Category: Salud

Salud

  • Las estaciones y tu cuerpo: tolerancia al alcohol, peso y respuesta a fármacos

    Investigadores de la Universidad de Nagoya han descubierto que las respuestas de nuestro cuerpo a los medicamentos, el alcohol e incluso el aumento de peso fluctúan con las estaciones. Esto se debe a los cambios estacionales en la expresión génica, que impactan procesos como el metabolismo de los fármacos, el metabolismo de los carbohidratos y la tolerancia al alcohol. El estudio, realizado en macacos rhesus y que involucró a más de 54.000 genes en 80 tejidos, arroja luz sobre cómo nuestros relojes biológicos internos, calibrados según las estaciones, influyen en nuestra fisiología y comportamiento.

    Investigadores de la Universidad de Nagoya han revelado hallazgos innovadores sobre la influencia de los cambios estacionales en la fisiología humana, impactando específicamente la tolerancia al alcohol, la efectividad de los fármacos y el metabolismo de los carbohidratos. Esta investigación, publicada en Nature Communications el 28 de abril de 2025, ofrece implicaciones significativas para la medicina personalizada y la cronoterapia.

    Para investigar estos efectos estacionales, el equipo de investigación, liderado por el profesor Takashi Yoshimura, realizó un estudio exhaustivo utilizando macacos rhesus, primates estrechamente relacionados con los humanos. Su metodología implicó la creación de un “mapa de expresión génica estacional”, analizando más de 54,000 genes en 80 tejidos diferentes durante un año. Este extenso análisis les permitió identificar “genes variables estacionalmente”, proporcionando una comprensión detallada de cómo el cuerpo se adapta a los cambios ambientales.

    Uno de los hallazgos clave del estudio se refiere al metabolismo de los fármacos. La investigación reveló fluctuaciones estacionales en los genes responsables de metabolizar los fármacos, particularmente CYP2D6 y CYP2C19. Estos genes son cruciales porque afectan la eficacia de aproximadamente una cuarta parte de los medicamentos comúnmente recetados. Esto sugiere que la efectividad de los tratamientos para diversas afecciones, incluyendo cáncer, diabetes, colesterol alto, trastornos psiquiátricos, terapias hormonales e inmunosupresores, puede variar dependiendo de la época del año.

    Además, el estudio exploró el impacto de las estaciones en la tolerancia al alcohol. Para examinar esto, los investigadores criaron ratones en condiciones de invierno y verano. Los resultados demostraron que los ratones criados en condiciones de invierno se recuperaron de la intoxicación por alcohol más rápidamente que aquellos en condiciones de verano. El profesor Yoshimura señaló que este hallazgo “sugiere que el cuerpo es más propenso a intoxicarse en verano”, lo que podría explicar la mayor incidencia de hospitalizaciones relacionadas con el alcohol durante los meses más cálidos en muchos países.

    La investigación también descubrió diferencias sexuales intrigantes en la expresión génica estacional. Si bien los monos fueron alimentados con la misma dieta durante todo el año, el estudio observó que en las hembras, la actividad de los genes involucrados en el metabolismo de los carbohidratos alcanzó su punto máximo en el duodeno durante el invierno y la primavera. Esta mayor actividad metabólica es probablemente una adaptación para extraer la máxima energía de los escasos recursos alimenticios durante los meses de invierno.

    Este aumento del metabolismo de los carbohidratos en las hembras durante el invierno y la primavera podría explicar la tendencia al aumento de peso durante este período. A medida que los alimentos se vuelven más fácilmente disponibles en la primavera, el metabolismo de los carbohidratos mejorado continúa, lo que permite al cuerpo utilizar eficientemente la energía de una dieta más diversa.

    Las implicaciones de estos hallazgos son de gran alcance, particularmente en el ámbito de la medicina personalizada. El estudio sugiere que el momento de la administración de medicamentos, o cronoterapia, debe ser considerado para optimizar los resultados del tratamiento. El profesor Yoshimura enfatizó que “debemos considerar la época del año al administrar ciertos medicamentos”, destacando el potencial de esta investigación para revolucionar la forma en que abordamos las prescripciones de medicamentos y la atención al paciente.

    En conclusión, el estudio de la Universidad de Nagoya proporciona evidencia convincente de la profunda influencia de los cambios estacionales en la fisiología humana. Al mapear la expresión génica estacional en macacos rhesus, los investigadores han iluminado cómo factores como el metabolismo de los fármacos, la tolerancia al alcohol y el metabolismo de los carbohidratos fluctúan a lo largo del año. Estos hallazgos allanan el camino para tratamientos médicos más efectivos y personalizados, subrayando la importancia de considerar el contexto estacional en las prácticas de atención médica.

    La investigación de la Universidad de Nagoya revela que los cambios estacionales influyen significativamente en la efectividad de los fármacos, la tolerancia al alcohol (con mayor riesgo de intoxicación en verano) y el metabolismo de los carbohidratos, con diferencias basadas en el sexo. Estos hallazgos resaltan el potencial de la “cronoterapia” para optimizar el momento de la medicación y personalizar el tratamiento según la estación, abriendo el camino a una medicina más precisa y efectiva. ¿Podría la adaptación de la atención médica a las estaciones revolucionar los resultados para los pacientes?

  • Bacterias intestinales y artritis reumatoide: hallazgo clave

    La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su causa exacta sigue siendo desconocida. Investigaciones recientes sugieren una sorprendente conexión entre las bacterias “buenas” del intestino y el desarrollo de la AR, revelando cómo estos microbios pueden influir en las células inmunitarias y potencialmente desencadenar respuestas autoinmunes. Los científicos han descubierto que microbios intestinales específicos pueden reprogramar las células inmunitarias, lo que lleva a un tipo de célula “superpoderosa” que contribuye a la enfermedad, y notablemente, este proceso parece tener paralelismos en pacientes humanos con AR.

    Investigadores han descubierto una conexión significativa entre las bacterias “buenas” del intestino y el desarrollo de la artritis reumatoide (AR), lo que potencialmente ofrece nuevas vías para comprender y tratar esta enfermedad autoinmune. Esta conexión se reveló a través de estudios que involucraron datos de ratones y humanos, arrojando luz sobre cómo los microbios intestinales pueden influir en el sistema inmunológico y contribuir a la aparición de la AR.

    La investigación, publicada en *Nature Immunology*, se basa en hallazgos anteriores de que microbios intestinales específicos, conocidos como bacterias comensales, pueden desencadenar una respuesta inmunitaria que promueve la enfermedad autoinmune. En 2016, los científicos informaron por primera vez que estas bacterias, típicamente inofensivas, inician la producción y liberación de una célula T originada en el intestino que impulsa la enfermedad autoinmune en todo el cuerpo en ratones. Este nuevo estudio profundiza en esta interacción inesperada, explorando los mecanismos por los cuales estos microbios influyen en el sistema inmunológico.

