La semaglutida, un medicamento para la diabetes y la pérdida de peso vendido bajo las marcas Ozempic y Wegovy, podría ofrecer un nuevo beneficio sorprendente: revertir los signos de la enfermedad hepática. Un nuevo ensayo clínico sugiere que el fármaco mejora la cicatrización hepática, la grasa y la inflamación en pacientes con MASH, o esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, una forma grave de enfermedad hepática anteriormente conocida como ENHNA o EHNA.
Semaglutida, un medicamento vendido bajo las marcas Ozempic y Wegovy, muestra resultados prometedores en la reversión de los signos de esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), una forma grave de enfermedad hepática. Un ensayo clínico reciente demostró que los pacientes que tomaban semaglutida experimentaron mejoras en la cicatrización hepática, la reducción de grasa y la inflamación. Este hallazgo sugiere un posible avance en el tratamiento de esta afección cada vez más prevalente.
Específicamente, el ensayo clínico, publicado en el *New England Journal of Medicine*, involucró un régimen de semaglutida de 72 semanas. Los resultados revelaron que los pacientes que tomaban el medicamento observaron mejoras en la cicatrización hepática y una reducción de la grasa y la inflamación. El coautor del estudio, Arun Sanyal, director del Instituto Stravitz-Sanyal para Enfermedades Hepáticas y Salud Metabólica, espera que esta mejora en el tejido cicatricial se traduzca en menos cirrosis y menos resultados negativos asociados a ella.
MASH, anteriormente conocida como esteatohepatitis no alcohólica (NASH), se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado, la inflamación crónica y el tejido cicatricial. Es una forma más grave de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA). Estas afecciones suelen estar relacionadas con la diabetes tipo 2 y la obesidad, que son factores de riesgo para MASH.
El potencial de la semaglutida para tratar MASH es particularmente significativo porque podría abordar múltiples afecciones simultáneamente. Grace Su, presidenta de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas, destaca este enfoque multifacético. Además, Novo Nordisk, el fabricante de Ozempic y Wegovy, planea solicitar la aprobación acelerada de las agencias reguladoras de medicamentos, y se espera que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos revise su solicitud en un plazo de seis meses. Si se aprueba, la semaglutida sería solo el segundo medicamento que la FDA ha aprobado para el tratamiento de MASH.
El panorama actual del tratamiento de MASH está evolucionando rápidamente. La FDA aprobó resmetirom (Rezdiffra) el año pasado, lo que marca un paso significativo. Los expertos califican esta era como un “momento crucial” y la afluencia de nuevos medicamentos en desarrollo como una “ola de marea”. Su anticipa una “inundación” de nuevos tratamientos en los próximos dos o tres años.
MASH es un problema de salud grave que afecta a un estimado de 22 millones o más de adultos estadounidenses. La enfermedad puede progresar a cirrosis hepática y cáncer de hígado, lo que podría provocar insuficiencia orgánica. De hecho, MASH es la principal causa de trasplantes de hígado entre las mujeres en los Estados Unidos. Los expertos predicen que la prevalencia de MASH seguirá aumentando.
La enfermedad a menudo se presenta sin síntomas notables, lo que dificulta la detección temprana. Los pacientes pueden experimentar dolor leve, fatiga o ningún síntoma en absoluto, por lo que se considera una “afección silenciosa”. Esta falta de síntomas contribuye a retrasos en los diagnósticos y a la posibilidad de que la enfermedad progrese sin ser detectada.
La detección de MASH implica varios métodos de diagnóstico. Los médicos pueden identificar grasa o tejido cicatricial mediante escáneres o análisis de sangre que revelan daño hepático. Una biopsia hepática proporciona una imagen más clara, mostrando grasa, inflamación y tejido cicatricial. Sin embargo, las biopsias pueden ser invasivas y las imágenes tienen limitaciones.
Las estrategias de tratamiento actuales para MASH implican principalmente modificaciones en el estilo de vida, como la pérdida de peso a través de la dieta y el ejercicio. Sin embargo, estos cambios pueden ser difíciles de implementar y mantener. Resmetirom, aprobado en marzo de 2024, se dirige al metabolismo de las grasas en el hígado.
El ensayo de semaglutida demostró que el 37% de los pacientes que tomaban el medicamento vieron mejorar la cicatrización hepática, en comparación con el 23% del grupo placebo. Además, el 63% experimentó una reducción de la grasa e inflamación hepáticas, en comparación con el 34% del grupo placebo. El ensayo está en curso, con un período de seguimiento que se extiende a 240 semanas.
Si bien los mecanismos detrás del impacto de la semaglutida en el hígado siguen sin estar claros, la pérdida de peso puede desempeñar un papel. Sin embargo, la forma exacta en que la semaglutida afecta la cicatrización hepática aún está bajo investigación. La segunda parte del ensayo, con resultados esperados en 2029, evaluará el impacto del medicamento en resultados graves como la cirrosis, la insuficiencia hepática y la muerte.
Quedan varias preguntas con respecto al uso a largo plazo de estos medicamentos. Su se pregunta sobre la duración del tratamiento, cómo evaluar el éxito y cuándo los pacientes pueden suspender el medicamento. El costo de estos medicamentos también es una consideración, dado que MASH es a menudo una afección de por vida.
La semaglutida (Ozempic, Wegovy) muestra resultados prometedores en la reversión de los signos de la EHNA (esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica), una forma grave de enfermedad hepática, con mejoras en la cicatrización hepática, la grasa y la inflamación. Junto con Rezdiffra, están surgiendo nuevos medicamentos, lo que indica un “punto de inflexión” en el tratamiento de la EHNA. Si bien los mecanismos exactos aún se están investigando, estos avances ofrecen esperanza para el manejo de una condición silenciosa y cada vez más prevalente, pero persisten interrogantes sobre el tratamiento a largo plazo y la rentabilidad.
Es crucial una mayor exploración de los últimos ensayos clínicos y las guías de tratamiento para mantenerse informado sobre este campo en rápida evolución.