guiado médicamente”, representó el 11.5% de los adultos encuestados. Este grupo dependía principalmente de medicamentos recetados, pero también informó cierto uso de cannabis. Esto sugiere un patrón en el que los individuos probablemente se relacionan con el sistema de atención médica para su consumo principal de drogas, pero pueden estar complementando o usando cannabis junto con sus tratamientos recetados.
Después de esto, el patrón de “Uso centrado en el cannabis” se observó en el 4.0% de los participantes. Este grupo usó predominantemente cannabis, a menudo en combinación con varias otras drogas, e informó con frecuencia el uso simultáneo de estas sustancias. Este patrón destaca el papel central del cannabis para este grupo y su tendencia a combinarlo con otras sustancias, lo que podría aumentar la complejidad de su consumo de sustancias.
Otro patrón distinto, “Uso autoguiado”, representó el 3.4% de la población adulta. Este grupo se caracterizó por el uso de medicamentos recetados sin la guía o supervisión de un médico. Este patrón es particularmente preocupante, ya que sugiere un posible uso indebido o falta de supervisión médica adecuada para sustancias que están destinadas a fines terapéuticos.
Finalmente, el patrón de “Uso indiscriminado” se identificó en el 2.1% de los participantes. Este grupo exhibió un enfoque menos estructurado del consumo de múltiples drogas, combinando varias drogas diferentes sin una preferencia clara por las sustancias recetadas o recreativas. Este patrón sugiere una participación más amplia y potencialmente más caótica con múltiples sustancias.
Además, la investigación indicó que ciertos grupos dentro de estos patrones enfrentan mayores riesgos. En particular, aquellos categorizados bajo “uso centrado en el cannabis” y “uso indiscriminado” demostraron tasas más altas de trastornos por consumo de sustancias. Este hallazgo es particularmente significativo, ya que es posible que estos grupos no interactúen regularmente con los profesionales de la salud, lo que dificulta la identificación y el abordaje de sus problemas de consumo de sustancias.
Dados estos diversos patrones y los riesgos asociados, Rockhill enfatiza la necesidad de estrategias personalizadas y, posiblemente, nuevos métodos de divulgación. Los enfoques actuales, sugiere, pueden ser insuficientes para abordar eficazmente las diversas formas en que las personas están usando drogas actualmente. Esto destaca la necesidad de innovación y adaptación en los esfuerzos de prevención y tratamiento.
Para abordar eficazmente este complejo problema, Rockhill sugiere pasos concretos. “Mejorar los exámenes por parte de los médicos y la divulgación de salud pública puede ayudar a identificar los riesgos y apoyar la reducción o el abandono del consumo de sustancias”, afirma. Esta recomendación experta subraya la importancia de la identificación y la intervención proactivas tanto en entornos clínicos como comunitarios.
Es importante señalar que esta valiosa investigación fue posible gracias a la financiación proporcionada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), lo que significa la importancia nacional y el reconocimiento de la comprensión de las complejidades del consumo de sustancias en los EE. UU.
Un nuevo estudio revela que casi uno de cada cinco adultos estadounidenses consume múltiples drogas, con patrones definidos como uso guiado médicamente, centrado en el cannabis, autoguiado o indiscriminado. Estos patrones subrayan la necesidad de atención médica personalizada y estrategias de salud pública, mejores exámenes y divulgación específica para abordar eficazmente este complejo problema y reducir los trastornos por consumo de sustancias. Para profundizar en los matices de los patrones de consumo de sustancias y las posibles intervenciones, explore el estudio completo publicado en el American Journal of Public Health.