    El núcleo de la investigación se centra en el concepto de “plasticidad” de las células T, la capacidad de las células T para adaptarse y cambiar su función en respuesta a su entorno. En este caso, el entorno intestinal juega un papel crucial. El estudio encontró que las células T helper, un tipo de célula inmunitaria, pueden ser reprogramadas en el intestino, adoptando características de un nuevo tipo de célula mientras conservan algunos de sus rasgos originales. Esta transformación da como resultado la creación de células altamente potentes y patógenas, particularmente preocupantes en el contexto de las enfermedades autoinmunes.

    El estudio destaca la importancia del intestino como el sitio inicial de acción. Los hallazgos revelaron que el resultado general de este proceso puede atribuirse a la plasticidad de las células T, que típicamente ocurre en el intestino. La autora principal del estudio, Hsin-Jung Joyce Wu, enfatiza que esta es la primera vez que se demuestra que la plasticidad de las células T, que típicamente ocurre en el intestino, puede tener un impacto tan dramático fuera del intestino con un impacto sistémico en la enfermedad autoinmune.

    La investigación tiene implicaciones significativas para los pacientes humanos. Muchas de las expresiones génicas detectadas en las células anormales en ratones también existen en las mismas células en personas con artritis reumatoide, lo que sugiere que un mecanismo similar puede estar en juego en ambas especies. Esta similitud entre especies insinúa el potencial traslacional de la investigación, ofreciendo esperanza para el desarrollo de nuevos tratamientos.

    La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que afecta a aproximadamente 18 millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por la inflamación en todo el cuerpo y el dolor en las articulaciones. Si bien la causa exacta de la AR sigue siendo desconocida, la genética y los factores ambientales, como el tabaquismo y los cambios en las bacterias intestinales (disbiosis), son factores de riesgo reconocidos. Los hallazgos del estudio brindan una comprensión más profunda de cómo estos factores ambientales, específicamente la composición de las bacterias intestinales, pueden contribuir al desarrollo de la AR.

    El estudio se centró en un tipo específico de célula T anormal llamada célula T follicular helper 17 (TFH17). Estas células exhiben características tanto de las células TFH como de las células T helper 17 (TH17). Estudios previos han relacionado el equivalente humano de estas células con síntomas más severos en pacientes con enfermedades autoinmunes, pero sus orígenes y función han permanecido poco claros. La investigación actual arroja luz sobre la historia de estas células.

    El estudio rastreó el origen de estas células TFH17 hasta las placas de Peyer, tejido linfoide en el intestino delgado. Los investigadores descubrieron que las células son inducidas por bacterias filamentosas segmentadas, microbios típicamente inofensivos. Las bacterias filamentosas segmentadas mejoran el proceso de reprogramación celular.

    El equipo de investigación utilizó modelos de ratones de mapeo de destino para observar la transformación de las células T helper 17 (TH17) en células T follicular helper dentro de las placas de Peyer. Los hallazgos del estudio sugieren que el entorno intestinal, con sus condiciones siempre cambiantes, facilita la plasticidad de las células T, lo que lleva al desarrollo de estas células TFH17 patógenas.

    El equipo utilizó el marcado fluorescente de las células en el modelo de ratón artrítico para observar el movimiento de las células desde el intestino al resto del cuerpo. Esto les permitió confirmar que las células realmente viajaban y contribuían a la naturaleza sistémica de la enfermedad. Estas células también adquieren una mayor capacidad para ayudar a las células B en comparación con las células TFH convencionales.

    Para demostrar el peligro asociado con estas células TFH derivadas de TH17 anormales, los investigadores compararon el desarrollo de la AR en modelos de ratones genéticamente susceptibles. El estudio encontró que la sustitución de un pequeño número de células TFH convencionales por las células TFH17 aberrantes aumentó el engrosamiento del tobillo relacionado con la artritis en 4.8 veces en comparación con los ratones de control.

    Los investigadores también secuenciaron los perfiles de expresión génica de las células T follicular helper aberrantes aisladas del intestino de modelos de ratón con AR. Encontraron que estas células compartían varias similitudes con las de las células TFH que circulaban en la sangre de personas con AR. Esta firma entre especies sugiere que un mecanismo similar está detrás de la enfermedad humana también.

    Los hallazgos del estudio tienen implicaciones significativas para futuras estrategias de investigación y tratamiento. La identificación de las células TFH17 como un objetivo potencial para la intervención podría conducir a nuevas terapias para la AR y potencialmente otras enfermedades autoinmunes. Los investigadores esperan que al comprender el papel de estas células, puedan mejorar la salud y la vida de los pacientes.

    Investigadores hallaron una conexión entre bacterias intestinales “buenas” y la artritis reumatoide (AR), demostrando que estos microbios activan una célula T (TFH17) específica que promueve la enfermedad autoinmune en ratones. La expresión génica en estas células es similar a la de pacientes humanos con AR, sugiriendo un mecanismo similar. Este hallazgo resalta el papel crucial del intestino en las enfermedades autoinmunes y abre vías para posibles terapias, no solo para la AR, sino también para otras condiciones autoinmunes.

  • SUVs: Mayor Riesgo para Peatones y Ciclistas

    Nuevas investigaciones de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Imperial College de Londres revelan una tendencia preocupante: ser atropellado por un vehículo utilitario deportivo (SUV) o una camioneta ligera (LTV) aumenta significativamente la probabilidad de muerte o lesiones graves en comparación con ser atropellado por un automóvil de pasajeros más pequeño. Analizando más de 680.000 colisiones en los últimos 35 años, el estudio destaca un riesgo particularmente alarmante para los niños.

    La Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM) ha publicado una nueva investigación que demuestra un aumento significativo en el riesgo de lesiones graves o muerte para peatones y ciclistas involucrados en colisiones con vehículos SUV y camionetas ligeras (LTV). Esta investigación, publicada en *Injury Prevention*, analizó datos de más de 680.000 colisiones que abarcan 35 años, proporcionando evidencia convincente de los peligros que plantean estos vehículos más grandes.

    En primer lugar, el estudio revela un aumento sustancial en la probabilidad de lesiones fatales. Específicamente, los peatones y ciclistas atropellados por un SUV o LTV tienen un 44% más de probabilidades de sufrir lesiones fatales en comparación con los atropellados por automóviles de pasajeros más pequeños. Este riesgo es aún más pronunciado para los niños, con un 82% más de probabilidades de fallecer al ser atropellados por un SUV o LTV. Estos hallazgos subrayan la mayor vulnerabilidad de los peatones y ciclistas, particularmente los niños, en colisiones que involucran vehículos más grandes.

    Además, el estudio destaca el mayor riesgo de lesiones graves, incluso cuando no son fatales. Las probabilidades de sufrir una lesión fatal o grave, en lugar de una lesión leve, son aproximadamente un 24% más altas para los adultos y un 28% más altas para los niños atropellados por SUV o LTV. Esto indica que el impacto de estos vehículos más grandes conduce a lesiones más graves, lo que contribuye a una mayor carga para la atención médica y las complicaciones de salud a largo plazo.

