Las recientes acciones de la administración Trump han llevado a la terminación de numerosas subvenciones federales para la investigación médica, citando la necesidad de eficiencia gubernamental o la eliminación de fondos relacionados con la diversidad, la equidad y la inclusión. Estos recortes, que suman $1.8 mil millones de dólares de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), han desatado un debate sobre su impacto en la investigación médica crucial, las carreras profesionales y el liderazgo científico de Estados Unidos.
Las acciones de la administración Trump, impulsadas por el deseo de eficiencia gubernamental y la eliminación de fondos relacionados con la diversidad, la equidad y la inclusión, han resultado en recortes sustanciales a la financiación de la investigación médica, lo que ha generado una preocupación significativa dentro de la comunidad científica. Estos recortes, que suman $1.81 mil millones, han llevado a la terminación de casi 700 subvenciones de los NIH entre finales de febrero y principios de abril. Esto representa aproximadamente el 3.3 por ciento del presupuesto operativo general de los NIH, según un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association.
El impacto de estos recortes no ha sido uniforme en todas las áreas de investigación. Si bien los científicos de 24 de los 26 institutos de los NIH han experimentado la terminación de fondos, el Instituto Nacional de Minorías en Salud y Disparidades de Salud se ha visto afectado de manera desproporcionada. Este instituto, dedicado a la investigación sobre las disparidades de salud, perdió casi $224 millones de sus aproximadamente $755 millones en subvenciones, lo que equivale a una asombrosa reducción del 30 por ciento en su financiación de los NIH. Michael Liu, investigador de políticas y equidad en la Universidad de Harvard, enfatiza que el instituto centrado en la investigación crítica sobre salud y equidad ha sido el más afectado.
Las ramificaciones de estos recortes se extienden más allá de las pérdidas financieras inmediatas, lo que suscita preocupación por el futuro de la investigación científica en los Estados Unidos. La abrupta terminación de las subvenciones interrumpe los ensayos clínicos en curso y pone en peligro el progreso de los proyectos de investigación. El destino del 70 por ciento de los $1.81 mil millones que ya se han gastado sigue siendo incierto, lo que aumenta la ansiedad dentro de la comunidad científica.
Los autores del estudio, muchos de los cuales son investigadores en las primeras etapas de su carrera, se sintieron motivados a cuantificar el impacto de estos recortes debido a las experiencias personales de colegas y mentores que recibieron cartas de terminación de subvenciones. Buscaban inyectar objetividad en la conversación en torno a estos recortes proporcionando datos concretos.
Los investigadores utilizaron la base de datos del Sistema de Seguimiento de la Responsabilidad en las Subvenciones Gubernamentales (TAGGS), que, de acuerdo con un memorando presidencial sobre transparencia, proporcionó un conjunto de datos completo de subvenciones terminadas. Estos datos se vincularon luego con la base de datos NIH RePORTER, un repositorio de todas las subvenciones activas de los NIH, lo que permitió un análisis exhaustivo.
Los hallazgos revelaron varios aspectos sorprendentes de los recortes. Contrariamente a las expectativas iniciales, el impacto no se limitó a las instituciones costeras de élite; tanto las instituciones públicas como las privadas se vieron afectadas. Además, el impacto desproporcionado en el Instituto Nacional de Minorías en Salud y Disparidades de Salud, con un recorte del 30 por ciento en la financiación, fue particularmente llamativo, siendo diez veces mayor que el recorte promedio.
El estudio también destacó el impacto en los investigadores en las primeras etapas de su carrera. Aproximadamente el 20 por ciento de las subvenciones terminadas se clasificaron como subvenciones para las primeras etapas de la carrera, que son cruciales para el desarrollo de la próxima generación de investigadores independientes.
Las consecuencias a largo plazo de estos recortes son motivo de preocupación. Harlan Krumholz, especialista en medicina cardiovascular de la Facultad de Medicina de Yale, señala la interrupción inmediata causada por los recortes, incluidos los proyectos de investigación detenidos y el impacto personal en los investigadores y sus familias. También enfatiza el mensaje más amplio que se está enviando, que señala una retirada del apoyo a la ciencia y a los científicos, lo que lleva a la incertidumbre, la disminución de la moral y los desafíos para atraer y capacitar a las futuras generaciones de investigadores.
Los recientes recortes de fondos de la administración Trump a los NIH, por un total de $1.8 mil millones, impactan desproporcionadamente la investigación sobre la salud de las minorías (reducción del 30%) y a científicos en etapas iniciales de su carrera (20%), interrumpiendo investigaciones en curso y potencialmente dañando el liderazgo científico de EE. UU. Estos cambios abruptos en la financiación crean inestabilidad y desalientan el talento futuro, lo que subraya la necesidad urgente de priorizar la inversión sostenida en investigación médica vital para un futuro más saludable y equitativo.