    La investigación atribuye este mayor riesgo a las características de diseño de los SUV y LTV. Estos vehículos suelen ser más altos, anchos y pesados que los automóviles de pasajeros tradicionales. La parte delantera más alta de estos vehículos significa que es más probable que un peatón o ciclista sea golpeado más arriba en su cuerpo, lo que podría provocar lesiones más graves. Además, la parte delantera más roma aumenta la probabilidad de que el peatón o ciclista sea lanzado hacia adelante y posiblemente atropellado, lo que exacerba la gravedad de las lesiones.

    Los hallazgos del estudio están respaldados por un análisis exhaustivo de la investigación existente. Los investigadores analizaron 24 estudios realizados principalmente en países de ingresos altos y medianos, incluidos Estados Unidos, los Países Bajos, Alemania y Francia. Si bien la mayoría de los estudios se realizaron en los EE. UU., los resultados fueron ampliamente consistentes en diferentes entornos, lo que sugiere que los hallazgos son aplicables a una gama más amplia de ubicaciones.

    La creciente popularidad de los SUV a nivel mundial amplifica aún más el impacto de estos hallazgos. Los SUV ahora representan una parte significativa de las ventas de automóviles nuevos, con el 48% de las ventas de automóviles nuevos a nivel mundial en 2023, frente al 15% en 2010. Esta tendencia significa que más peatones y ciclistas están expuestos a los mayores riesgos asociados con estos vehículos. Los autores estiman que si todos los SUV fueran reemplazados por automóviles de pasajeros, el número de muertes de peatones y ciclistas en accidentes automovilísticos disminuiría en un estimado del 17% en los EE. UU. y en un 8% en Europa.

    La autora principal del estudio, Elsa Robinson, enfatiza la importancia de estos hallazgos. Afirma que el análisis de más de medio millón de accidentes de países de todo el mundo demuestra que los SUV y otros vehículos grandes son significativamente más peligrosos que los automóviles de pasajeros tradicionales cuando atropellan a un peatón o ciclista. También destaca la particular vulnerabilidad de los niños debido a su menor altura, lo que los hace más susceptibles al impacto de las partes delanteras altas de estos vehículos.

    Anna Goodman, autora principal del estudio, enfatiza las implicaciones de estos hallazgos en el contexto de la seguridad vial y los objetivos ambientales. Señala que la creciente prevalencia de vehículos más grandes socava el progreso hacia los objetivos de cero emisiones netas y las mejoras en la seguridad vial. También señala que las ciudades y los países de todo el mundo están comenzando a introducir medidas para desalentar el uso de estos vehículos grandes, y este estudio fortalece la justificación de seguridad vial para tales políticas.

    Si bien la investigación proporciona evidencia sólida, los autores reconocen una limitación. Los estudios individuales analizados se basaron en las clasificaciones de los fabricantes de SUV y LTV, ya que no existe una definición legal universalmente acordada. Los autores también enfatizan la necesidad de más investigación para comprender completamente las características únicas de estos vehículos y qué los hace más peligrosos para los peatones y ciclistas.

    Los SUV y las camionetas ligeras representan un riesgo significativamente mayor de lesiones graves o muerte para peatones y ciclistas, especialmente niños, en comparación con los turismos. Dado el rápido aumento de las ventas de SUV a nivel mundial, esta tendencia amenaza con revertir el progreso en seguridad vial y exige políticas que desalienten el uso de estos vehículos más grandes para proteger a los usuarios vulnerables de la vía.

  • Videojuegos: Un salvavidas para la salud mental de veteranos estadounidenses

    Una nueva encuesta de la Entertainment Software Association (ESA) revela el importante papel que los videojuegos jugaron en la vida de los veteranos estadounidenses, tanto durante como después de su servicio militar. El estudio, basado en las respuestas de más de 1.500 veteranos y no veteranos, destaca cómo los juegos proporcionaron alivio del estrés, fomentaron la camaradería e impactaron positivamente en el bienestar mental.

    La Asociación de Software de Entretenimiento (ESA) publicó recientemente un informe que destaca el impacto positivo de los videojuegos en los veteranos de Estados Unidos. Este informe, basado en una encuesta a 1.096 veteranos jugadores de videojuegos y 508 no veteranos, revela información convincente sobre cómo los videojuegos apoyan el bienestar de los veteranos.

    En primer lugar, la encuesta subraya el papel de los videojuegos en el alivio del estrés para los veteranos. Un significativo 85% de los veteranos que jugaron videojuegos mientras estaban en servicio activo informaron que los juegos les ayudaron a escapar de los factores estresantes de la vida militar. Además, el 86% de los veteranos cree que los videojuegos proporcionan una salida saludable para controlar el estrés y la ansiedad, lo que indica una percepción generalizada de los juegos como un valioso mecanismo de afrontamiento. Esto se ve respaldado además por el hecho de que el 85% de los veteranos dijeron que los juegos les ayudaron a relajarse y descansar después de sus deberes militares.

    Más allá del alivio del estrés, la encuesta demuestra el impacto positivo de los videojuegos en el bienestar mental y emocional de los veteranos. Un sustancial 81% de los veteranos estuvo de acuerdo en que jugar videojuegos les ayudó a sobrellevar momentos difíciles en sus vidas. Además, el 77% cree que los juegos han tenido un impacto positivo en sus vidas después del servicio militar, lo que sugiere que los beneficios se extienden más allá del servicio activo.

    Además del bienestar individual, los videojuegos también fomentan las conexiones sociales y la camaradería entre los veteranos. La encuesta encontró que el 79% de los veteranos encuestados actualmente juegan videojuegos con otros al menos una vez a la semana. De ellos, el 58% juega en línea con sus amigos del ejército, lo que destaca el papel de los juegos en el mantenimiento de los lazos sociales.

    Además, la encuesta revela el papel de los juegos en el fortalecimiento de la camaradería durante el servicio activo. Un notable 78% de los veteranos informaron que jugar videojuegos con sus compañeros militares ayudó a fortalecer su camaradería. Esto se ve respaldado además por el hecho de que el 73% creía que los juegos servían como una herramienta eficaz para fomentar el trabajo en equipo y la cooperación.

    La encuesta también arroja luz sobre las formas en que los veteranos se conectaron con otros a través de los juegos. Mientras estaban en servicio activo, el 56% de los veteranos jugaron juegos en línea con amigos en casa, y el 44% jugó en línea con familiares. Esto enfatiza el papel de los juegos en el mantenimiento de las conexiones con sus seres queridos durante el despliegue.

    El informe también proporciona información sobre los géneros de juegos preferidos entre los veteranos. El género más popular fueron los juegos de disparos, con el 55% de los encuestados que los jugaban con más frecuencia. Otros géneros populares incluyeron RPG / MMO (39%) y deportes (31%). Los juegos más populares citados fueron Call of Duty, Grand Theft Auto, EA Sports FC y Fortnite.

    Finalmente, los hallazgos se validan aún más con la opinión de expertos. Stephen Machuga, fundador y director ejecutivo de Stack Up, una organización sin fines de lucro que apoya la salud mental de los veteranos a través de los juegos, declaró: “Todos los días, veo de primera mano los impactos positivos que los videojuegos tienen en los veteranos y los miembros del servicio. Los videojuegos han demostrado ser una herramienta poderosa para el alivio del estrés, una forma de conectarse con amigos y compañeros de servicio y una salida positiva para la relajación y la salud mental”. Esto refuerza las conclusiones de la encuesta y subraya la importancia de los juegos en el apoyo al bienestar de los veteranos.

    Una nueva encuesta de la ESA revela que los videojuegos jugaron un papel significativo en el bienestar de los veteranos estadounidenses. El 85% los usaron para aliviar el estrés durante el servicio activo y el 86% los encontraron una salida saludable para la ansiedad. Los juegos fomentaron la camaradería, el trabajo en equipo y la conexión, destacando su valor como herramienta de apoyo a la salud mental. Reconozcamos y celebremos el impacto positivo de los videojuegos en la vida de nuestros veteranos.

  • Expertos Franceses: Prohibir Pantallas a Menores de Seis Años

    Expertos médicos franceses instan a una prohibición total del tiempo frente a pantallas para niños menores de seis años, citando preocupaciones sobre posibles daños permanentes al desarrollo cerebral. Este llamado proviene de cinco organismos de salud líderes en Francia, que argumentan que las recomendaciones actuales—que limitan la exposición a pantallas antes de los tres años y permiten un uso ocasional entre los tres y los seis—son insuficientes para proteger la salud y las capacidades intelectuales de los niños pequeños.

    Expertos médicos franceses están dando la alarma sobre la exposición a pantallas para niños pequeños, específicamente aquellos menores de seis años. Abogan por una prohibición total de las pantallas, incluyendo televisores, tabletas, computadoras, videojuegos y teléfonos inteligentes, para salvaguardar el desarrollo saludable de los cerebros jóvenes. Esta postura está respaldada por una carta abierta al gobierno francés firmada por cinco organismos de salud líderes: las sociedades de pediatría, salud pública, oftalmología, psiquiatría infantil y adolescente, y salud y medio ambiente.

    La principal preocupación de estos expertos gira en torno al impacto perjudicial de las pantallas en el desarrollo cerebral de los niños. Afirman que las pantallas, independientemente de su forma o contenido, no satisfacen las necesidades de desarrollo de los niños pequeños. Además, obstaculizan y alteran activamente el desarrollo cerebral, lo que podría conducir a daños duraderos tanto en la salud como en las capacidades intelectuales. Esta perspectiva se basa en la comprensión de que los niños no son simplemente adultos en miniatura; sus cerebros y necesidades de desarrollo son fundamentalmente diferentes.

    Las preocupaciones de los expertos se ven aún más respaldadas por sus observaciones en entornos clínicos y educativos. Informan ser testigos, a diario, de las consecuencias negativas de la exposición regular a pantallas en niños antes de que siquiera ingresen a la escuela primaria. Estas consecuencias incluyen retraso en el desarrollo del lenguaje, déficits de atención, problemas de memoria y agitación motora. Estas observaciones subrayan el daño tangible y observable que la exposición a pantallas puede infligir a los niños pequeños.

    Más allá del desarrollo cognitivo, los expertos también destacan los efectos negativos de la exposición a pantallas en el desarrollo social y emocional de los niños. Creen que incluso breves períodos de tiempo frente a la pantalla pueden impactar negativamente estas áreas cruciales. Además, enfatizan que este problema afecta a todos los grupos sociales, pero impacta desproporcionadamente a los hogares desfavorecidos, lo que podría exacerbar las desigualdades sociales existentes. Esto sugiere que el problema tiene implicaciones sociales más amplias, contribuyendo a las disparidades en el desarrollo infantil.

    Los expertos proponen alternativas claras al tiempo frente a la pantalla, enfatizando la importancia de actividades que promuevan un desarrollo saludable. Estas alternativas incluyen leer en voz alta, juego libre, juegos de mesa, juegos al aire libre y actividades físicas, creativas y artísticas. Estas actividades se consideran esenciales para fomentar el desarrollo cognitivo, social, emocional y físico en los niños pequeños, proporcionando un marcado contraste con la naturaleza pasiva y potencialmente perjudicial del tiempo frente a la pantalla.

    La urgencia de la situación se subraya con una analogía convincente. La carta afirma: “A nadie se le ocurriría dejar que un niño menor de seis años cruce la calle solo. ¿Por qué entonces exponerlos a una pantalla cuando esto compromete su salud y su futuro intelectual?” Esta comparación destaca el riesgo percibido asociado con la exposición a pantallas, equiparándolo a una situación potencialmente peligrosa que requiere atención e intervención inmediatas.

    La situación actual en Francia revela una brecha entre las recomendaciones de los expertos y las prácticas reales. Las recomendaciones actuales desaconsejan la exposición a pantallas antes de los tres años y solo el “uso ocasional” entre los tres y los seis años, con supervisión de un adulto. Sin embargo, un informe encargado por el presidente Emmanuel Macron reveló que los niños franceses de entre tres y seis años pasaban un promedio de 1 hora y 47 minutos al día frente a una pantalla en 2014-15, la investigación más reciente disponible. Esta discrepancia resalta la necesidad de medidas más enérgicas para proteger a los niños pequeños del tiempo excesivo frente a la pantalla.

    El gobierno francés está tomando medidas para abordar el problema, aunque el progreso ha sido lento. Solo se ha implementado una recomendación de la comisión, relativa a la exposición de menores de tres años a pantallas. El ex primer ministro Gabriel Attal ha propuesto medidas más estrictas, incluida la prohibición de las redes sociales para menores de 15 años y un “toque de queda” en línea para jóvenes de 15 a 18 años, limitando su acceso a las redes sociales a las 10 pm. Estas acciones sugieren una creciente conciencia de los posibles daños del tiempo frente a la pantalla y la voluntad de implementar políticas para mitigar esos riesgos.

    Expertos médicos franceses instan a prohibir por completo las pantallas para niños menores de seis años, debido a posibles daños permanentes en el desarrollo cerebral, retrasos en el lenguaje, déficits de atención y un crecimiento socioemocional obstaculizado. Consideran insuficientes las recomendaciones actuales y, a pesar de algunas medidas, se necesita más acción para proteger a las futuras generaciones. Quizás sea hora de priorizar las experiencias del mundo real y las interacciones enriquecedoras sobre el atractivo de la pantalla, salvaguardando el potencial de nuestros hijos.

  • Vape Duplica Riesgo de Enfermedad Pulmonar Grave

    Un nuevo estudio de la Universidad de Oxford ha revelado una preocupante conexión entre el vapeo y las enfermedades pulmonares. Los investigadores descubrieron que vapear más que duplica el riesgo de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), incluso en individuos que nunca han fumado cigarrillos. Esta investigación arroja nueva luz sobre los efectos a largo plazo del vapeo en la salud, abordando incertidumbres previas causadas por estudios que involucraban a exfumadores.

    Un reciente estudio ha revelado hallazgos preocupantes sobre los impactos en la salud a largo plazo del vapeo. Específicamente, la investigación, publicada por la Universidad de Oxford, indica un riesgo significativamente elevado de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) entre los vapeadores.

    Para empezar, el hallazgo principal del estudio es que vapear más que duplica el riesgo de EPOC. La investigación reveló que las personas que vapean, incluso sin antecedentes de tabaquismo, tienen 2.29 veces más probabilidades de desarrollar esta grave enfermedad pulmonar. Esta estadística subraya los peligros potenciales asociados con el vapeo, incluso en ausencia del uso de cigarrillos tradicionales.

    Además, la importancia del estudio radica en su enfoque en los vapeadores exclusivos. El médico especialista en respiración, Dr. Stuart Jones, destacó la importancia de este aspecto, afirmando que estudios anteriores a menudo incluían a vapeadores con antecedentes de tabaquismo, lo que dificultaba aislar los efectos del vapeo por sí solo. En contraste, este estudio examinó específicamente a personas que solo habían vapeado, proporcionando evidencia más clara de la contribución directa del vapeo a la EPOC. El Dr. Jones enfatizó que este es “el primer estudio importante que muestra con bastante claridad que el vapeo por sí solo causa EPOC”.

    Sin embargo, es crucial reconocer el riesgo relativo en comparación con el tabaquismo. Si bien el vapeo aumenta el riesgo de EPOC, parece ser menos peligroso que fumar cigarrillos. Otros estudios han demostrado que los fumadores tienen de tres a cinco veces más probabilidades de desarrollar EPOC. El Dr. Jones señaló que “la tasa de diagnóstico de EPOC fue mayor en las personas que fumaban que en las que vapeaban, por lo que aún no es tan arriesgado”. No obstante, también señaló que “hay claros efectos negativos a largo plazo” asociados con el vapeo.

    Además, el estudio reveló un hallazgo particularmente alarmante con respecto a los usuarios duales de cigarrillos y vapes. La investigación indicó que las personas que fuman y vapean enfrentan un mayor riesgo de EPOC que incluso las que fuman exclusivamente cigarrillos. El Dr. Jones explicó que esto se debe a que “fumar y vapear dañan las vías respiratorias de formas ligeramente diferentes, por lo que si se combinan los dos, se duplica el daño”. Esto sugiere que los efectos combinados de fumar y vapear son más perjudiciales que cualquiera de las dos prácticas por separado.

    En conclusión, el mensaje clave del estudio es directo: si no fuma, evite comenzar a vapear. Y, si actualmente está vapeando, evite seguir fumando. Esta investigación proporciona evidencia convincente de los riesgos para la salud a largo plazo asociados con el vapeo, particularmente el aumento del riesgo de EPOC, y destaca los peligros de combinar el vapeo con el uso de cigarrillos tradicionales.

    Un nuevo estudio de la Universidad de Oxford revela que vapear duplica el riesgo de EPOC, incluso para quienes nunca han fumado. Aunque vapear es menos riesgoso que fumar, los usuarios duales (que fuman y vapean) enfrentan el mayor riesgo por el daño combinado a las vías respiratorias. Conclusión clave: evite vapear si no fuma, y si fuma, deje de fumar también.

  • Ejercicio en la mediana edad podría prevenir el Alzheimer

    La enfermedad de Alzheimer es una preocupación mundial creciente, y la investigación se centra cada vez más en medidas preventivas. Un estudio reciente publicado en *Alzheimer’s & Dementia* sugiere que aumentar la actividad física durante la mediana edad (edades 45-65) podría desempeñar un papel importante en la protección contra la enfermedad. El estudio, una colaboración entre el Instituto de Salud Global de Barcelona y el Centro de Investigación del Cerebro Barcelonaβeta, encontró una relación entre la actividad física y la reducción de la acumulación de beta-amiloide, una proteína asociada con el Alzheimer, así como una mejora en la estructura cerebral.

    Un aumento en la actividad física durante la edad media puede ofrecer una protección significativa contra la enfermedad de Alzheimer, una conclusión respaldada por un estudio reciente publicado en *Alzheimer’s & Dementia*. Esta investigación subraya el papel fundamental del ejercicio en el mantenimiento de la salud cerebral y, potencialmente, en la prevención de la aparición de esta condición debilitante.

    El estudio, un esfuerzo de colaboración entre el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Centro de Investigación del Cerebro Barcelonaβeta (BBRC), destaca la necesidad de priorizar la actividad física entre las personas de 45 a 65 años. Este grupo de edad es particularmente crucial, ya que los cambios en los niveles de actividad durante este período parecen impactar directamente en la salud cerebral y el desarrollo de patologías relacionadas con el Alzheimer.

    El equipo de investigación, liderado por Eider Arenaza-Urquijo, investigó la relación entre la actividad física y la acumulación de beta-amiloide, una proteína que es un sello distintivo de la enfermedad de Alzheimer. La acumulación de beta-amiloide interrumpe la comunicación neuronal, lo que lleva al deterioro cognitivo. El estudio involucró a 337 participantes de la cohorte longitudinal ALFA+, parte del estudio ALFA, que se centra en individuos con antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda de 150 a 300 minutos de actividad moderada por semana o de 75 a 150 minutos de actividad vigorosa por semana. El estudio clasificó a los participantes en función de su cumplimiento de estas directrices: adherentes (cumplen las recomendaciones), no adherentes (hacen menos de lo recomendado) y sedentarios (no hacen actividad física).

    Los hallazgos revelaron una clara correlación entre la actividad física y la acumulación de beta-amiloide. Los participantes que aumentaron su actividad física para cumplir con los niveles recomendados por la OMS mostraron menos acumulación de beta-amiloide en comparación con aquellos que permanecieron sedentarios o redujeron sus niveles de actividad. Este efecto también fue dependiente de la dosis, lo que significa que cuanto mayor fue el aumento de la actividad, mayor fue la reducción de la carga de amiloide.

    Además, el estudio encontró que los participantes no sedentarios exhibieron un mayor grosor cortical en las regiones cerebrales asociadas con la enfermedad de Alzheimer. El grosor cortical, particularmente en el área temporal medial, es crucial para la función de la memoria, y su adelgazamiento es un signo temprano de neurodegeneración. Esta observación refuerza aún más los beneficios de la actividad física en la estructura y función cerebral.

    El estudio también enfatizó que incluso aquellos que realizaban menos actividad física de la recomendada experimentaron beneficios en comparación con los individuos sedentarios. Esto sugiere que cualquier cantidad de ejercicio, incluso si no cumple totalmente con las directrices de la OMS, puede impactar positivamente en la salud cerebral. Müge Akıncı, la primera autora del artículo, señaló que este hallazgo es alentador, destacando que incluso pequeños aumentos en la actividad pueden ser beneficiosos.

    El equipo de investigación se centró tanto en el aumento de la actividad física como en el cumplimiento de las recomendaciones de la OMS. Sus observaciones sugieren que los beneficios de la actividad física están más estrechamente relacionados con el aumento de la actividad a lo largo del tiempo que con simplemente alcanzar un umbral de actividad específico. Esto implica que incorporar gradualmente más ejercicio en la rutina de uno puede tener un impacto significativo en la salud cerebral.

    Las conclusiones del estudio abogan firmemente por la promoción de la actividad física como una estrategia de salud pública para la prevención del Alzheimer. Eider Arenaza-Urquijo enfatizó la importancia de las intervenciones destinadas a aumentar la actividad física, afirmando que podrían ser cruciales para reducir la incidencia de la enfermedad en el futuro.

    Los hallazgos del estudio se ven respaldados además por el hecho de que se estima que la inactividad física contribuye al 13% de los casos de enfermedad de Alzheimer en todo el mundo. Esta estadística subraya el potencial significativo de promover la actividad física como medida preventiva.

    En conclusión, el estudio proporciona evidencia convincente de que aumentar la actividad física en la edad media puede proteger contra la enfermedad de Alzheimer. Al cumplir con las recomendaciones de la OMS, las personas pueden reducir la acumulación de beta-amiloide, mantener el grosor cortical y, potencialmente, disminuir su riesgo de desarrollar esta condición devastadora. Esta investigación refuerza la importancia de priorizar el ejercicio como un componente clave de una estrategia integral para la prevención del Alzheimer.

    Aumentar la actividad física entre los 45 y 65 años se asocia con una menor acumulación de beta-amiloide y una mayor densidad cortical, indicadores clave para la prevención del Alzheimer, incluso sin cumplir totalmente las recomendaciones de la OMS. El estudio destaca que *incrementar* la actividad con el tiempo es más efectivo que alcanzar un umbral específico, reforzando la actividad física como una estrategia crucial de salud pública. Prioricemos el movimiento durante la mediana edad para proteger nuestro futuro cognitivo.

  • Grasa y Sentimientos: Forma Corporal y Depresión

    La depresión, a menudo asociada con la tristeza, podría tener también una manifestación física, según investigaciones recientes. Dos nuevos estudios exploran una conexión sorprendente: la ubicación de la grasa corporal, y no solo su cantidad, podría influir en nuestro estado de ánimo, agregando una nueva dimensión a nuestra comprensión de esta compleja enfermedad.

    La depresión, a menudo percibida como una aflicción puramente mental, puede tener una dimensión física sorprendente, específicamente relacionada con la composición corporal. Investigaciones recientes están comenzando a descubrir la intrincada relación entre la distribución de la grasa y el estado de ánimo, sugiriendo que la ubicación de la grasa en el cuerpo, en lugar de solo su cantidad total, podría jugar un papel significativo en la configuración de nuestro bienestar mental. Este campo de estudio emergente busca comprender la compleja interacción entre la obesidad, la enfermedad mental y los mecanismos biológicos subyacentes que los conectan.

    Un estudio convincente, publicado en *Nature Metabolism*, profundiza en la biología molecular de esta conexión, centrándose en el vínculo entre el metabolismo de la grasa y las respuestas al estrés en ratones. Los investigadores expusieron a los ratones a estrés psicológico agudo, observando una respuesta fascinante de su tejido adiposo blanco, particularmente alrededor del abdomen. Este tejido graso comenzó a liberar una molécula de señalización llamada GDF15 después de la lipólisis, la descomposición de la grasa. En una hora, los niveles de GDF15 aumentaron en el torrente sanguíneo y los ratones exhibieron signos de ansiedad aumentada. Esto sugiere una vía biológica directa donde el estrés desencadena que la grasa libere una molécula que influye en el estado de ánimo.

    El estudio elucidó aún más el mecanismo detrás de esta respuesta. La adrenalina, la hormona del estrés, estimuló a las células grasas a descomponerse, liberando ácidos grasos. Estos ácidos grasos luego activaron las células inmunitarias cercanas, específicamente macrófagos similares a M2, que posteriormente secretaron GDF15. Esta reacción en cadena destaca cómo el tejido graso actúa como un comunicador activo durante el estrés, liberando señales químicas que viajan al cerebro e influyen en el estado de ánimo y la ansiedad. Los investigadores concluyeron que esto identifica un nuevo eje —lipólisis a GDF15 a ansiedad— que no se había apreciado antes.

    Complementando el estudio en ratones, un equipo de investigación separado, dirigido por Wenjun Gu, adoptó un enfoque diferente, examinando la depresión crónica en humanos. Su estudio, publicado en el *Journal of Affective Disorders*, analizó datos de más de 10,000 adultos estadounidenses utilizando escaneos DXA de cuerpo completo de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES). Esto les permitió examinar no solo la cantidad de grasa, sino también su distribución en diferentes regiones del cuerpo.

    Los resultados revelaron una correlación significativa entre la distribución de la grasa y los síntomas de depresión. Las personas con el porcentaje más alto de grasa corporal total eran más propensas a informar síntomas de depresión. Sin embargo, la ubicación de la grasa resultó crucial. La grasa en las piernas, la región ginoide (caderas y muslos) e incluso la cabeza mostraron los vínculos más fuertes con la depresión. Esta conexión fue particularmente pronunciada en hombres e individuos con bajo peso o sobrepeso, pero no en aquellos con un IMC “normal”, según lo evaluado utilizando el Cuestionario de Salud del Paciente-9 (PHQ-9). Incluso después de tener en cuenta factores como los ingresos, la actividad física y las enfermedades crónicas, estos patrones persistieron, destacando la importancia de la distribución de la grasa en relación con la salud mental.

    La convergencia de estos dos estudios es sorprendente, a pesar de sus diferentes metodologías. En ratones, el tejido graso participa activamente en la señalización del estrés al liberar GDF15, que luego involucra las vías cerebrales relacionadas con la ansiedad. En humanos, los depósitos de grasa regional específicos se correlacionan más fuertemente con la depresión que otros. Si bien la causalidad no se puede establecer definitivamente en esta etapa, ambos estudios sugieren fuertemente que la grasa corporal, especialmente en ciertas ubicaciones, puede influir en cómo nos sentimos.

    Varias teorías biológicas intentan explicar esta conexión. Una se centra en la inflamación. El tejido graso, especialmente cuando es excesivo o disfuncional, libera moléculas inflamatorias que pueden cruzar al cerebro e interrumpir los sistemas de neurotransmisores. Otra teoría se centra en hormonas como la leptina y GDF15, que regulan el hambre, el metabolismo y el estrés. La liberación de moléculas inflamatorias y la desregulación de las hormonas podrían contribuir al desarrollo de síntomas depresivos.

    Sin embargo, es crucial reconocer la influencia de los factores sociales. El estigma, la insatisfacción con la imagen corporal y la movilidad reducida pueden afectar la salud mental. El vínculo más fuerte entre la grasa ginoide y la depresión en los hombres, por ejemplo, podría explicarse parcialmente por las presiones sociales y las preocupaciones sobre la imagen corporal, ya que los hombres suelen tener menos grasa visible en las caderas y los muslos.

    Ambos equipos de investigación reconocen las limitaciones de sus estudios. El estudio en humanos de Gu es transversal, lo que significa que captura una instantánea en el tiempo y no puede establecer definitivamente la causa y el efecto. Es posible que la depresión influya en los patrones alimenticios y la actividad física, lo que a su vez afecta la distribución de la grasa. El estudio en ratones, si bien proporciona información mecanicista, opera en un entorno de estrés agudo controlado, y no está claro cómo estos hallazgos se traducen en el complejo desarrollo de la depresión clínica en humanos.

    A pesar de estas limitaciones, las ideas de ambos estudios son valiosas. Sugieren que la composición corporal, y particularmente la actividad biológica de la grasa, merece una atención más cercana en la investigación de la salud mental. Estudios futuros podrían rastrear los cambios de grasa a lo largo del tiempo y utilizar imágenes cerebrales para investigar cómo las diferentes regiones de grasa afectan los circuitos neuronales. Los ensayos clínicos podrían explorar si la reducción de grasa dirigida a través de la dieta o el ejercicio tiene un impacto medible en el estado de ánimo. Además, la vía GDF15, ahora implicada en la ansiedad, podría convertirse en un objetivo para el tratamiento de los trastornos relacionados con el estrés. La investigación abre nuevas vías para comprender y potencialmente tratar la depresión, enfatizando la interconexión de nuestro bienestar físico y mental.

    Estudios recientes revelan una conexión sorprendente entre la distribución de grasa corporal y la salud mental, sugiriendo que la grasa no es solo un almacén de energía, sino un comunicador activo que influye en el estado de ánimo. Investigaciones en ratones identificaron GDF15, una molécula de señalización inducida por estrés y liberada por la grasa abdominal, que desencadena ansiedad. Un estudio humano a gran escala encontró que los depósitos de grasa en piernas, caderas e incluso la cabeza se correlacionan fuertemente con la depresión, especialmente en hombres y personas con IMC atípicos. Aunque la causalidad no está probada, estos hallazgos resaltan el potencial de la composición corporal como factor crucial para comprender y tratar la depresión, abriendo vías para futuras investigaciones e intervenciones específicas.

  • Café podría prevenir fragilidad en adultos mayores

    A medida que las personas envejecen, mantener la salud y prevenir la fragilidad se vuelve cada vez más importante. Investigaciones recientes de científicos de la Vrije Universiteit Amsterdam y el Amsterdam UMC, en colaboración con el Estudio Longitudinal del Envejecimiento de Ámsterdam (LASA), sugieren una posible relación entre el consumo diario de café y un menor riesgo de fragilidad en adultos mayores. Este estudio se basa en hallazgos previos que indican que el café podría ofrecer beneficios relacionados con la función cognitiva y la inflamación, explorando los efectos a largo plazo de la ingesta regular de café.

    Investigadores de la Vrije Universiteit Amsterdam y el Amsterdam UMC, incluyendo a Mette van de Linden, Margreet Olthof, Laura Schaap, Hanneke Wijnhoven y Emiel Hoogendijk, colaboraron con el Estudio Longitudinal del Envejecimiento de Ámsterdam (LASA) para investigar la relación entre el consumo de café y la fragilidad en adultos mayores.

    Para empezar, el enfoque principal del estudio fue en los posibles beneficios del consumo de café para un envejecimiento saludable. Como afirmó Margreet Olthof, Profesora Asociada del Instituto de Investigación de Salud Pública de Ámsterdam, Vrije Universiteit Amsterdam, “Tomar café es una parte clave de la rutina diaria de muchas personas, y a medida que las personas envejecen, buscan constantemente formas de mantener su salud. Nuestros hallazgos destacan la posible asociación beneficiosa entre el consumo diario de café y la reducción del riesgo de fragilidad en la edad adulta tardía en la población de edad avanzada. El consumo de café puede, por lo tanto, mejorar el envejecimiento saludable, pero es importante que también exploremos otras intervenciones dietéticas, para asegurar que los adultos mayores puedan seguir viviendo vidas plenas”. Esto resalta la motivación detrás de la investigación: comprender cómo un hábito común como el consumo de café podría contribuir al bienestar de las personas mayores.

    Además, la investigación se basa en el conocimiento existente sobre los posibles beneficios para la salud del café. Estudios previos ya han relacionado el consumo de café con una reducción del riesgo de síntomas relacionados con la edad, como una mejor función cognitiva y la mitigación de enfermedades inflamatorias. Esta nueva investigación, publicada en el European Journal of Nutrition, se expande sobre esto al explorar los efectos del consumo regular de café durante un período prolongado.

    El hallazgo central del estudio es la asociación entre el consumo habitual de café y una reducción del riesgo de fragilidad. La fragilidad se definió por la presencia de pérdida de peso, debilidad, agotamiento, velocidad de marcha lenta o baja actividad física. Los investigadores descubrieron que un mayor consumo habitual de café se correlacionaba con menores probabilidades generales de fragilidad.

    Además, los hallazgos del estudio están respaldados por las directrices de seguridad establecidas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que hasta 400 mg de cafeína (equivalente a 3-5 tazas de café) por día es una cantidad moderada y segura. Esto proporciona un marco para interpretar los resultados del estudio dentro de un contexto de niveles de consumo seguros.

    Los investigadores proponen varios mecanismos para explicar el efecto del café en la reducción de la fragilidad. Sugieren que los antioxidantes presentes en el café pueden jugar un papel crucial. Estos antioxidantes podrían ayudar a reducir la inflamación, la sarcopenia (pérdida de masa muscular) y prevenir el daño muscular. Además, el café puede mejorar la sensibilidad a la insulina y la absorción de glucosa en las personas mayores.

    En términos de metodología, el estudio empleó un análisis detallado durante un largo período de seguimiento de siete años. Los investigadores encuestaron a 1.161 adultos de 55 años o más a través del Estudio Longitudinal del Envejecimiento de Ámsterdam (LASA). Se investigó la relación entre el consumo de café y la presencia e incidencia de fragilidad.

    Finalmente, el estudio utilizó el fenotipo de fragilidad de cinco componentes de Fried para evaluar el estado de fragilidad. Este fenotipo se define por la presencia de tres o más de los siguientes síntomas: pérdida de peso, debilidad, agotamiento, velocidad de marcha lenta y baja actividad física. Este método estandarizado aseguró una evaluación consistente y confiable de la fragilidad entre los participantes.

    Investigación reciente de la Vrije Universiteit Amsterdam y Amsterdam UMC, utilizando el Estudio Longitudinal sobre el Envejecimiento de Ámsterdam (LASA), sugiere una conexión entre el consumo regular de café (3-5 tazas diarias) y un menor riesgo de fragilidad en adultos de 55 años o más. Este beneficio se atribuye probablemente a los antioxidantes del café, que podrían combatir la inflamación, la pérdida muscular y mejorar la sensibilidad a la insulina. Si bien es prometedor para el envejecimiento saludable, se necesita más investigación dietética para optimizar el bienestar en adultos mayores.

  • Obesidad Extrema en EE. UU.: Alarma Sanitaria

    Un nuevo estudio publicado en The Lancet: Diabetes & Endocrinology revela una tendencia preocupante en los Estados Unidos: un aumento desproporcionado de individuos con índices de masa corporal (IMC) extremadamente altos. Investigadores del Centro de Investigación Biomédica Pennington encontraron que la tasa de personas con un IMC de 60 kg/m² o más ha aumentado en un 210 por ciento entre 2004 y 2023, superando significativamente el aumento general de las tasas de obesidad, que han aumentado aproximadamente un 30 por ciento durante el mismo período. Esta investigación destaca un creciente desafío de salud pública y la necesidad de una mayor atención y recursos para abordar esta forma severa de obesidad.

    Estados Unidos está experimentando un aumento significativo y desproporcionado en la prevalencia de la obesidad extrema, específicamente entre individuos con un Índice de Masa Corporal (IMC) de 60 kg/m² o superior. Esta alarmante tendencia, revelada en un estudio publicado en *The Lancet: Diabetes & Endocrinology*, destaca una preocupación crítica de salud pública que exige atención inmediata de los proveedores de atención médica y los responsables políticos.

    El estudio, realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica Pennington, analizó datos nacionales de salud de 2001 a 2023, revelando un aumento del 210% en la tasa de individuos con un IMC de 60 kg/m² o superior. Este marcado contraste con el aumento aproximado del 30% en la tasa promedio de obesidad entre adultos en Estados Unidos durante el mismo período subraya la gravedad del problema. Esta forma extrema de obesidad está asociada con una carga clínica significativamente mayor, movilidad reducida y mayores costos de atención médica, como señaló el Dr. Philip Schauer, director del Instituto Metamor en Pennington Biomedical.

    Los hallazgos del estudio son particularmente preocupantes porque la obesidad extrema, definida por un IMC de 60 kg/m² o superior, está asociada con riesgos para la salud y comorbilidades mucho mayores en comparación con la obesidad general. Para contextualizar, un individuo con un IMC de 30 kg/m² se considera que tiene sobrepeso entre 13 y 18 kg, mientras que alguien con un IMC de 60 kg/m² o superior tiene más de 90 kg de sobrepeso. Este peso extremo a menudo conduce a problemas de movilidad, que requieren asistencia o el uso de carros motorizados, visitas frecuentes al hospital por enfermedades graves y la incapacidad de trabajar debido a la discapacidad.

    La investigación también señala que la creciente prevalencia de IMC entre 50.0 y 59.9 kg/m² también está aumentando. Sin embargo, el umbral de IMC en o por encima de 60 kg/m² está asociado con una gravedad aún mayor de las enfermedades asociadas.

    Además, el aumento de los casos de obesidad extrema, que ahora se estima que afecta a más de 850,000 personas en EE. UU., presenta desafíos significativos para la industria de la salud. El equipo médico estándar a menudo tiene límites de peso que son insuficientes para pacientes con obesidad extrema. Esto puede complicar las imágenes biomédicas, la anestesia y las cirugías, lo que podría dificultar la capacidad de brindar atención médica adecuada. Esto es especialmente preocupante dado el mayor riesgo de comorbilidades y la menor respuesta a las intervenciones estándar para la pérdida de peso en esta población.

    Los investigadores también notaron el desarrollo y la prescripción concurrentes de medicamentos basados en GLP-1. Si bien estos medicamentos muestran promesas para abordar la obesidad, su efectividad en pacientes con un IMC de 60 kg/m² o superior es en gran medida desconocida. Esto se debe a que los ensayos controlados aleatorios para estos medicamentos generalmente incluyen participantes con un IMC promedio en el rango de 37 a 38 kg/m².

    El estudio, titulado “Aumento desproporcionado del IMC de ≥60 kg/m² en EE. UU.”, fue realizado por un equipo de investigadores, incluidos el Dr. Michael Kachmar, el Dr. Vance Albaugh, el Dr. Philip Schauer, el Dr. Shengping Yang, la Dra. Florina Corpodean, el Dr. Steven Heymsfield, el Dr. Peter Katzmarzyk y el Dr. David Freedman. La publicación del estudio en formato de carta de investigación dentro de *The Lancet: Diabetes & Endocrinology* permite la difusión de hallazgos preliminares e investigación temprana.

    Los hallazgos del estudio han provocado llamados a la acción. El Dr. John Kirwan, Director Ejecutivo de Pennington Biomedical, enfatizó la necesidad urgente de que los proveedores de atención médica y los responsables políticos desarrollen los recursos y la infraestructura necesarios para abordar los desafíos que plantea esta afección. Elogió al equipo de investigación por sacar a la luz este problema crítico, destacando el compromiso de Pennington Biomedical de encontrar soluciones para las enfermedades metabólicas.

    El equipo de Pennington Biomedical utilizó mediciones directas de peso y altura de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) para realizar el análisis. Los datos examinados incluyeron adultos no embarazadas de 18 años o más de 2001 a 2023, con datos analizados en intervalos de cuatro años. El estudio también señaló que, si bien todos los casos de obesidad aumentaron en un 29.5%, la cantidad de personas clasificadas como de peso normal o con sobrepeso disminuyó durante el mismo período.

    El estudio revela un alarmante aumento del 210% en individuos con un IMC superior a 60 kg/m² en EE. UU. entre 2004 y 2023, superando significativamente el aumento general de la obesidad. Esta obesidad extrema presenta desafíos únicos para la atención médica debido a las limitaciones de equipos, el aumento de comorbilidades y la eficacia en gran medida desconocida de los tratamientos actuales, como los medicamentos GLP-1, en esta población. Abordar esta urgente crisis de salud pública requiere atención y desarrollo de recursos inmediatos por parte de los proveedores de atención médica y los responsables políticos.

    Se recomienda explorar el trabajo del Pennington Biomedical Research Center en www.pbrc.edu.